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General de hombres libres

12. noviembre 2010 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes

Augusto Nicolás Calderón Sandino, conocido por Augusto César Sandino, fue un campesino, patriota y revolucionario nicaragüense. Es Héroe Nacional de Nicaragua constituye la máxima expresión de la nacionalidad nicaragüense. Es llamado General de Hombres Libres.

Fue un líder de la resistencia nicaragüense contra el ejército de ocupación estadounidense en Nicaragua.
En aquellos tiempos los Estados Unidos de Norteamérica, tenían a Centro América y parte de Sudamérica como el patio trasero de su casa.

Se consideraban con derecho de intervenir en los asuntos internos de cada uno de los países, invadirlos si el gobierno no era del paladar de ellos, aunque esto no tenían que hacerlo permanentemente porque por lo general los gobiernos los elegían a dedo ellos mismos. Siempre les gustó hacer las cosas a su manera a lo cowboy y pudiendo tener comercialmente una de las comarcas más ricas del mundo siempre quisieron mucho más y de ahí todos los ultranacionalismos antinorteamericanos.

En el centro el presidente Sacasa junto al General Sandino

Por ejemplo cuando decidieron hacer el canal de Panamá y en ese entonces Panamá era una provincia Colombiana, impulsaron a unos generales colombianos para que se entronaran en Panamá y vino la secesión y Panamá país independiente de Colombia, pero no de EEUU hasta hace poco. Con Guatemala de Jacobo Arbenz pasó que tanto tiraron de la piola que obligaron al gobierno legítimo a volcarse para el otro lado y apareció Castillo Armas, golpe de estado y adiós problema. Afortunadamente nosotros estamos bastante lejos en el mapa.

Sandino en julio de 1912, a los 17 años, presencio la primera intervención de las tropas estadounidenses en Nicaragua, frente a una sublevación en contra del presidente Adolfo Díaz, quien tenía apoyo de Estados Unidos. El general liberal Benjamín Zeledón murió en combate el 4 de octubre de ese año defendiendo los cerros de “El Coyotepe” y “La Barranca”, estratégicamente ubicados en la entrada de la ciudad de Masaya. El joven Sandino quedó impresionado con la imagen del patriota, cuyo cadáver era llevado en una carreta por los Marines para ser sepultado en el pueblo de Catarina.
Por asuntos personales tuvo que andar por distintos países de Centro y Norteamérica trabajando duro y para capitalistas en serio.

Durante su estadía en México comenzó a tomar parte en diversos grupos: francmasones, anti-imperialistas, anarquistas y comunistas revolucionarios. Aunque recibió una fuerte influencia del anarcosindicalismo mexicano, Sandino se convirtió en un ferviente defensor del nacionalismo y sobre todo del antiimperialismo, en particular en la resistencia contra la ocupación estadounidense de Nicaragua.

Los liberales no aceptan la violación flagrante de la Constitución por parte de los conservadores y los estadounidenses, y emprenden una nueva guerra, llamada por ellos Guerra Constitucionalista, reclamando el regreso de Juan Bautista Sacasa al poder, usando como base de operaciones Puerto Cabezas (Bilwi).
Dado que su presidente títere está en peligro, y con el pretexto de “proteger las vidas y las propiedades de los ciudadanos estadounidenses”, la Marina de EE. UU. desembarcó numerosos efectivos de su infantería en las costas del Pacífico y del Caribe, declarando “zonas neutrales” diversos puntos estratégicos de vital importancia para las fuerzas gubernamentales (entendiéndose que si los liberales las atacaban, se pondrían inmediatamente en guerra con EE. UU.) El caso más denigrante fue la declaración de Puerto Cabezas (capital de los liberales) como “zona neutral”: los marines de EE. UU. desarmaron al presidente liberal Sacasa y le obligaron a huir de la zona.

En medio de esta situación, Sandino procuró incorporarse a las tropas liberales. En un primer momento acude donde el jefe del Ejército liberal, José María Moncada, pero éste, receloso de Sandino, le negó las armas. Entonces Sandino y sus hombres, ayudados por las prostitutas de Puerto Cabezas, recogieron del agua un buen lote de armas y municiones que habían sido quitadas a Sacasa (los marines no las destruyeron, sino que se limitaron a arrojarlas al mar). Hecho esto, emprenden el viaje a Las Segovias (su centro de operaciones) viajando en pipante por las aguas del río Coco.
En los primeros combates, Sandino fue derrotado por el entrenamiento y poder de fuego de los marines. Este fue aleccionador para él, decidió emplear a partir de ese momento tácticas “guerrilleras” o guerra de guerrillas. Eso le reportó un sin número de victorias sobre los conservadores, lo que a su vez atrajo efectivos a su columna, la llamada “Columna Segoviana”, que en su momento llegó a contar con 800 hombres de caballería. En parte gracias a los triunfos de Sandino, los liberales tomaron la iniciativa en la guerra y empezaron el avance general hacia el Pacífico.

