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Martín Luther King (Parte final)

13. Octubre 2011 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes
Este pastor es un héroe en la lucha por los derechos de los más desposeídos no solamente del sur de EEUU, sino de América toda y también universal y no solamente de los negros, sino de todos los necesitados fueren del país que fueren.
El vivió una vida de lucha, con una actitud mesiánica, no valorando su vida en lo más mínimo.

Algunos activistas pensaron que la movilización proyectada por King, presentaba así una visión inexacta de la situación de los negros; Malcolm X la llamó «La farsa sobre Washington» y los miembros de la organización Nation of Islam, que participaron en la marcha, fueron suspendidos temporalmente por su organización.
Tenemos varios líderes negros que cocinaban cada cual para sí y los de bases musulmanas como Malcolm X.

La lucha era dura, no olvidemos que Cassius Clay, campeón mundial de boxeo, se cambió el nombre por Mohamed Alí y perdió el título por negarse a ir a pelear a Vietnam.

La marcha planteó, sin embargo, demandas específicas:
el fin de la segregación racial en las escuelas públicas; una legislación sobre los derechos civiles (incluyendo una ley que prohibiese la discriminación racial en el mundo del trabajo); un gobierno independiente para Washington D.C., que dependiese de un comité del Congreso.
A pesar de las tensiones, la marcha fue un rotundo éxito.

Más de 250 000 personas de todas las etnias se reunieron el 28 de agosto de 1963 frente al Capitolio de los Estados Unidos, y fue la manifestación más grande que haya tenido lugar en la capital estadounidense.
Su famoso discurso I have a dream, en el que manifestó su voluntad y su esperanza de conocer una América fraternal.

Este discurso está considerado como uno de los mejores de la historia estadounidense, junto con la Oración de Gettysburgo de Abraham Lincoln.
En mayo y junio de 1964, Martin Luther King y otros dirigentes llevaron a cabo en St. Agustine (Florida) una acción directa en esa ciudad para denunciar los hechos; una marcha nocturna alrededor del antiguo mercado de esclavos terminó con los manifestantes atacados por los segregacionistas blancos y con la detención de cientos de personas.
Como las prisiones eran demasiado pequeñas, se tuvo que encerrar a los detenidos al aire libre.

Los manifestantes aguantaron la violencia física y verbal sin responder, lo que entrañó un movimiento de simpatía nacional y ayudó a la aprobación del Acta de Derechos Civiles el 2 de julio de 1964.
El 14 de octubre de 1964, se convirtió en el Premio Nóbel de la Paz, por haber dirigido una resistencia no violenta.
La mitad de los habitantes de la Selma (Alabama) eran negros, pero solo el 1% de ellos estaban inscritos en las listas electorales.
El 7 de marzo de 1965, 600 defensores de los derechos civiles salieron de Selma para intentar llegar a Montgomery, la capital del estado, para presentar sus quejas en medio de una marcha pacífica.

Fueron arrestados en el puente Edmund Pettus, donde se les impidió proseguir por parte de la policía y de una muchedumbre hostil de personas de piel blanca, que los rechazó violentamente a golpe de cachiporras y de gases lacrimógenos.
Ese día sería recordado con el nombre de domingo sangriento y marcó un punto sin retorno en la lucha por los derechos civiles.
Los reportajes que mostraron la violencia policial permitieron al movimientos conseguir el apoyo de la opinión pública y subrayaron el éxito de la estrategia de no violencia de Luther King.

Dos días después, King dirigió una marcha simbólica hasta el puente, una acción que parecía haber negociado con las autoridades locales y que provocó la incomprensión de los activistas de Selma.

El movimiento buscó entonces la protección de la justicia con el objeto de realizar la marcha y el juez de la corte federal Frank Minis Johnson Jr resolvió en favor de los manifestantes: 3200 manifestantes partieron, finalmente, de Selma el domingo 21 de marzo de 1965, recorriendo 20 kilómetros al día y durmiendo en los campos.
Fue durante este trayecto cuando Willie Ricks ideó la expresión Black Power.
En el momento de su llegada al capitolio de Montgomery, el jueves 25 de marzo, los manifestantes eran 25 000.

