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Donde dije, no dije

1. mayo 2014 | Por | Categoria: Insólito

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Por Niquita Nipone
No he vivido y leído en vano y este artículo lo escribo y transcribo las citas con satisfacción. Después de 44 años se cumplió lo que he pensado durante ese lapso. El libro, del que tengo tres ejemplares, los cuales me fueron regalados, en distintas oportunidades para mí que soy lector de alma, siempre fue un plomo insoportable, que no le pasé de las 10 páginas, porque me resultaba insoportable, las afirmaciones vacías, la pedantería que emanaba de lo poco que leí del mismo, lo que lo llevaba a morir de vuelta a la mesita de luz, para probar otro día en un nuevo intento, considerando que era yo y no el libro el culpable del rechazo, ante tanto aplauso que veía y leía por ahí.

galea-435x326No era yo, fue Galeano, Eduardo Hughes Galeano y su ladrillo los culpables del rechazo.
No los quemé, porque esa tarea de quemar libros es para la inquisición o para las dictaduras, y regalarlos hubiera sido esparcir un virus o martirizar a mis regalados, cosa que no se merece ningún amigo.
Si fuera por la mentalidad emergente de ese libro, la civilización no tendría que haber llegado a América, porque vino a despojar del oro y las riquezas a los indígenas, los cuales, si pensamos un poquito, no demasiado, el oro no tenía para ellos más valor que cualquiera de los muchos elementos necesarios para el diario vivir.
Nosotros disfrutamos del habla de los loros y los aborígenes los cazaban para comer.
Éramos productos de mundos distintos, ahora todos pertenecemos al mismo mundo y todos podemos llegar a tener el mismo placer de escuchar a un ave canora y comer cosas disfrutables.

Cuando el hombre blanco llega a América trae las enfermedades que les son propias, como las viruelas y otras más, que se propagan junto con la civilización y en el intercambio sexual de los conquistadores – civilizadores con las indias, se llevaron como premio la sífilis a España y de ahí al resto del mundo y alguna otra enfermedad que escapa a nuestro conocimiento.
América le dio al mundo la papa, el tomate, el maíz y muchísimos otros alimentos que posibilitarían que el mundo no muriera de hambre, como había preconizado Malthus, con su ley de bronce tan manida políticamente en la teoría económica del marxismo.

Tan es así que la escasez de papas en Irlanda fue la causante de la mafia y la policía en Chicago y Nueva York, porque nunca hubieran emigrado los irlandeses, de a 15.000 personas por día, si no hubiera sido por la hambruna provocada por la escasez de un alimento tan humilde como la papa, claro que cuando hay hambre no hay alimentos humildes y de esos alimentos se nutre el pueblo.
“Las venas” no concibe que el mundo sea redondo e intercambie sus valores y defectos de un lado para el otro.
Vayamos a los hechos.
Eduardo Galeano, afirmó: “La realidad cambió, no leería más “Las Venas Abiertas”, estoy de acuerdo en no leerla, pero cambió él y no la realidad, tal vez su percepción de la realidad haya variado.
Gran sorpresa causó Eduardo Galeano, al inaugurar la semana pasada en Brasilia la II Bienal del Libro y la Lectura abierta, cuando comentó, 44 años después de haber escrito su libro que “no volvería a leer su obra, Las Venas Abiertas de América Latina, debido a que es pesadísima “yo no sería capaz de leer el libro de nuevo.

En eso estamos totalmente de acuerdo, yo ni siquiera pude pasar de la página 10.
Para Eduardo Hughes Galeano esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima, “indicando que fue escrita sin conocer debidamente sobre economía y política”.
Y más adelante afirmó: “Yo no tenía la formación necesaria.
No estoy arrepentido de haberlo escrito pero fue una etapa que, para mí, está superada”.
Las Venas Abiertas de América Latina es un ensayo que fue escrito y publicado en 1971.
En esta obra, el autor analiza la historia de América Latina de modo global desde la Colonización europea de América hasta la América Latina contemporánea, argumentando con crónicas y narraciones el constante saqueo de los recursos naturales de la región por parte de los imperios coloniales, entre los siglos XVI y XIX, y los Estados imperialistas, el Reino Unido y los Estados Unidos principalmente, desde el siglo XIX en adelante.
La obra recibió mención honorífica del Premio Casa de las Américas.”
Lógicamente esta distinción fue nada más por un organismo oficial del gobierno cubano, faltaba más.
Dicho libro fue adoptado por la izquierda latinoamericana tal cual si fuera una “biblia” o un “catecismo”, “un credo zurdo religioso” y se convirtió en uno de los preferidos de la literatura política del continente.

