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Mafalda y su padre Quino

3. Abril 2014 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes
Parece mentira dejaron de ser historieta para ser historia. Como decían tantas verdades en boca de una niña ni la atroz dictadura argentina los tuvo en cuenta.

mafa-qui-1-435x326Mafalda recibió en París la consagración de la Legión de Honor, máxima condecoración francesa, pero su autor Quino asegura que, aún cubierta de homenajes, la heroína de su tira cómica seguiría criticando sin piedad, a los 50 años, “la estupidez humana”.
El historietista argentino de 82 años fue homenajeado este sábado en el Salón del Libro de París, donde participó en un encuentro con el público seguido de una sesión de preguntas y respuestas que el padre de Mafalda contestó directamente en francés.

Joaquín Lavado -su verdadero nombre- recibió la Legión de Honor de manos del embajador de Francia en Argentina, Jean Michel Casa.
Un dibujo mostró a Mafalda con la famosa medalla de la cinta roja creada por Napoleón.
Admirador de la cultura francesa, Quino admitió que cuando era joven alguna vez había soñado con recibir la Legión de Honor.
Pero bromea a la hora de hacer un balance de su vida: “Yo quería ser Picasso, estoy contento del resultado con Mafalda, pero no del todo”.
El autor evocó ante cientos de fanáticos, que luego lo ovacionaron de pie, sus principios como dibujante de historietas, hacia 1964, etapa en la que como muchos creadores “uno tiene que soportar que le digan que la tira tiene algunas ideas buenas pero que los dibujos dejan que desear”.
Argentina era -”y sigue siéndolo”, aclara-, un país complicado.
Sobre todo una década después de sus inicios, cuando se acercaba la dictadura, comenzaban a actuar los escuadrones de la muerte y a correr la sangre.
A pesar de todo, Mafalda se siguió publicando: “Como era una niña pequeña, le dejaban decir lo que quería”, comenta.
Con todo, el artista tuvo que exiliarse a Europa en 1976: “Mafalda ya no podía hablar de todo”.

Tras el retorno de la democracia en 1983 Quino -que siguió produciendo otros dibujos humorísticos- pudo regresar a Buenos Aires, donde vive actualmente, aunque parte del año está en Madrid.
“El exilio es algo desgarrador”, deplora, aunque se estima afortunado: “Otros, los desaparecidos, tuvieron que abandonar este mundo, no sólo la Argentina”.
¿Porqué haber elegido a una niña? “Prefiero las chicas”, dice.
Pero aclara que para él Mafalda es una historia que terminó y no se le ocurre imaginarla con 50 años.
“Es un dibujo, que duró lo que duró”, comenta el autor.
¿De qué se ocuparía Mafalda en el 2014?: “De la estupidez humana”.
Traducido en el mundo entero, adorado especialmente en América Latina y Europa, sobre todo en los países del sur, Quino no parece tomarse demasiado en serio la fama e ironiza sobre el papel que la sociedad confiere a veces a los humoristas.
“En Argentina, es sumamente curioso cómo los periodistas nos llaman para consultarnos sobre los temas más variados, como a sabios, sobre el estado del mundo, o tal o cual guerra”, comenta.
Critica incluso a la propia Mafalda: “Sus ideas sobre la injusticia son un poco equivocadas”, comenta.

De Miguelito dice que es un personaje muy común: la gente que ama el dinero.
“Susanita existe en todas las sociedades”.
Y medio siglo más tarde, Quino en realidad parece estar enamorado de Libertad: “Es un personaje que quiero mucho, con ideas contradictorias, pero muy libres”.
Este hijo de inmigrantes españoles antifranquistas y anticlericales, admirador de la revolución cubana, contestó con prudencia a una pregunta del público sobre la situación en Venezuela: “Deseo para Venezuela lo mismo que a todos los países, que vivan en paz y con justicia”.
Quino cita entre las lecturas que lo marcaron en su juventud al novelista francés RomainRolland.
Pero la fuente permanente de su inspiración es otra: el Antiguo Testamento, inagotable, que lo sigue nutriendo.
“Allí está todo: la corrupción, el amor, los celos, todas las actitudes humanas están allí”.

Mafalda, la niña anticonformista creada por Quino en 1964 cumple 50 años sin perder actualidad, porque “muchas de las cosas que ella cuestionaba siguen sin resolverse” en Argentina y en el mundo, dijo el autor de la historieta.
“A veces me sorprende cómo algunas de esas tiras dibujadas hace más de 40 años todavía pueden aplicarse a cuestiones de hoy”, comentó el guionista y dibujante argentino de 82 años.

