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Juan Domingo Perón

10. marzo 2011 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes

Por tres veces presidente argentino y fundador del peronismo con todas sus controversias y diversidades políticas.

Nota brevis: Como petición de principios trataré de ser lo más objetivo posible, evitando comentarios sobre este personaje que tanto daño le hizo a Argentina y por el cual muchísimos argentinos se dejarían matar. Así proceder con Eva Duarte, Isabel Martínez y todos los que lo rodearon oportunamente.

Juan Domingo Perón, nació en Lobos, 8 de octubre de 1895 y murió en Olivos, 1 de julio de 1974, fue un político, militar y presidente.

Fue Presidente en tres oportunidades: la primera, en el periodo 1946–1952; la segunda, para el período 1952–1958, pero fue derrocado en 1955 y la tercera tras 18 años de exilio, para el periodo 1973-1977, que quedó trunco por su fallecimiento en 1974.
En definitiva de los tres períodos solamente culminó la totalidad del primero, al que había accedido en forma electoral pero un tanto torcida.

Se destacó por su labor en el Departamento Nacional de Trabajo al que accedió durante la dictadura del Gral. Ramírez, y en el cual tomó medidas que favorecieron a los obreros y le granjearon la oposición de numerosos sectores. Perón debió renunciar a sus cargos el 9 de octubre de 1945 y permaneció detenido, en la isla Martín García, pero fue liberado luego de una gran movilización obrera a la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945.

Perón junto a Evita

Le atribuyen activa participación en la movilización a Eva Duarte, pero grupos interesados se la niegan. (Ver artículos sobre Eva Duarte en El Reporte en esta columna).

Cuando falleció el 1 de julio de 1974 le sucedió en la presidencia su viuda y vicepresidente, María Estela Martínez de Perón, asesorada o manipulada por López Rega, conocido por “el brujo”.

Perón tuvo tres esposas. La primera fue Aurelia Eugenia Tizón (1902 – 1938), de la que quedó viudo (cáncer al útero).
Luego se casó con Eva Duarte (1919 – 1952) el 22 de octubre de 1945 en Junín, pocos días después del 17 de octubre.

Eva Perón colaboró en la gestión de su esposo con una política de ayuda social y apoyo a los derechos políticos de la mujer, a la que se concedió por primera vez el derecho al voto. Falleció el 26 de julio de 1952, mientras Perón ejercía por segunda vez la presidencia, a consecuencias también de un cáncer al útero.

En 1960 Perón se casó con María Estela Martínez, conocida como Isabelita, que luego lo acompañó como vicepresidente en las elecciones de 1973 y le sucedió en el cargo a su fallecimiento hasta el 24 de marzo de 1976 en que fue derrocada por un golpe militar.
Perón en junio de 1930 fue visitado por el mayor Ángel Solari quien le dijo sin rodeos: “El General Uriburu está con intenciones de organizar un movimiento armado”.

A continuación le preguntó a Perón si estaba comprometido con alguien y ante su respuesta negativa le dijo “Entonces contamos con vos” a lo que Perón respondió “Sí, pero es necesario saber antes qué se proponen.”
La víspera del golpe Perón fue designado ayudante del teniente coronel Descalzo y el 6 de septiembre los dos fueron a la Escuela Superior de Guerra donde aseguraron su adhesión.

Perón fue destinado a seguir cursos de perfeccionamiento en Italia (época de Mussolini). Se especializó en alpinismo, esquí y alta montaña.
En Argentina, Perón dictó una serie de conferencias sobre el estado de situación bélica en Europa, tras lo cual fue ascendido a Coronel y designado comandante en una unidad de montaña en la Provincia de Mendoza.

Para entonces su país vivía momentos políticos muy inestables.
El Grupo de Oficiales Unidos, tenía estrechas relaciones con el Gral. Pedro Ramírez (su hijo el Cnel. Emilio Ramírez y su yerno el Cap. Francisco Filippi eran miembros fundadores), quien se desempeñaba como Ministro de Guerra del presidente Ramón Castillo. El día anterior al golpe el presidente le pidió la renuncia, desencadenando la sublevación, a partir del apoyo de los jefes de tropa que se reunieron con los generales Rawson y Ramírez la noche anterior en Campo de Mayo. El 4 de junio de 1943 una gran columna partió de Campo de Mayo para derrocar al presidente Castillo y dar origen a la llamada Revolución del 43.

Perón se desempeñó como secretario privado del Ministro de Ejército, a las órdenes del Gral. Edelmiro Farrell y también como su vicepresidente.

El poder y la influencia creciente de Perón dentro del gobierno militar provino de su alianza con un sector del sindicalismo argentino, principalmente con las corrientes sindicales socialista y sindicalista revolucionaria. Poco después obtuvo que el Departamento de Trabajo fuera elevado al rango de Secretaría de Trabajo. Se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiadas con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se creó el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohibieron las agencias privadas de colocaciones y se crearon Escuelas Técnicas orientadas a obreros. En 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1.400.000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores.
En ese marco los sindicatos comenzaron un período de gran crecimiento, y lo que fue aún más decisivo, comenzaron a afiliar masivamente a los “nuevos” trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del país y países limítrofes, que eran llamados “morochos”, “grasas” y “cabecitas negras” por las clases medias y altas, y los propios trabajadores “viejos” descendientes de la inmigración europea.

