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Lo enterraron como vampiro

13. mayo 2010 | Por | Categoria: Insólito

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Arqueólogos tropezaron con una tumba de la Edad Media en la región checa de Moravia, donde el esqueleto presentaba un tratamiento conocido para los muertos vivientes.

Los vampiros no existen. ¿O sí?
Según informa la emisora pública Radio Praga, un grupo de arqueólogos ha descubierto la tumba de un vampiro. O de un supuesto vampiro.

El muerto viviente de Chequia. Así se le denominó al esqueleto que parece ser el de un niño con algún tipo de deformidad al que le aplastaron la cabeza después de muerto.

El hallazgo tuvo lugar hace unos días en el área del Museo al Aire Libre de Modrá, en la parte sur de la región checa de Moravia. Tras casi 10 años de excavaciones, los arqueólogos hicieron este sorprendente descubrimiento en un asentamiento medieval fortificado construido durante el siglo IX, en tiempos de la Gran Moravia, que fue el primer Estado de los eslavos occidentales. Según explicó el jefe del departamento arqueológico del Museo de Moravia de Uherské Hradiste, Miroslav Vaskovych, el descubrimiento se produjo por casualidad, apenas a un metro bajo la superficie de la tierra.

Evidentemente, el vampiro descubierto por los arqueólogos no es el esqueleto de un monstruo ávido de sangre que atormentaba a los vivos en tiempos medievales, sino los restos de una persona que sufría algún tipo de deficiencia física. Según los especialistas, en la Edad Media, los denominados vampiros eran difuntos que se distinguían de los demás mortales por tener algún defecto anatómico; por ejemplo, una joroba o articulaciones curvadas. La gente les tenía miedo a estas personas pensando que eran peligrosas y podían traer algún desastre. Por eso, tras su muerte, los pobladores de las tierras del medievo hacían todo lo posible para que los supuestos vampiros no pudieran resucitar y convertirlos también en muertos vivientes.

El esqueleto encontrado en Modrá tiene la cara machacada con una gran piedra que quedó clavada en su cabeza, lo que hace pensar que destrozaron sus restos para que no pudieran volver a la vida. Todo parece indicar que el vampiro de Modrá era un niño que tenía una altura de 1,30 metros, pero estaba apretujado en una fosa de 30 centímetros de ancho, presumiblemente para que no pudiera salir de su sepultura.

El profesor Miroslav Vaskovych contó a Radio Praga que «el foso de la tumba estuvo tapado con piedras para que el vampiro no pudiera salir. Las piedras areniscas en la tumba del vampiro de Modrá están además quemadas, porque el fuego tenía efectos de purificación».

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3 comentarios
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  1. Le sacaron la piedras y estacas?. Y pueden dormir denoche? q esa gente ni pase serca de aca. jajaja¡¡¡

  2. tarnqui alvaro———por aca no viene ni mamao————–los vampiros no son giles———-sabe la gita q le puede costar de contrivusion el palasete donde guarda el cajon———el vampiro chupa sangre———-no se deja chupar la sangre—-

  3. Chacho: Cuando tenés razón tenés razón. No hay vuelta que darle. Los vampiros giles están en Transilvania, los de acá no pasan ni cerca del municipio.

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