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Planes para el 2014

2. Enero 2014 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ

En lo que me es personal, el año acaba de empezar y ya tengo tareas pendientes, ayer me hice la rabona y me rasqué el ombligo todo el día, al igual que en 2013. Y en 2012. Y también en 2011…
Cada año llegamos al 1 de enero con un conflicto interior de lo que hicimos y una lista interminable de buenos propósitos para hacer los que nos quedaron en el debe el año pasado y algunos de los años anteriores.

list8_435x326Son siempre las mismas cosas porque por mucho que repitamos las listas, raramente la cumplimos tengo varios proyectos de tinterillo que o pasan de la punta del bolígrafo.
Si señores, escribo a mano, lo paso al PC, imprimo, corrijo y mando al editor. De cumplirse los versos de años anteriores las empresas de comida basura ya habrían cerrado, tampoco existirían las tabaqueras y habría aumentado el número de gimnasios para hacer frente a tanta demanda.

La bicicleta fija en un rincón, al lado del TV sin ver Animal Planet que me tiene podrido con el psicólogo perruno, o el Discovery, para culturizarme mientras pedaleo en seco.
Debe ser por eso que me traumé y no miro televisión para no tener que pedalear.
La realidad es que, según un psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, solo el 12% de las personas cumplen con sus objetivos.

De hecho, cuando los elaboran, solo la mitad creen que los van a lograr.
Si nueve de cada diez personas fracasan es porque no sabemos cómo realizar el dichoso inventario para el año que viene.
No es que no haya que hacerlo: se trata de evitar caer en ciertos errores.
Un amigo me decía, mirá hermano, nosotros los pelotudos no podemos hacer planes a tiro largo y un año es demasiado.

1. PROPONÉRSELA EL 1 DE ENERO
El día 1 de enero no es el día ideal para empezar a mejorar, viene a ser el equivalente anual al semanal lunes, donde se empiezan teóricamente todos los tratamientos.
Seamos sinceros: nadie se levanta para ir a la bicicleta para pedalear después de haber pasado la noche de fiesta y muchos empiezan el año comiéndose el turrón de la puerta de la heladera bajándolo con champagne, y eso tampoco podríamos decir que sea una dieta sana.
No debemos fijar el inicio en el 1 de enero.
Ni tampoco el 2, ni el 3, ni siquiera el 4.
Hay que empezar cuanto antes aunque en este caso es mejor dejarlo para el día 7, cuando las fiestas hayan terminado y nosotros volvamos a la rutina.
La vuelta de las vacaciones es un momento de cambio hacia la estabilidad.
Este año sustituí el clásico y pesado lechón por un cordero a las brasas y entre otras cosas lo bajé con un helado delicioso.
Hoy me siento como si hubiera bajado tortas fritas con cerveza y me sobró cordero para un par de semanas.

2. ELABORAR LA LISTA POR COSTUMBRE
Muchas veces no hacemos la lista de propósitos por convencimiento, sino como una tradición.
Igual que jugamos al amigo invisible, compramos lotería o ponemos el árbol.
Ésa es la principal razón por la que muchos se deciden a apuntar en un papel sus metas para el año nuevo, es un acto auto frustrante.
Es más una cuestión para el “qué dirán” que es una cuestión personal a cumplir.
En el fondo no queremos hacerlo, arrancamos sin sacar el freno de mano, lo que ocurre es que socialmente queda mucho mejor decir que vas a dejar de fumar o empezar a comer mejor y menos.
Esto no significa que tener una lista de objetivos sea mala idea, pero sí es cierto que debemos estar convencidos, es como saber que tenemos principios morales y miramos a la hija adolescente del vecino con ojos lujuriosos.
Nos mentimos adrede porque sabemos perfectamente que no lo vamos a cumplir.
Los propósitos de cambio son síntoma evidente de salud y autoestima.
Si me propongo alcanzar mi ideal de persona es porque me quiero lo suficiente para visualizarme de esta manera y lucho por conseguir ser más sano, más atractivo o más inteligente.
Qué lindo suena esa frase altisonante.

