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Martín Luther King

6. Octubre 2011 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes
El mundo hubiera sido muy distinto de haber existido muchos Martín Luther King.
Seres que dieron la vida por los demás a cambio de nada.

Luchó contra la discriminación racial, la miseria, la injusticia, la segregación brutal y absurda, las guerras que solamente le dan ganancia a los fabricantes de armas.
En EEUU donde los grupos de poder mataron impunemente a los Kennedy, uno presidente en ejercicio y el otro candidato a serlo, King tuvo muchísima suerte de que no lo borraran antes de sus logros usando de los oficios de un francotirador.

Tal vez no contaran con que este hombre les iba a cambiar la historia totalmente.
Nacido en Atlanta, 15 de enero de 1929, asesinado en Memphis, 4 de abril de 1968.
Pastor bautista que desarrolló una ímproba labor en EEUU al frente del Movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos y además activista en numerosas protestas contra la Guerra de Vietnam y la pobreza en general.

Por esa actividad encaminada a terminar con el apartheid estadounidense y la discriminación racial a través de medios no violentos, fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz en 1964. Cuatro años después, en una época en que su labor se había orientado especialmente hacia la oposición a la guerra y la lucha contra la pobreza, fue asesinado en Memphis, cuando se preparaba para liderar una manifestación.

Luther King, activista de los derechos civiles desde muy joven, organizó y llevó a cabo diversas actividades pacíficas reclamando el derecho al voto, la no discriminación y otros derechos civiles básicos para la gente de raza negra de EEUU.

Entre sus acciones más recordadas están el boicot de autobuses en Montgomery, en 1955; su apoyo a la fundación de la Southern Christian Leadership Conference, en 1957 (de la que sería su primer presidente); y el liderazgo de la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, en 1963, al final de la cual pronunciaría su famoso discurso “I have a dream” (‘yo tengo un sueño’), gracias al cual se extendería por todo el país la conciencia pública sobre el movimiento de los derechos civiles y se consolidaría como uno de los más grandes oradores de la historia estadounidense.

La mayor parte de los derechos reclamados por el movimiento serían aprobados legalmente con la promulgación de la Ley de los derechos civiles y la Ley del derecho al voto.
King es recordado como uno de los mayores líderes y héroes de la historia de EE UU, y en la moderna historia de la no violencia.

Se le concedió a título póstumo la Medalla Presidencial de la Libertad por Jimmy Carter en 1977 y la Medalla de oro del congreso de los Estados Unidos en 2004.
Desde 1986, el Día de Martin Luther King es día festivo, aunque yo lo llamaría conmemorativo en los Estados Unidos.

Desde pequeño, vivió la experiencia de una sociedad segregacionista; a los seis años, dos amigos blancos le anunciaron que no estaban autorizados a jugar con él.
King comenzó en septiembre de ese mismo año sus estudios de doctorado en Teología sistemática en la Universidad de Boston, recibiendo el grado de Doctor en Filosofía el 5 de junio de 1955.

Se casó el 18 de junio de 1953 con Coretta Scott, tuvieron cuatro hijos: Yolanda King, en 1955, Martin Luther King III, en 1957, Dexter Scott King, en 1961, y Bernice King en 1963.
King se convirtió en 1954 en pastor de la Iglesia bautista de la Avenida Dexter, en Montgomery, con 25 años de edad.

El sur se caracterizaba en esa época por la violencia contra los negros, un racismo que llegaría a cobrar muchas muertes personas de color.
El 1 de diciembre de 1955, cuando una mujer negra, fue arrestada por haber violado las leyes segregacionista de la ciudad de Montgomery, al rechazar el ceder su sitio a un hombre blanco en un autobús, Luther King inició un boicot de autobuses con la ayuda del pastor Ralph Abernathy y de Edgar Nixon.

La población negra sostuvo el boicot, y organizó un sistema de viajes compartidos.
Luther King fue arrestado durante esa campaña, que duró 382 días y que resultó extremadamente tensa a causa de los segregacionistas blancos que recurrieron a métodos terroristas para intentar amedrentar a los negros: la casa de Martin Luther King fue atacada con bombas incendiarias la mañana del 30 de enero de 1956, así como la de Ralph Abernathy y cuatro iglesias.

El conjunto de los 40 000 negros de la ciudad siguieron con su protesta, llegando en ocasiones a caminar hasta 30 Km. para llegar a sus lugares de trabajo.
El boicot terminó gracias a una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos del 13 de noviembre de 1956 que declaró ilegal la segregación en los autobuses, restaurantes, escuelas y otros lugares públicos.

Continuando con la campaña, en 1957, Luther King participó en la fundación de la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, un grupo pacifista del que sería presidente hasta su muerte organizando a las iglesias afroamericanas en las protestas no violentas.
King se adhirió a la filosofía del poeta estadounidense de la desobediencia civil no violenta, tal como la había descrito Henry David Thoreau y como la había utilizado con éxito en la India Gandhi.

