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Insólito pero reales

3. septiembre 2018 | Por | Categoria: Entretenimiento

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Muchos juzgan la Edad Media por la serie Juego de tronos, por lo tanto, viendo la sucesión de batallas, consideran este período como una época oscura. Pero, en realidad, la etapa que abarca desde el siglo IX al XVI en Europa no fue tan sombría. Muchos investigadores están convencidos de que fue entonces cuando la relación entre un hombre y una mujer subió a un nuevo nivel y comenzó a parecerse a lo que ahora todos llamamos amor.

A continuación te presentamos 6 datos asombrosos que te convencerán de que la Edad Media es la época más romántica de la historia de la humanidad.

1. Antes de la Edad Media, la unión entre hombres y mujeres era algo parecido a la creación de una empresa para la procreación
Por más bellos que sean los antiguos mitos griegos, no versan sobre el amor en el sentido moderno de la palabra. La relación entre un hombre y una mujer en la antigua Grecia y Roma se basó en la necesidad de la procreación. El matrimonio se entendía como una especie de colaboración.
El cristianismo introdujo la noción del amor platónico en la civilización occidental y, poco a poco, este comenzó a penetrar en la vida de las personas. Este amor casi no se relacionaba con el matrimonio, pero sí florecía en las cortes de la nobleza. Un joven caballero enamorado de una reina inaccesible, probablemente, sea una de las historias medievales más típicas.

2. La igualdad de género existió en la Edad Media
Solemos creer que la Edad Media en Europa no fue la época más amable para las mujeres: si no se quemaban en la hoguera, entonces eran llevadas a un monasterio. Sin embargo, fue en esta etapa cuando existió una verdadera igualdad de género. Es cierto que no en todas partes, solo entre los vikingos.
En la comunidad normanda, una mujer podía gestionar su propiedad de forma independiente y tenía derecho a heredar. Y si tenía la suerte de convertirse en la esposa del rey, entonces le pertenecía la mitad de su escuadrón.
Esta actitud hacia las mujeres respondía al hecho de que toda la carga de la responsabilidad por las cuestiones del hogar recaía sobre los hombros de las mujeres en el momento en que el marido acudía a pelear en una guerra (cuestión que ocurría con mucha frecuencia). Además, las mismas damas vikingas solían participar en las batallas.
Una situación similar se produjo también en la Irlanda medieval temprana. La distribución equitativa, tanto de sus derechos como deberes pesados y peligrosos, dio como resultado una actitud respetuosa de los hombres y las mujeres entre sí, y del respeto al amor, ya se sabe, solo hay un paso.

3. En la Edad Media existían diferentes tipos de amor
El amor entre los esposos en la Edad Media es más bien una excepción a la regla porque los matrimonios eran meramente contractuales. Los sentimientos fuertes se buscaban fuera del mismo. Y, por norma habitual, entre personas con un estatus social diferente.
Amor cortés. En los siglos XI-XII, en Provenza, nació un nuevo ideal de relaciones entre ambos sexos: el culto a una bella dama. Este se basaba en el culto a la Virgen María, cuyas inmaculadas características fueron transferidas a la esposa del rey, duque o conde. El caballero vasallo servía fielmente a la esposa inaccesible de su señor.
Como regla general, este tipo de amor era exclusivamente platónico. Enloqueciendo por un sentimiento desconocido, la nobleza comenzó a inventar normas que debería seguir un amor cortés. Por ejemplo, “De amore (Sobre el amor)”, también conocido como “El arte del amor cortés”, de Andrés el Capellán, es un tratado científico que afirma que un verdadero enamorado siempre es tímido y no puede tener dos musas al mismo tiempo.
Después de este código de normas, comenzaron a aparecer los “tribunales del amor” que podían castigar a un caballero muy osado o a una dama excesivamente intratable en los asuntos del corazón.
Amor pastoral. La trama que narra una relación entre un fuerte caballero y una joven pastora se convirtió en una especie de respuesta al amor cortés. Ganó popularidad cuando nos aproximábamos al siglo XV, cuando los poetas, aparentemente, se cansaron de la falsedad de la corte. Su continuación lógica derivó en la historia de Cenicienta, quien todavía se considera la principal historia de amor de todos los tiempos y pueblos.

