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La alquimia en la historia

7. noviembre 2013 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes
La alquimia en el Antiguo Egipto.
Empecemos por el lugar y la época en donde tuvo su origen de la alquimia occidental el que puede situarse en el Antiguo Egipto.

alqui-egip-6_435x326La metalurgia y el misticismo estaban inexorablemente unidas en el mundo antiguo.
La alquimia, la medicina e incluso la magia eran aspectos de la religión en el Antiguo Egipto y, por tanto, del dominio de la clase sacerdotal.

Según la tradición egipcia, el faraón Keops fue el más antiguo alquimista y el autor del primer tratado de alquimia.
La alquimia egipcia es conocida principalmente a través de los escritos de antiguos filósofos griegos, que a su vez han perdurado a menudo sólo en traducciones islámicas.
Prácticamente no se ha conservado ningún documento egipcio original sobre la alquimia.
Estos escritos, en el supuesto de haber existido, probablemente se perdieron cuando el emperador Diocleciano ordenó la quema de libros alquímicos tras sofocar una revuelta en Alejandría (292), que había sido un centro de alquimia egipcia.

No obstante, recientes expediciones arqueológicas han desenterrado evidencias de análisis químico durante los periodos Naqada.
Por ejemplo, una herramienta de cobre fechada en esta época tiene rastros de haber sido usada de esta forma.
Además, el proceso de curtir pieles animales ya se conocía en el Egipto predinástico en tiempos tan antiguos como el VI milenio a. C.
Otras evidencias indican claramente que los primitivos alquimistas del Antiguo Egipto habían ideado pastas de yeso ya en el 4000 a. C., morteros cimentantes hacia el 2500 a. C. y el vidrio en el 1500 a. C.
La reacción química implicada en la producción del óxido de calcio es una de la más antiguas conocidas: CaCO3 + calor ⇒ CaO + CO2 En el Antiguo Egipto se produjeron cosméticos, fayenza y también pez para la construcción naval.

El papiro también había sido descubierto y acondicionado como tal hacia el 3000 a. C.
La leyenda cuenta que el fundador de la alquimia egipcia fue el dios Tot, llamado Hermes-Tot o Hermes Trimegisto (‘Tres veces grande’) por los griegos.
Según la leyenda, escribió los llamados cuarenta y dos Libros del Saber, abarcando todos los campos del conocimiento, alquimia incluida.
El símbolo de Hermes era el caduceo o vara con serpientes, que llegó a ser uno de los muchos símbolos principales de la alquimia, y hoy el de la medicina.
La Tabla de Esmeralda o Hermética de Hermes Trimegisto, conocida sólo por traducciones griegas y árabes, es normalmente considerada la base de la filosofía y práctica alquímicas occidentales, llamada filosofía hermética por sus primeros seguidores.
El primer punto de la Tabla de Esmeralda cuenta el propósito de la ciencia hermética: «en verdad ciertamente y sin duda, todo lo que está abajo es como lo que está arriba, y todo lo que está arriba es como lo que está abajo, para realizar los milagros de una cosa». Ésta es la creencia macrocosmos-microcosmos principal para la filosofía hermética.

En otras palabras, el cuerpo humano, el microcosmos, se ve afectado por el mundo exterior, el macrocosmos, que incluye los cielos a través de la astrología y la tierra a través de los elementos, aunque cuando uno logra el dominio sobre el mundo interior, comienza a ser capaz de controlar el mundo exterior de formas poco convencionales.
Se ha especulado con que un acertijo de la Tabla de Esmeralda («fue llevado en el vientre por el viento») alude a la destilación de oxígeno a partir de salitre, un proceso que era desconocido en Europa hasta su (re)descubrimiento por Sendivogius en el siglo XVII.
En el siglo IV a. C., los macedonios grecoparlantes, los Ptolomeos, conquistaron Egipto y fundaron la ciudad de Alejandría en 332.
Esto los puso en contacto con las ideas egipcias.
La alquimia china
La alquimia china está relacionada con el taoísmo, consecuentemente, sus practicantes utilizan conceptos tales como: los Cinco Elementos; el Tao, la relación entre el Yin y el Yang; el Qì; el I Ching; la astrología china; los principios del Feng Shui, la Medicina Tradicional China etc.
En lo que se refiere al I Ching es de una sabiduría no común y las dos veces en que lo utilicé, como forma de encarar el futuro, fue una predicción absolutamente comprobada en lo personal, de ahí en más, aconsejo a aquel que tenga que tomar una resolución, que consulte los hexagramas del I Ching.

