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Batalla del Rincón

17. Junio 2011 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes

También conocida como Batalla del Rincón de las Gallinas, del Rincón de Haedo, sito en el Departamento de Río Negro, 24 de setiembre de 1825, siendo el primer encuentro militar entre las tropas revolucionarias comandadas por Fructuoso Rivera y las tropas de origen portugués fieles al Imperio del Brasil del comandante João Propício Mena Barreto, siendo vencedor Rivera y los revolucionarios.

La Banda Oriental había sido anexada al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve el 31 de julio de 1821, con la denominación de la Provincia Cisplatina, después de la derrota de Artigas en la Invasión Luso-Brasileña.
Nunca llegó a ocurrir una integración eficaz del territorio al país, dada las diferencias lingüísticas y culturales.

Juan Antonio Lavalleja inició su campaña revolucionaria de liberación el 19 de abril de 1825, desembarcando en la Playa de la Agraciada (playa de la Graseada, derivado de “grasa”, por ser utilizada como matadero de ganado), en la margen izquierda del río Uruguay, junto a un puñado de hombres que posteriormente serian nombrados con el legendario nombre de los Treinta y Tres Orientales.

Lavalleja y sus hombres, luego de ir agregando adeptos a su causa, se unieron con las fuerzas leales al general Fructuoso Rivera, en lo que sería llamado como el “Abrazo del Monzón”, unos dicen que lo hizo prisionero, otros que estaban combinados de antemano, no olvidar que eran compadres.
Después de tantas desavenencias al final uno murió de un derrame cerebral esperando la llegada del otro en el Fuerte (casa de Gobierno) y el otro en el arroyo Conventos de donde lo transportaron en un barril de caña y del Gral. Flores para integrar el triunvirato.

Pero vayamos a lo nuestro.
Las tropas brasileñas, unos 5.000 hombres, se vieron desbordadas y se replegaron hacia Montevideo.
El 25 de agosto de ese año, los revolucionarios con el dominio de la campaña, declararon en la Asamblea de la Florida, su independencia del Imperio del Brasil y su ímpetu de volver a integrar a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Inmediatamente se reabrieron las hostilidades y los ejércitos revolucionarios chocaron varias veces con los ejércitos del Imperio del Brasil.

Una de las pocas fuerzas militares brasileñas que continuaron sus operaciones en el interior de la Banda Oriental era la comandada por Mena Barreto, quien operaba sobre la costa del río Uruguay, y tenía bajo su custodia una gran cantidad de caballos.
Los caballos estaban encerrados en un cuadrilátero, casi enteramente rodeado por ríos, al norte de la desembocadura del río Negro en el Uruguay, en el sitio llamado “Rincón de Haedo” o “Rincón de las Gallinas”.

La entrada al Rincón, hacia el este, estaba cruzada por un zanjón cavado de río a río, con una sola abertura, cerrada también por unas tranqueras, que se las conocía como los “Portones de Haedo”.
Tras pedir autorización a Lavalleja, Rivera decidió dar un golpe de mano y apoderarse de los caballos; inicialmente la idea no era chocar con las fuerzas de Mena Barreto.
Al frente de solamente 250 hombres, y haciendo la máxima utilización del terreno y de las horas de oscuridad, las fuerzas de Rivera cruzaron el río Negro en la madrugada del 23 de septiembre. Entre los oficiales a sus órdenes se contaban los futuros generales Servando Gómez y Julián Laguna, y los futuros coroneles Augusto Possolo, José María Raña y Cesáreo Montenegro.

Ocultos durante el resto del día, al amanecer del día siguiente reaparecieron en el interior del Rincón y sorprendieron a la guardia brasileña que custodiaba los portones.
De inmediato juntaron las caballadas – unos 8.000 caballos – e iniciaron la retirada a través del portón.

En ese momento llegó la noticia de que se dirigían hacia allí las fuerzas de los coroneles Mena Barreto y Jardim; este último había avanzado rápidamente desde Paysandú y momentáneamente se puso al frente del total de 700 soldados brasileños.
Temiendo que, en caso de tener un choque parcial debería posteriormente enfrentar las fuerzas del general Abreu, que operaba cerca de Mercedes, Rivera decidió enfrentar al ejército que tenía a su frente.

De modo que lanzó una primera guerrilla en posición frontal y el resto de sus tropas cruzando un bañado, dando un ataque de flanco en momentos en que las agotadas tropas de Jardim estaban cambiando de caballos.
Parte de la infantería brasileña alcanzó a dar una descarga de fusilería, e inmediatamente los orientales estuvieron sobre ellos.

Obligados a replegarse, los brasileños perdieron al coronel Mena Barreto, de modo que Jardim logró salvar menos de la mitad de sus tropas gracias a una huida acelerada, siendo perseguidos por unas tres leguas (unos 15 kmts. aproximadamente).

Las fuerzas brasileñas perdieron alrededor de 140 muertos y 300 prisioneros, además de 189 carabinas, 167 sables y 164 pistolas, 7.500 cartuchos y gran cantidad de vestuario.
Repuestos del esfuerzo, y llevando más prisioneros que su propia tropa, los hombres de Rivera partieron del lugar arreando los 8.000 caballos, que llevaron hasta el cuartel de su jefe, en Durazno.

Eran esos golpes de picardía que tenía Rivera, que con audacia y

Suerte, pasó de eventual perdedor a ganador infringiéndole grandes pérdidas al enemigo.

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Un comentario
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  1. Espectacular, ahora me doy cuenta que no se nada de historia porque tengo un recuerdo muy vago de la batalla del rincón de las gallinas que se recuerda mas que nada por la primera victoria de Rivera contra los brasileros. pero 6 años despues desbarranca con la matanza de salsipuedes que lo comandó su sobrino Barnabé bajo las ordenes del propio Rivera. y esa manchita la historia no la borra así nomas porque fue el genocidio charrúa.
    Saludos

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