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Los orientales

1. febrero 2018 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ
La gente defiende algunas cosas y ataca otras. Está de moda defender a los aborígenes, a contrapelo, porque algunos piensan lograr una pensión o pensioncita por tener unos grados de sangre charrúa.

Al que habría que hacerle un monumento casi grande como el de Artigas es a Hernandarias, sí Hernando Arias de Saavedra.

Vivimos con el estómago bastante bien gracias a este señor que echó unas vacas en la Banda Oriental, en el arroyo homónimo y como acá los indios andaban a pie, les costó carnear ese bicho desconocido.

Con el tiempo domaron unos baguales y con las boleadoras hicieron patria para ellos. Claro que todo el mundo se llena la boca con la sangre charrúa y con la garra charrúa.
Claro que no está del todo claro que había tantos charrúas en la Banda Oriental, más bien eran de lo que hoy es Entre Ríos, Argentina.

A Solís lo mataron los charrúas y se lo comieron, si dicen que se lo pasaron a bodega al que le dio el nombre al rio tan ancho como mar.
Claro que los charrúas no eran caníbales, sino que los que eran caníbales rituales eran los guaraníes, indios que dejaron su huella profunda en tota la toponimia de nuestra patria.
Pero no comían carne humana sino que ellos comían ciertas partes del muerto heroicamente para adquirir el valor del finado.

A del Puerto un joven español le dieron vida, vivió con ellos y no se lo fagocitaron, sino que después pudo volver a su tierra.
El caso de Solís parece que era muy botón con la tripulación y a consecuencia de ello hubo un motín y lo mataron, los propios tripulantes de la expedición.
Empaquetaron a los charrúas dado que no se podían enterar de ello ni defenderse y a otra cosa.

Los indígenas no tenían vocación de trabajo como tampoco la tenían los gauchos, que eran españoles o hijos de ellos con chiripá, que rumbearon para la campaña y cuando tenían hambre carneaban una vaca y a otra cosa, comían unas partes y dejaban el resto para los perros y las aves de rapiña o algún otro bicho carnívoro.
A las primeras estancias, les caía el malón, los robaban y los que no habían muerto en el asalto, los ataban al palenque, se iban, el homenajeado quedaba al sol o la lluvia, calor o frío y moría de hambre o de sed luego era pasto de las alimañas.

A los meses cuando pasaba algún chasque o un vecino encontraba el hueserío al pie del palenque.
Hoy después de haber almorzado un apetitoso churrasco o asado, se ponen a talentear con aquello de lo malos que fueron los hombres blancos matando a los charrúas o a los que fueren.

Los defienden leyendo el diario del lunes, sin pensar que sus propios ascendientes, gallegos o italianos vinieron a América a saciar su hambre que en su patria no la podían satisfacer y a conseguir una parcela de tierra para trabajar.
Algún escritor hizo muy buena plata hablando de los pobres aztecas y mayas, sin aclarar que unos eran esclavos de los otros y se daban como adentro de un gorro y los perdidosos eran boleta y quedaban condenados a la esclavitud.
Ninguno piensa que no estarían sobre la superficie de la tierra si no hubiera sido por la conquista de esta patria, para el Imperio Español y también el portugués anduvo en la vuelta y si no hubiera sido porque el gaucho indómito no se dejaba mandar, y Artigas no hubiera sido lo que fue, estábamos en el horno.

Esta patria les dio vida a todos los europeos que vinieron, porque los ingleses también le entraron a la Banda Oriental.
Muchos emigrantes de origen británico estuvieron es esta tierra y se manejaban como colonia en la época de la reina Isabel, y tuvimos agua corriente, ferrocarril, tranvías hospital, gas, bancos, un dique seco, el fútbol, algunos colegios ingleses y un montón de cosas más gracias a los británicos que venían con conocimientos de los adelantos de la época y crearon las necesidades de ellos dado que aquí no existían e hicieron las inversiones necesarias para lograr lo que necesitaban a riesgo personal, porque si les iba mal, se fundían y a llorar al cuartito.
Con el saneamiento se terminó aquello de gritar por la ventana “agua va” y rociar a algún transeúnte con los orines de un recipiente lleno de ellos.

Cuando vino don Emilio Reus un tipo con gran imaginación, el que hizo los barrios Reus del norte (Villa Muñoz) y del sur (la mal demolida Ansina), el Banco Nacional (antepasado del Banco Hipotecario), el Gran Hotel que no pudo terminar por la crisis de 1890, que terminó con la colonia inglesa y con la muerte de Emilio Reus (a los 33 años).

Peñarol, antes CURCC (Central Uruguay Railway Cricket Club) es heredero de los ingleses trabajadores del ferrocarril y cambió su nombre por la deformación de un italiano que le dio su nombre al barrio Pinerolo, pronunciado a la criolla, donde estaban los talleres del ferrocarril.

Albión Futbol Club fundado por descendientes de ingleses en el cual no se admitían extranjeros para que fuera el primer club criollo, pero después admitieron para tener fuerza suficiente y al producirse un cisma en el mismo un grupo de ellos fundó el Club Nacional de Fútbol.

Claro que los propios ingleses deben de estar arrepentidos de que el fútbol se arraigara en ambas orillas del Plata.
El tendido del agua corriente a domicilio, evitando ir permanentemente a la cachimba a traer recipientes con agua o de los servicios del aguatero, por la empresa inglesa The Montevideo Watgerworks Co.

Somos criollos de pura cepa y en mi caso del asfalto y bisnieto de un tano y nieto de fallegos, todos bajamos nosotros o nuestros antepasados, del barco o del avión y hasta los negros que no vinieron por su propia voluntad sino que los trajeron en la sentina de barcos en lo que fue un genocidio monstruoso en cuanto su volumen, y otros que llegaron escapando de la esclavitud de Brasil la que siguió hasta fines del siglo XIX y principios del XX de forma ilegal.
Esta patria se hizo de a caballo con un perro atrás, la mayoría de las veces.

Que todo sea para bien…

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