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Aristófanes

14. Enero 2011 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes

La obra Lisístrata

Nacido en Atenas el 444 a.C- muerto en Atenas el 385 a.C. fue un famoso dramaturgo griego el género cómico.

Vivió durante la Guerra del Peloponeso, con el esplendor del imperio ateniense y su derrota frente a Esparta.
No obstante ello, también fue contemporáneo del resurgimiento de la hegemonía ateniense a comienzos del siglo IV a.C.

Por medio de Aristófanes uno llega a formarse una idea de las revoluciones ideológicas tanto en la política, filosofía, economía y literatura de la Atenas de su época.
Fue conservador lo que lo llevó a ser partidario de los mitos religiosos y ser reacio ante toda nueva doctrina.

Odiaba a Sócrates y a todo lo que él representaba, a quien en su comedia “Las nubes” lo presenta como un demagogo corruptor de la mente de los jóvenes, en una palabra más o menos, lo acusaba de lo que lo acusaron, sus verdugos.

Aristófenes

Las ideas de Sócrates desde muy joven, llamaron la atención de los que lo rodeaban por la agudeza de sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de su fina ironía con la que salpicaba sus tertulias con los ciudadanos jóvenes aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba sobre su confianza en opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna enseñanza.

Su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los que se decían sabios, aunque él mismo no se consideraba un sabio, aun cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él.

Al escuchar lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo, y comenzó a buscar alguien más sabio que él entre los personajes más renombrados de su época, pero se dio cuenta de que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían.
Filósofos, poetas y artistas, todos creían tener una gran sabiduría, en cambio, Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que lo rodeaba como de la suya propia.
Esto lo llevó a tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas.

Asumiendo una postura de ignorancia, interrogaba a la gente para luego poner en evidencia la incongruencia de sus afirmaciones, a esto se le denominó “ironía socrática”, la cual queda expresada con su célebre frase “Yo sólo sé que no sé nada”.
Por el contrario Aristófanes fue conservador tanto en la política como en la filosofía y en las artes y consideraba el teatro de Eurípides como una profanación del teatro clásico.

Presentación de Lisístrata

Autor de comedias de las cuales se conservan once obras.
Se titulaban:
Los acarnienses,
Los caballeros,
Las nubes, esta última una sátira contra los filósofos, como Sócrates.
Las avispas,
La paz,
Las aves,
Lisístrata,
Las tesmoforias,
Las ranas,
Las asambleístas, y
Pluto.

Esta última tuve el placer de verla representada por la institución teatral el Galpón, en forma magistral, con una pequeña actualización al momento que vivíamos en aquel entonces con el retorno a la democracia.
En lo que me es personal fue una representación inolvidable.
Una cosa peculiar el gesto obsceno de levantar el dedo corazón (cordial), que hasta esta lectura creeríamos moderno, aparece en Las Nubes, escrita cuatrocientos años antes de Cristo.

En esa comedia un rústico al que le hablan de un verso dáctilo (en griego, dedo) yergue el mayor y pregunta:

“¿Cuál…? ¿Éste?”, con lo que seguramente despertó las risas del público.

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