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Orientales

12. Julio 2013 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ

En nuestro país tenemos símbolos como en casi todos, por no decir de todos, los países del mundo. El escudo, las banderas, el himno y sus próceres, son elementos constitutivos de la nacionalidad.

orient_145x170Tampoco tenemos presente y deberíamos tenerlas, tanto en la Plaza Independencia, como en el Palacio Legislativo, no solo las banderas nacionales, sino también las departamentales y rendirles culto a que ellas representan a la totalidad de los habitantes de este estupendo país, y porque ambos lugares, enmarcarían con la totalidad de las banderas, lo que somos, un país integrado por todos los departamentos, sin que ello implique federalismo, sino una república dotada con el mayor espíritu republicano representativo.
Somos la República de los Orientales y en el Parlamento están representados todos los departamentos y la Presidencia de la República es la presidencia de todos los orientales.

El pabellón y las que representan hitos históricos deben acompañar, el ser nacional.

Un amigo, la otra vez me decía, con muy buen criterio, que acá se saca la bandera nacional a pasear en el auto o en los festejos cuando ganamos un campeonato de fútbol y no embanderamos nuestras casas en las fiestas patrias.

No señor, tenemos que poner el pabellón nacional, todas las fechas patrias y hay algunas fechas que pasan desapercibidas, o porque se cometió el desaguisado de correrles la conmemoración o porque no hay clases en esas fechas, como ser el Grito de Asencio, que como los niños están de vacaciones y no van a la escuela, no es feriado y en lo que representa a la patria, este hecho histórico, tiene mucho más valor que otras fechas.

Si no hubiera sido por aquel grito heroico de libertad a orillas del arroyo Asencio, por unos gauchos que ni ellos mismos lo sabían, ni la tenían clara, del todo lo que representaba la libertad del yugo español y también hay que embanderar la casa en las fechas históricas nacionales, porque ellas resumen en una tela todo el sentir nacional, sin perjuicio que festejar un partido de lo que sea, esto último no es vilipendio de la bandera, sino otro elemento que nos une más a los orientales.

Originariamente la bandera tenía nueve franjas celestes, que representaban cada una a un departamento de la época y después con buen criterio, cada una de las franjas, tanto blancas como celestes pasó a representar un departamento.

Después tenemos que históricamente Santos le pagó el favor a Flores le dio el nombre otro departamento que creó a tal efecto y así lo de las franjas originales se mantuvo, pero hoy los departamentos llegaron a 19, porque no se concretó el departamento de Solís, que abarcaría la zona sur del Departamento de Canelones, desde Montevideo, hasta el arroyo Solis, vieja idea de Fabini y con Pando como capital, abarcaría toda la zona costera del departamento y la parte noreste continuaría siendo el departamento de Canelones.
No se concretó en las leyes, pero en los hechos el departamento tiene dos zonas totalmente distintas, la sur dedicada a vivienda o vivienda dormitorio de Montevideo en muchos casos y el resto turístico, con necesidades muy distintas al Canelones rural, agropecuario e industrial.

Tenemos el himno que nos une a todos los orientales, música, sin entrar a profundizar mucho, de Debali y letra de Francisco Acuña de Figueroa.
Sin entrar a fondo en el tema de la música hay una anécdota jocosa que se dio en el teatro Solís, cuando el estreno local de la ópera de Gaetano Donizetti, Lucrecia Borgia, cuando la orquesta arrancó con el prólogo de la misma, el público se puso de pie, respetuosamente para homenajear al himno patrio que creían estar oyendo.

Lo atribuyen a un eventual plagio maquillado, a la ópera estrenada en el Scala de Milán el 26 de diciembre de 1833.
La música del himno en la forma más actual, se ejecutó por primera vez el 18 de julio de 1848.

