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Otros Templarios

29. Noviembre 2013 | Por | Categoria: Entretenimiento

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Secretos pero no religiosos
Por Lorenzo Olivera
En dos artículos anteriores Nico Medes se refirió a la Orden del Temple y a la Orden de De Molay y nosotros en el presente nos referiremos a otra organización con nombre igual, secreta pero minga de religiosa.

Haciendo un poco de historia para quienes no hayan leído esos artículos tenemos que la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, también llamada la Orden del Temple y cuyos miembros son más comúnmente conocidos como caballeros templarios, fue una de las más famosas órdenes militares cristianas de la Edad Media.

caballe1_435x326Se mantuvo activa durante poco menos de dos siglos.
Fue fundada en 1118 o 1119 por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payens tras la Primera Cruzada.
Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras su conquista. Aprobada oficialmente por la Iglesia católica en 1129, durante el Concilio de Troyes, la Orden del Temple creció rápidamente en tamaño y poder.
Felipe IV de Francia, fuertemente endeudado con la orden, comenzó a presionar al papa Clemente V con el objeto de que tomara medidas contra sus integrantes.
En 1307, un gran número de templarios fueron apresados, inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera.

En 1312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe IV y disolvió la orden.
Su brusca erradicación dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido vivo el nombre de los caballeros templarios hasta nuestros días.
Pero hoy con el mismo nombre pero con las ganancias ilícitas y millonarias de una organización secreta de delincuentes y no religiosos por cierto utilizaron el mismo nombre de Los Caballeros Templarios en México.
Más de 73 millones de dólares obtiene en ganancias al año el cártel narcotraficante mexicano de Los Caballeros Templarios, por actividades como la extorsión, control de la venta de droga y armas, así como los secuestros.
De acuerdo a lo publicado por la versión digital del periódico mexicano Milenio, esta banda criminal ha encontrado una verdadera “mina de oro” en el municipio de Lázaro Cárdenas, donde se ha dedicado a extorsionar a constructores, comercios, sindicatos y hasta a funcionarios públicos.

Pero sus operaciones criminales no se remiten exclusivamente a esa alcaldía; toda la entidad de Michoacán es el paraíso financiero de ese grupo criminal, donde además lavan en comercios el dinero que proviene de la venta de drogas.
Según el medio, Michoacán es para el grupo criminal una especie de banco central que aporta reservas sin fin, de acuerdo a la información que han recabado los cuerpos de seguridad del Estado mexicano a la que tuvo acceso Milenio.
Los ingresos del cártel narcotraficante, indica el medio, se dividen de la siguiente manera:
Por el trasiego y venta de droga, robo de autos, venta de armas, secuestro, extorsión, pagos de cuotas de funcionarios, ventas en prisiones, piratería, documentos apócrifos, giros negros y máquinas tragamonedas de su propiedad, lo cual les genera más 33 millones de dólares al año.
Las extorsiones a empresarios de Michoacán, ya sean pequeños, medianos o grandes, les significan alrededor de 11 millones de dólares anuales.
Divididas en “cuotas fijas” y “obra pública”, las extorsiones a municipios le dan a Los Caballeros Templarios casi 13 millones de dólares al año.
Sus inversiones, en una palabra, las actividades legales por medio de las que el cártel narcotraficante lava dinero, son en negocios de inmuebles, vehículos, empresas de seguridad privada, tiendas de ropa, calzado, videojuegos, aparatos eléctricos, discos, transportes, hoteles y bares, que le dan unos 15 millones de dólares anuales.
Pero estas actividades crean reacciones como ser un Grupo de autofensa el que mata a nueve “Caballeros Templarios”.

Habitantes del municipio de Tancítaro, en el occidental estado mexicano de Michoacán, se levantaron hoy en armas y asesinaron a nueve narcotraficantes de la banda autodenominada como “Los Caballeros Templarios”.
José Manuel Mireles, médico de profesión y líder de uno de los nueve grupos de autodefensa que operan en Michoacán, dijo a Efe que pobladores de Tancítaro se armaron con rifles y pistolas en la plaza principal, al escuchar por la mañana el repique de las campanas del principal templo católico del lugar.
Civiles armados e integrantes de los grupos de autodefensa de los municipios cercanos de Buenavista Tomatlán, Tepalcatapec y Coalcomán, apoyaron el levantamiento en armas en Tancítaro, donde fueron instaladas barricadas y puestos de control en sus cinco principales accesos.