Martin Luther King pronunció entonces el discurso «How Long, Not Long».
Ese mismo día, la militante blanca de los derechos civiles, Viola Liuzzo, fue asesinada por el Ku Klux Klan cuando transportaba a unos manifestantes en su coche.
Martin Luther asistió a sus funerales y el presidente Johnson intervino directamente en la televisión para anunciar la detención de los culpables.

En 1966, tras el éxito en el sur, Martin Luther King y otras organizaciones en defensa de los derechos civiles intentaron extender el movimiento hacia el norte: Chicago se convirtió en el objetivo principal. Martin Luther y Ralph Abernathy, ambos de clase media, se mudaron a los suburbios de Chicago en el contexto de una experiencia educativa y para mostrar su apoyo y empatía con los pobres.
Durante la primavera, realizaron una serie de experimentos con parejas negras y blancas con el fin de develar las prácticas discriminatorias de las sociedades inmobiliarias.
Grandes marchas pacíficas fueron organizadas en Chicago y la recepción que tuvieron fue peor que en el sur.

Fueron recibidos por una muchedumbre furiosa que les lanzaba botellas, y Martin Luther y él comenzaron a temer que se desencadenase un motín.
No obstante, y a pesar de las amenazas de muerte sobre su persona, condujo esas marchas.

La violencia en Chicago fue tan intensa que conmocionó a los dos amigos.
Cuando Martin Luther y sus aliados regresaron a casa, dejaron a Jesse Jackson, un joven seminarista que ya había participado en las acciones del sur, que organizase los primeros boicots dirigidos a conseguir el acceso a los mismos empleos, algo que resultaría ser un éxito tal que desembocaría en el programa de igualdad de oportunidades de los años 70.

A partir de 1965, Martin Luther King comenzó a expresar públicamente sus dudas sobre el papel de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.
El 4 de abril de 1967, un año antes de su muerte, pronunció en Nueva York el discurso Más allá de Vietnam: el momento de romper el silencio.

Denunciaba en él la actitud de Estados Unidos en Vietnam e insistía en el hecho de que estaban ocupando el país como una colonia estadounidense y llamaba al gobierno estadounidense el más grande proveedor de violencia en el mundo de hoy.
Insistía, también, en que el país tenía necesidad de un gran cambio moral:
Una verdadera revolución de valores se preocuparía luego, avergonzada, de los sorprendentes contrastes entre la pobreza y la riqueza.

Con una indignación justificada, miraría más allá de los mares y vería a los capitalistas individualistas del oeste invirtiendo enormes cantidades de dinero en Asia, en África y en América del sur, solo para conseguir beneficios y sin ninguna preocupación por las mejoras sociales en esos países, diría: “No es justo”.
Consideraba que el Vietnam hacía difícil alcanzar los objetivos enunciados por Johnson en su discurso sobre el estado de la Unión de 1964, en el que anunció una guerra contra la pobreza.

Luther King ya era odiado por numerosos blancos racistas de los estados del sur, pero este discurso hizo que numerosos medios se volviesen contra él.
Time calificó el discurso como «una calumnia demagógica que parecía un guión de Radio Hanoi», y The Washington Post declaró que King «había disminuido su utilidad a su causa, su país, su gente».
Acusó, igualmente, a los Estados Unidos de haber asesinado a un millón de vietnamitas, «sobre todo niños».

Y propuso en una carta al monje budista y pacifista vietnamita Thich Nhat Hanh, que luchaba por la detención del conflicto, para el Premio Nóbel de la Paz de 1967.
Dijo también en su discurso que “la verdadera compasión es más que dar una limosna a un mendigo; permite ver que un edificio que produce mendigos tiene necesidad de una reestructuración. […] de Vietnam a África del Sur pasando por América latina, los Estados Unidos están en el lado malo de la revolución mundial.

Además, cuestionó «nuestra alianza con los terratenientes de América latina» y se preguntó por qué los Estados Unidos reprimían en lugar de apoyar las revoluciones de los «pueblos descalzos y descamisados» del tercer mundo.

