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La vida es un viaje en tren

5. julio 2018 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Si señor la vida es un viaje sin duración predeterminada, la cual sufrirá accidentes, cambios de caminos o vías que son caminos hechos con rieles, claro que vayan hacia el sur o el norte, este u oeste siempre tendrá una estación final.

Cuando nacemos, ya estaba todo hecho y si algo faltaba lo tendremos que hacer nosotros y otros compañeros de viaje, nos encontramos que nuestros padres ya están, que también algunos de nuestros hermanos, tíos, abuelos ya estaban o estuvieron y nuestros seres queridos, subirán y bajarán en su momento del tren, nos acompañarán lo máximo que puedan hacerlo, según el boleto que tengan, claro que siempre es de ida y muchos se bajan antes por distintas circunstancias de nuestra estación final.

Algunos de los que se bajan hasta ignoramos que lo hicieron porque no hemos intercambiado con ellos conversación alguna, y los notamos casualmente cuando se bajan del vehículo que nos lleva a todos.

Nuestros padres que ya estaban en el viaje cuando nosotros empezamos nuestro viaje, creemos con el corazón lleno de amor que nunca se bajaran del vehículo y un día necesariamente terminarán sus viajes en unas estaciones, lo cual nos producirá mucho dolor, pero necesariamente tenemos que seguir nuestro viaje para acompañar a los otros pasajeros y disfrutar de toda la felicidad que nos dieron oportunamente y recordarlos con gran cariño, como el que ellos nos brindaron en sus momentos alegres o nos ayudaron en los tristes, pero por ellos mismos tenemos que recordarlos con alegría para que sigan viajando con nosotros en nuestros recuerdos en los momentos felices.

Tenemos un gran misterio en nuestros viajes que consistirá en no saber en qué estación nos tendremos que bajar, por ello, no tenemos que llevar con nosotros odios, rencores, ni nada negativo, sino que debemos amar y perdonar, para hacer más fácil y feliz nuestro viaje y a los que nos toque acompañarnos.
La alegría compartida se multiplica y el dolor compartido se divide.
Nuestros hijos nos acompañarán un buen tramo del viaje y también nos darán felicidad con sus alegrías y sus triunfos, que los consideraremos como nuestros y así los disfrutaremos.

En algún momento podremos disfrutar de otros pasajeros que serán los hijos de nuestros hijos a quienes mimaremos y si hay que rezongarlos dejaremos que nuestros hijos lo hagan y nosotros los consentiremos.

Cuando nuestro asiento quede vacío tratemos de dejarles a los demás pasajeros un sentimiento lleno de bonitos recuerdos, que ellos disfruten con nuestra compañía en el viaje como nosotros disfrutamos la de ellos y entre la medida que nos recuerden seguiremos viajando en sus recuerdos, que es la única forma de permanecer vivos.
Nuestro viaje fue muy feliz, cosechando e impartiendo amor y cuando nos toque dejar el asiento que los demás nos recuerden por nuestra bella forma de ser, que no puede ser de otra forma, si nos comportamos como corresponde.

Sería una buena cosa para la humanidad encarar el viaje de esta forma, por el bien de los que se bajan antes y por los que siguen viajando y los que suban en otras estaciones.
El mundo sería mucho más fácil, feliz y la vida no sería un calvario para nadie.

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Un comentario
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  1. Es jodido pero es eso el tren como la vida no te espera una vez que te bajaste no se para sigue andando con los que estan arriba esta bueno como reflexion de viernes.

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