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Gral. Leandro Gómez

31. marzo 2011 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes
Don Roque Gómez, un próspero, acreditado y prolífico español, dejó una nutrida descendencia de quince hijos, entre los que se destacaron los siguientes.

El Gral. Andrés Gómez, que hizo la guerra con el Brasil (1825-1828).
Don Juan Ramón Gómez, quien fue hombre público uruguayo, Ministro de Hacienda, Senador, Diputado y uno de los deportados de la Barca Puig hacia la Habana, Miembro de la Comisión de Caridad, quien contribuyó a la creación del Hospital de Huérfanos y Redactó el reglamento del Hospital de Caridad.

Fue el propietario que construyó la hermosa casa de la calle 25 de Mayo, que hoy, con las debidas reformas, tiene su sede la Junta Departamental de Montevideo.

Y del personaje de nuestra historia de hoy, el General Leandro Gómez, nacido en 1811 (hecho del que conmemoramos su bicentenario) y fue muerto malamente en lo que hoy es una de las plazas de Paysandú el 2 de enero de 1865.

En su vida además adhirió a los principios de la Masonería Universal, siendo iniciado en la Logia Hiram de la ciudad de Salto, y fue fundador de varias logias en la república Argentina.

Surge a la vida pública durante el Sitio Grande del lado del bando sitiador, como ayudante del General Oribe, en el actual Cerrito de la Victoria.
Se graduó como coronel en 1860 y fue oficial mayor del Ministerio de Guerra y Marina (1861).

Cuando el levantamiento del General Venancio Flores contra el Presidente Berro, fue designado adjunto al Estado Mayor del ejército gubernamental que operaba en campaña, participando en diversas batallas y combates.

Fue designado Comandante Militar de Salto en 1863 y pasó a desempeñar similar cargo en Paysandú, la cual fue atacada por los sublevados en 1864, los cuales tuvieron que abandonar el asedio ante la tenaz resistencia de las fuerzas comandadas por Leandro Gómez, el que por dicha acción fue ascendido a Coronel mayor.

En octubre de 1864 fue atacada nuevamente Paysandú, esta vez con tropas y barcos de guerra brasileños, sitiándola a la ciudad por agua y por tierra.

La ciudad fue bombardeada y la guarnición diezmada, siendo desechada la rendición incondicional por parte de los sitiados, pero al cabo de más de dos meses, con la plaza prácticamente en ruinas, fue tomada el 2 de enero de 1865 por las fuerzas atacantes quedando prisionero el general Gómez con unos 700 hombres, entre soldados y oficiales. Ese mismo día fue fusilado el General Leandro Gómez a hurtadillas y sin proceso de clase alguna.

El que dio la orden, dicen que fue, el General Gregorio Suárez, conocido por el apelativo del Goyo Geta.
Claro que la historia no se queda ahí, porque cuando la Hecatombe de Quinteros, dicen que fue un cobro de un saldo de cuentas pendientes de la matanza de la Heroica Paysandú.

Claro que con las vueltas que tiene la vida la primera no hubiera ocurrido o por lo menos hubiera tenido otro protagonista, si el negro Timoteo Aparicio no lo hubiera perdonado al Goyo Geta cuando lo tenía estribado con la jarreta en el pescuezo, pero no fue, el negro lo perdonó y así se escribe la historia.

Los restos del General Leandro Gómez estuvieron escondidos por patriotas o por patriotas también cofrades de la hermandad de la cual el finado era integrante, en suelo argentino y luego hay dos versiones, una que fueron cremados y otra que se conservaron.
Fueron traídos al panteón de la familia en el Cementerio Central, el que se ubica al entrar primero a la izquierda, en una especie de esquina, el cual se encuentra lleno de símbolos masónicos.

La voluntad del General, era ser enterrado junto a su esposa en el cementerio Central de Montevideo y ahí estuvo, hasta que cuando en el período no democrático de nuestro país, se llevaron a Paysandú sus restos para depositarlos en un mausoleo levantado a su memoria en la Heroica.

Había rumores que los mismos habían sido hurtados o mejor dicho vilipendiados, se abrió el mausoleo y se encuentra vacío, así como el panteón del cementerio Central.
Hay unas palabras dichas no sé por quien que dicen: “Ya ni en la paz de los sepulcros creo…”

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2 comentarios
Deja tu comentario »

  1. Como trastocan la historia los de ” turno”. Llaman héroe a tipos como Sendic, y otros, asesinos de inocentes subversivos de la institucionalidad.

    Este otro, un patriota para que va a ser recordado!?
    Obviamente, no tiene cabida con los impostores de turno.

  2. No entiendo lo que decis sobre la hecatombe de Quinteros que fué un “cobro de saldo de cuentas pendientes de la matanza de Paysandú”, mas bién fué al reves, ya que una ocurrió en 1858 (Quinteros), y la otra en 1865., debe haber un error de redacción, conviene aclararlo, porque si a la falta de interes que muestra lagente por estos temas le sumamos errores vamos a tener super oferta de turros

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