4. Las historias de amor más bellas tienen su origen en la Edad Media
Casi todas las princesas de Disney vinieron a nosotros desde las profundidades del arte popular que conservaron los grandes cuentistas: los hermanos Grimm y Charles Perrault. La historia de Tristán e Isolda sigue siendo una de las tramas más populares del mundo para las novelas históricas. Esta se origina en la Edad Media más temprana, en las sagas irlandesas.
El prototipo de Isolda fue la joven irlandesa Deirdre, prometida como esposa al rey Conchobar. Pero esta se enamoró del guerrero Naoise (el prototipo de Tristán) y huyó con él. Como resultado, Naoise fue asesinado y Deirdre se vio obligada a ser entregada en matrimonio a Conchobar. Pronto, la joven se quitó la vida.

5. El amor existía, no solo en la literatura, sino también en la vida real
Una de las historias de amor más penetrantes sucedió en París en el siglo XII. Un rico residente local llamado Fulberto tenía una sobrina, Eloísa. Para que la joven recibiera los conocimientos más avanzados de aquella época, su tío contrató a un brillante filósofo y teólogo llamado Pedro Abelardo, al objeto de que fuera su maestro.
A pesar de que este tenía 37 años y la alumna 17, se enamoraron. Su relación trajo consigo el nacimiento de su hijo, Astrolabio. Abelardo estaba dispuesto a casarse con su amada, aunque en este caso tendría que renunciar a su carrera de teólogo. Pero Eloísa soñaba con que su amado continuara dedicándose al mundo de la ciencia, por lo que rechazó la proposición.
Como resultado, la pareja se casó en secreto. Abelardo continuó enseñando y Eloísa se refugió temporalmente en un monasterio, lo que supuso un gran disgusto para su tío. En connivencia con sus amigos, Fulberto castró al esposo de su sobrina. Al enterarse de esto, la joven se convirtió en monja.
Después de la muerte de los enamorados, los enterraron juntos en el cementerio del Père-Lachaise. Abelardo fue el primero en fallecer y, según cuenta la leyenda, cuando 13 años después enterraron en su tumba a Eloísa, él abrazó por fin de nuevo a su amada.

6. Los reyes a veces se casaban por amor
El matrimonio por amor en la Edad Media es un fenómeno extraño, especialmente, entre los monarcas. Pero los gobernantes carismáticos podían permitirse tal “osadía”. Por ejemplo, el rey Enrique VIII de Inglaterra estuvo casado seis veces y, como afirman los historiadores, dos veces, lo hizo por un gran amor.
La primera esposa del gobernante fue la viuda de su hermano mayor, Catalina de Aragón. Este matrimonio le pesaba tanto a su majestad que, en sus intentos por divorciarse, Enrique VIII impulsó la reforma de la iglesia en Inglaterra. El hecho es que el Vaticano no le permitía disolver la alianza con su esposa, por lo que el rey convirtió la Iglesia Católica por la anglicana, más permisiva en estos casos.

La segunda esposa de Enrique VIII fue Ana Bolena, el amor más importante del monarca. Dicen que gracias a esta joven apareció la canción más famosa de la Edad Media: Greensleeves. Según cuenta la leyenda, el monarca escribió el texto de la balada en su honor. La vida de la segunda esposa de este rey inglés terminó tristemente: tres años después de la boda, fue enviada al cadalso, acusada de adulterio.
Tras ella, se convirtieron en esposas de Enrique VIII, la dama de honor Jane Seymour y, después, la princesa Ana de Cleves. La primera falleció debido a una complicación después del parto, y de la segunda, el monarca se divorció pacíficamente. Las reemplazó el último amor del rey: la joven Catalina Howard. Ella copió el destino de Ana Bolena: el esposo celoso acabó con su vida decapitándola bajo la sospecha de una infidelidad.

La sexta esposa de Enrique VIII fue Catalina Parr, quien era 10 años más joven que el monarca. Con ella, el gobernante de Inglaterra vivió hasta su muerte.
Y a ti, ¿te gustaría convertirte en protagonista de una novela medieval? ¿Quién serías de todos estos?

 

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