En vida Hugo Chávez le regaló un ejemplar al presidente de los EEUU, Barack Obama, en la Cumbre de las Américas, no se esmeró mucho el finado venezolano, dado que surte generosamente de petróleo a dicho país, como forma de sobrevida.
Sin embargo dicho libro ha sido muy criticado por otros escritores con una orientación ideológica diferente, por ejemplo los autores del Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano (1996) Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, los cuales estarán muy satisfechos y considerándolo un triunfo personal, después de haber escuchado estas palabras de Eduardo Galeano sobre su propio libro.
Con seguridad también ellos harán sus propios comentarios.
Álvaro Vargas Llosa escribió una nota en el 2009 explicando entre otras cosas que “Hace una década, los coautores de “El manual del perfecto idiota latinoamericano” dedicamos un capítulo a refutar las falacias históricas e ideológicas contenidas en la obra de Galeano, la “Biblia del idiota”.
Todo lo que ha acontecido en el hemisferio occidental desde su publicación en 1971 ha desmentido sin piedad sus argumentos y predicciones”.
Más adelante continuaba afirmando que “El libro blasfema contra la división internacional del trabajo, en la que “unos países se especializan en ganar y otros en perder”, entre éstos los de América Latina.

Esa división del trabajo no ha cambiado en el hemisferio occidental -América Latina sigue exportando “commodities”- y, sin embargo, en los últimos seis años la pobreza en esa parte del mundo se ha reducido a alrededor de un tercio de la población después de que cuarenta millones de personas abandonaran esa terrible condición.
Para no mencionar a los cuatrocientos millones de seres que salieron de la pobreza en otras naciones “perdedoras” en las dos últimas décadas”.
Otro sitio de Internet denominado “El Rincón del vago” confirma que” En el libro “Las Venas Abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano tenemos un papel de víctimas porque siempre hay alguien, un país, una empresa o una persona, que tiene la culpa de nuestra pobreza, pero no reconocemos que tenemos la responsabilidad de hacer nuestro propio destino, según este “los países ricos ganan consumiendo los productos latinoamericanos mucho más de los que América Latina produciéndolos”; es considerado como la “Biblia del idiota”, en el cual se critican varias de sus ideas como la anterior, dice que Galeano no es capaz de entender que “si los latinoamericanos no exportan y obtienen divisas a duras penas podrán importar” “los impuestos que pagan los consumidores de esos productos no constituyen una creación de riqueza, sino una simple transferencia de riqueza del bolsillo privado a la tesorería general del sector público (donde es probable que sea mal utilizada, como con los gastos del estado en un gobierno de idiotas)”.

Los libros como se sabe, son como los hijos, el libro nace en la mente del escritor, se construye poco a poco, se le ve crecer y se le da forma, luego una vez terminado tiene su propia vida, su éxito dependerá de muchos factores, puede ser muy bueno, pero no necesariamente exitoso, o viceversa, los libros pueden ser buenos, malos, regulares, aburridos, excelentes, los hijos también. El libro de Galeano se hizo famoso, sin embargo mucho de lo que allí se afirmó no era del todo cierto, fue una mala interpretación del autor, nada más.
El vulgar latinoamericano, proviene de una familia de clase media o baja y por ende es acomplejado y resentido su origen aproximadamente es de los años posteriores a la independencia de nuestro continente, con una figura de “analista político” (antiimperialista), del que surgen dos tendencias:
1. “Marxismo de los Bolcheviques Rusos”, representado por José Carlos Mariátegui (1895-1930): para él, el problema indio era un conflicto por la posesión de las tierras.
2. “El nacionalismo estatizante de los mexicanos”, representado por Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1981): si en Europa el imperialismo era la última fase del capitalismo, en América Latina (según el análisis Espacio-Tiempo-Historia) era la primera.
Recibió una educación o formación marxista
Interpreta los acontecimientos de acuerdo a su ideología (marxista)
A medida que avanza en edad considera conveniente al régimen que impera entonces, formando parte del poder público.

