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Emiliano Zapata

18. Noviembre 2010 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes

Nota: Las revoluciones de Augusto César Sandino y de Emiliano Zapata, no tienen absolutamente nada que ver con los movimientos actuales nicaragüense, ni con el de Chiapas de hace poco tiempo. Sería como si hoy alguien tomara para sí frases o hechos de José Artigas y se atribuyera el artiguismo.

Emiliano Zapata Salazar nació el 8 de agosto de 1879 en Anenecuilco, Morelos y falleció el 10 de abril de 1919 en Chinameca, Morelos. Fue conocido como el Caudillo del Sur, y fue uno de los líderes más importantes de la Revolución Mexicana.
Tiene su origen campesino y creció al mismo tiempo que lo hacía el latifundismo porfirista (Porfirio Díaz), en Morelos.

Zapata fue incorporado al ejército por la leva por denuncia de un padre de una joven con la cual Zapata tendría posteriormente dos hijos: Nicolás y Elena Zapata Aguilar. Sin embargo, Zapata tuvo más hijos como es el caso de Ana María Zapata, producto de otro encuentro amatorio.

En septiembre de 1909 Emiliano Zapata fue electo presidente de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco, donde empezaría a analizar el por qué de la concentración de tierras en manos de unos pocos, actitudes que lo hicieron popular en Morelos su estado natal. El lema durante su campaña revolucionaria fue: “Tierra y Libertad” frase que anteponía a todos los documentos oficiales como dirigente agrario.

Su primera aparición política fue en las elecciones para gobernador de Morelos en1909, cuando apoyó al candidato de la oposición en contra del de los latifundistas.
En el mes de mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras de Villa de Ayala, que eran protegidas por la policía las que dejó en posesión de los campesinos. Por este hecho fue declarado bandolero y de ahí hasta su muerte fue perseguidora o perseguida.
Zapata y los suyos fueron declarados delincuentes comunes.

El gobierno envió al ejército a pacificar el estado de Morelos. Para los alzados de Zapata estos desmanes son la consecuencia del personalismo de Madero, de sus errores políticos y del desvanecimiento de las reformas agrarias.
Pablo Torres Burgos fue enviado a Estados Unidos por Emiliano Zapata para que se pudiera entrevistar con Francisco I. Madero.

El resultado de esta entrevista fue la decisión de tomar las armas por Emiliano Zapata y otros 72 campesinos.
Se dirigió hacia el sur, pues ya era perseguido por Aureliano Blanquet y su batallón de soldados. En este período del movimiento zapatista se destacan varias batallas, así como la muerte del zapatista y antiguo líder del movimiento suriano, Torres Burgos, que incluso precedió al mismo Emiliano. A la muerte del mismo, Emiliano Zapata es elegido, por la junta revolucionaria del sur en 1911, nuevo jefe revolucionario-maderista del sur. Las reivindicaciones zapatistas suponían una reforma agraria radical (La tierra es de quien la trabaja), fueron inaceptables para los sucesores de Porfirio Díaz. Lo mismo se puede decir de Francisco León de la Barra quien, como presidente, encabezó diversos enfrentamientos políticos y armados con el jefe suriano, e incluso de Francisco I Madero.

Emiliano Zapata junto a Pancho Villa

Al triunfo del maderismo, Zapata no admite el desarme de sus tropas sin que a cada uno se le otorgue la seguridad de tierras para sembrar a cambio de las mismas. Para él, la guerra no terminaba con el derrocamiento del porfirismo, sino con la cristalización del objetivo del pueblo campesino: la devolución de la tierras robadas por los hacendados.
Esto dio lugar a que lo consideraran rebelde, por lo que mandaron mil hombres para someterlo. En agosto de 1911, Madero acordó entrevistarse con Zapata para buscar una solución pacífica en el conflicto del sur y con el fin de convencerlo de que licenciara sus tropas. Para Zapata, Madero había traicionado la revolución. Zapata se desplegó con sus tropas escondiéndose del gobierno. En este periodo, Zapata se volvió a casar y el padrino de la boda fue el propio Madero. Francamente esto no lo logro entender, por un lado lo consideraba un traidor y por otro lo hacía apadrinar su boda. Por algo sería porque Zapata no era ningún tonto.