King en 1959 escribió el libro ‘La medida de un hombre’, un intento de describir una estructura óptima de sociedad política, social y económica, libro del que se extrajo el ensayo, ¿Qué es un hombre?.
El FBI comenzó a someter a vigilancia a Martin Luther King en 1961, con la excusa de que los comunistas intentaban infiltrarse en el movimiento, pero si investigaban a los Kennedy, como no lo iban a hacer con King.

Aunque no consiguieron ninguna prueba, la agencia utilizó ciertos detalles registrados a lo largo de seis años para intentar apartarle de la dirección de la organización.
Las reseñas de los periodistas y los reportajes de la televisión mostraron las privaciones y humillaciones cotidianas a los afroamericanos del sur

Luther King organizó y dirigió marchas por el derecho al voto de los afroamericanos, la desegregación, el derecho al trabajo y otros derechos del hombre básicos.
La mayor parte de ellos terminaron por ser sancionados como leyes en la Civil Rights Act of 1964 y el Voting Rights Act de 1965.

En Albany (Georgia), en 1961 y 1962, tuvo que reunir a los activistas locales del Student Nonviolent Coordinating Committee y de la National Association for the Advancement of Colored People (Asociación nacional para el avance de las personas de color) dirigida por William G. Anderson, un médico negro.

Luther King intervino porque no se conseguía hacer avanzar el movimiento a pesar de las eficaces acciones no violentas (ocupación de bibliotecas, estaciones de bus, restaurantes reservados a los blancos, boicots y manifestaciones) a causa de la habilidad del sheriff local Pritchett, que realizaba arrestos masivos sin violencia y una dispersión de los prisioneros por todo el condado.

Aunque no contaba con quedarse más que unos días y solo con la intención de actuar como consejero, fue detenido durante una detención masiva de manifestantes pacíficos.
Rechazó pagar la fianza en tanto la ciudad no hiciese concesiones a las reclamaciones que habían provocado las manifestaciones.
No mucho tiempo después de su marcha, los acuerdos que se llegaron a alcanzar fueron «deshonrados y violados por la ciudad».
Regresó en julio de 1962 y fue condenado a 45 días de prisión o a pagar 178 dólares de multa.

Eligió la cárcel, pero fue discretamente liberado a los tres días por el sheriff Pritchett, que se las arregló para pagar su multa.
King comentaría: “Habíamos sido testigos de personas echadas de restaurantes… expulsadas de las iglesias…y mandadas a prisión… Pero por primera vez, éramos testigos de alguien echado a patadas de prisión.”
Durante una manifestación, jóvenes negros lanzaron piedras contra la policía; Luther King exigió el alto de todas las protestas y un «día de penitencia» para promover la no violencia y mantener la moral. Más tarde, fue otra vez arrestado y encarcelado durante dos semanas.

Aunque a pesar de la movilización el movimiento de Albany no consiguió obtener resultados inmediatos, sirvió de lección estratégica para Martin Luther y el movimiento de los derechos civiles, que decidieron concentrarse en temas específicos con el objeto de obtener victorias simbólicas.
Sin embargo, el activismo local continuó, al tiempo que la atención de los medios se dirigía a otros temas. La primavera siguiente, la ciudad anularía todas sus leyes segregacionistas.

Iglesia Baptista en la Calle 16 de Birmingham, cuartel general del movimiento por los derechos civiles durante la campaña y donde tuvo lugar el atentado del 15 de septiembre de 1963.
En 1960, la población de Birmingham era de 350 000 personas, un 65% eran blancos y el resto negros.
Era una de las ciudades que mantenían y aseguraban por medio de la ley local el mayor grado de segregación racial de Estados Unidos en todos los aspectos de la vida, y tanto en los establecimientos públicos como en los privados.
El empleo para la población negra estaba limitado a los trabajos manuales en las acerías.
Un responsable local de los derechos civiles, el pastor Shuttlesworth, intentó luchar a través de la justicia para que se desegregasen los parques de la ciudad, pero la ciudad reaccionó cerrándolos.

El domicilio y la iglesia donde el pastor ejercía fue entonces el objetivo de varios atentados con bomba.

Tras la detención de Shuttlesworth en 1962 por haber violado las leyes segregacionistas y que una petición al alcalde hubiese sido tirada a la papelera según el propio alcalde, el pastor pidió la ayuda de Martin Luther King subrayando el papel crucial de Birmingham en la lucha nacional por la igualdad racial.

Las protestas comenzaron por un boicot en Pascua de 1963 para incitar a los jefes de empresas a que abriesen los empleos de vendedores y otros puestos a las personas de todas las razas, y para detener la segregación en las tiendas, manifestada, por ejemplo, en la existencia de cajas de cobro reservadas exclusivamente para los blancos.
Luther King resumió la filosofía de la campaña de Birmingham de la siguiente manera:
El objetivo de […] la acción directa es crear una situación de crisis generalizada que abra inevitablemente la puerta a las negociaciones.

