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Historia de la belleza e higiene 1

1. febrero 2018 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Lorenzo Olivera
En la prehistoria (40.000 – 5000 a.C.), o más concretamente en la Edad de Piedra ya existía un canon de belleza sobre las mujeres, puesto que en aquellos tiempos lo más importante para las personas era la supervivencia y el crecimiento de los asentamientos nómadas.

Gracias a ciertas muestras escultóricas que han pervivido de aquellos tiempos hoy podemos decir que posiblemente los hombres escogían mujeres con los órganos reproductores muy marcados (pechos, vientre, caderas anchas…) para que a la hora del alumbramiento les resultase más fácil y no muriesen durante el parto ni la mujer ni el niño. Aunque quizás eran estas mujeres las que escogían con que hombres querían formar una familia.
Esto se sabe gracias a los estudios y los descubrimientos arqueológicos de las diferentes esculturas denominadas Venus o diosas de la fertilidad femenina que se han encontrado en numerosos descubrimientos arqueológicos, una de estas esculturas donde podemos apreciar todos estos rasgos anatómicos es en la Venus de Willendorf o el relieve de laVenus del Cuerno.

EGIPTO (2955 – 332 a.C.)
Para los antiguos egipcios, el canon de belleza no era el mismo que tenemos en la actualidad. Para ellos la belleza consistía en armonía, perfección, frontalidad…
El cuerpo humano debía estar armónicamente proporcionado, utilizaban el puño como unidad de medida, así codificaron la estatura perfecta de las personas en 18 puños: 2 para el rostro, 10 desde los hombros hasta las rodillas y los 6 restantes para las piernas y los pies. En consecuencia, una mujer o un hombre eran “bellos” si medían 18 veces su propio puño y estaban debidamente proporcionados como establecía el canon.
Según el canon de belleza egipcio una mujer debía ser delgada, con pequeños miembros pero de caderas anchas y pechos pequeños y torneados, solían ensalzar su belleza mediante joyas y bisutería.
Su preocupación por mantener el cuerpo lo mas perfecto posible, les llevo a conocer muy bien la naturaleza para obtener de ella todos aquellos productos que les ayudase a conseguirlo.
Los egipcios no se preocupan por su cuerpo ni más ni menos de lo que lo hacemos hoy en día. La higiene corporal era un sinónimo de belleza, por lo que dada la climatología del país se duchaban varias veces al día, lo que llevaba consigo un ritual de belleza antes, durante y después del baño mediante la utilización de aceites y ungüentos. Dadas las altas temperaturas del país los problemas de transpiración estaban muy presentes entre la población lo que les llevo a la utilización de desodorantes. Las preocupaciones estéticas, tanto en mujeres como en hombres, por el paso del tiempo (arrugas de la piel) podemos encontrarlas en este pueblo ya que ellos trataban de combatir este hecho mediante la utilización de diferentes cremas que ellos mismos realizaban mezclando diferentes ingredientes naturales y aplicándolos sobre la piel. No solo trataban de conseguir la belleza corporal mediante los cuidados del cuerpo sino que utilizaban diferentes métodos para decorarlo. En este pueblo podemos encontrar los primeros indicios del maquillaje. Estos maquillajes rústicos los utilizaban tanto mujeres como hombres sobre todo en lo que se refiere a los ojos (perfilados de negro), no solo lo hacían para verse más guapos, sino también para hacer alusión al dios Horus.Los egipcios también ponían excesivo cuidado a la hora de vestir sobre todo las mujeres para las que la ropa evoluciona con el paso de los años, al principio de la dinastía IV la mujeres vestían vestidos de tirantes anchos largos hasta los tobillos pero con el paso del tiempo estas prendas van permitiendo que la anatomía femenina se marque mas incluso en algunas ocasiones se muestren ciertas partes de su cuerpo. Entre las clases bajas también se daban algunos de estos rituales de belleza, aunque no podían alcanzar el nivel de los ricos en cuanto a este tema, si que trataban de imitarlos en todo lo que podían.
Muchas de estas tradiciones y rituales de belleza hoy en día siguen realizándose, sobre todo entre los egipcios arraigados en el centro de esta civilización. El hecho de perfilarse los ojos de negro sigue siendo una práctica de belleza muy usada en todo el mundo, pero es en estas civilizaciones donde siguen siendo muestra de algo más que un simple hecho estético

GRECIA (S. VIII – I a.C.)
La teoría más prematura de belleza puede ser encontrada con los trabajos filósofos griegos a partir del período presocrático. La escuela Pitagórica vio una fuerte conexión entre las matemáticas y la belleza. En particular, notaron que los objetos que poseen simetría son más llamativos. La arquitectura griega clásica está basada en esta vista de simetría y proporción. La investigación moderna también sugiere que las personas cuyos rasgos faciales son simétricos y poseen la proporción preferida son más atractivas que aquellas cuyos rasgos no los son.
El ideal estético del mundo clásico se fraguó en la antigua Grecia a partir sobre todo de la escultura. La belleza se concebía como el resultado de cálculos matemáticos, medidas proporciones y cuidado por la simetría. Es hasta cierto punto lógico que esto se diera así en Grecia, pues en ese contexto es donde nacen otras disciplinas como la filosofía entendida como conocimiento del mundo, de la ética y del hombre para ser más feliz.