Con Madero como presidente de la República, las diferencias no disminuyeron. Zapata se entrevista con Madero en el palacio nacional, donde sostienen una fuerte discusión. Madero ofrece a Zapata una hacienda en el estado de Morelos “como pago a sus servicios a la Revolución”, cosa que enfurece a Zapata que le contesta:
“No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado. Entonces pues, señor Madero, o nos cumple usted, a mí y al estado de Morelos lo que nos prometió, o a usted y a mí nos lleva la …”
Dicho esto mientras en gesto amenazador, golpeó con fuerza su carabina sobre el escritorio de Madero.

En 1911 Zapata lanzó el Plan de Ayala, redactado por Otilio E. Montaño, documento que se convertiría en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología de los campesinos morelenses. En él se exigía la redención de los indígenas y la distribución de los latifundios creados durante el porfiriato. Se desconocía a Madero como presidente y a Pascual Orozco como jefe legítimo de la Revolución Mexicana. Además, el documento postulaba que, en vista de que no se había cumplido con lo que se le había prometido al campesinado, la lucha armada era el único medio para obtener justicia.

Durante 1912, Zapata combatió al Ejército que, buscaba la pacificación en los estados del sur. Los zapatistas buscaron defenderse y lo hicieron aunque cabe destacar que el movimiento zapatista estaba muy débil, tanto en lo político como en lo militar.
Tras el asesinato de Madero y la llegada al poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se exacerbó y Zapata fue uno de los jefes revolucionarios más importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos. Posteriormente, estas posturas lo opusieron al nuevo presidente Venustiano Carranza. Una vez en el poder, Huerta envió una comisión encabezada por el padre de Pascual Orozco a pactar la paz con Zapata.
Zapata se negó a pactar con aquellos a quienes él llamó “asesinos de Madero” . Zapata quedó entonces como único jefe del Ejército Libertador del Sur.

En los primeros meses de1914, su ejército constaba ya de 27.000 ya había controlado por completo el estado de Morelos y algunos otros lugares de importancia, con lo que amenazaba a la Ciudad México. En septiembre, Carranza envió a gente de su confianza a conferenciar con Zapata, pero nuevamente el caudillo suriano exigió la renuncia del Presidente Carranza al Poder Ejecutivo, y el reconocimiento de sus reivindicaciones. Los emisarios, como toda respuesta, abandonaron su campamento y el estado, pues Carranza rechazó rotundamente sus peticiones, calificándolas de “inadecuadas”.

El mismo mes, Zapata, desde su cuartel general, promulgó la entrega de tierras a los pueblos. Invitado por varios delegados de la Convención, en la que los tres grupos más importantes que participaron en la Revolución intentaron dirimir sus diferencias, Zapata no fue al citado evento, pero envió a una comisión. Los delegados, quienes quedaron en calidad de observadores, hasta que la Convención optó por desconocer al Presidente Carranza. Así pues, Zapata se unió con Francisco (Pancho) Villa y ambos reconocieron a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de México, no así el encabezado por Carranza lo que provocó la continuación de la guerra civil.

A finales de noviembre, la poderosa la fuerzas de Pancho Villa y el ejército de Zapata entraron en la Ciudad México, alcanzando así fama nacional el movimiento zapatista como la otra cara de la moneda entre los campesinos surianos y los del norte. El 4 de diciembre de ese año Villa y Zapata tuvieron una célebre entrevista, lográndose una alianza militar entre ambos ejércitos. Villa aceptó en cambio el Plan de Ayala, a excepción de sus acusaciones a Madero, quién había sido su redentor y se obligó a dar armas a Zapata.

Concretados estos acuerdos, Zapata partió rumbo al Sur y tomó localidades de importancia, aunque en los primeros días de enero la plaza le fue arrebatada por las fuerzas opositoras. Éste habría de dedicar sus mayores esfuerzos para combatir al poderoso ejército villista, dando lugar a que durante 1915 Morelos fuera gobernado por los campesinos levantados en armas, asesorados por los intelectuales de la lucha suriana. En 1916, una vez que Carranza se había instalado en la Ciudad de México y que Villa hubiera sufrido serias derrotas por parte del ejército de Obregón, Carranza dispuso la ofensiva contra el zapatismo. Con apoyo incluso de la aviación del ejército, Cuernavaca fue ocupada por los constitucionalistas en mayo y, aunque regresó efímeramente a manos de los zapatistas, quedó definitivamente en su poder el 8 de diciembre de ese mismo año. Ante la carencia de armas y ya sin el apoyo villista, en muy poco tiempo casi todas las poblaciones del estado quedaron en poder de los constitucionalistas.

