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Humoristas II

3. agosto 2017 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ
Continuación del artículo del número pasado. En el diccionario humor sapiens se recopilaron términos y giros afines al Humor y la Risa, tanto en lo relacionado con el ejercicio del sentido del humor, como del humor como estado de ánimo.

El trabajo duró muchos meses según leí en dicho material.
Fue necesario para hacerlo leerse de punta a punta varios diccionarios Enciclopédicos y diccionarios de español actual lo cual no quiere decir que esté todo lo vinculado al tema al día, pero el tema no está agotado ni nada parecido, porque tanto el humor como lo serio en el idioma crecen minuto a minuto y nuestra lengua se habla en todos los continentes por todas las clases sociales, mestizándolo con lenguas indígenas locales, creándose neologismos permanentemente.
El resto de los giros y las palabras –las menos- se encontraron en Internet o las obtuvieron por un trabajo de campo verbal.

Después de diversos descartes se seleccionaron 896 palabras o giros, relacionadas con el humor, la risa, la alegría, la burla, la broma, la ironía, la sátira, etcétera.
Como es lógico en nuestro idioma, es una lista llamada a crecer en gran froma, por lo que en el futuro se le agregaran nuevas palabras o frases, para enriquecerlo constantemente, el cual será rico y vivo como lo es el idioma español.
Tenemos el humor por el absurdo, por la burla, por la caricatura, por el chiste, por los gags, por la farsa, por lo grotesco, por la ironía, por los juegos de palabras, por la sátira, lo ridículo, etc.
Volviendo al principio tenemos que humores eran los líquidos que salían de los cuerpos
A uno, a veces, le da rabia —claro que sin que se note— cuando oye decir, del tipo que se ríe de todo: ¡Qué humorista !

Confunde al humorista con el cómico, al humorista con el satírico.
Al humorista, en una palabra, con el payaso o con el resentido.
El cómico, al reír se burla.
El satírico, al reír se venga.
El humorista, al sonreír, compadece, es el único que mantiene intacta, adentro, la gracia de una ternura.
Ficcionalismo es un tipo de humor que trabaja con ficciones.
El conocimiento vendría a ser el resultado del esfuerzo que el individuo realiza para adaptarse al medio en que actúa o le toca actuar.
Una función creada instintivamente por el hombre para la conservación de la especie humana.
El pensamiento, así, en la ciencia y en el mundo, trabaja en base a ficciones a sabiendas que esas ficciones no son verdad, pero las utiliza “como si” lo fuesen y a manera de instrumentos para lograr sus fines.

Viene a ser como si fuera un suponer.
El niño que deja que el gallego se tire del avión con su mochila pensando que es un paracaídas, es una ficción, no es una realidad, hasta que uno se tire de verdad.
El hombre actúa siempre “como si” no tuviera miedo, muy macho a pesar de que por dentro arruga.

Discute “como si” tuviera razón y maneja todos los tiempos y conceptos como si supiera qué son y que los lleva para arriba y para abajo a su criterio, que no tiene idea donde va a parar la cosa, en definitiva se maneja con el criterio de que la ignorancia ajena y mayor que la propia, corre al contrincante con la vaina y con el poncho, haciéndole entender al otro que él tiene el facón y la chaira.
Se juega la plata “como si” no la necesitara para comer o lisa y llanamente para sobrevivir, o la guarda “como si” pudiera hacer con ella otra cosa más que gastarla a piacere.
Conozco gente que ahorra millones, simplemente no gastando ni en comer, una vuelta una dama le agarró el diario a mi hermano y lo miró por arribita nomás y me dijo, me ahorré $ X (el precio del diario), esos son los auténticos miserables, porque el que busca un mendrugo en un contenedor lo hace por necesidad imperiosa, incontenible, llamada genéricamente hambre, pero el que la tiene y no la gasta privándose y garroneando lo hace por miserable y no tiene en cuenta que las mortajas no tienen bolsillos y de esta vida nadie se lleva nada, todo queda acá.
El cómico le quita la desgracia al necesitado y se ríe de la necedad de este comparándolo con el auténtico miserable, que no come huevo por no tirar la cáscara, no gasta en comida por ahorrar, disimulando el no tener o no poder del necesitado real y hace equilibrio en la cuerda floja para burlarse del miserable por no herir con sus chanzas al auténtico necesitado.
El esquema es el siguiente:
El cómico desinfla esa ficción y se ríe de ella “cachando” a su protagonista; el satírico la descubre y la hiere con su risa; el humorista la desarma y sonríe apiadándose.

Cuando el cómico trabaja en un diario y lo mandan a que entreviste a un personaje, viene riéndose del agrandado sujeto, del énfasis, de la fatuidad del personaje, tan hueco, pero tan hueco que habla con eco y escribe de lo que el personaje le dijo, cuidándose el empleo y la comicidad se le diluye.
El satírico llega diciendo que el personaje es un animal.
El humorista, en cambio, escribe lo que el personaje tendría que haberle dicho de no haber constituido, como pasa casi siempre, una metáfora.
Y su humorismo consiste en haberse dado cuenta de lo que luego sólo se dan cuenta al leerlo, los que son tan humoristas como él, algo así como el chiste explicado en otra versión.
El personaje, en cambio, leerá eso seriamente y con cara de circunstancias.
El humorista baja más hondo que nadie, llega más lejos que nadie y ríe sin lastimar.
No ríe, como el cómico, porque él no es el personaje, sino que se limita al aspecto que él no querría tener.
No ríe, como el resentido, de lo que tiene otro y sólo porque él no lo tiene, califica frac y la corbata de moña como absurdas y obsoletas prendas, que se las pondría entonces si a él le tocara cumplir ese rol.
El disfraz que suele ponerse el tipo cuando, inadvirtiendo la importancia que le ha sido concedida, quiere inventarse otra y queda pagando… las alpargatas no son lo mismo que los zapatos de charol y el jean no se parece a un traje de alpaca ni por las tapas.

El auténtico humorista es aquel que dice y escribe que si los hechos están en su contra peor para los hechos.

No le interesó ni le gustó el artículo y es lo que hay valor…
Que todo sea para bien…

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2 comentarios
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  1. Hay que tener mucho cuidado con los significados culturales tanto el nombre de las cosas como los gestos con las manos porque te podes llevar una sorpresa.

  2. Lo unico que te salva cuando hay viento en contra es el sentido del humor. lo malo es que hay humor y humor, burlarte de la gente como hace hoy la tele no es humor.

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