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Nos auto – ensamblaremos

17. marzo 2011 | Por | Categoria: Tecnología - Ciencia

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Según el Premio Nobel Harold Kroto, la nanotecnología hará que las cosas se ensamblen solas como la naturaleza.

El Premio Nobel de Química de 1996 Harold Kroto ha asegurado hoy que, dentro de cincuenta o sesenta años, el objetivo de la nanotecnología no será hacer cosas cada vez más pequeñas sino que se ensamblen solas como ocurre en la naturaleza, por ejemplo, con un organismo vivo.

Kroto ha comentado en conferencia de prensa en la Universidad Pública de Navarra, acompañado por el divulgador científico Eduard Punset, que la nanotecnología podría permitir en el futuro construir aviones tan ligeros y resistentes que, en caso de que sufrieran un fallo en los motores, pudieran planear y aterrizar, o fabricar coches indeformables en un accidente.

Estas serían algunas de las aplicaciones prácticas de un campo de investigación que hoy será debatido en el Palacio de Congresos de Pamplona Baluarte en una jornada titulada “Nanotecnología Horizonte 2030”, en la que Kroto estará acompañado por Punset y por el científico navarro Javier Tejada, Premio nacional de Investigación 2009, que no ha podido participar como estaba previsto en la rueda de prensa por motivos de salud.

Eduard Punset y el Premio Nobel Harold Kroto

El Premio Nobel ha explicado que en el futuro debería ser posible hacer máquinas nanométricas que se introdujeran dentro del cuerpo humano para curarlo, aunque ha apuntado que la “barrera” que existe para conseguir estos retos es que se desconocen aún muchos procedimientos químicos necesarios para realizar estas aplicaciones.

En ese sentido, Kroto, descubridor de la nanopartícula de átomos de carbono llamada “Fullereno”, que se autoensambla por sí sola en el espacio, ha destacado que la humanidad aún está muy lejos de hacer algo parecido, aunque en la naturaleza ocurre con frecuencia, como el ensamblaje de un cuerpo humano entero a partir de una célula.

Kroto ha aseverado que con estructuras autoensambladas se podrían producir supercomputadoras del tamaño de un reloj de pulsera, pero de momento, ha resaltado, no se tiene el control para conseguir que algo “se autoensamble cómo y cuando queremos. Ése es el paso que nos falta”.

Cuando se inventó el primer transistor hace unos sesenta años, ha agregado, éste medía unos cinco centímetros y actualmente en ese mismo espacio pueden caber cientos de miles de megabites, porque la nanotecnología “ha conseguido ir haciendo eso cada vez más pequeño”.

El científico se ha preguntado “dónde estaremos dentro de cincuenta o sesenta años” y en ese sentido ha considerado que “en vez de hacer las cosas cada vez más pequeñas, conseguiremos cosas que se ensamblen ellas solas a partir de unas instrucciones iniciales, que los chips de los ordenadores, en lugar de hacerse, se monten ellos solos”.

Kroto también ha querido transmitir en Pamplona un mensaje ético y ha subrayado que a los científicos jóvenes siempre les insiste en que no estudien ciencia “para hacer mejores armas”, porque “ya tenemos suficientes armas para matar a toda la humanidad cien veces”.

En cambio, ha dicho, les aconseja trabajar para “ganar la otra guerra que se está librando, la de la sostenibilidad, de cómo conseguir que el nivel de tecnología y bienestar al que nos hemos acostumbrado, sobre todo en los países occidentales, sea sostenible en el tiempo y para todos”.

Eduard Punset, por su parte, ha mostrado su “fascinación” por este aspecto “relativamente nuevo” de la ciencia, ya que hasta ahora “no habíamos descubierto la manera de fabricar, como hacía la propia naturaleza, desde abajo hacia arriba, partiendo de los átomos y las moléculas”, aunque ha opinado que la humanidad tardará en asimilar estos avances porque “los cambios científicos son mucho más rápidos que los cambios mentales”.

En el futuro, ha declarado, probablemente va a ocurrir lo mismo que en el pasado, en el sentido de que “tendremos cambios científicos y tecnológicos impresionantes, con una lentitud desesperante de los cambios mentales”.

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