Pero, para 1927 el número de marinos estadounidenses en Nicaragua había ascendido a 5,000 y 464 Oficiales Norteamericanos se encontraban en el territorio participando activamente en los conflictos internos de Nicaragua.

Los estadounidenses envían un representante plenipotenciario, Henry L. Stimson (quien años después será Secretario de Estado del presidente Herbert Hoover) y Moncada, quien ya tenía control sobre casi todo el país, se rinde a la entrada de Managua (en Tipitapa). Aceptó la continuidad del gobierno conservador hasta las elecciones de 1928, en las que él (y no Sacasa) será el candidato liberal (lo cual era una flagrante traición a quien en teoría era su jefe). A este acuerdo se le denominaría Pacto del Espino Negro.
Sandino no acepta esto, se opuso a la paz impuesta por las fuerzas de ocupación y se retira al inexpugnable cerro El Chipote, donde tenía su base principal y como respuesta a la acción tomada por Moncada, Sandino manifestó una de sus más célebres frases: No me vendo, ni me rindo.

El 2 de setiembre de 1927 Sandino, a través de un manifiesto, le da un giro a su lucha: ya no se trata de una guerra civil, sino una lucha entre patriotas e invasores; pues tanto conservadores como liberales habían pedido la intervención de los marines estadounidenses. Como consecuencia de esto, en las calles, las personas solían decir: Cinco liberales y cinco Conservadores suman Diez Bandidos.
Por lo tanto, con un puñado de no más de 30 hombres y el apoyo de algunas mujeres campesinas, se interna en las montañas del norte de Nicaragua para luchar contra los Infantes de Marina estadounidenses.

Poco a poco Sandino incrementó sus efectivos, hasta llegar a ser unos 6000, quienes conformaban el llamado ” Ejército Defensor de la Soberanía Nacional”; esto debido en parte a los desmanes cometidos por los infantes de marina estadounidenses, quienes acostumbraban violar mujeres campesinas en los lugares que ocupaban. Sandino constantemente infligía derrotas sangrientas a los marines estadounidenses, no acostumbrados a pelear en las espesas selvas tropicales. Uno de los más memorables combates se dio en “El Bramadero” (1929), donde las tropas de Sandino infligieron una terrible derrota a un batallón de marines, utilizando en la fase final del combate los temibles “machetes”, armas blancas capaces de decapitar de un solo tajo a un hombre. A partir de ese momento los marines, quienes llamaban “bandidos o bandoleros” a los Sandinistas, empezaron a llamarlos “guerrilleros.”

A mediados de 1928 el intelectual fránces Henry Barbusse le llamó General de Hombres Libres.
A finales del mes de noviembre de 1928 el contralmirante D.F. Sallers le invitaba a abandonar la lucha y obtener así los consiguientes beneficios, la respuesta de Sandino fue:
La soberanía de un pueblo no se discute, sino que se defiende con las armas en la mano… la resistencia armada traerá los beneficios a que usted alude, exactamente como toda intromisión extranjera en nuestros asuntos trae la pérdida de la paz y provoca la ira del pueblo.

Notando que los marines no eran capaces de derrotar a los soldados de Sandino. Dieron comienzo a la conformación de un nuevo ejército nicaragüense, la llamada ” Guardia Nacional de Nicaragua”, entrenado, equipado y financiado por EE. UU., y comandado por oficiales estadounidenses. Si bien esto significó un aumento considerable de las tropas que combatían a Sandino, no influyó en el curso de la guerra de forma significativa.

Lejos de ello, los sandinistas expandieron sus zonas de operaciones e incluso la capital Managua, estuvieron dentro del radio de acción de las tropas de Sandino. Finalmente llega al poder en EE. UU. el presidente Franklin Delano Roosevelt. Obligado por problemas domésticos de mayor importancia (la Gran Depresión), proclama la “política de buena vecindad”, lo que significaba la retirada de todas las fuerzas militares de EE. UU. de los países de la cuenca del Caribe, incluyendo Nicaragua. El 1 de enero de 1933 las fuerzas estadounidenses oficialmente abandonaron el territorio nicaragüense, sin haber podido matar o capturar a su enemigo, y menos aún vencerlo.

