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Lo mejor o lo peor

14. diciembre 2012 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ

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Hace unos días la fábrica de máquinas de escribir inglesa Brother entregó al museo británico la nueva y última máquina de escribir fabricada.
Última en el sentido de póstuma, de ahora en más, nunca más.

Viene a ser como cuando las carabelas fueron sustituidas por las naves a vapor, claro está que en aquella época los cambios eran más lentos.
Tengamos presente que cuando Gaboto zarpó del Reino de España para dar el viaje que terminó siendo la primera vuelta al mundo, los árabes todavía ocupaban la madre patria y tiroteaban a las carabelas que bajaban hacia el Mediterráneo por un río interior.

Brother, se convirtió hasta la fecha en la última fábrica de máquinas de escribir.
Claro está que Inglaterra puede darse ese lujo, porque sospecho que todos los formularios vienen por mail y se pueden rellenar con el PC, no como acá sucede con la Impositiva, las Intendencias, etc.
Acá todavía muchas de esas cosas hay que llenarlas con la clásica máquina de escribir y los benditos carbónicos.

He guardado como recuerdo una Remington vieja puro hierro, la cual es digna pieza de museo, si no es centenaria por ahí anda.
Y una IBM eléctrica con bolita que intercambiaba los distintos tipos de letra y las imprimía en el papel con una cinta carbónica intermedia.
Cuando se cometía un error se le daba al retroceso especial, se activaba una cinta que retiraba el carbónico y se imprimía le letra correcta.
Escribo en pasado porque no la uso, salvo en emergencia.

El día que se me terminen las cintas carbónicas y borradoras agarraré nuevamente a mi fiel Remington.
Como todo requiere mantenimiento, tuve pintores, un escándalo el precio de la pintura, los muchachos trabajaron muy bien y nos comimos unos regios asados, con gusto a asado de obra.

Efectivamente con ese olorcito que sentimos cuando pasamos por una obra.
La casa quedó limpia, claro que para encontrar los calzoncillos o un par de medias me tengo que trillar toda la casa hasta que todo vuelva a su curso normal.
El escritorio lo cambié de posición, gané en espacio, estoy utilizando la computadora en forma muy cómoda.

Claro que la estoy usando como máquina de escribir y archivo en el disco duro y otra parte en un pen drive, porque así me voy a un ciber del shopping para mandarel artículo a El Reporte.

Me quedé sin internet
Antes que llegara a mi casa lo mejor, la computadora se comunicaba a dónde se me antojaba, más lentamente, pero se comunicaba.
Donde tenía el teléfono podía instalar mi PC y de ahí trabajar y podía trabajar.
El router me mandaba señal para mi IPad, herramienta fundamental para estar comunicado con el mundo en el momento que se me antojara y me comunicaba.
Soy muy madrugador y a las 4 a.m. me llevo la IPad a la cama y andamos por todo el mundo ambos y me leo los diarios europeos a primera hora de la mañana, le ordeno que me guarde determinadas noticias que pienso me vayan a servir, lo leía y lo guardaba.

Como el título de aquella película que se llamaba “habíamos sido tan felices”.
La fibra óptica es un taponazo, baja la información como trompada, ella y yo nos complementamos perfectamente.
Pero con la pintura y redistribución de los muebles en el escritorio hubo que cambiar de lugar la llegada de la fibra óptica, unos dos metros.
Si yo estiro mi brazo derecho casi toco donde llegaba y si estiro mi brazo izquierdo toco donde está el cable ahora.

Todo bárbaro, pero me quedé sin Wi Fi en mi casa, así como lo entiende, hay cuatro computadoras sin internet, dos Notebooks, una IPad y una torre clásica, que pueden ser utilizadas como máquinas de escribir y encontrar algún material que hubiera sido guardado el viernes pasado.
El domingo cuando la cosa empezó a tomar forma de pelota, conecté el PC y nada.

Llamé a dos teléfonos de Antel y muy gentilmente me atendieron me explicaron lo qué hacer.
Nada.
Tarde en la noche me dijeron que me iban a mandar un técnico.
Hoy es jueves, el técnico no ha llegadoaun, llamé nuevamente, porque no me gusta caer pesado, pero me agarra el cierre de El Reporte.
Me atendió una contestadora y no podría consultarla.
Por suerte marcando un número, ¡¡¡albricias!!! Pude comunicarme con un ser humano, que resultó ser una muy gentil operadora.

La cual me escuchó todo el rollo y me derivó internamente a otra persona.
Me atendió muy bien, pero me explicó que no era lo suyo, acto seguido, me derivó a otra persona muy amable a la cual le conté toda mi odisea.
Esta joven, muy gentil, como todas las demás, me dijo que iba a reiterar la solicitud mía, explicando que estoy stand by desde el domingo.
Esto me hace acordar a una vuelta en que una reina de España estuvo en la Argentina y fue a una recepción para los cual se despojó de la capa.
Cuando se iba a retirar pidió su capa.

Empezaron a buscar y nadie daba con la capa.
Lo que hizo lugar a un comentario muy sutil y diplomático, todos, absolutamente todos muy honrados pero la capa de la reina no aparece.
Pago puntualmente al ente estatal, me atienden muy gentilmente las señoritas por teléfono, pero sigo sin poder comunicarme con el mundo, por un lapso del ente de las comunicaciones.
Qué razón tenían los viejos cuando decían que lo perfecto es enemigo de lo bueno.
Soy fanático de lo nuevo, me encanta que me atiendan bien, cosa que ha logrado Antel con su personal que atiende al público telefónicamente, pero me encanta la velocidad de respuesta.

No hagas hoy lo que puedas hacer mañana no vale, no sirve.

Que todo sea para bien…

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3 comentarios
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  1. Vas a tener que mudarte de país aca en lo privado o en lo estatal todo es mas lento, si ven algo que se mueve mas rapido que la manada lo internan en un manicomio jajaja…

  2. llamá al 1996 pedi con calloia y decile que nesecitas un aval para comprar unos aviones del estado, vas a ver que buen servicio te da el banco, y que rapido….

  3. Guapas eran las de antes…
    La tecnología aquella de las Remington y las Brother eran eternas, cuando la cinta se gastaba te sacaba del apuro poniendo dos hojas y un carbónico y dale que va…el apagón en aquellos día no era escusa para terminar un trabajo, a la luz de la vela se pone mas atención con el teclado.
    La diferencia con lo de hoy, es que las maquinas son mariconas, un apagon o un cablecito cortado, chau maquina.

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