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A 40 años del golpe II

18. Julio 2013 | Por | Categoria: Galería

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Por Iara Bermúdez y Waldemar García
En la última edición de junio comentamos sobre la programación realizada en diferentes lugares del país al conmemorarse los 40 años del golpe de estado en el Uruguay. El Reporte estuvo presente en las actividades realizadas en la IMM y seleccionamos algunas ponencias de las que aclaramos que tan solo por una cuestión de espacio no podemos transcribir todas.

La semana del 24 al 29 de junio fue muy rica en cuanto a las actividades realizadas para conmemorar el 40º aniversario del último golpe de estado. En la Intendencia Municipal de Montevideo, organizadas por la Facultad de Humanidades entre otros, se realizaron cada día una serie de mesas redondas, conferencias, coloquios, con el objeto de analizar el golpe de estado desde todos los ángulos, los hechos, los precedentes, la transición, el presente y el futuro con el objetivo último de llegar a que se haga justicia y que no vuelva a ocurrir.

imm1-145x170El lunes 24, en la mesa 1, sala roja, se realizó la mesa redonda, que abría las jornadas, bajo el título: “DE LOS AÑOS ’50 A LOS ’70. EL PROCESO DE CRISIS DE LA DEMOCRACIA. EL ESTADO DE DERECHO Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS”, coordinada por Gabriel Bucheli y Magdalena Broquetas y en la que participaron como ponentes Carlos Demasi, Jorge Lanzaro, Mariana Iglesias y Pablo Ferreira y como comentarista Jaime Yaffé.

El profesor de Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Pablo Ferreira habló sobre un avance de la investigación que está realizando en la elaboración de su tesis de Maestría en Ciencias Políticas. El tema es: “Batllismo, reforma política y conflicto social en los tempranos cincuenta Una mirada desde la teoría de la Democracia y la Ciudadanía”. Sobre el mismo tema publicó un extenso artículo en la Revista Encuentros Uruguayos, Volumen V, Número 1, Diciembre 2012.
Sus investigaciones nos llevan al origen de la corriente pachequista – Lorenzo y Cesar Batlle Pacheco- dentro del partido colorado y sus diferencias con la corriente del presidente Luis Batlle Berres o luisistas y a las primeras movilizaciones sindicales y estudiantiles a principio de la década de 1950.

REFORMA BATLLISTA Y MOVILIZACIONES SINDICALES
La historia de la segunda mitad del siglo XX en nuestro país comienza con una situación de conflictos sindicales y, en menor medida estudiantiles, que llevan a que en 1951 se debata y se apruebe una nueva Constitución, que sería la quinta y que entró en vigor a principios del año 1952.

“El batllismo, sector mayoritario del gobernante Partido Colorado, se encontraba desde mediados de los años cuarenta, dividido en dos vertientes. Una de ellas, vinculada al liderazgo de Luis Batlle Berres, desplegó un discurso y una práctica política reformista en el terreno económico y social, pretendió encauzar de manera negociada el emergente conflicto social y dejó traslucir en su discurso la supervivencia de viejas prácticas y tradiciones republicanas arraigadas en la historia del batllismo. La otra fracción, encabezada por los hermanos César y Lorenzo Batlle Pacheco representó la vertiente conservadora del sector. Utilizó el anti –comunismo como dispositivo discursivo tendiente a deslegitimar el conflicto social y se mostró proclive a alcanzar un amplio consenso político con sectores ubicados a la derecha del espectro político. El enfoque propuesto prioriza el rescate de los sentidos en disputa sobre la democracia y el papel de la ciudadanía.”
“¿Qué significa ser ciudadano en la democracia?” (…)-“Según Javier Peña el republicanismo tiene su eje en la concepción del hombre como ciudadano, como alguien que se entiende a sí mismo en relación con la ciudad, porque considera que la garantía de su libertad estriba en el compromiso con las instituciones republicanas y en el cumplimiento de sus deberes para con la comunidad. El ciudadano republicano vincula su autonomía individual a la participación en la esfera pública. La libertad no la define en oposición al poder sino por su vínculo a un orden normativo creado y mantenido por las instituciones políticas, que se nutren de la participación y del compromiso virtuoso de los ciudadanos. El republicanismo valora las instituciones políticas y ve en las leyes, no una restricción de la libertad que hay que aceptar como mal menor, sino la fuente y garantía de su autonomía. Se da en esta concepción un vínculo positivo entre libertad y ciudadanía. La concepción republicana se acerca al ideal de democracia deliberativa haciendo énfasis en el debate de los ciudadanos, a los que supone capacidad de reflexión racional y no los concibe como meros negociadores de preferencias dadas. Los republicanos se preocupan por el control del poder por parte de los ciudadanos pero a diferencia de los liberales, no para limitar el poder, sino para impedir su separación respecto a los ciudadanos.”