En Grecia se entendía al cuerpo humano como el ideal de belleza en el que todas las partes deben guardar una proporción armónica entre ellas. Este canon de belleza establece que el cuerpo humano para ser perfecto debe medir siete veces la cabeza (Policleto S.V a.C.) En el siglo IV pasa de siete a ocho cabezas.
Estos cánones de Belleza se demuestran sobre todo a través de la escultura la cual sufre diferentes evoluciones a través de los tres periodos artísticos griegos (Arcaico, Clásico y Helenístico)
Un cuerpo es considerado como bello cuando todas sus partes están proporcionadas a la figura entera, tanto en las mujeres como en los hombres cuya belleza se basaba en la simetría. Claro esta que a pesar de esto, hay algunas diferencias entre el ideal femenino y el masculino debidas, claro está, a la concepción cultural.

Las esculturas de las mujeres, aunque proporcionadas, representan a mujeres más bien robustas y sin sensualidad, los ojos eran grandes, la nariz afilada, boca y orejas ni grandes ni pequeñas, las mejillas y el mentón ovalados, pues daban un perfil triangular; el cabello ondulado detrás de la cabeza, y los senos pequeños y torneados.
En cambio el ideal masculino estaba basado directamente y exclusivamente en los atletas y gimnastas, puesto que a los atletas y a los dioses se les atribuían cualidades comunes: equilibrio, voluntad, valor, control, belleza. Algunos de estos rasgos los podemos encontrar en esculturas como el Doríforo de Policleto, El Apolo de Belvedere y la Venus de Milo que nos sirven como ejemplos del ideal artístico y de la concepción de lo bello.
Con el paso del tiempo se observa que algunas de estas esculturas están dotadas de un movimiento excesivo (Época Helenística) contra el hieratismo reinante del inicio del imperio (época Arcaica) a través de esta representación del movimiento se observan también como los músculos de estas esculturas se marcan todavía mas, y comienzan a observarse figuras con el pelo mas largo e incluso con barba y bigote (el Laoconte) lo que nos hace sospechar en ese periodo algunas modas habían cambiado.
El canon de belleza griego será adquirido del mismo modo en el Imperio Romano durante cuatro siglos aproximadamente. Esto se ha sabido a través de la estatuaria Romana que guarda las mismas características que encontrábamos en las griegas y en muchos casos son simples copias.
Las fundaciones de artistas, griegos y romanos, también han suministrado el estándar para la belleza masculina en la civilización occidental. El romano ideal fue definido como alto, musculado, de piernas largas, con una cabeza llena de pelo fuerte, la frente alta y amplia (un signo de inteligencia) ojos de juego amplio, una nariz fuerte y el perfil perfecto, una boca pequeña, y una de mandíbula poderosa. Esta combinación de factores, produciría “una magnífica” mirada impresionante de hermosa masculinidad. Con las excepciones notables de peso de cuerpo y estilos de moda, normas de belleza son bastante constantes con el tiempo y el lugar.

EDAD MEDIA (S. V – XV)
La belleza dependía de la intervención de Dios como consecuencia del auge del cristianismo. De modo que, si se consideraba bello algo, es porque había sido una creación divina. La belleza material era externa, física o sensible y es una cualidad que se marchita con el tiempo, al contrario que la belleza espiritual no se marchita con el tiempo, sino que permanece en el interior de las personas, algunas de estas cualidades son: la bondad, el amor, la simpatía, etc.
En la Edad Media, nos encontramos con un ideal de belleza impuesto por las invasiones bárbaras, las cuales mostraban la belleza nórdica de ninfas y caballeros, como podemos apreciar en la pintura.
La fe y la moralidad cristianas impusieron un recato en las vestimentas y la práctica desaparición del maquillaje, que se consideraba contrario a la moral cristiana en cuanto que desfiguraba lo que Dios había creado, lo que contrasta con el uso de maquillajes excesivos utilizados en épocas anteriores como la egipcia. El cristianismo tenia tanto poder en la Edad media que aplico una censura a la hora de representar cuerpos desnudos lo que propicio que cuando tenían que mostrarse, como en la Caída de Adán y Eva o El Juicio final, los cuerpos se esquematizaran al máximo para quitarles cualquier matiz de sexualidad.

El ideal de belleza de la época, a sido tantas veces pintado, que nos resulta ya muy conocido, la mujer medieval muestra blancura en la piel, cabellera rubia y larga pese a que el pelo suele estar recogido, rostro ovalado, ojos pequeños pero vivos y risueños, nariz pequeña y aguda, labios pequeños y rosados, torso delgado de complexión ósea como corresponde a las nórdicas (caderas estrechas, senos pequeños y firmes, y manos blancas y delgadas). La blancura de la piel era un símbolo de belleza muy importante ya que era un indicador de la pureza de la mujer y al mismo tiempo un símbolo de la procedencia del norte de Europa. Las vírgenes medievales presentan también estas mismas características.
En cuanto a los hombres, eran representados como caballeros guerreros del mismo estilo que los que nos encontramos en las novelas románticas: Pelo largo un indicador de fuerza, virilidad y libertad, que llevaban los pueblos del norte de Europa para desafiar a sus reyes.

La descripción responde a la de un caballero con armadura, alto y delgado, fuerte y vigoroso, esbelto; pecho y hombros anchos para aguantar la armadura; piernas largas y rectas como señal de elegancia y porte; manos grandes y generosas como símbolo de habilidad con la espada y de masculinidad.
Continuará en el próximo número.

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