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“Nos recibimos de estúpidos”

22. Febrero 2013 | Por | Categoria: Insólito

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Por Niquita Nipone

Si bien podríamos haber escrito sobre la renuncia del Papa Benedicto o Plunagate, son casos que si bien son insólitos han sido trabajados hasta el cansancio por la prensa nacional, e inclusive se están editando suplementos con la vida del Papa o haber vuelto a la verdad era primicia publicada en diciembre del año pasado de la hermosa hermana gemela que se casó estos días con su violador y el homicida de su melliza, preferimos entrar en otros casos menos trillados.

Amberes y Amsterdam, son los centros mundiales del diamante.
Pero nuestra historia es tan fascinante como larga, se limitará a la primera ciudad, pero es demasiado maravillosa como para que usted la ignore.
Por ello, tenemos que darle una idea de esta brillante historia, para que se lleguen a dar cuenta por qué pasó lo que pasó…

Probablemente nunca sepamos cuándo, ni como se descubrió el primer diamante, pero sabemos que, desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, todos los diamantes del mundo procedían de la India. Desde la época del Imperio romano hasta la llegada de los primeros europeos a la India, en los albores del siglo XVI, florecieron las relaciones comerciales entre Europa y Asia Oriental.
Una de las principales rutas del comercio de diamantes pasaba por Venecia.
La ciudad se convirtió en la república mercantil más importante del mundo occidental.

Gozaba del monopolio del comercio del diamante rumbo a las principales ciudades del sur de Alemania hasta su destino final, Brujas.
Esta ciudad, al ser la última etapa de la ruta comercial, se convirtió en un floreciente centro de talla de diamantes y la reputación de la ciudad en este campo no cesó de aumentar.

Aun cuando Brujas mantuvo su predominio hasta finales del siglo XIV, empezó a declinar en un lapso de cincuenta años debido al encenagamiento del Zwin.
El Zwin es una ciénaga hoy convertida en reserva natural en la costa del Mar del Norte, en la frontera belga-holandesa.
Consiste en la zona de la entrada de una entrada anterior de marea que durante la Edad Media conecta al Mar del Norte con los puertos de Sluis y Brujas interior.

La entrada de Zwin se formó originalmente por una tormenta que rompió a través de la costa flamenca en 1134, la creación de un canal de marea que alcanzó a unos 15 km hacia el interior y se conecta también a través de otro canal, hasta la desembocadura del Escalda más al norte-este.
El nuevo canal ofrece acceso al mar a la ciudad interior de Brujas, que en consecuencia pasó a convertirse en una de las ciudades portuarias más importantes medievales de Europa.

Las ciudades de Damme, Sluis y Sint Anna ter Muiden se encuentra también en el Zwin.
Sin embargo, a partir del siglo XIII, el canal se vio afectada por la sedimentación progresiva, que finalmente causó que la vía quede inutilizable y cortar el puerto de Brujas del mar.

El comercio del diamante, a la par de numerosas otras actividades económicas de Brujas, se mudó progresivamente a la ciudad de Amberes, que ofrecía mejores instalaciones y más recientes más fáciles las comunicaciones y el intercambio comercial, evitando de esta manera las ciénagas del Zwin, hoy reservas de flora y fauna.

En el siglo XVI, Amberes era una ciudad floreciente y en expansión.
En esa época ya desempeñaba un papel determinante en el desarrollo de las técnicas para trabajar el diamante.

Por ejemplo, resulta significativo que Francisco I no recurriera a los
Lapidarios de diamantes de París, sino que hiciera lo pedidos a los
Artesanos de Amberes.

Amberes era en aquella época el corazón comercial de Europa;
Aproximadamente el 40% del comercio mundial transitaba por su puerto.
El diamante ocupaba, naturalmente, un lugar privilegiado.
Sin embargo, Amsterdam empezó a hacerse con la creciente proporción
que poseía de este negocio el norte de los Países Bajos.

El declive de Amberes no se dio de la noche a la mañana y, a pesar de las luchas internas tales como el conflicto entre la Nueva
Corporación de Lapidarios de Diamantes y los ricos mercaderes, el prestigio de la ciudad permaneció aparentemente intacto hasta mediados del siglo XVII y el comercio del diamante propiamente dicho continuó floreciendo.

La historia hizo que al día de hoy por diversas causas de mayor peso que una ciénaga, el centro comercial que mueve más diamantes es Nueva York,
Y la mayor producción de diamantes está en Sudáfrica.
Pero a qué vino toda esta introducción histórica.
Cincuenta millones de dólares en cinco minutos cambiaron de dueño y lo fueron en esa mercadería.

En menos de cinco minutos y sin disparar una sola bala, ocho hombres armados robaron un botín de diamantes y metales preciosos valuado en 50 millones de dólares en plena pista del aeropuerto de Bruselas.
Para el Centro Mundial de Diamantes, en Amberes, fue uno de los robos “más grandes de la historia”, dicen que, se trata de “una suma gigantesca”.
Los ladrones, que llevaban máscaras y uniformes oscuros similares a los de la policía, se llevaron 120 paquetes, la mayoría con diamantes, aunque algunos otros con metales preciosos, nada despreciables para los amigos de lo ajeno.
“Eran diamantes brutos y tallados que provenían de Amberes e iban destinados a Zurich, Suiza”, detalló la misma fuente.

“Fue una acción bien preparada” y perogrullescamente afirmaron, “Son profesionales”.
Por el aeropuerto de Bruselas, cada día, hasta 150 millones de dólares en diamantes.
Los ladrones se hicieron con paquetes que estaban siendo cargados a un avión de la aerolínea suiza Helvetic Airways con destino a Zurich.
Se dirigieron en dos vehículos negros con luces azules, como las de la policía, al avión de pasajeros unos 20 minutos antes de la hora de salida del vuelo.
Una vez allí, ingresaron en el compartimiento de carga, al que se accedía desde el exterior, para escoger el botín.
Provistos de metralletas y fusiles, apuntaron con sus armas al piloto y al copiloto del avión, así como a los empleados de la empresa que cargaban el avión.