Una vez habiéndose retirado los estadounidenses, Sandino envía al nuevo presidente liberal, Juan Bautista Sacasa, una propuesta de paz, que es aceptada. El 2 de febrero de 1933 termina oficialmente la guerra; el ejército de Sandino, exceptuando a un grupo de protección de 100 hombres, es oficialmente desarmado. La Guardia Nacional, quien aún no es autoridad militar reconocida como tal en la Constitución, se hace cargo de la seguridad en todo el país, lo que provoca abusos contra sus antiguos enemigos (los sandinistas) al estar estos desarmados.

Sandino efectúa algunos viajes a Managua para hacer notar el incumplimiento de los acuerdos por parte de la Guardia Nacional. En esos tiempos cuando Anastasio Somoza García, a la sazón Jefe Director de la Guardia, y deseoso de hacerse con el control total del país, decide que para conseguir tales objetivos es necesario eliminar a Sandino.
El 21 de febrero de 1934 Sandino en compañía de su padre, Gregorio Sandino, el escritor Sofonías Salvatierra (ministro de Agricultura de Sacasa) y sus lugartenientes generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor acudían a una cena en La Loma, Palacio Presidencial, invitados por Sacasa. A la salida de dicho evento el coche en el que viajaban fue detenido justo a la par del “Campo de Marte”, en un punto ubicado al sur de la Imprenta Nacional (donde se edita e imprime el diario oficial La Gaceta). El cabo de guardia que les detuvo era en realidad un mayor disfrazado, un tal Delgadillo, que les condujo a la cárcel de “El Hormiguero” (destruida por el terremoto que azotó Managua en 1972). Los detenidos pidieron que llamaran a Somoza, pero les respondieron que no podían localizarlo, por otro lado la hija de Sacasa le comunicó a su padre la detención, ya que la había visto, y Sacasa se puso en contacto con la embajada de EE. UU. para intentar impedir el asesinato.

Sandino, Estrada y Umanzor fueron llevados al monte llamado “La Calavera” en el campo de Larreynaga y allí, a la señal de Delgadillo, el batallón que custodiaba a los prisioneros abrió fuego matando a los tres generales. Eso ocurría a las 11 de la noche. Según testimonio de Salvatierra, al oír los disparos, Gregorio Sandino dijo:
Ya los están matando. Siempre será verdad que el que se mete a redentor, muere crucificado.

Dos años después, Anastasio Somoza García, quien llegó a afirmar que recibió las órdenes del asesinato de Sandino del embajador estadounidense Arthur Bliss Lane, se haría con el poder del país, derrocando para ello al presidente Sacasa, quien a la sazón era su tío político.

Muchas personas tienden a ligarle con ideologías de izquierda más o menos radical. No obstante, su verdadera corriente ideológica fue, en base, el Liberalismo, destacándose como uno de los generales de la revolución constitucionalista de 1925 y posteriormente inicia su gesta continental en contra de la ocupación estadounidense en Nicaragua. Actualmente es uno de los libertadores de América más admirados desde sectores nacional – revolucionarios.
Somoza García gobernó de manera dictatorial durante 40 años, con algunas pausas en las que imponía un presidente títere y contando siempre con el respaldo de EE. UU. Esto le permitió acumular una enorme fortuna y gracias al crecimiento de la economía global posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Anastasio Somoza García fue baleado en un acto de ajusticiamiento el 21 de setiembre de 1956 por el joven poeta Rigoberto López Pérez. Al frente del país quedaron, sin embargo, sus hijos Luis Somoza Dabayle como presidente, y Anastasio Somoza Debayle como jefe director de la Guardia Nacional. Ambos continuaron las directrices políticas de su padre, si bien es cierto que Luis permitió una mayor apertura política. El cerrojo no estaba totalmente echado porque a los Somoza también les llegó su momento y el último de ellos fue asesinado por un grupo ultra en Asunción del Paraguay.

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2 comentarios
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  1. Las familias de la época que llegaban al poder procedían como si fueran reyes europeos. Los suceden los hijos el poder sin importar nada. Por suerte aca es tipo de cosas no nos pasaron….saludos

  2. Muy buena historia, …cómo lo traicionaron a Sandino da asco. Pero imagino que eso debe haber pasado en el resto de america menos aqui que no hay suficiente territorio ni piedras preciosas ni oro, ni petróleo. Sino eramos boleta.
    Excelente historia!
    Saludos

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