Habla con otros idiotas, que son sus amigos de la actualidad (política, economía…), de nuestra pobreza porque “los países ricos nos roban”
Pertenecer a la postura “Antiyanqui” que es el odio hacia Estados Unidos. Fluye de cuatro orígenes:
1. Cultural: Anclado en la vieja tradición hispanocatólica.
2. Económico: Consecuencia de una visión nacionalista o marxista de las relaciones comerciales y financieras entre “el imperio” y las “colonias”.
3. Histórico: Derivado de los conflictos armados entre Washington y sus vecinos del sur.
4. Psicológico: Producto de una malsana mezcla de admiración y rencor que hunde sus raíces en la envidia
Es tanto el odio del idiota hacia Estados Unidos que pensamos que son neuróticos, ladrones de cerebros ajenos y explotadores; aunque no es que ellos nos roben todo lo que produce, sino que se embolsilló los recursos esenciales y luego construyó sobre ellos su riqueza propia.
Es una persona que vive quejandose y criticando su trabajo, su gobierno (que nos da “remedios” para hundirnos cada vez más) y a su país, el cual cree que es pobre por culpa de los ricos “la riqueza de América Latina es directamente proporcional a, y causada por, la riqueza norteamericana o europea”, ideología que el Venezolano Carlos Rangel bautizó como “Tercermundismo” en el cual su objetivo es acusar (y si fuera posible) destruir las sociedades desarrolladas y no desarrollar las atrasadas; pero en este libro se rechaza esta afirmación “es evidente que si la riqueza es una creación y no algo ya existente, la prosperidad de un país no es producto del hurto de una riqueza instalada en otro lugar”, si los 6 billones de dólares que produce Estados Unidos son ocho veces lo que producen Brasil, México y Argentina (“las tres mayores economías latinoamericanas”) juntas; y para decir que la pobreza de unos es causada por otros es cierto es necesario que estos tres países produzcan o hayan producido igual o mayor cantidad que Estados Unidos.

Estamos tan empeñados en culpar a alguien y no nos preocupamos por nosotros mismos y salir adelante como lo ha hecho Chile, que aplicó un modelo de liberalismo económico y la privatización de las empresas.
Debemos reconocer nuestra culpa en no alcanzar un desarrollo económico, antes que asumir un papel de víctima.
Se dice que en Latinoamérica se exportan materias primas baratas y se importan productos industrializados más caros, pero esto no es real: de las 10 empresas latinoamericanas que tuvieron mayores ventas en 1993, sólo 4 venden sus materias primas.
En el caso de Cuba tras la desaparición del Bloque del Este “parece desesperado de querer abrirse las venas para que el capitalismo le succione la sangre”, pero según Eduardo Galeano lo razonable es apearnos en cualquier esquina de ese mundo cruel en el que hay “malvados poderes capitalistas empeñados en saquear a los latinoamericanos…” y tomar el camino opuesto: la gloriosa senda cubana.

Pero nuestro idiota latinoamericano no se da cuenta de la realidad, admira a Cuba por librarse de las potencias y seguir el socialismo; pero esta Cuba mantiene la tasa de natalidad más baja del continente (por el control de natalidad: Abortos masivos, que se basa en cierto número de habitantes por km²) y la más alta de suicidios, también miseria y hambre porque el último recurso que les queda es: el turismo, ya que no pueden exportar; que se le debe al gobierno de Fidel Castro, al que están sometidos.
“Solo una revolución puede cambiar la sociedad y sacarnos de la pobreza” por nuestro pasado podemos ver que las revoluciones de nada sirven, solo para empobrecernos más, “Con frecuencia el objeto de esta violencia no es la oligarquía o el imperialismo, sino el pobre”.
Esta afirmación es totalmente verídica, y lo vemos en nuestra actualidad las víctimas de la violencia siempre son los más pobres: en el campo, en los enfrentamientos militares las personas que resultan afectadas son los más pobres, a los cuales les quitan todo y les destruyen su hogar.