En cambio,…”el modelo liberal de ciudadanía ha pretendido conjugar la primacía del individuo y de sus derechos frente a toda imposición colectiva, a partir de la aceptación de reglas que posibiliten la coexistencia social por medio de una neta distinción entre el espacio público que ha de ser compartido por todos y el ámbito de los intereses y las convicciones privadas. La construcción liberal de la democracia se sustenta en una sólida defensa de la autonomía y de los derechos del individuo, de la tolerancia y de la distancia crítica frente a la colectividad. El ciudadano como titular de derechos frente a la política tiene una actitud que puede caracterizarse como negativa y defensiva. El proceso democrático es concebido, como un compromiso estratégico de intereses y la participación política tendría un sentido instrumental: hacer valer los intereses particulares influyendo en las instituciones políticas.”

“El liberalismo tiene un origen ligado a la modernidad y refiere a una concepción del Estado con poderes y funciones limitadas frente al ciudadano. Surge como oposición a la concentración de poderes propia de las monarquías liberales y se desarrolla en oposición a lo que, de forma más contemporánea llamaríamos el “estado social”. En el extremo derecho del espacio liberal y aceptando la primacía del individuo frente a la sociedad, los conservadores reivindican la primacía de los valores de estabilidad, paz y orden, permeados por un omnipresente “miedo a los cambios”.

…“A inicios de la década del cincuenta comenzaron a evidenciarse los primeros indicios de agotamiento del modelo de industrialización sustitutiva de importaciones, que, junto al incremento de la demanda internacional de nuestras materias primas exportables, había posibilitado el ciclo expansivo de la economía uruguaya en la segunda posguerra. Las condiciones externas variaban rápidamente, Europa se recuperaba más rápido de lo esperado, disminuía la demanda y el precio de nuestras exportaciones, elevándose a su vez el precio de los insumos que necesitaba el sector industrial para su desarrollo. La baja en la rentabilidad del sector agropecuario y las dificultades de la industria incrementaron las tensiones al interior de las elites económicas y en la relación de las mismas con el Estado y los sectores subalternos”.
“En junio de 1951 se inició una importante huelga en la planta industrial de ANCAP…(…)” el Directorio denuncia a los trabajadores ante la justicia que procesa con prisión a 28 trabajadores basándose en el artículo165 del Código Penal, aprobado en pleno régimen terrista”. (…)…”De manera inmediata se generó una amplia coordinación entre los llamados “gremios solidarios”, que ven en el conflicto un ataque a los derechos sindicales, un intento de los sectores más conservadores del partido gobernante, apoyados por fracciones importantes del partido rival, por las gremiales empresariales y por una parte considerable de la prensa de mayor tiraje a nivel nacional, de limitar los espacios de acción sindical de los trabajadores estatales. A partir del 15 de octubre se inicia la llamada huelga de los gremios solidarios que se prolonga hasta el 15 de noviembre. El conflicto finalmente es levantado cuando el Parlamento sanciona una ley de amnistía para los trabajadores procesados, son reintegrados los despedidos y el sindicato obtiene su reconocimiento”.

“Octubre de 1951 encuentra también a los estudiantes universitarios movilizados contra algunos artículos del proyecto constitucional que limitaban la autonomía universitaria, abriendo espacios para una mayor injerencia del sistema político en su seno. El 1º de octubre los estudiantes son agredidos por la policía cuando manifestaban frente al Parlamento”.

Otro conflicto que coincide en los mismos meses es el que enfrenta a los maestros montevideanos con el gobierno en reclamo de la sanción de la ley de escalafón docente. El 26 de setiembre de 1951, mientras se desarrollaba la huelga de los trabajadores de ANCAP y mientras los estudiantes universitarios se movilizaban contra la reforma de la Constitución, los maestros montevideanos realizaban el primer paro general de su historia”.

