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Ir por lana y volver pelado

13. junio 2013 | Por | Categoria: Insólito

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Por Niquita Nipone

Puse pelado en el título porque trasquilado no va con la catadura del personaje de este artículo.

ladro_280x210Los que estamos en esto, revisamos permanentemente las noticias de una forma que si no es sistemática, anda por ahí y si vemos algo que sospechamos que puede servir utilizamos todos los medios que estén a nuestro alcance para que no se pierda la inspiración – noticia.

Anotando en la cuaderno la de los borradores, pasando la información como correo de un IPhone o una IPad al PC clásico y lo dejamos ahí.

Cuando llega el miércoles empezamos a pasar revista de lo publicable y nos pasamos los partes para que cada cual en su laboratorio prepare la pócima que amerite acceder a los medios.
Me pasó solamente una vez, tener un artículo totalmente escrito y al hablar con el encargado y este me dijo que ese tema se lo había pasado a otro columnista y como tenía más material lo guardé, porque uno nunca sabe el día en que se le ande a media marcha la musa inspiradora.

Claro que anoche hablé con el director de la publicación y me preguntó y le dije voy a escribir sobre tal cosa y le gustó.
Hoy de mañana vi otra noticia que además de insólita es hilarante y que me perdone el director “rumbié” para la nueva.
Estaba mirando un video tomado de cámaras de seguridad en locales comerciales, esas que simpáticamente nos dicen “sonría que los estamos filmando” y a mí no me preocupa porque no soy chorro y segundo lo de filmar es anacrónico, ahora me están grabando.

El teléfono no se disca más, ahora se digitan los números, te voy a pegar un tubo, en el celular no hay más tubo, etc.
En un renombrado bar de Carrasco, que por tomarme algunos cafecitos matinales, tengo buena relación con los mozos y con el patrón.
Existen según los dichos del dueño veinte cámaras de seguridad, las cuales van a una base que está en otro lugar y controlan todo.
No se apure, no controlan a los clientes que se puedan irse sin pagar, sino que controlan a los mozos si cometen algún pecadillo propinero o algo mayor.

El que se va sin pagar es problema del mozo que tiene que pagar él la consumición del que se borró prestamente.
Por supuesto que los mozos, lo de las cámaras, lo saben y también saben los agujeros negros, donde las cámaras no llegan, diría alguna vieja “hecha la ley hecha la trampa”.

Un día estaba con el dueño sentado a una mesa y llamó a uno de los mozos y le dijo que nos sirviera un par de whiskies y el mozo bandeja, hielera, incluida y botella en mano procedió a servir.
La medida en la bandeja, sin bajar la bandeja de la mano, llenar de bebida la medida, poner hielo, y volcar el contenido de la medida en el vaso.

El patrón le dijo, no… no… no… mejor servímelo como se lo serviste al de la mesa número tal.
Aclaro, donde en vez de servir primero en la medida sirvió de “contrabando” primero en el vaso y luego en la medida.
Otra forma, es usando ambas manos, con una sostener la medida sobre el vaso y con la botella llenar que se llene la medida y se desborde de forma que cuyo contenido caiga en el vaso.
No lo sancionó, simplemente le demostró que no debía ser tonto, porque lo habían visto y grabado.

Estaba mirando un video brasileño que todavía hace ver más cómico el episodio, si no fuera por lo insólito.
Un automóvil en perfectas condiciones está estacionado en la puerta de, lo que dicen que es, una farmacia.
Baja un sujeto con esas camperas con capucha, que en definitiva las capuchas funcionan como antifaces, entra al negocio y demora un ratito.
Llega otro hombre caminando por la calle se sube al automóvil y se va.
Cuando sale el encapuchado con una bolsa de papel, donde presuntamente está el producto del latrocinio, o sea, el dinero.
El ladrón perplejo mira para todos lados y no puede concebir que no esté el automóvil.
Ínterin viene otro encapuchado y tras un leve forcejeo le roba la bolsa de papel con el producto del robo y sale corriendo.
Acto continuo el ladrón robado va a la policía a denunciar el robo y se encuentra con el dueño de la farmacia que está haciendo la denuncia.

Es identificado, queda preso y esposado y ante el reportero del informativo hace una especie de alegato de la inseguridad y la violencia de la sociedad.
Le pregunta el locutor al esposado por su auto y el ladrón paulista expresa su dolor y rabia por el automóvil, a tal extremo que lo impulsó a denunciar el robo.

Le pegunta cuanto le había costado el automóvil y le contesta que no lo pagó, que lo había robado el día anterior y se queja de que no se puede tener nada.
Le dicen pero Ud. lo robó y dice si, pero como lo robé es mío y hace sigue sentando jurisprudencia de un nuevo modo de adquirir los bienes por un medio ilegal el robo.
Es identificado como Mauricio Ferro, alias Pepita, y este sigue con su teoría de que la bolsa de dinero que había robado en la farmacia aduciendo que era de él porque él la había robado.

La forma de argumentar, de hablar del chorro, y de llegar a hacer la denuncia policial, denota una carencia total de valores y un poco como si estuviera en un estado mental medio oxidado.
La argumentación de este habitante de las favelas de Sao Paulo, a pesar de que lo tienen esposado por ladrón, sigue argumentando que la víctima es él, que lo robaron a él, porque era de él lo que había robado, por el hecho de haberlo robado.

Y termina diciendo que la violencia es tanta que uno sale a robar y vuelve más pobre todavía.
No hay palabras para definir esta filosofía, salvo que es la propia del lumpen y se siente protegido por la propia policía, la que le asegurará el techo y un plato de feijaopreto.

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Ladrón robado en Brasil cuando salía de robar una farmacia

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Un comentario
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  1. Que se afane un ladron a otro vaya y pase, pero que el dron robado vaya a la comiseria a denunciar el robo no tiene goyete, en que mundo vivimos-

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