El resto del tiempo vive en Buenos Aires, y por razones de salud no pudo asistir al Festival internacional del cómic de Angulema (Francia), que montó una exposición de homenaje a Mafalda con el apartamento de la pequeña como decorado.
A través de la mirada crítica de esta niña de clase media, Quino dio su propia visión anticonformista del mundo.
No le gusta el fútbol -dice que no lo entiende- y solo fue dos veces a una cancha.
A Mafalda no le gusta la sopa y critica el mundo de los adultos.
Sus temas favoritos son los problemas económicos y sociales, las desigualdades, la injusticia, la corrupción, la guerra o el medio ambiente.
“Sin ir más lejos, el año pasado salió en Italia un libro sobre Mafalda…
Lo increíble es cómo muchas de esas historietas parecían hacer referencia directa a la campaña de Berlusconi”, comenta.
Desde su primer álbum, Mundo Quino, publicado en 1963, está considerado como uno de los mejores humoristas gráficos de su país.

Pero fue la pequeña niña de pelo negro y lazo rojo quien lo lanzó a la fama en 1964.
Había esbozado el personaje un año antes, en una tira destinada a hacer publicidad de una marca de electrodomésticos que no prosperó.
“Adapté la tira.
A la nena le puse Mafalda.
Y arranqué la historieta sin el menor plan.
Ya que no tenía que elogiar las virtudes de ninguna aspiradora, la hice protestona, cascarrabias.
Fue una revancha inmediata”.
Quino hacía dibujos llenos de humor y poesía once años antes de crear Mafalda, y siguió haciéndolos luego de poner fin a las aventuras de su popular personaje en 1973.

Luego vino el exilio en Milán en 1976, tras el golpe militar argentino, el peor momento de su vida.
“La Patria significa juventud, por lo tanto el hecho de estar lejos de ella ha hecho que mi humor se haya vuelto un poco menos vivaz, pero tal vez algo más profundo”.
Según el dibujante, durante la dictadura “Mafalda no fue censurada, creo porque el medio artístico de las historietas era considerado un género menor, que no representaba una amenaza como voz histórica.
Sus dibujos no aparentaban ser un arte altamente intelectual y eran percibidos como un entretenimiento”.

Quino puso fin a la serie porque “estaba cansado de hacer siempre lo mismo”. “La decisión pasó hasta por zonas conyugales, porque mi mujer estaba podrida de no saber si podíamos ir al cine, invitar gente a cenar, porque yo estaba hasta las 10 de la noche con las tiras”.
“Además me costaba mucho no repetir.
Cuando no se me ocurría nada, echaba mano a Manolito o a Susanita, que eran los más fáciles.
Si hubiera continuado la historieta, los más ricos eran Miguelito y Libertad”.
“Hubo un maestro de los dibujantes de mi generación, Oski, y él nos decía que nunca nos metiéramos con un personaje fijo y que si nos metíamos, agarráramos una tira y tapáramos el último cuadrito con la mano. Si el lector adivina cómo va a terminar, ahí hay que dejar de hacerlo.
Me pareció un buen momento y no me imaginé que cuarentitantos años después, fuera a seguir vigente”.
Los países donde Mafalda es más famosa, fuera de Argentina son México, España e Italia.

¿El secreto del éxito?
A Quino le “sorprende mucho” que sea una de las diez figuras argentinas más famosas del siglo XX.
“Creo que la temática es común a todos los grupos familiares humanos, estén en China, en Finlandia, o en América Latina”.
Algunos comparan a la niña argentina de clase media con Charlie Brown, el protagonista de los Peanuts creados por el norteamericano Charles Schulz.
Según Quino, “Mafalda pertenece a un país denso de contrastes sociales, que a pesar de todo quería integrarla y hacerla feliz, pero ella se niega y rechaza todas las ofertas”.
“Charlie Brown vive en un universo infantil propio, del cual están rigurosamente excluidos los adultos, con la salvedad de que los niños aspiran a convertirse en adultos.
Mafalda vive en un continuo diálogo con el mundo adulto”, aunque lo rechaza, “reivindicando su derecho a seguir siendo una niña”.
Según Quino, “Schulz trajo personajes antipáticos, simpáticos, buenos, malos, envidiosos y eso fue una revolución.
Yo tomé bastante de él, pero como no soy norteamericano, hice una adaptación muy argentina de la cosa”.

¿Cómo ve a la Argentina y al mundo de hoy?
“Nuestra obligación es creer en que el futuro va a ser mejor, aunque en el fondo sepamos que todo seguirá como hasta ahora”.

“Parren el mundo que me quiero bajar….!!!
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3 comentarios
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  1. En París recibe el premio? que grande es Mafalda y que humor inteligente cosa que se ha perdido para pasar a la burla y las malas palabras

  2. Si será historia Mafalda? no quienen sopa , tengan dos platos decia Mafalda cuando sacaban o aumentaba algun impuesto los militares. El paren el mundo que me quiero bajar no fue con el tema de la guerra de las malvinas? si fue asi fue hace mas de 30 años…manolo , felipe, que epoca…se acuerdan de los signos ####@@?¡$% las putiadas de Mafalda.

  3. como ve mafalda a su madre y que le demando al padre?

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