El Feng Shui conozco personas que están enloquecidas con él y se ha puesto de moda y tiene muchos fanáticos en el mundo actual y aquí en nuestro querido Uruguay.
Otro tanto ocurre con la acupuntura que tiene muchos médicos especializados en ella, no tuve necesidad de utilizarla, pero sé de casos en que su resultado ha sido maravilloso.
Mientras la alquimia occidental terminó centrándose en la transmutación de metales corrientes en otros nobles, la alquimia china tuvo una conexión más obvia con la medicina.
La piedra filosofal de los alquimistas europeos puede ser comparada con el gran elixir de la inmortalidad perseguido por los alquimistas chinos.
Sin embargo, en la visión hermética, estas dos metas no estaban desconectadas y la piedra filosofal era con frecuencia equiparada a la panacea universal.
Por tanto, las dos tradiciones pueden haber tenido más en común de lo que inicialmente parece.
La pólvora puede haber sido una importante invención de los alquimistas chinos.
Descrita en textos del siglo IX y usada en fuegos artificiales en el siglo X, fue empleada en cañones sobre 1290.
Desde China, el uso de la pólvora se extendió a Japón, los mongoles, el mundo árabe y Europa.
La pólvora fue usada por los mongoles contra los húngaros en 1241 y en Europa a partir del siglo XIV.

La alquimia china estaba estrechamente relacionada con las formas taoístas de la medicina tradicional china, tales como la acupuntura y la moxibustión, y con artes marciales como el Tai Chi Chuan y el Kung Fu, aunque algunas escuelas de Tai Chi creen que su arte deriva de las ramas filosófica o higiénica del taoísmo, no de la alquímica.
Por favor no confundir esto con alguna serial, que si bien le copia algunos elementos, lo único que tiene de parecido es que se trata de chinos.
De hecho, al principio de la dinastía Song, los seguidores de esta idea taoísta, principalmente la élite y la clase alta, ingerían cinabrio, que, aunque tolerable en bajas dosis, llevó a muchos a la muerte. Creyendo que estas muertes llevaría a la libertad y el acceso a los cielos taoístas, las consiguientes muertes animaron a la gente a evitar esta forma de alquimia en favor de fuentes externas, el antes mencionado Tai Chi Chuan, el dominio del Qi, etcétera.
El Tao es el camino.
La alquimia india
Poco se conoce en Occidente sobre el carácter y la historia de la alquimia india.
Un alquimista persa del siglo XI llamado al-Biruni informó que «tienen una ciencia parecida a la alquimia que es bastante característica de ellos, a la que llaman Rasayāna.
Significa el arte de obtener y manipular Rasa, néctar, mercurio, zumo.
Este arte está restringido a ciertas operaciones, metales, drogas, compuestos y medicinas, la mayoría de los cuales tienen mercurio como ingrediente principal.
Sus principios devuelven la salud a aquellos enfermos que estaban desahuciados y la juventud a los marchitos ancianos.»
Sin embargo, sí es seguro que la alquimia india, como toda su ciencia, se centra en lograr el Moska: la perfección, la inmortalidad, la liberación.
Así, concentra sus esfuerzos en hacer inmortal el cuerpo humano. Son muchas las historias tradicionales de alquimistas aún vivos desde tiempo inmemorial gracias a los efectos de sus experimentos.

Los textos de medicina y ciencia ayurvédica tienen aspectos relacionados con la alquimia, como tener curas para todas las enfermedades conocidas y métodos para tratar a los enfermos mediante la unción de aceites.
El mejor ejemplo de texto basado en esta ciencia es el Vaishashik Darshana de Kanada (sobre 600 a. C.), quien describía una teoría atómica cerca de un siglo antes que Demócrito.
Dado que la alquimia terminaría integrada en el vasto campo de la erudición india, las influencias de otras doctrinas metafísicas y filosóficas como el Samkhya, el Yoga, el Vaisheshika y el Ayurveda fueron inevitables.
Sin embargo, la mayoría de los textos Rasayāna tienen sus raíces en las escuelas tántricas Kaula relacionadas con las enseñanzas de la personalidad de Matsyendranath.
El Rasayāna era entendido por muy poca gente en aquella época. Dos famosos ejemplos eran Nagarjunacharya y Nityanadhiya.
El primero era un monje budista que, en tiempos antiguos, dirigía la gran universidad de Nagarjuna Sagar.
Su conocido libro, Rasaratanakaram, es un famoso ejemplo de la antigua medicina india.
En la terminología médica tradicional india rasa se traduce como ‘mercurio’, y se decía que Nagarjunacharya había desarrollado un método para convertirlo en oro.
La mayoría de sus obras originales se han perdido, pero sus enseñanzas tienen aún una fuerte influencia en la medicina tradicional india (Āyurveda).

