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Cambie de reloj el avión se fue

25. marzo 2010 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por: COMUSTÉ

Es norma en el ejército estadounidense que hay que apurar la llegada y después esperar.
La eficacia de esta norma, a mi criterio, es relativa, por lo menos en lo que a uruguayos se refiere.


En lo que me es personal no soy puntual, porque puntual es el que llega exactamente a la hora estipulada y yo llego antes.
Reconozco que soy un enfermo, si es una cita con una persona estoy quince minutos antes y si la persona se retrasa un cuarto de hora, yo ya hace media hora que estoy esperando y me da mucha bronca.

Si es una cita con el médico estoy media hora antes para sacar la órden tranquilo, dado que el número ya me lo dieron telefónicamente. Ahí espero manso y tranquilo. Es valor sabido que los médicos siempre se atrasan pero yo soy el paciente y él es el médico. Alguna vez me salvé porque mi ansiedad ha logrado que tuviera tiempo suficiente para ir a buscar unos análisis que tenía que haber llevado y me había olvidado.
Mi apresuramiento en llegar me encarece sobremanera los costos de estacionamiento, pero me tranquiliza.

El tema de la puntualidad ha llevado al maldecido reloj de personal, heredero del libro de asistencias en que cada cual de su puño y letra ponía la hora de llegada y firmaba, que empezó su carrera de reloj con una tarjeta simple y hoy toma la impresión digital.
En mi época de la Facultad de Derecho, en el primer piso, a la izquierda, había un reloj tarjetero. A nosotros, que estábamos al santo botón nos intrigaba profundamente, un señor que todas las mañanas, de pantuflas, robe de chambre y pijamas, se enfrentaba puntualmente al reloj y marcaba. Claro está que para ese infractor único estábamos ávidos, todos nosotros, que no éramos pocos, para desentrañar el enigma. Sabíamos donde vivía porque ya había sido seguido hasta su casa a pocos metros de la Facultad, pero lo que nos interesaba era dónde trabajaba, en una palabra el móvil del dolo.

Hoy, podemos decirlo, dado el tiempo transcurrido sin ser soplones, era un gnocchi de O.S.E., que oportunamente debe de haber hecho todas las averiguaciones del caso para saber dónde había relojes del mismo modelo y características del de la oficina de personal de su empleo. Tengo una gran duda, actual, que me carcome, dónde marcará el toma consumos de O.S.E. que figura en la nómina como que cumple las funciones de tal, con el medidor de mi casa que está a la vista y sin perros que lo muerdan y me pasa todos los meses consumo estimado. Como estima de acuerdo a como cumple con su trabajo, cuando toma el consumo de real o se enferma y viene uno que trabaja en serio, me levantan en la vara, con la cuenta IVA incluido, porque por más de “X “ consumo se paga el bendito impuesto. Supervisores o inspectores, bien gracias, brillan por su ausencia y yo pago.

Un amigo tenía un horario a contrapelo en una empresa por el cual debía de ingresar a las 4 o 5 de la mañana. Había conseguido una llave del reloj y llegaba un ratito antes que el resto del personal, le daba para atrás a las agujas del reloj, marcaba y después lo volvía a adelantar, perdón, a poner en hora.
Hoy con la huella digital y las siliconas tuvieron que poner un sensor de temperatura en el lector del reloj para evitar el guante o el dedil de látex con las impresiones copiadas en siliconas y un empleado “buen amigo” hiciera llegar en hora a toda la oficina.
La imaginación del ser humano es infinita y por los avances de los relojes digitales se ha deteriorado en forma muy sensible la salud de los empleados por la consiguiente falta por enfermedad, entiéndase bien no por el estrés que les produce el reloj sino simplemente que cantan errado. Lo de la falta de la empleada para quedarse con los nenes. La clase especial para padres en el colegio. La rotura del automóvil. ¡Cómo un aparatito de morondanga incide en tal forma sobre aquellos principios que nos enseñaron cuando éramos chicos!!!.

Por quince minutos antes me considero impuntual. Lo mío es light al lado de todo el esfuerzo de los demás para no llegar en hora. Cuánto más sencillo es llegar y después esperar. Digo yo, no se…

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3 comentarios
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  1. Que buena historia. que bueno esta ese chico.yo no llego tarde a ningun lado…y asi encadenadito mirando la hora que llegue te quiero amooooor

  2. Muy folklórico lo nuestro. Solo basta salir del país, de sudamérica mas precisamente, para ver esa realidad. El mundo es muy celoso de su tiempo. Menos por estos lares, en el que solo festejan la viveza criolla.

  3. Que bien!. Le diste unos cuantos palos a varios y espero que agarren el mensaje. A mi me paso con el dentista. Me dieron el numero 3 y la consulta atendia a las 9. El dentista llegó a las 10, asi no se puede

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