Él mismo fue arrestado el 13 de abril; durante su estancia en la cárcel, escribió la famosa Carta desde la prisión de Birmingham, un ensayo donde define su lucha contra la segregación y que constituye una apasionada declaración de su cruzada por la justicia y la vida.

En tales circunstancias, recibió el apoyo directo del presidente John Fitzgerald Kennedy, y su mujer Coretta el de Jacqueline Kennedy; fue liberado una semana después.
El presidente John F. Kennedy se dirige al pueblo estadounidense a propósito de los derechos civiles el 11 de junio de 1963.
Aunque la campaña no disponía ya de demasiados voluntarios, los organizadores, a pesar de las vacilaciones de Martin Luther King, reclutaron a estudiantes y niños en una maniobra que fue denominada por los medios como «la cruzada de los niños».
Fueron arrestados violentamente por la policía que utilizó perros, y también agua a alta presión.

Como reacción, y a pesar de las instrucciones los padres y los guías comenzaron a tirar objetos sobre la policía, aunque fueron corregidos por los organizadores.
La decisión de utilizar a los niños aun en una manifestación no violenta fue muy criticada, entre otros por el ministro de justicia Robert Francis Kennedy y por el activista Malcolm X, quien declaró que «los verdaderos hombres no ponen a sus niños en el punto de mira».

Martin Luther, que se mantuvo callado y fuera de la ciudad cuando uno de sus amigos organizaba las manifestaciones de los niños, entendió el éxito del acontecimiento y declaró en una celebración religiosa que:
Este día me ha inspirado y conmovido y nunca había visto cosa igual.
Las escenas de violencia policial reproducidas ampliamente por los medios provocaron la reacción internacional y sacaron a la luz la segregación racial existente en el sur de los Estados Unidos.

El senador de Oregón Wayne Morse comparó Birmingham con el apartheid en África del Sur.
Las cárceles se llenaron y varios niños se presentaron directamente ante ellas cantando para ser arrestados.
La ciudad estuvo al borde del hundimiento civil y económico porque todos los comercios del centro dejaron de funcionar.
El gobernador George Wallace envió a la policía del Estado para apoyar al jefe de la policía local.

Robert Kennedy envió el 13 de mayo a la Guardia Nacional para evitar el desbordamiento de los acontecimientos como consecuencia de sendos atentados con bomba contra un hotel donde se había alojado Martin Luther King y contra la casa del hermano de este, que había derivado en una manifestación contra la policía.
El 21 de mayo el alcalde dimitió, el jefe de policía fue relevado y en junio todos los carteles segregacionistas fueron eliminados y los lugares públicos abiertos a las negros.
Al final de la campaña, la reputación de Martin Luther se había reforzado considerablemente y Birmingham se convirtió en un elemento importante para el éxito de la futura marcha sobre Washington.

El domingo 15 de septiembre, un atentado con bomba del Ku Klux Klan contra la iglesia baptista de la calle 16 durante el momento de la oración provocó la muerte de cuatro muchachas negras e hirió a 22 niños.
El ataque provocó la indignación nacional y reforzó el movimiento de los derechos civiles.

Martin Luther King era el dirigente de una de las seis grandes organizaciones por los derechos civiles que organizaron la marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad. Y fue uno de los que aceptaron la sugerencia del presidente John F. Kennedy de cambiar el mensaje de la misma.

El presidente, que ya había apoyado públicamente a Martin Luther King y había intervenido también varias veces para que se le dejase salir de prisión, se había opuesto inicialmente al objetivo de la marcha porque consideraba que podría tener un impacto negativo en el voto de la ley sobre los derechos civiles.
Ese objetivo inicial era el mostrar la situación desesperada de los afro-americanos de los estados del sur y denunciar el fracaso del gobierno federal en asegurar sus derechos y su seguridad.

El grupo de los seis aceptó bajo la presión e influencia presidencial presentar un mensaje menos radical.

A esta altura de los acontecimientos debemos por razones de espacio y de fatiga de los lectores debemos continuar en el próximo número, pero no crean que será más de lo mismo, sino que la cosa va a ir subiendo de tono.

Hasta el logro casi total de los derechos por los cuales se luchaba, claro que King, por muy poco no llegó a ver el final de los mismos, por su asesinato, aunque con la mente creativa de Martín Luther King su lucha no se sabe si se saldaría de otra forma que no fuera con su muerte.

Martin Luther King en su inmemorable discurso “Tengo un sueño”

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2 comentarios
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  1. medio larguito pero quedo lindazo y me parece que si el mundo sería otro si existieran mas gente como aquel negro – como primera cosa fue el como sin violencia y con caracter se consiguen las cosas y que la diferencia del color no te hacen ni menos ni mas persona. – gran leccion-

  2. Verdaderamente este hijo de Dios fue el moisés de esa década, él pudo alcanzar su sueño si bién no pudo disfrutar de él, pero si lo pudo ver con ojos del Espíritu.

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