Aunque en sus alocuciones públicas era reservado a la hora de adscribirse ideológicamente, con el fin de evitar ser etiquetado como comunista por sus enemigos políticos, en privado declaraba habitualmente apoyar al socialismo democrático:
Martin Luther King había leído a Marx cuando estaba en Morehouse, pero aunque rechazaba el capitalismo tradicional, rechazaba también el comunismo a causa de su interpretación materialista de la historia que niega la religión, su relativismo étnico y su totalitarismo político.
Decidieron entonces organizar la Campaña de los pobres con el fin de luchar por la justicia social. Calificada por el pastor como la segunda fase en el movimiento de los derechos civiles, pretendía luchar contra la pobreza, analizando su origen y no restringiéndose sólo a la defensa de los afroamericanos.

King afirmó entonces:
No deben ser solo las gentes negras, sino todos los pobres. Debemos incluir a los amerindios, los puertorriqueños, los mexicanos e, incluso, a los pobres blancos.
Luther King recorrió el país de punta a punto para reunir un ejército multirracial de los pobres, que marcharía sobre Washington e iniciaría una desobediencia civil en el capitolio, que duraría si fuese necesario hasta que el congreso firmase una declaración de los derechos humanos del pobre.

Luther King vio una necesidad urgente de enfrentarse al congreso que había demostrado su hostilidad a los pobres al distribuir los fondos militares con generosidad pero dando fondos a los pobres con avaricia.
Pero el asesinato de Luther King en abril de 1968 afectó profundamente a la campaña. Ésta se inició a pesar de todo en mayo, culminando con una marcha sobre Washington, sin conseguir lograr sus objetivos.

A finales de marzo de 1968, Martin Luther King se desplazó a Memphis (Tennessee) para apoyar a los basureros negros locales que estaban en huelga desde el 12 de marzo con el objeto de obtener una mejora salarial y un mejor trato.
A los afroamericanos se les pagaba 1 dólar y 70 centavos por hora y no se les pagaba cuando no podían trabajar por razones climatológicas, al contrario de lo que se hacía con los trabajadores blancos.

Como consecuencia de las protestas pacíficas, estalló una oleada de violencia contra ellas que degeneró en el asesinato de un joven afroamericano.

El 3 de abril, en el Mason Temple (Church of God in Christ, Inc. – sede mundial), Martin Luther hizo el discurso profético He estado en la cima de la montaña ante una auditorio eufórico:
No es verdaderamente importante lo que ahora ocurre…
Algunos han comenzado a […] hablar de amenazas que se perfilan. ¿Qué es lo que me podría ocurrir por parte de uno de nuestros malvados hermanos blancos? …
Como todo el mundo, a mí me gustaría vivir mucho tiempo.
La longevidad es importante, pero eso es algo que ahora no me preocupa.
Yo solo quiero cumplir la voluntad de Dios.
¡Y él me ha autorizado a subir a la montaña!
Y he mirado en torno a mí y he visto la tierra prometida.
Puede que yo no vaya allí con vosotros.
Pero quiero que sepáis esta noche que nosotros llegaremos como pueblo a la tierra prometida.

Y estoy muy feliz esta noche.
No tengo ningún temor.
No tengo miedo de ningún hombre.
¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del señor!
El 4 de abril de 1968 a las 18 horas y un minuto, Martin Luther King fue asesinado por un segregacionista blanco en el balcón del Lorraine Motel en Memphis (Tennessee).
Sus amigos, que estaban dentro de la habitación, al oír los disparos corrieron hacia el balcón donde encontraron a Luther King con un bala en la garganta.
Su muerte fue declarada en el St. Joseph’s Hospital a las 19h05.
El asesinato provocó una oleada de motines raciales en 60 ciudades de los Estados Unidos (125 en total) que provocaron numerosas muertes y obligaron a la intervención de la guardia nacional.

Volviendo a lo del principio del artículo King era un ser mesiánico que sabía que iba a su propia muerte como lo anuncia en su último discurso.
Sobrevivió demasiado para actuar en un país donde los Kennedy molestaban al poder y fueron asesinados.
En pocos años cuanto hizo por sus pares los hombres de todos los colores y de todos los credos.

El mundo sería otro muy distinto si hubieran existido más Martín Luther Kings.
El párrafo de su discurso en que habla sobre Latinoamérica deberíamos encuadrarlo y leerlo todos los días un poco.

Yo tuve un sueño y se le cumplió.

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