Ante esta alta conflictividad, …”(…)una fuerte alianza entre el centro liberal del espectro político y algunos sectores ubicados claramente en la derecha política acordaba e impulsaba la reforma constitucional. La nueva constitución era planteada de forma explícita como un pacto del sistema de partidos tradicionales contra la movilización creciente de la sociedad civil y de manera implícita era concebida como una estrategia de bloqueo al sector más progresista del propio sistema”.

…(…)”El batllismo pachequista o catorcista aparece como una expresión temprana del cambio ideológico de signo conservador que realizaron parte importante de los partidos de tradición republicana y liberal en el Uruguay, en el marco de la crisis y los avances de la movilización autónoma de la sociedad civil.

En ese sentido, las reflexiones sobre la democracia que elaboran los voceros del sector, durante la coyuntura analizada, coinciden en dos tópicos:
1) una asociación recurrente entre democracia y legalidad, pero no desde la concepción republicana de la ley como instrumento para la transformación progresista de la sociedad, sino desde la concepción conservadora de la legalidad como instrumento para enfrentar toda posible alteración del statu quo.
2) la idea de una democracia amenazada que debe fortalecerse para sobrevivir. Este fortalecimiento pasa por la limitación gradual de la libertad de acción de sus enemigos. Si bien el discurso identifica al comunismo y a los comunistas como el enemigo, suele identificar bajo ese rótulo a un conjunto amplio de actores sociales que de forma real o potencial amenazan “la libertad, la ley y el orden”.

…(…)”Son múltiples los ejemplos en el discurso político del sector donde puede apreciarse la tensión a que hacemos referencia. Por ejemplo, el 26 de marzo de 1952, el editorial central de El Día, cuestionaba el accionar de los funcionarios de Salud Pública en huelga y justificaba las Medidas Prontas de Seguridad impuestas por el Consejo Nacional de Gobierno y aprobadas por la Asamblea General, señalando que los
batllistas, como republicanos y demócratas, debían cuidar que sus “justas aspiraciones de progreso, de bienestar y de perfeccionamiento del actual estado de cosas” se encaucen por la vía “recta y segura del respeto y el acatamiento ante la ley”. A renglón seguido la tensión entre libertad y orden se aprecia de manera clara cuando el editorialista señala la necesidad y el deber de un entendimiento de todos los demócratas en “defensa del orden, de la legalidad y del principio de autoridad, cuando se intenta desconocerlos […]”

“Ese mismo mes de marzo, el Ministerio del Interior y el Consejo Nacional de Gobierno negaban la autorización para que se realizara en Montevideo una “Conferencia por la paz”, atribuyendo a la misma objetivos de “agitación comunista”.
Sin embargo, según explica Pablo Ferreira, la corriente del presidente Luis Batlle, luisistas, tiene una posición muy diferente respecto a sus rivales en la interna batllista.

-“Los dos tópicos más relevantes de su discurso sobre la democracia podrían sintetizarse de la siguiente manera:
1º- la reivindicación de la democracia como un sistema político caracterizado y diferenciable de otros por la vigencia plena de las libertades. Ello incluyó, al menos en el terreno discursivo, la defensa de las libertades sindicales ante los planteos proclives a su limitación, tanto desde fuera como desde dentro del partido.
2º- la identificación de la democracia como un sistema político que posibilita (y se legitima en) el avance hacia la “justicia social” en clave reformista y por medio de la ley. Desde los editoriales de Acción, se señaló reiteradamente que la Democracia es el sistema político que resuelve los grandes dilemas de las sociedades contemporáneas “conciliando Libertad Política y Seguridad Social. En ese sentido, la idea de legalidad es diferente y antagónica respecto al planteo liberal-conservador. Es la ley utilizada como instrumento para el cambio político progresista de las sociedades, frente a la idea de la legalidad como instrumento de contención de la sociedad civil”.

