Contenidos para blogs, sitios y boletines electrónicos

Humoristas

27. Julio 2017 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

carta_20x15 ima-twit

Síguenos ahora también en Twitter y Facebook

Por COMOUSTÉ
El idioma va variando imperceptiblemente, pero tan imperceptiblemente que hay cosas que no entendemos y no hay libros que nos las expliquen, o sea que de puro imperceptible que es, nos damos cuenta y nuestro humor o el que nosotros llamamos humor, no era lo mismo para nuestros padres, ni que hablar para nuestros abuelos, ni lo será para nuestros hijos, ni que decir de nuestros nietos.

Colonia Lavalleja

Hablemos claro

La necesidad innecesaria de cambiar

Adolescencia en el balneario

Esperando la primavera

Eran otros hombres

El día de las madres

Jactancia de la ignorancia

Hablando el mismo idioma dejando de lado los anglicismos, galicismos y el lunfardo, que ya dejó de ser el dialecto de los delincuentes para ser usado por los no delincuentes, como por ejemplo nuestros hijos o nietos, para ser el vocabulario vulgar que los veteranos no entendamos.
De acuerdo al diccionario “humor” es un vocablo del latín, donde encontramos el origen de dicha palabra.
Un término con diversas acepciones que puede traducirse como líquido o humedad, y es que el mismo procede de otro vocablo griego porque en la Antigua Grecia se consideraba que el cuerpo del ser humano estaba formado por cuatro humores o líquidos (sangre, bilis amarilla, bilis negra y agua) que se relacionaban con los cuatro elementos de la naturaleza (aire, fuego, tierra y agua), recordemos que los griegos antiguos a casi todo le atribuían cuatro fuentes, recuerden a Empédocles, no el del vino lija, sino el filósofo fresco.

De esta relación se establecía que cuando alguien estaba de buen humor significaba que se encontraba en un perfecto estado de salud, de ahí viene la palabra “salud” al brindar y la del “atchís” estornudo, no la droga, la vemos con la peste negra, que empezaba el futuro fiambre a estornudar y terminaba apilado en un carro tirado por caballos camino al cementerio, donde cargaron a muchos resfriados y no con la peste bubónica.
Se define como humor, al tipo de expresión o postura que resalta el lado jacarandoso, cómico o risueño de determinadas situaciones.
El concepto, de acuerdo a la definición se refiere a la vivacidad, espíritu alegre, entusiasmo o genio, esto en la teoría, porque muchas veces el humor, dependiendo de quienes sean las personas se convierte en malhumor y puede terminar a las patadas.
Por ejemplo: “El humor nos ayuda a hacer más llevaderos los momentos más difíciles de la vida”, “No tolero a la gente que atiende de mal humor”, “Con un poco de humor, todo es más fácil”.

Pero en mi caso me molesta la sonrisa babieca, de budín sin pasa, de esas gurisas que de entrada te tutean o vosean o chechean, sin deparar en las canas o en definitiva que son empleadas y en su persona está la imagen de la empresa.
El dueño de la empresa es un gil a cuadros que se cree que eso hace más amigable a la empresa, transformándola en algo de la feria de Tristán Narvaja con mayor presupuesto.
Humor o malhumor también hace referencia a la predisposición que se tiene para hacer o no hacer de buena o malagana una tarea o al tipo de ánimo positivo o negativo que se tiene durante ciertos momentos.
Se habla de buen humor cuando alguien es propenso a la sonrisa, a estar alegre, mientras que se menciona el mal humor cuando la actitud es negativa o el sujeto se irrita con facilidad.

El término permite formar varias expresiones o frases.
Así, “humor de perros” o “humor de mil diablos” son comentarios que hacen mención general al mal humor: “Te aconsejo no molestar a Juan, está con un humor de perros”, “Tengo un humor de mil diablos: no quiero que nadie se me acerque”.
Empezando que no hay que molestar a nadie en la vida y esa definición de atribuirle al perro determinada actitud negativa, cuando el perro es el primero en mover la cola cuando uno llega a la casa, su cola es el humorómetro.
La frase tendría que ser un “humor de suegras” o de “esposas cuando el marido llega de madrugada encopetinado”.