Mireles explicó que un grupo bajo su mando, a bordo de cuatro camionetas blindadas que desde febrero pasado fueron arrebatadas a los narcotraficantes en enfrentamientos, ingresó al poblado denominado como “El Pareo”, una zona boscosa que es bastión de “Los Caballeros Templarios”.
El grupo de civiles fue emboscado y atacado con rifles de asalto y granadas de fragmentación, por lo que dos miembros del grupo de autodefensa resultaron gravemente heridos.
El líder del grupo de autodefensa mencionó que los civiles bajo su mando se parapetaron en una construcción abandonada y repelieron el ataque, abatiendo a nueve narcotraficantes.
Los cadáveres de los delincuentes fueron rescatados durante el enfrentamiento por los demás narcotraficantes, por lo que el gobierno del estado de Michoacán no cuenta con información sobre la identidad de los nueve abatidos.
El gobernador Fausto Vallejo Figueroa del Partido Revolucionario Institucional (PRI) informó mediante un comunicado de prensa que los habitantes de Tancítaro tomaron el ayuntamiento y expulsaron al alcalde.
En Michoacán operan nueve grupos de autodefensa en los municipios de Aguililla, Tepalcatepec, Buenavista, Coalcomán, Aquila, Los Reyes, Cherán, Paracho y Tancítaro, los cuales se conformaron de forma paulatina desde el 24 de febrero pasado, ante los homicidios, extorsiones, secuestros, abusos sexuales y otros delitos cometidos por los narcotraficantes.
Michoacán cuenta con más de 270 kilómetros de litoral en el Océano Pacífico y un importante puerto en el municipio de Lázaro Cárdenas, por donde arriban cargamentos de cocaína desde Sudamérica y efedrina de Asia.

También tiene zonas boscosas y montañosas que son utilizadas por los narcotraficantes para fabricar en laboratorios clandestinos drogas sintéticas.
Agentes de la Marina mexicana en días pasados tomaron el control del puerto de Lázaro Cárdenas, uno de los principales del país, para evitar el tráfico de cocaína y el arribo de precursores químicos para la fabricación de drogas sintéticas.
Claro que estamos ante una guerra no declarada oficialmente pero en los hechos se dan situaciones muy similares a una guerra.
Presuntos narcotraficantes atacaron a balazos y con bombas caseras 18 subestaciones de energía y 5 estaciones de gasolina en el estado de Michoacán, informaron fuentes oficiales.
Una fuente del gobierno de Michoacán reveló que los ataques presumiblemente fueron perpetrados por grupos de sicarios al servicio de la banda del narcotráfico autodenominada como “Los Caballeros Templarios”, organización que nació en diciembre del 2010 como escisión de “La Familia Michoacana”.

La fiscalía estatal informó que los ataques ocurrieron de manera simultánea durante los primeros minutos de este domingo, horas después de que cuatro grupos de “policías comunitarias”, integradas por civiles, intentaran expulsar a los narcotraficantes del municipio de Apatzingán, su principal zona de operación.
Los narcotraficantes utilizaron rifles de asalto, pistolas calibre 9 milímetros y bombas fabricadas a base de gasolina para dañar los módulos de control de las 18 subestaciones, propiedad de la empresa paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE), que suministra energía a los estados del centro y occidente de México.
La CFE precisó que las subestaciones afectadas se ubican en Morelia, capital de Michoacán, así como en los municipios de Buenavista, Tepalcatepec, Aguililla, Apatzingán, Sahuayo, La Piedad, Zamora, Zacapu, Tarímbaro, Ciudad Hidalgo, Tuxpan, Zinapécuaro, Uruapan, Zitácuaro y Los Reyes.
La paraestatal enviará varias subestaciones móviles para suministrar el servicio, momentáneamente, a las decenas de ciudades y poblados que se encuentran sin energía eléctrica.
En Morelia, los presuntos narcotraficantes incendiaron con bombas caseras los módulos de despacho de cinco estaciones de gasolina.

Personal de la CFE y de las estaciones de combustible dijeron que las policías estatal y municipal no atendieron las emergencias hasta dos horas después de los ataques.
La policía decomisó 130 bombas caseras cerca de una subestación en Morelia.
En el día de ayer, cientos de hombres armados, identificados como miembros de las “policías comunitarias” de los municipios de Buenavista, Tepalcatepec, Coalcomán y Aguililla, en la llamada Región de Tierra Caliente, intentaron ingresar a Apatzingán para enfrentar a “Los Caballeros Templarios”.
Policías federales, estatales, municipales y soldados intervinieron para evitar enfrentamientos entre los civiles y los narcotraficantes, ante los daños colaterales que pudieran sufrir los habitantes de municipio.
Las “policías comunitarias” nacieron en febrero pasado en la región de Tierra Caliente, llamada así por sus temperaturas de hasta 40 grados centígrados, ante la ola de secuestros, homicidios, extorsiones y otros delitos cometidos en la zona por “Los Caballeros Templarios”.
La banda del narcotráfico utiliza los más de 270 kilómetros de litoral del estado, en el Océano Pacífico, para recibir cargamentos de droga desde Sudamérica.
También cuenta con laboratorios de droga sintética en zonas boscosas y montañosas del estado.
Pero no solo de secuestros y drogas viven estas organizaciones, sino que al igual que la famosa garrapata, se prenden a todo lo que le puedan chupar sangre.