La letra del himno fue hecha por Francisco Acuña de Figueroa, un hombre nacido en la Banda Oriental, pero pro español fanático, hasta que vio que el imperio ya no era más aquí, que la lechera se le secaba en la patria oriental, y le vino un furibundo ataque de fervor patriótico, con una extensa letra, a la cual hubo que sacarle o modificarle algunos tramos, porque era una cosa que atentaba contra nuestra convivencia en el mundo, atacando fuertemente a España, a Portugal y Brasil, pero bajándole dos cambios al motor patriótico del hombre, tenemos uno de los himnos que nos destacan en el mundo.

No digo que esté en tal o cual lugar del ranking mundial, sino que en mi corazón, que lleva mi ranking, es el mío y por ende que me llena de orgullo y emoción.
Pensar que el actual himno español a pesar de su vejez, no tiene letra, y si alguien lo duda, sírvase mirar a los jugadores cuando lo ejecutan.

El tema está en que antes de la República en España, había una marcha militar que se la usaba como si fuera el himno, después cuando apareció Francisco Franco y borró a muerte y sangre a la República del mapa, impuso un himno, también sin letra y cuando volvió la monarquía volvieron al himno de aquellos tiempos remotos, y siguen sin letra.

Lo que tenía letra era una marcha falangista “Cara al Sol” que se la enseñaban a los niños en la escuela como doctrina antirrepublicana.
No creo que le vayan a poner letra, porque Francisco Acuña de Figueroa murió hace largo rato y con los vascos que tiran para un lado y los catalanes para otro, sin perjuicio de los gallegos, asturianos y demás etnias, difícil que se pongan de acuerdo.
Hubo un congreso internacional y hube de conseguir el himno español, fui al Sodre de aquella época y me lo grabaron.

Menos mal que probé lo que era, con un conocedor adelante, porque lo que me habían dado en el Sodre era el republicano, si lo hubiera utilizado se hubiera armado la de San Quintín.
Francisco Acuña de Figueroa también fue autor del himno paraguayo.

Claro que Acuña tenía una facilidad no común, para dar letra a las cosas y llegó a escribir la Nomenclatura y Apología del Carajo, esta última palabra en su sentido castizo y no el que vulgarmente se usa en nuestra tierra, o sea la apología del miembro viril, por su temática y por las damas me veo inhibido de transcribirlo, pero no tiene desperdicio.

El sexo fuerte, o sea la mujer se lo perderá, claro que como no soy tan mala persona, por el nombre y por el autor tal vez lo encuentren igual que lo hice yo en Google, pero no le digan a nadie que les indiqué el camino.

En la letra del himno patrio, en ningún momento se utiliza el término uruguayo, sino se refiere a los pobladores de nuestro país como orientales, ya sea en la versión larga como en la corta, como así lo hizo siempre don José Artigas, ese gran libertador demócrata américano que acaba de descubrir la Sra. Kristina K.
En mi vida profesional, siempre que tuve que poner la nacionalidad de un coterráneo puse oriental y como tal me considero.
Al único que vi golpearse el pecho con el término uruguayo, fue al Dr. Vázquez, cuando el discurso que dio, cuando ganó las elecciones, contento como perro con dos colas, dijo “Festejen uruguayos, festejen”.

Por mi parte trato de lucir nuestro pabellón patrio en todas las fiestas embanderando mi casa, en el automóvil no me convence mucho pero si hay que hacerlo lo hago y nací oriental y como tal moriré.

Ayer esos gurises orientales luciendo la celeste, me hicieron caer las lágrimas y estar hasta el borde del infarto, hasta que el jugador irakí quiso poner en órbita al útil (nombre cursi de la pelota de fútbol) la que a veces demora tanto en entrar y se me hizo un nudo en la garganta que no me dejó gritar.

Así somos los orientales y lo mejor para los muchachos para el sábado que viene… espero “festejar orientales, festejar” y que todo sea para bien…
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Un comentario
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  1. Hoy no tuvieron quecsacar las banderas, pero daba para festejar orientales, festejar.

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