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Los Treinta y Tres

19. abril 2018 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Los Orientales – Los Olimareños

El juramento de los Treinta y Tres solamente corrió por la cabecita de Juan Manuel Blanes, el pintor de la patria, porque los hombres que se la están jugando, la vida, por supuesto, no necesitan juran, en vez de quedarse tranquilos en sus ranchos o casas, los más afortunados, vinieron a jugarse la vida, por su amor al terruño, porque no tenían ni siquiera el sentido de patria tenían, porque la patria de quien era, si todavía andaban discutiendo si íbamos a ser de las provincias Unidas del Río de la Plata, o del Imperio Portugués.

Hay uno que no juró en el cuadro, pero tampoco necesitaba hacerlo, cuando un poco después con 55 hombres cruzó el rio Uruguay a la altura de Paysandú, y cuando cruzó el Cuareim ya llevaba un par de miles de orientales, y en pocos días conquistó las Misiones Orientales, hecho que le valió a los ingleses, pensar un poco más las cosas y a los de las Provincias Unidas se dieron cuenta que no podían con el Imperio, ni los del Imperio que no podían con las Provincias Unidas, claro que en el fondo lo que pesó fue que ninguno de ellos podía con los orientales.

Los Treinta y Tres Orientales es el nombre con el que históricamente se conoce a los hombres liderados por Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe que, en 1825, emprendieron una insurrección desde lo que hoy es la Argentina, para recuperar la independencia de la Provincia Oriental (territorio que comprendía lo que hoy es Uruguay y parte del dominio brasileño).
Uno de los jefes de aquel grupo, Lavalleja, que había combatido contra los portugueses y brasileños junto a José Gervasio Artigas, organizó, desde la Provincia de Buenos Aires una expedición militar con el objetivo de expulsar a los brasileños y reunir a la Provincia Oriental con las Provincias Unidas del Río de la Plata, tal como había sido la intención del movimiento de los años 1822 a 1823.

La expedición, que resultó en la Cruzada Libertadora contó con el apoyo de algunos ganaderos y saladeristas de la provincia de Buenos Aires que veían en la ocupación brasileña de la Provincia Cisplatina un peligro para sus intereses, ya que los saladeros porteños habían visto mermados sus mercados regionales por la competencia de sus similares de Río Grande del Sur, que se nutrían de las arreadas de ganado de los campos de la Cisplatina.
Juan Manuel de Rosas, uno de los representantes más caracterizados de ese grupo, había hecho llegar a los exiliados orientales una importante contribución financiera.

En 1868 Rosas trasmitía desde su exilio en Southampton datos curiosos acerca de esa expedición:
“Recuerdo, [dice], al fijarme en los sucesos de la Provincia Oriental la parte que tuve en la empresa de los 33 patriotas”.
Refiere al itinerario y el objeto aparente de su viaje, tal como queda narrado, y agrega: «Ello crea una trampa armada a las autoridades brasileras en esa provincia (la Oriental) para que no sospecharan el verdadero importante objeto de mi viaje, que era conocer personalmente la opinión de los patriotas, comprometerlos a que apoyasen la empresa, y a ver el estado y número de las fuerzas brasileras.
Así procedí de acuerdo en un todo con el ilustre don Juan Antonio Lavalleja; y fui también quien facilitó una gran parte del dinero necesario para la empresa de los 33…»

Bandera de los Treinta y Tres Orientales
El 19 de abril de 1825 una avanzada de la expedición al mando de Manuel Oribe embarcó en el puerto bonaerense de San Isidro y desembarcó en una isla del Brazo Largo del río Paraná.
El grueso al mando de Lavalleja partió poco después pero, demorado por un fuerte temporal, los expedicionarios se reunieron recién el 15 de abril.
En la noche del 18 de abril Lavalleja y sus hombres embarcaron y avanzaron cuidadosamente por las islas del delta del Paraná, evitando la vigilancia de la flota brasileña.
Aprovechando la oscuridad, cruzaron el río Uruguay en dos lanchas y desembarcaron en la Playa de la Agraciada, también conocida como “Arenal Grande”, la madrugada del día 19 de abril.

Allí desplegaron la bandera de tres franjas horizontales roja, azul y blanca, colores tradicionalmente usados desde los tiempos de Artigas, no solo en la Provincia Oriental sino también en otras de la región rioplatense.
Cuántos y quiénes fueron los Treinta y Tres Orientales
El número de los expedicionarios de 1825 ha sido objeto de diversas controversias a partir de la existencia de varias listas de integrantes, publicadas entre 1825 y 1832.
Según una investigación de Jacinto Carranza durante los años cuarenta, existen 16 listas diferentes de nombres y en total se menciona a 59 personas.
Si bien el número de 33 es el oficialmente aceptado, los nombres difieren de un listado al otro.
También debe sumarse el hecho de las deserciones de algunos de ellos, lo que hizo que sus nombres no fueran incluidos posteriormente.
Finalmente, cabe agregar que no todos eran orientales, ya que según el historiador Aníbal Barrios Pintos, hubo cuatro argentinos, cuatro paraguayos y uno nacido en Mozambique (Joaquín Artigas), aunque hoy se sabe que fueron más los negros y también los guaraníes o charrúas.

El cordobés Simón del Pino fue el único de los cruzados que estampó su firma en el acta de la Declaratoria de la Independencia.

Esta versión es light y las frases desde el ostracismo del tirano Rosas se olvida de la Guerra Grande y del sitio de Montevideo, o la Nueva Troya como la tituló en múltiple escritor Alejandro Dumas, el que lo hizo rememorando la guerra de Troya, pero motivado económicamente por Melchor Pacheco y Obes, en una incursión europea para lograr el apoyo de los franceses e italianos, que estaban luchando en la Defensa de Montevideo, pero esto será objeto de otros artículos, como también la fecha de la declaratoria de la independencia, y otros puntos estudiados muy a la ligera en nuestra época liceal.

“Orientales la patria os llama…”, siempre nos llama y nos llamará, por eso somos orientales.

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