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Otra limitación más

5. Julio 2013 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Pero COMOUSTÉ

Vivimos en el estómago del mundo. Si no como carne quedo livianito y al rato estoy enroscado con un refuerzo o cualquier otra cosa que haga sus veces de tal, en mi estómago y pese un poquito más.

prohi-1_280x210No como mucho, ni siquiera desayuno. No tomo mate porque me pela los cables y termino caminando por las paredes.

Con el té negro me pasa lo mismo. Por el contrario con el café me puedo duchar y no me pone loco ni nervioso.
En el estudio, la secretaria cada vez que pasaba me traía una vaso, tamaño agua, lleno de café.

El sector trabajo estaba en una amplia cocina, adaptada a tal fin, a la cual llamábamos mugrera, porque trabajábamos ordenados en nuestro desorden total.
La limpiadora tenía absolutamente prohibido acomodar los papeles de arriba de las mesas de trabajo, porque después no encontrábamos nada o nos pasábamos horas para volver a encontrarlo.

A lo sumo podían pasar el trapito o el plumero, sacando de a una cada montaña de papeles, respetando rigurosamente el orden y el lugar y volverlas a poner exactamente igual.
La función de ellas era principalmente el piso, la vajilla y pasar el plumero en los sectores de atención al público.

Pero la cafetera, tenía que tener siempre café, ninguno de nosotros sufríamos de acidez y éramos cafeinómanos.

Como decíamos en facultad cuando éramos estudiantes, que en los exámenes, difícilmente alguno pasara la prueba antidoping.
La parte de atención al público tenía que estar impecable y ni un papelito arriba de la mesa o escritorio, ni una ceniza en los ceniceros, salvo los escritorios de las secretarias, donde ellas trabajaban con sus PC’s.

En la oficina empleo, no tenía mugrera, a mi despacho venía la señora encargada de atendernos y cada vez que pasaba me traía un vaso tamaño agua lleno de café.
El ritual era muy sencillo, entraba un cliente y lo convidaba con un cigarrillo y ambos un café.

El cigarrillo venía a ser como la pipa de la paz entre los pieles rojas, al cliente lo ponía en forma más cercana y limábamos los temores que pudieran tener el hecho de encarar una conversación lisa y llana, con un café y un cigarrillo todo es más amigable, porque no siempre se trataba de caviar y rosas, en nuestra reunión.
En lo que me es personal, según cálculos de mis empleadas y secretarias, no bajaba a menos de dos litros de café del mediodía a la tardecita en la oficina y un litro por la mañana, porque las secretarias eran bastante más remisas en arrimarme el oscuro brebaje, a mi escritorio, so pretexto de que estaban trabajando para nosotros en sus computadoras.

Ahora si voy al boliche, léase confitería, me tomo tres o cuatro tazas grandes con un filtro cada una, pero gracias a la Tablet, me leo los diarios en la pantallita en casa y café consumo tres veces por semana un par de tazas y del de filtro doméstico.
Claro que de allá a aquí, los cirujanos cardiovasculares me destaparon una par de cañerías internas importantes y me remendaron con un caño de plástico una arteria más grande.
Ahora soy sedentario a pesar de los médicos los cuales pretenden que camine, pero yo pretendo hacer ni más ni menos que lo que el cuerpo me pida.

Una de las verdades más absolutas que dijo el Pocho Perón, cuando la II Guerra Mundial, fue que toda Europa podía alimentarse un mes, con lo que se tiraba, un fin de semana, a la basura en Buenos Aires y así era y así fue, porque ahora la cosa no es tan así, dado que en las Misiones los niños mueren de hambre porque les entretienen las tripitas con un sancocho que llaman “reviro” hecho con harina, huevo, agua y sal, que si no fuera trágico podríamos llamarlo engrudo salado.

Acá gente que como no tiene que pensar en el hambre verdadera, esa que a la mañana temprano, no se saben lo que se va a comer al mediodía, porque no tienen idea, con qué dinero van a contar para comprar un puñado de algo.

Esa gente de una gordura solemne paradójicamente por alimentarse mal y peor.
Los malentretenidos de siempre, empezaron a teorizar de lo carnívoros que somos, no para darle nuestra comida a los carenciados, sino simplemente para filosofar con estómago ajeno.
Es muy cierto que para ser carnívoros hay que matar vacas, ovejas, chanchos y pollos, etc., es muy cierto, pero si no fuéramos carnívoros, no criaríamos vacas, ovejas, chanchos y gallinas y se hubieran extinguido y algunas quedarían en los zoológicos, si los amantes de la libertad de los animales se lo permitieren.
Esto me trae a la memoria aquel poema de Mario Benedetti, cuando su cumpleaños en Nueva York, donde narraba que una madre llevaba a su hijo al zoo y le mostraba una vaca tras los barrotes y le decía al niño, “thisis a cow”.