En 1917, Zapata, lanzando una contraofensiva, reconquistó una cantidad importante de localidades. En marzo dictó la ley administrativa para el estado, reabrió escuelas, creó instituciones para reiniciar la producción de alimentos del campo y continuó la guerrilla en zonas periféricas y de frontera. Sin embargo, en octubre del mismo año entró a Morelos un general Constitucionalista, apoderándose del territorio. Para 1918, Emiliano Zapata era, al igual que Villa lo sería en 1920, un guerrillero con poco futuro, pues ante las constantes batallas y lo escaso de las municiones, la muerte de los cabecillas y la ley agraria de Carranza, que apaciguó la causa suriana, su movimiento, indudable manifestación del descontento campesino, no llegó a consolidarse como una verdadera organización político-militar. Siendo una rebelión de masas campesinas, se limitó a realizar su guerra de guerrillas a partir de 1918.

La guerra por parte del gobierno tomó perfiles despiadados en el norte. El gonzalista Jesús Guajardo le hizo creer a Zapata que estaba descontento con Carranza y que estaría dispuesto a unirse a él. Zapata le pidió pruebas y Guajardo se las dio al fusilar a aproximadamente 50 soldados federales (con consentimiento de Obregón y Pablo González), y ofrecerle a Zapata armamento y municiones para continuar la lucha. Así, acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919.
Zapata acampó con sus fuerzas a las afueras de la hacienda, y se acercó a la misma acompañado únicamente por su escolta. Al cruzar el dintel, una ordenanza apostada a la entrada, tocó con su clarín la llamada a honores. Ésta era la señal para que los tiradores ocultos en la azotea de la hacienda abrieran fuego contra Zapata y sus acompañantes. Zapata cayó boca abajo, ya herido por varios impactos. En esta posición fue rematado por varias descargas más por tiradores apostados en la azotea. Así, abrazando la tierra que tanto amó, murió el gran Caudillo del Sur.

Una vez muerto, Zapata se convirtió en el Apóstol de la Revolución y símbolo de los campesinos desposeídos. Su pueblo creía que todo era un truco y que Zapata no había muerto y se tejieron mil y una leyendas y apariciones.
Zapata es el autor de la famosa frase: “”Emejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado”.

Esta frase fue utilizada por muchos dignos e indignos de usarla pero la misma es de dominio público como lo hubiera deseado Emiliano Zapata.

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5 comentarios
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  1. Se dieron cuenta que a todos los revolucionarios los traicionaron para matarlos. que mala leche gente de su misma sangre. Por suerte esta la historia que es la peor enemiga de los traidores y de sus familias….
    Saludos

  2. Este capítulo iniciado sobre mártires latinoamericano me agrada muchisimo, son bellisimas historias. Porque hace que toda esa gente no haya luchado en vano. Muy bueno lo de Sandino, bárbaro lo de Zapata y esperamos que no se me queden en eso, antes de seguir con el Che pueden hacer la historia de Pancho Villa…que primero fue un bandolero común hasta que encontro una causa y se cambió el nombre para ser un revolucionario
    Saludos!

  3. Lo mismo que dije sobre Sandino…la historia muy buena pero da bronca darse cuenta los titeres que eran los politicos de aquella epoca y lo traidores que fueron. Creo que aprendieron un poco y los pueblos ahora nos enteramos mas rapido que antes.
    Saludos

  4. Es bueno saber de las cosas que han pasado en nuestra querida america latina.
    Saludos para todos

  5. HOLA ES MUY INTERESANTE LA HISTORIA LAS TRAICIONES PERO SIQUIERES CONOCER ALGI INTERESANTE Y AUN MAS IMPACTANTE ES COMO LOS PUEBLOS QUE LUCHO CON ELÑ GRAL SIGUEN MARGINADOS Y SU GENTE AUN ESPERANDO AL GRAL. VEN Y VIVE ZAPATA!! EN SANTA CRUZ

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