Pero la estrategia de Perón para acumular poder no se limitaba a establecer alianzas con el movimiento obrero sino que se extendía también a los partidos políticos, la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas.
Farrell, se inclinó por quitarle el apoyo a Perón y permitir el ascenso del grupo militar antagónico, encabezado por el general Ávalos. Pidió y obtuvo de Perón la renuncia a todos sus puestos el 9 de octubre de 1945 y, para mayor seguridad, decidió su encarcelamiento en la Isla Martín García.

Al conocer la noticia del destino de Perón, los sindicatos comenzaron a movilizarse, temiendo que el alejamiento de su líder derivara en la eliminación de todos los beneficios sociales obtenidos.
Finalmente el 17 de octubre de 1945, la Plaza de Mayo fue colmada por una muchedumbre que reclamaba el regreso de Perón y su restitución en todos sus puestos públicos.

La indecisión del gobierno precipitó el triunfo de los partidarios de Perón, quien hizo su regreso triunfal ese mismo día.

Desde el balcón de la Casa de Gobierno, y acompañado por Farrell, anunció la creación de un nuevo gobierno compuesto por partidarios suyos y su lanzamiento como candidato a las elecciones que tendrían lugar en febrero de 1946.
El apoyo popular, organizado por el Partido Laborista y la UCR Junta Renovadora, le dio la presidencia a Perón con el 56% de votos en las elecciones del 24 de febrero de 1946, ganando en todas las provincias menos en Corrientes.

Desde la presidencia, Perón continuó con las políticas sociales que beneficiaron tanto a la clase trabajadora como al empresariado nacional, sobre todo industrial.
Luego del triunfo electoral disolvió los tres partidos que se habían creado para sostener su candidatura, para unificarlos en una sola organización política, llamada primero Partido Único de la Revolución y luego simplemente Peronista o Justicialista.
La enseñanza religiosa en las escuelas primarias y secundarias que venía de la presidencia de Ramírez se mantuvo hasta ser abolida el 16 de diciembre de 1954 en el marco del conflicto del gobierno con la Iglesia Católica.

Uno de los motivos de irritación de los opositores fue la introducción en los textos escolares de dibujos, fotografías y textos laudatorios de Perón y Evita tales como “¡Viva Perón! Perón es un buen gobernante. Perón y Evita nos aman” y otros similares.
En la escuela secundaria se introdujo la materia “Cultura Ciudadana” que en la práctica era un medio de propaganda del gobierno, sus protagonistas y sus realizaciones.
Una vez publicado el libro La razón de mi vida de Eva Perón el mismo fue texto obligado tanto en el nivel primario como en el secundario.
La estadía de Perón en la Italia de Mussolini le había enseñado algunos métodos de adoctrinamiento.

Para el conjunto de los intelectuales el gobierno de 1943 y la figura de Perón eran leídos exclusivamente dentro del contexto internacional que oponía a los Aliados con el nazismo y el fascismo, y de ahí que “Perón era percibido, sobre todo, como una figura del régimen militar y, dentro de éste, formando parte de la fracción de coroneles pronazis”.

El antiperonismo de los intelectuales nace de esa percepción y no como oposición a las nuevas políticas sociales.
Perón inició su gobierno con las universidades intervenidas desde el 30 de abril de 1946, señalándose en especial que el interventor en la de Buenos Aires era el doctor Oscar Ivanissevich, un ferviente opositor al cogobierno estudiantil. Durante ese año por renuncias o cesantías se fueron el 70 % de los docentes y un tercio de los profesores universitarios.

Al diablo con los logros de la autonomía universitaria obtenida en Córdoba en 1918.
La representación estudiantil fue eliminada de los consejos, se introdujo la exigencia de un certificado policial “de buena conducta” sin el cual no se podían proseguir los estudios y comenzó a haber policías de civil omnipresentes en aulas y oficinas universitarias.

Para llenar el ojo hubo una mejora notable en la infraestructura ya que en Buenos Aires se construyó el edificio de la nueva Facultad de Derecho y se crearon las de Arquitectura y de Odontología así como la universidad obrera, luego llamada Universidad Tecnológica, además de remodelar sedes en el interior del país.
Se estableció por decreto 22/1949 la gratuidad de la enseñanza y ello fue un factor que coadyuvó a que entre 1945 y 1955 se triplicara el número de alumnos si bien la cantidad de graduados tuvo escasa variación.

Al mismo tiempo, aún despierta controversias entre los historiadores la acogida en la Argentina de numerosos nazis prófugos durante y después de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos, Adolf Eichmann, Joseph Mengele, Erich Priebke, Dinko Sakic, Josef Schwammberger, Gerhard Bohne, Walter Kutschmann, Ante Pavelic.
(Pedimos disculpas a los lectores pero por razones de espacio nos vemos en la obligación de poner un compás de espera en este trabajo hasta la próxima semana.)

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2 comentarios
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  1. peron era un faccista—————anarquista——————inperealista————–comunista—————no es broma———–toda estra gente se creia que peron los apoyaba en algo———-y el kia era MILICO———————-JEJEJEJEJEJE

  2. Es notable la ignorancia que exhiben en sus valoraciones, pero qué se puede esperar de un país en donde la lucha política se divide entre un partido neoliberal de derecha, otro partido neoliberal de derecha y un partido neoliberal de izquierda pero que en la práctica es de derecha, y en donde los mayores conflictos consisten en decidir cuál será la ubicación de un farol en una plaza o cuál será el destino de unas dunas de arena.

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