La alquimia en el mundo griego
La ciudad griega de Alejandría en Egipto era un centro de saber alquímico que retuvo su preeminencia durante la mayor parte de las eras griega y romana.
Los griegos se apropiaron de las creencias herméticas egipcias y las unieron con las filosofías pitagórica, jonista y gnóstica.
La filosofía pitagórica es, esencialmente, la creencia en que los números gobiernan el universo, surgida de las observaciones del sonido, las estrellas y formas geométricas como los triángulos o cualquiera de la que pueda derivarse una razón.
El pensamiento jonista se basaba en la creencia en que el universo podía ser explicado mediante la concentración en los fenómenos naturales; se cree que esta filosofía fue iniciada por Tales de Mileto y su pupilo Anaximandro y posteriormente desarrollada por Platón y Aristóteles, cuyas obras llegaron a ser una parte integral de la alquimia.
Según esta creencia, el universo puede ser descrito por unas pocas leyes unificadas que pueden determinarse sólo mediante cuidadosas, minuciosas y arduas exploraciones filosóficas.
El tercer componente introducido a la filosofía hermética por los griegos fue el gnosticismo, una creencia, extendida en el Imperio romano cristiano, en que el mundo es imperfecto porque fue creado de manera imperfecta y que el aprendizaje sobre la naturaleza de la sustancia espiritual llevaría a la salvación.
Incluso creían que Dios no «creó» el universo en el sentido clásico, sino que el universo fue creado «de» él pero se corrompió en el proceso, en lugar de corromperse por las transgresiones de Adán y Eva, es decir, por el pecado original.
Según las creencias gnósticas, al adorar el cosmos, la naturaleza o las criaturas del mundo, uno adora al Dios Verdadero.

Muchas sectas gnósticas sostenían incluso que la deidad bíblica sería mala y debía ser vista como una emanación caída del Elevado Dios a quien buscaban adorar y unirse.
Sin embargo, el aspecto del dios abrahámico como ser malvado no jugó en realidad papel alguno en la alquimia, pero el aspecto del ascenso al Elevado Dios probablemente tuvo mucha influencia.
Las teorías platónicas y neoplatónicas sobre los universales y la omnipotencia de Dios también fueron absorbidas, sus principales creencias ven el aspecto físico del mundo como imperfecto y creen en Dios como una mente cósmica trascendente.
Un concepto muy importante introducido en esta época, concebido por Empédocles y desarrollado por Aristóteles, fue que todas las cosas del universo estaban formadas por sólo cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego.
Según Aristóteles, cada elemento tenía una esfera a la que pertenecía y a la que regresaría si se le dejaba intacto.

Los cuatro elementos de los griegos eran aspectos mayoritariamente cualitativos de la materia y no cuantitativos como lo son nuestros elementos modernos.
«… La auténtica alquimia nunca trató la tierra, el aire, el agua y el fuego como sustancias corpóreas o químicas en el sentido actual de la palabra.
Los cuatro elementos era simplemente las cualidades primarias y más generales por medio de las cuales la sustancia amorfa y puramente cuantitativa de todos los cuerpos se presentaba primero en una forma diferenciada.»
Alquimistas posteriores desarrollaron extensivamente los aspectos místicos de este concepto.
La alquimia en el Imperio romano
Los romanos adoptaron la alquimia y la metafísica griegas, al igual que adoptaron gran parte de su conocimiento y filosofía.
Al final del Imperio romano la filosofía alquímica se había unido a las filosofías de los egipcios creando el culto del hermetismo.
Sin embargo, del desarrollo del cristianismo en el Imperio trajo una línea opuesta de pensamiento, proveniente de Agustín de Hipona (354-430), un filósofo cristiano temprano que escribió sobre sus creencias poco antes de la caída del Imperio romano.
En esencia, Agustín sentía que la razón y la fe podían ser usadas para entender a Dios, pero que la filosofía experimental era nociva: «Hay también presente en el alma, por los medios de estos mismos sentidos corporales, una especie de vacío anhelo y curiosidad que pretende no conseguir el placer de la carne sino adquirir experiencia a través de ésta, y está vacía curiosidad se dignifica con los nombres de conocimiento y ciencia.»