Además de los costos de fertilizantes y cuidado, las extorsiones que deben pagar los productores de lo que nosotros llamamos palta y en México le llaman aguacate, casi no les dejan ganancias por la injerencia de la delincuencia en el mercado.
Michoacán, donde la delincuencia organizada ejerce un gobierno de facto
La delincuencia ejerce un control total del proceso productivo del alimento, lo que tiene maniatados a los productores
Los fanáticos del futbol americano en Estados Unidos que sin aguacate no hay súper tazón.
Fiel a la costumbre, el presidente Barack Obama ha seguido los juegos de campeonato desde la Casa Blanca con “totopos sopeados” en la mezcla de color verde (un alimento típico que se hace con aguacate o palta), según ha difundido su oficina de prensa.
En Michoacán, primer productor mundial de aguacate y primer exportador de la fruta al país del Norte, se sabe que la industria de la planta está intervenida en su totalidad por el crimen organizado.

Es difícil saber si Obama lo sabe o no.
Pero quienes sí lo tienen bien claro son los dos ex presidentes panistas que ha tenido México: Felipe Calderón Hinojosa, quien es michoacano, y Vicente Fox Quesada, que es aguacatero en la misma región en que Los Caballeros Templarios son el Gobierno de facto.
El narcotráfico ha hecho de la empresa de las drogas una simple división y ahora ha montado una férrea estructura de extorsión en la mayoría de las áreas de actividad económica agropecuaria de la Entidad.
La veta del ”oro verde” fue descubierta alrededor de 2010 por Los Caballeros Templarios, pero recientemente decidieron intervenir de manera directa en cada uno de los procesos de esta industria de la que Michoacán, por sí mismo, sería líder mundial y por mucho.
Cuentan los pequeños productores, no hay dinero que alcance para satisfacer las exigencias de ”apoyos” del crimen organizado.

Los Caballeros Templarios exigen 1.50 pesos por pie de la planta de aguacate cultivada en vivero; mil 500 pesos por hectárea para los productores que no exportan y hasta tres mil pesos para quienes han enviado su producto fuera del país en el pasado sin importar que en la temporada hayan producido o no.
Hasta hace dos años, los Templarios calculaban la cuota que debía aportar un huertero con base en la cantidad de árboles que este les reportaba de su propiedad.
Si los narcotraficantes descubrían que el agricultor había mentido, volvían a su parcela y derribaban todos los árboles excedentes.
”Dijiste que tenías 100 y tienes 300, pues te friegas y te quedas nomás con tus 100 tiras 200”, era el razonamiento.
Ya no existe intención de engañarlos.
No vale decir que se poseen dos hectáreas en vez de tres, o que se cultivó una tonelada en vez de dos.

Ellos, ”los malos”, como los llaman los productores del fruto en Cherato, municipio de Los Reyes, saben con exactitud cuántas hectáreas tiene cada uno de los 22 mil productores en Michoacán, cuántas matas sembraron, cuántos kilos produjeron, cuántas cajas sacaron y a qué envasadora vendieron.
Aún más: conocen con la precisión de un relojero cuántas plantas existen en cada vivero y a quién las venden estos.
No sólo pagan por cada planta cultivada, sino también por camión o camioneta que traslada la mata.
8,500 empleos genera la industria aguacatera en el Estado y si deben trasladarse de Apatzingán a Uruapan, utilizan caminos forzosos, donde no se responde por la vida de nadie.
El grupo de autodefensa de La Ruana ha tenido que aliarse a lo largo de estos meses con otros grupos de la región como el de Tepalcatepec para repeler al enemigo común y, de paso, cerrar el paso también a quien intenta una y otra vez doblegar por asfixia y miedo a quienes tienen de aliado.