Con el tema de no matar vacas para comer, nos alejamos un tanto de las bestias o fieras, que como bien lo recalcó Wilson Ferreira Aldunate en uno de sus discursos, en la época del mal llamado “proceso cívico militar”, donde decía que las bestias matan exclusivamente para comer, por el contrario el hombre por su naturaleza, mata por placer y últimamente agrego yo para robar, que también le brinda un placer, un celular, unos pesos para la maldita pasta base o lo que encuentren a las apuradas.
Ahora los vegetarianos en sus innumerables variedades de adictos a la lechuga y al pasto, entraron un viejo tema.

Parte de que las plantas sufren y en mi criterio es cierto, sufren la falta de aguay y disfrutan de la música.
Algunos experimentos han llegado a demostrar más sensaciones o de otra profundidad en los vegetales.
Pero tanto si adoptamos el mismo criterio para vegetales que para los animales tendremos que sufren cuando se les arranca el fruto o sea en la dieta minga de naranjas, limones, duraznos, berenjenas, chachas, porotos, pero con el mismo criterio si hablamos de raíces o tubérculos ni papas, ni boniatos, ni nabos ( no sé a qué hortaliza se dedicará en el futuro el Presidente a vilipendiar), puerros (que ahora la RAE permite llamarlos porros, prescindiendo de la falopa fumable), zanahorias, y cebollas, y por qué no las lechugas, espinacas y demás verduras (sé que estoy exagerando, pero no sé hasta dónde). .

Por lo tanto los veganos auténticos se tendrían que alimentar exclusivamente de los frutos caídos y no de los pendientes cosechados, para no hacer sufrir a las plantas.
Achicando el pánico, por esta nueva filosofía alimenticia, suprimiríamos la carne en todas su variedades, los huevos, las mantecas, la leche, las berenjenas, las chauchas, los duraznos y las uvas y por ende chau al vino, porque a las uvas las arrancan vivas y la parra sufre y el whisky fue, porque lo hacen con cebada que hay que cortarla de su tallo.

Esta noche creo que no podré dormir por dos cosas, una por el ruido de mi estómago, sin el churrasquito con un par de huevos fritos y esas raíces que son tubérculos llamadas papas y que las hacemos fritas en aceite, ya sea de girasol, de arroz o de oliva y en su defecto con las prefritas en grasa.
Tampoco podré dormir por el plañir del pasto comido a dos carrillos por las vacas, y por el frío que tendré que soportar por no haber podido sacarle y usar la lana que abrigan a las ovejas en detrimento mío.

Para colmo, no podré tomarme un vaso de vino o un whisky para inducir el sueño y olvidar la pena de los yuyos que me rodean.
Hay ideas que cunden en la abundancia.
Estas ideas no las tenían esos cuatro pescadores chinos que murieron y otros dos que se salvaron con un suerito y un par de tazas de caldo, dado que los que murieron fue por hambre, y no por una peste exótica como pensamos todos al quedar el barco en cuarentena, porque hacía más de un año que estaban a bordo, subalimentados y entraron en caquexia, pero no por enfermedad propia, sino por la codicia y ambición, que también son enfermedades, pero del patrón de abordo que quería los millones solamente para él.

Unos tenemos suficiente y tal vez demasiado si nos comparamos con los pescadores chinos y muchos no tienen absolutamente nada como los niños misioneros, tan cercanos a nosotros que están.
El ocio es la madre de un montón de ideas tontas, que se manejan como la panacea intelectual de la humanidad.

Les respeto sus ideas, porque como librepensador, son fanáticos de la expresión del pensamiento libremente y me siento obligado a transmitirlo a pesar de no compartirlo, pero así debe ser y debo ser el primero en pelear para que el que opina distinto lo haga libremente.

Pero la tengo clara, el día que el hombre deje de comer lo que come, todas las especies animales y vegetales involucradas en su cadena alimenticia se extinguirán, porque no se las cultivará más.
No habrá veda que salve a la humanidad.

Que todo sea para bien…
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2 comentarios
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  1. Queeeeeeeeeee? me sacan el Ketchup, la sal y la mayonesa y tambien tengo que preguntar conque hicieron el jugo de naranja???? pido un Mccombo y listo con mucha cokcola y que se arreglen con el palacio de la hamburguesa y le pregunten por los gusanitos, que estan ricos los vichitos…o no?

  2. No me podes decir que no te cuidan, jejeje….hasta demás…no gastes en cigarros, no gastes en whisky, no gastes en juegos…no comas mucho, la comida cara es mala, come lechuguita que es buena y sana….pero aquí esta el kkkkiii de la cuestion…toda la plata que te sobra es mia…..

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