El humor negro es aquel que se desarrolla respecto a cosas que, si se contemplan desde otra perspectiva, generarían miedo, lástima o piedad. Este tipo de humor es frecuente con temas como la muerte o la enfermedad.
El humor negro a veces me desagrada, depende de quién sea la víctima o el victimario puede pasarse de humor a guarangada.
El humor verde, en cambio, está vinculado a la sexualidad y suele rozar la obscenidad.
Asimismo nos encontramos con el llamado humor inteligente, que es aquel donde se despierta la risa de alguien, no haciendo uso de tópicos o de cuestiones escatológicas, sucias, groseras, sino mediante el empleo de juegos de palabras, comparaciones o la “lectura entre líneas”.

Es el típico chiste que para que el otro se ría hay que explicarlo y chiste explicado es sin gracia, es algo así de aburrido como bailar con la hermana.
Además también podemos hablar de lo que se conoce como humor light, que es aquel que consigue despertar las risas y carcajadas sin hacer uso de ningún tipo de chistes fáciles ni de connotaciones negativas de ningún tipo, ya sean racistas, machistas o xenófobas, o sea evitando los chistes de gallegos, judíos, mujeres bobas, etc., el humor para que sea humor tiene que ser como el amor, disfrutable por ambas partes, porque en el humor siempre hay más de un sujeto.
Las diferencias culturales inciden en la concepción del humor.
Al respecto, hay que decir que lo que causa gracia en un departamento o localidad de un país o puede no resultar gracioso en otra zona u otro país.
Nosotros que tenemos tanta vinculación de hábitos y costumbres con los argentinos y en especial con los porteños por los medios televisivos y la prensa en general, tenemos una buena cantidad de palabras que en nuestro país son de uso común y en Argentina no lo son y viceversa.

Algo tan común como es el recipiente del mate nuestro, o un embutido hecho con tripa de oveja, ambos son mala palabra allende el Plata.
Una vez en Colonia del Sacramento, una mujer que había bajado del barco, dio unas quinientas vueltas para pedirme a mí, un absoluto desconocido, que entrara a un local a comprarle un porongo, palabra que no llegó a utilizar en ningún momento, pero yo conocedor del tema me dí cuenta y le expliqué que no era mala palabra, lo que es mala palabra es el femenino de dicha calabaza, tanto en nuestro país, como en el de ella.

Por la misma razón ellos no comen choto, por no pedirlo, porque para nosotros un choto es un abombado y para ellos es el órgano masculinoy para los mexicanos “la chota” viene a ser la policía, en el sentido de “la cana”.
En mi caso me pasó lo mismo que la señora, pero sin pudor en México, donde me atendió una camarera joven y de cacumen limitado, y no podía explicarle que quería dulce de leche, porque ella no sabía que se hacía con leche el dulce cuyo nombre yo no sabía y me hizo sudar tinta hasta que un amigo me sacó del pozo.
Los mexicanos tienen algunos términos como los nuestros con igual significado grosero y los uruguayos cuando llegan después de haber hecho escala en otras partes latinoamericanas, se quieren hacer los vivos con ciertas palabras y meten la pata hasta el cuadril.

Por otra parte, las distintas edades también están vinculadas a la forma de entender el humor.
En la antigüedad, por último, se reservaba el concepto de humor para referirse a las sustancias líquidas de un ser vivo y también los miasmas que emanan los humores de los muertos.
En el próximo número seguimos el artículo.

Que todo sea para bien…

Más artículos en esta Sección:

2 comentarios
Deja tu comentario »

  1. Es viernes y los viernes se esta de mejor humor buen fin de semana

  2. Sierto que hay dias mejores de la semana para tener humr y los viernes son los mejores.

Deje su comentario