Como en Tepalcatepec, tampoco los líderes claves del movimiento pueden salir de su territorio y más allá de ciertos límites como en Santa Ana Amatlán o San Juan de Los Plátanos, caminos forzosos para llegar a Apatzingán y conectar con Uruapan, no se responde por la vida de nadie.
Hipólito Mora confiesa que más de una ocasión le ha mandado decir Nazario Moreno, ”El Chayo”, el líder templario supuestamente muerto, que vaya a verlo, que quiere negociar con él, que lo deje trabajar a cambio de respetarle la vida.
A la vez, el cártel de Jalisco intenta infiltrarse en el movimiento ofreciendo defenderlos de Los Templarios, aparentemente sin pedir nada.
”Pero no se trata de sacar a un cártel para meter a otro.
Lo único que pedimos es que nos dejen en paz, que nos dejen trabajar como hasta hace poco y que el Gobierno ponga orden”, dice el viejo líder, a quien igual que a uno de los jefes de la autodefensa de Tepalcatepec, Juan Manuel Mireles, el Gobierno federal y estatal se empeña en vincular con el cártel de Jalisco y sacar a relucir delitos de sus pasados que ya pagaron con cárcel.
Mientras tanto el alcalde de Buenavista Tomatlán, de extracción priista, Luis Torres Chávez quien hace siete meses fue expulsado del municipio junto con la Policía local, clama por la intervención de la Policía Estatal y el Ejército y se dice acosado por los grupos de autodefensa y les achaca también la muerte violenta de dos de sus hermanos.
”Nada de eso es cierto.

Que vengan e investiguen para que vean que lo que encuentran serán sólo las mentiras del alcalde”, repone el jefe de las autodefensas.
Nada frena ahora el movimiento de autodefensas, dice, como tampoco las embestidas violentas del crimen organizado a quien Hipólito Mora compara con la plaga de la tristeza que le cae a las huertas de limón.
”Cuando llegaron nos carcomieron todo… por dentro, como cuando uno agarra un limón que por dentro trae la tristeza porque ya se lo ha chupado todo; sólo queda la apariencia de estar bien, pero sólo es por fuera”, asume y en seguida el viejo líder, fuerte y decidido como un roble, saca un pañuelo y enjuga sus lágrimas, confundidas con unas gruesas gotas de sudor.
¿Sólo son los aguacates y los limones?
Valdría la pena preguntarse si en Japón saben del sufrimiento que acompaña un melón mexicano cuando lo colocan como centro en uno de los bellísimos arreglos florales con que demuestran su prosperidad y buen gusto.

30.000 toneladas de limón produce al año la región.
19.750 toneladas del cítrico concentra el municipio.
414,652 toneladas del fruto al año produce Michoacán.
En tercer lugar está el Estado michoacano en la producción nacional del limón.
Los Caballeros Templarios ”comenzaron a acosar a la población civil desde hace más de dos años”, recuerda uno de los líderes del grupo de autodefensa de la comunidad de Felipe Carrillo Puerto, mejor conocida como La Ruana, Hipólito Mora.
Empezaron por cobrar, 50 pesos al mes por hectárea cultivada con el cítrico; luego pidieron 80 pesos y ya a últimas fechas querían 120 pesos.
Además cobraban cuotas de 2.50 pesos por caja de limón que es lo que se siembra principalmente en este municipio de la Tierra Caliente, de vocación agrícola-citrícola desde mediados de la década de los ochenta, que lo ha llevado a ser el segundo productor de limón agrio en el país.
El cártel creado por Nazario Méndez y Servando Gómez ”La Tuta”, ”se volvió voraz y sanguinario”, resume Hipólito Mora.

Querían dinero por todo: por la tierra, por las trocas, por las cajas de fruta, por todos y cada uno de los trabajadores y hasta por las motos en las que se traslada la mayor parte de la gente de este lugar que vive a temperaturas de hasta 45 grados centígrados, en los meses de abril y mayo.
La gota que derramó el vaso en esta región fue quizás que los Templarios empezaron a decidir y ordenar a los jornaleros quiénes y cuáles días podían trabajar y a quien le iban a vender el producto: nuevamente incidencia en los precios.
En otras situaciones del mercado, los narcos facilitaban el corte, la compra-venta y por tanto el traslado del cítrico a las empacadoras que mejor cooperaban con ellos y no ponían trabas a las cuotas.

”A la empacadora que no quería cooperar o protestaba por los cobro, se le cerraba la recepción de producto o se le impedía que sacará su mercancía y el limón, cortado bajo este calor, se pudría en menos de 48 horas”.
En casos extremos, pero cada vez más frecuentes, la empacadora que no coopera en tiempo y forma simplemente se incendia con todo y maquinaria.

Buenavista Tomatlán pertenece al grupo de los ocho municipios que integran el Valle de Apatzingán, una región que se está llenando de grupos de autodefensa.
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