…(…)“Una vía para conocer las ideas dominantes sobre la democracia en los dos grandes sectores en que se dividía el batllismo, es detenernos en las representaciones que realizaron respecto a los enemigos y peligros que enfrentaba el sistema democrático. Teniendo en cuenta especialmente la lógica bélica que adquieren los discursos sobre la democracia desde mediados de los años treinta, los voceros pachequistas identificaron el poder personal, encarnado en la figura de un presidente omnipotente, como un peligro para la estabilidad democrática”…
…(…)“Otra constante del discurso del batllismo conservador es la referencia a los “agitadores profesionales” como una amenaza para la estabilidad de la democracia. Tras los disturbios reseñados entre estudiantes y policías, ocurridos el 1º de octubre de 1951 el Parlamento convocó a Sala al Ministro del Interior Juan Francisco Guichón. Los parlamentarios de la catorce respaldaron lo actuado por la fuerza pública señalando que a “[…] esa manifestación había asistido ese tipo de agitadores profesionales, que están conspirando contra el cumplimiento de la ley en nuestro país y creando la intranquilidad […]”.

…(…) “Las cambiantes coyunturas sociales, así como también el conflicto ideológico al interior del batllismo, generaron una fuerte disputa por la apropiación de diversos conceptos políticos que ordenaban de manera simbólica el espacio político. Dos calificativos fueron empleados por sus adversarios para definir los posicionamientos -especialmente en materia social- de los legisladores pachequistas. Se los tildó de tradicionalistas y conservadores, conceptos que solían ser atribuidos a los enemigos políticos del batllismo”.
… (…)”Un discurso estrictamente legalista, que estigmatizaba el conflicto social, ubicaba a los batllistas de la catorce muy lejos de la vía reformista sustentada en la etapa fundacional del batllismo y que en la coyuntura, parecía enarbolar con comodidad el luisismo.

ALGUNAS REFLEXIONES
Para finalizar, el profesor Ferreira, hace un análisis de lo expuesto que nos lleva a reflexionar sobre los precedentes de lo vivido 2 décadas después.
-“En primer lugar la presencia, observable en los discursos políticos que se han analizado, de visiones contrapuestas sobre democracia y ciudadanía al interior del batllismo”.
Creemos que el debate entre republicanismo y liberalismo tan presente en las primeras décadas del siglo XX, según se ha señalado en los enfoques más recientes sobre el tema, era una discusión vigente a inicios de los años cincuenta.
La coyuntura seleccionada para el análisis, que combina la discusión en clave político-institucional de una nueva Constitución, con la emergencia de una fuerte conflictividad sindical y estudiantil permite apreciar lo antes señalado.
El análisis realizado permitió identificar en la vertiente “pachequista” del batllismo una asociación reiterada entre democracia y legalidad, pero no desde la concepción republicana, sino desde la concepción conservadora de la legalidad como instrumento para enfrentar toda posible alteración del statu quo. Una democracia además que se considera constantemente amenazada y que debe fortalecerse para sobrevivir. Este fortalecimiento pasa por la limitación gradual de la libertad de acción de sus enemigos.
Si bien el discurso identificó al comunismo y a los comunistas como el enemigo, suele agrupar bajo ese rótulo a un conjunto amplio de actores sociales.

En la vertiente “luisista”, se aprecia la reivindicación de la democracia como un sistema político caracterizado y diferenciable de otros por la vigencia plena de las libertades. Asimismo se identificó a la democracia como un sistema político que posibilita (y se legitima en) el avance hacia la “justicia social” en clave reformista. Otro aspecto importante, al menos en el plano de los discursos, son las dificultades que experimentaron ambas vertientes para dialogar con las nuevas formas de movilización social que se instalan como actores con incidencia política en la coyuntura analizada. Los “pachequistas”, optaron por deslegitimar el conflicto social, como intromisión de actores externos que venían a desestabilizar al país; los “luisistas”, por el contrario, continuaron apostando, en un escenario no exento de diferencias internas, marchas y contramarchas, por encauzar políticamente el conflicto social, apoyándose en el legado histórico del primer batllismo”.

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3 comentarios
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  1. Está bien saber donde todo empezó. Gracias.

  2. Como siempre los reporteros Iara y Waldemar nos sorprenden con sus notas con tanto conocimiento de causa yestudio Felicitaciones.

  3. DEDITO PA’RIBA… pa’ los veteranos que hayan conocido a ‘EL DEDO’, publicación de la etapa de transición entre la dictadura y el gobierno ‘democráticamente elegido en las urnas’… en las elecciones en que nuestro gran Líber Seregni y tampoco Wilson Ferreira Aldunate pudieron candidatearse… Era también la época de las democRAZZIAS. ¡Bieeeeeeeeeeeeen! ¡Continuad en la misma ‘senda’!, como nos lo mostró Él …

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