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Forlán: Raza de campeones

9. octubre 2009 | Por | Categoria: Artículos, Fútbol

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forlan-adolfo-interPor: Adolfo J. Palma

La rica historia del fútbol uruguayo se ha nutrido siempre de grandes protagonistas, hoy nos toca contarles un nuevo capítulo, UN NUEVO PROTAGONISTA: DIEGO FORLÁN.

Ya todos conocemos la historia reciente, forjada a base de goles y sobre todo de notables actuaciones. Diego es un goleador atípico, distinto, con carisma, pero por sobre todas las cosas con REBELDÍA ANTE LA ADVERSIDAD.
Todos se preguntarán el porqué Diego no pudo triunfar en su querido Peñarol, pero esa historia queremos que la cuente el propio protagonista. A pesar de ese deseo, que estamos seguros tenía en su momento Diego Forlán, surgió la rebeldía y con la colaboración de su abuelo, quién puede creer más en un joven que su propio abuelo, pero en este caso, se trataba de un Señor que parece que algo entendía de fútbol, tanto es así, que aún hoy conserva el privilegio de ser uno de los entrenadores de fútbol con más copas América ganadas, ese visionario, que además había sido y sigue siendo en el recuerdo de los memoriosos, uno de los máximos referentes del fútbol argentino y mas concretamente los hinchas de Independiente de Avellaneda, si el GRAN NINO CORAZO, SU ABUELO, vió en Diego al goleador que hoy conocemos todos y allí, en Argentina, comenzó a escribir la historia de sus primeros goles.
Después de triunfar en la Argentina, el gran desafío era Europa y dentro del continente europeo, porque no Inglaterra. Allí llego Diego, con toda su ilusión, donde lo cobijó el Sr. Fergusson, un entrenador polémico, pero exitoso, tenemos que reconocerlo. Pero como en toda historia, todo se iba dando para llegar a un final feliz, aumentando la expectativa: ¿adónde podía llegar nuestro protagonista? Sólo Diego, su padre Pablo, una de las auténticas joyas del fútbol uruguayo en su querido Peñarol y en el San Pablo, pero sobretodos estaba siempre EL ABUELO, EL GRAN NINO CORAZO. Diego no defraudó a nadie, llego al Villareal y mató, formando una de las sociedades deportivas más letales: Forlán – Riquelme. Eso le permitió a nuestro protagonista, conseguir la BOTA DE ORO, en un equipo humilde, joven, muy bien dirigido tanto dentro como fuera de la cancha. Un logro increíble para un compatriota, ganar el trofeo al máximo goleador nada menos que en Europa. Pero todavía le quedaban varias páginas mas por escribir, por eso llega el Atlético de Madrid y apuesta fuerte por él, sabiendo que Diego es un AUTÉNTICO GANADOR, UN IDOLO TOTAL, UN REFERENTE PARA LA JUVENTUD. UN ORGULLO PARA TODOS LOS URUGUAYOS. Allí consigue lo que parecía una quimera, repetir la BOTA DE ORO, pero para Diego no hay sueños imposibles y en base a talento, sacrificio, entrega y grandeza propia de los que saben que tienen mucho más para dar, lo consigue nuevamente. Otra vez el éxito, otra vez el grito de URUGUAYO – URUGUAYO que nos emociona a todos, como la historia cuenta de las gradas de los rojos de avellaneda y de los “Atléticos” de Madrid. Un goleador atípico porque no es sólo un definidor con olfato, le agrega talento para convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo, marca, recupera, entrega, juega, hace jugar, marca goles increíbles y da pases de gol perfectos. Pero ahora, ya con las dos botas de oro, entrará a pisar más fuerte todavía, a marcar más goles increíbles, a sacrificarse al máximo por su equipo y a buscar lo que seguramente será para El, depende de muchas cosas, pero si por la capacidad del crack se tratara, el gran objetivo, ver a su querido Uruguay en la cúspide del fútbol mundial, estaría próximo a concretarse. Pero Diego no juega sólo, no diagrama estrategias ni planteamientos tácticos, sólo juega y hace jugar, defiende y marca goles decisivos, pero eso no basta, lo tienen que acompañar y sobretodo, aprender de su entrega, vergüenza y capacidad. Esa será seguramente, la meta fijada por Diego, ojala la podamos compartir todos los que lo queremos, los que nos sentimos orgullosos de ser Uruguayos como Él. Su abuelo ganó todo, su padre, igual, ahora es el turno de Diego y seguramente seguirá luchando por conseguirlo.
Una historia que apenas comienza, pero que sabiendo los genes del protagonista, los genes de los Corazo, de los Forlán, seguramente acabara con más botas y títulos.
Ojalá pudiera vivirlos, como viví hace pocas horas, su premiación, nada me haría mas feliz que escuchar un Centenario de pie, gritando FORLÁN – FORLÁN – FORLÁN.-

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