Los pasajeros no pudieron ver lo que ocurría debajo de ellos, dijo la vocera de la oficina del fiscal en Bruselas.
Para ingresar al aeropuerto la banda aprovechó una valla perimetral interrumpida por obras en construcción y que obstruían la vista, según precisó la oficina del fiscal en Bruselas.
No se facilitaron detalles sobre la forma en que se abrieron paso entre la valla, pero en un comunicado el aeropuerto de Bruselas señaló que los ladrones entraron derribando una verja con dos vehículos al atardecer y se dirigieron al avión suizo donde se estaba efectuando la carga.
Los delincuentes terminaron su operación con una precisión quirúrgica con una huida a gran velocidad por el mismo hueco en la valla, tras completar su espectacular robo en apenas cinco minutos.

Se marcharon sin hacer daño al piloto, copiloto y vigilantes del aeropuerto.
Tampoco se interrumpió el tráfico aéreo.
“No hubo disparos y nadie resultó herido”, sostiene el comunicado de las autoridades del aeropuerto.
El robo “sólo duró unos minutos y, después, abandonaron el recinto del aeropuerto a través de la verja dañada”.
El vocero del aeropuerto, no pudo explicar por qué la zona donde ocurrieron los hechos era tan vulnerable a un asalto.

Las autoridades continúan buscando a los autores del robo, cuya identidad se desconoce.

En las afueras de Bruselas encontraron un vehículo quemado e investigan si se trata de uno de los autos con los que escaparon los ladrones.
La mayoría de las piedras preciosas robadas procedía de Amberes, cosa que no les molestó a los ladrones.

La ciudad del norte de Bélgica es el centro del comercio mundial de diamantes y blanco frecuente de bandas criminales.
Hace 10 años Amberes fue escenario de uno de los robos de diamantes más grandes en la historia, cuando un grupo de ladrones se llevó gemas, joyas, oro y valores de bóvedas de alta seguridad en el Centro de Diamantes de Amberes, en un botín que la policía calculó en 2003 en unos 100 millones de dólares de la época, pero pareciera que eso no sirvió de experiencia, claro que ellos manejan cantidades industriales de esa valiosa mercadería.
De los hechos anteriores lo insólito son los montos, el guante blanco, la no violencia, pero en lo demás tienen una organización que funciona al milímetro y al segundo y la prolijidad de los procederes en este mundo que ha perdido las normas hasta en los delincuentes.

Hace muchos años, volaba cada 15 días al interior del país y entre los pilotos civiles, tuve algunos que eran señores pilotos.

Uno que he perdido de vista, había sido piloto de CAUSA, una empresa que operaba con hidroaviones desde el puerto de Montevideo y el puerto de Buenos Aires.
Por suerte nunca tuve que volar con esa empresa, porque cuando tuve edad de hacerlo, ya Causa no lo hacía más, pero una vez, con mi infantil novelería, me llevaron a despedir y luego a recibir a mi madrina que fue a Buenos Aires y mi sorpresa fue mayúscula.
Cuando vi despegar y amerizar a dicho avión, me parecía que no iba a despegar nunca y que se reventaría contra algún barco y cuando amerizaba daba la sensación de que se zambullía e iba a pique, por la cantidad de agua que levantaba.

Ahora viene lo verdaderamente insólito porque los uruguayos en ello nos merecemos el primer premio.
Me contaba mí querido piloto y amigo, Argón de apellido, que él se había recibido de estúpido.
Me aclaró que en su vida profesional le tocó llevar el oro que estaba prendado por el gobierno del Presidente Pacheco a los EE.UU. y todo el vuelo lo hicieron sobrevolando zonas inexpugnables, como ser la cordillera de los Andes, la selva Amazónica, etc., y la tripulación consistía en el piloto, copiloto e ingeniero de vuelo, en una nave vieja.

Contaba que si hubiera tenido otra mentalidad tiraban con los paracaídas correspondientes una caja de lingotes y se tiraban ellos atrás.
Hubieran sido multimillonarios, pero el que nació para vintén nunca llega a real, decía el amigo Argón a guisa de broche, todo ello sin perjuicio de aterrizar en algún aeropuerto medio clandestino en el largo recorrido.
Cuando llegaron a una escala técnica en Canadá, nadie les dio pelota y si bien era una escala prevista con cargamento declarado, no los esperaba nadie de seguridad.

Tuvieron que insistir para que los vinieran a buscar.
Cuando los gringos vieron todo el oro que había se querían morir y los rodearon cantidad de patrulleros, como en las películas y como si los ladrones fueran los tripulantes que habían llevado la mercadería tranquilamente.

Ahí fue cuando se dieron cuenta que por su honorabilidad habían pagado una cantidad exorbitante, o visto desde otro punto de vista se “habían recibido de estúpidos” y nadie les hizo ninguna distinción y no figuran ni siquiera en la guía Guinness.

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2 comentarios
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  1. Los que les roban a un ladronea tienen 100 ansioso de perdona dicen, preuntewn a fujimori,color de MELO, los menemos y losK…hay mas…

  2. Al papa dejalo jejeje! lo de los aviones ya abrieron otra lata pa meter la mano, aca hicimos desaparecer uno a unas pocas millas de la costa!
    pero a mi me interesan los diamantes que queres que te diga! interesada yo? a mi me dan diamantes y ago desaparecer un elefante…jajajaja

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