Las ideas agustinianas eran decididamente antiexperimentales, si bien las técnicas experimentales aristotélicas no fueron rechazadas cuando estuvieron disponibles en Occidente.
Aun así, el pensamiento agustiniano tuvo fuerte arraigo en la sociedad medieval y se usó para mostrar la alquimia como contraria a Dios.

Buena parte del saber alquímico romano, como el de los griegos y los egipcios, se ha perdido.
En Alejandría, el centro de los estudios alquímicos en el Imperio romano, el arte era principalmente oral y en interés del secreto poco se confiaba al papel.
De ahí el uso de «hermético» para indicar ‘reservado’.
Es posible que alguna obra fuese escrita en Alejandría y que subsecuentemente se perdiese o quemase en los turbulentos periodos siguientes.
La alquimia en el mundo islámico
Tras la caída del Imperio romano, el foco de desarrollo alquímico se trasladó al mundo islámico.
Se sabe mucho más sobre la alquimia islámica porque fue documentada mejor: de hecho, la mayoría de los primeros escritos que han sobrevivido el paso de los años lo han hecho como traducciones islámicas.

El mundo islámico fue un crisol para la alquimia.
El pensamiento platónico y aristotélico, que ya había sido en cierta medida incluido en la ciencia hermética, continuó siendo asimilado. Alquimistas islámicos como al-Razi y Jabir ibn Hayyan aportaron descubrimientos químicos clave propios, tales como la técnica de la destilación.
Las palabras alambique y alcohol son de origen árabe, los ácidos muriático (clorhídrico), sulfúrico y nítrico, la sosa, la potasa y más. De los nombres árabes para estas dos últimas sustancias, al-natrun y al-qalīy, latinizados como Natrium y Kalium, proceden los símbolos modernos del sodio y el potasio.
En la tabla de los elementos químicos tenemos señalado como Na al sodio y como K al potasio.
El descubrimiento de que el agua regia, una mezcla de ácido nítrico y clorhídrico, podía disolver el metal más noble, el oro, habría de avivar la imaginación de alquimistas durante el siguiente milenio.
Los filósofos islámicos también hicieron grandes contribuciones al hermetismo alquímico.
El autor más influyente en este aspecto posiblemente fuera Abu Musa Jabir ibn Hayyan.
El objetivo primordial de Jabir era la takwin, la creación artificial de vida en el laboratorio alquímico, hasta e incluyendo la vida humana. Jabir analizó cada elemento aristotélico en términos de las cuatro cualidades básicas de calor, frío, sequedad y humedad.
De acuerdo con él, en cada metal dos de estas cualidades eran interiores y dos exteriores.
Por ejemplo, el plomo era externamente frío y seco, mientras que el oro era caliente y húmedo.
De esta forma, teorizaba Jabir, reordenando las cualidades de un metal, podía obtenerse uno diferente.

Con este razonamiento, la búsqueda de la piedra filosofal fue introducida en la alquimia occidental.
Jabir desarrolló una elaborada numerología mediante la que las iniciales del nombre de una sustancia en árabe, cuando se les aplicaban varias transformaciones, mantenían correspondencias con las propiedades físicas del elementos.
Estimados lectores me sabrán disculpar pero tanto la alquimia china como la islámica son mis favoritas y no puedo ser imparcial al estudiarlas.

En el próximo número pasaremos a la alquimia en el mundo moderno
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Un comentario
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  1. Saludos y feliz viernes. Buena Nico! la verdad inimaginable lo de egipto y china que parece que eran alquimistas bastante antiguos por el tiempo. Vamos a hora con los modernos y ya sabemos quel arq. Piria era uno de ellos…quienes mas existian o existen en el pais..

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