¿A cuántos de los grandes industriales, comerciantes, políticos y personas importantes han matado?
Muy pocos, pues los que sufren la violencia son los pobres o los soldados (la mayoría son campesinos que no tenían dinero para estudiar en la ciudad) que mueren por nosotros.
Somos pobres porque nos preocupamos de que los demás sean ricos y no por nuestros verdaderos problemas, y uno de estos es la deuda de los países latinoamericanos con el banco internacional, la cual es “la causa de empobrecer a estos países” cada vez prestamos más y no pagamos, pero no se da represalia alguna por lo cual esto se nos vuelve como un vicio.
El estado del idiota cree que hace justicia, “defendiendo” los intereses de las personas frente a los capitalistas, es un estado centralista y planificador, que se sostiene por imposiciones; no corrige las desigualdades sino que las intensifica (el más pobre sigue siendo más pobre y el rico más rico), creen que el socialismo o “de izquierda” (que apoya la violencia) es la salida, pero Fidel Castro (presidente de Cuba), Alán García (ex presidente de Perú) o Salvador Allende (ex presidente de Chile) dan un ejemplo de lo contrario, de que es un fracaso y así sólo quedaremos en la ruina.

Se propone el Liberalismo como única alternativa, en el cual hay competencia en el mercado, posibilidades de exportar e importar y el estado se pone al servicio de la productividad.
En el capítulo de “El fusil y la Sotana” se habla de la teología de la liberación, la iglesia se vuelve un soldado en la lucha de clases.

Algunos obispos y teólogos se entusiasmaron más de la cuenta con la idea de “iglesia comprometida” y creyeron que había llegado la hora de dedicarse al socialismo con sotana.
“Los clérigos progresistas son acusados de querer bajar el cielo a la tierra mediante un prédica ideológica con velo de espiritualidad” pero lo que consiguen con esto es desprestigiar a la iglesia.
La religión puede mezclarse con la política, esto convoca la sombra del oscurantismo inquisitorial y del estado confesional; no se le puede negar a un cura trabajar a favor de la sociedad a través de la prédica y la educación.
Todo lo anterior, lo podemos comparar con un ejemplo de la actualidad: el Tratado de Libre Comercio en Colombia; que aparece hoy como la opción más importante y viable que tiene Colombia en el contexto de la integración internacional, llegar a un acuerdo con Estados Unidos.

Este sirve para asegurar que Colombia obtenga los beneficios de una reactivación significativa de la inversión y el empleo.
Este comprende, además del intercambio de productos industriales y agropecuarios, normas sobre inversión, servicios, compras del sector público, solución de controversias, propiedad intelectual, subsidios, medidas compensatorias y políticas de competencia, laborales y ambientales.
Basándose en el perfecto idiota latinoamericano: en Izquierda esto sería lo peor que va a hacer Colombia, pues se puede pensar que lo que quiere Estados Unidos es aprovecharse de nuestra pobreza y enriquecerse con nosotros; pero si esto fuera así ya se hubiera apoderado de nosotros y no regresaría (simplemente nos “roba” y se va).
En Derecha sería una forma de abrirse al mercado internacional, tener más oportunidades de negociación y trabajo.

Finalmente, me pareció un buen libro que nos lleva a pensar sobre nuestra realidad y por dignidad nos impulsa a hacer algo por cambiarla.
Deberíamos buscar verdaderas soluciones para tantos problemas que tenemos, como: A nuestras materias primas, mientras que las tenemos debemos sacarle el mayor provecho que se pueda; dejar de preocuparnos por los demás y empezar a preocuparnos por nosotros mismos; no usar más violencia para acabar la violencia y saber elegir nuestros gobernantes, que quieran lo mejor para nuestro país pero no solo con palabras, sino con hechos!

Claro que desdiciéndose ahora y calificando su libro de plomazo, Galeano, no endereza todas las cabezas que torció con su mala información, mientras que él disfrutó 44 años de derechos de autor de su ladrillo llamado “Las venas abiertas de América Latina”.
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  1. Respetuosamente, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, Esto es actualidad:
    Al referirse a España, Trump dijo que es un país “increíble”, pero que como “está enfermo, es el momento de aprovecharse de ello”. Tras vaticinar que “muchos países” de la zona euro “volverán a sus propias monedas”, el magnate cree que la delicada situación que padece el Viejo Continente es una oportunidad para comprar inmuebles a precios bajos y él mismo está estudiando poner en marcha algún negocio al otro lado del Atlántico.

  2. Respetuosamente, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, Esto es actualidad: El presidente estadounidense Barack Obama tiene previsto anunciar la semana próxima una serie de medidas financieras, entre ellas, recortes a la Seguridad Social y a otros programas de prestaciones, al tiempo que volverá a reiterar por más impuestos a los más ricos.

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