3. ESCRIBIRLA A ÚLTIMA HORA.
No nos hacemos la lista con convencimiento, la mayoría de las veces tampoco la escribimos con tiempo, inspiración y ganas.
La dejamos para última hora, para último momento y la pensamos casi sobre la marcha y dejamos lo más agradable en el tintero.
La escribimos de puro cínicos porque nadie nos obliga a ello, es para cumplir con ese enano que tenemos en la oreja y nos critica lo que hacemos y lo que dejamos de hacer.
Lo nuestro es acción por omisión.
Al llegar estas fechas nos planteamos qué quisiéramos ser y qué tendríamos que hacer para conseguirlo, aunque lo hagamos de una forma poco reflexiva, algo así como a la Bartola, sin valorar demasiado la importancia relativa de cada elección sin pensar en el ideal de ser que cada uno tiene en mente y la meta que nos proponemos alcanzar.

4. QUE SEA INTERMINABLE
Por qué escribir una o dos metas cuando mucho y no apuntar a muchas más para asegurarnos así que alguna cumpliremos.
Nos perdemos ante tantos objetivos y no sabemos por cuál empezar, he aquí el desorden intelectual que no puedo porque no quiero a pesar de que debemo..
Muchas veces nos agobiamos al ver una lista larga y nos frustramos al no ir consiguiendo los primeros escalones de la misma.
Evitemos que sean objetivos demasiado ambiciosos e inalcanzables.
No cumplirlos puede llevarnos a tener una sensación de fracaso que en lugar de mejorar la visión de nosotros mismos, mine nuestra autoestima llevándonos a sentimientos de tristeza e irritabilidad, que pensamiento más redondamente cínico me salió, espero que no lo lean mis hijos, ni otros parientes cercanos.

5. QUE PUEDA INTERCAMBIARSE CON LA DE TU VECINO.
Perder peso y mantenernos en buena forma, dejar de fumar (cosa que ya hice hace 10 años y no tolero el olor a cigarrillo el que me da asco), aprender algo nuevo lo hago por gimnasia mental, comer sano y tener una dieta equilibrada, saldar las deudas por principio y lo hago sin anotar y ahorrar no puedo porque pago las deudas y el ahorro ni me enfría ni me calienta, pasar más tiempo con la familia, viajar (me paspa), estar menos sometidos a estrés desde que me jubilé lo estoy y me pone nervioso solamente la fecha del cobro que cada vez es más lejana una de otra, unirse a algún voluntariado yo ya trabajé y beber menos alcohol, no veo por qué si el whisky es vasodilatador y no tomo solo porque soy un tomador social, pero cuando me junto con mis amigotes, la yegua se escapa campo atraviesa..
Son los diez deseos de año nuevo más repetidos.
Los tengo yo y también el vecino, mi primo y hasta si nos proponemos la señora vecina de al lado.
Las listas son tan parecidas, las de los otros, la mía es personalísima e intransferible, las de los demás podríamos intercambiarlas sin que apenas se note y eso denota nuestra falta de interés por hacerla realidad.

6. QUE SEA DEMASIADO ABSTRACTA.
Si de verdad queremos lograr objetivos, tenemos que fijar cosas genéricas y abstractas, porque si cuaja llevarla para un lado o para el otro a piacere y sin complejo de culpa.
Me puedo plantear estar más sano y eso no sé cuánto de sano es o cuándo alcanzaré dicho objetivo con lo que me sentiré frustrado y fracasado en cuanto lo abandone, una de las formas de sentirse saludable es no cumplir con las visitas de rutina con el o los médicos.
Así la lista debería estar compuesta de una o dos latos y variables como cuántos kilos deberíamos querer perder y cuántos días por semana pretendemos hacer la bicicleta fija..

7. QUE REPITA PROPÓSITOS.
Evitar las metas anteriores no cumplidas porque repetirlas me lleva a frustración y decepción.
Al fin y al cabo, volverlas a escribir significa una derrota del año anterior por no haberlas logrado.

8. QUE SEAMOS DEMASIADO ESTRICTOS AL APLICARLA
Que esta semana no hayamos ido al gimnasio no quiere decir que no lograremos nuestro objetivo.
A veces tendemos a tirar la toalla demasiado pronto y eso es un error.
El cloro de la piscina me da alergia y me deja los ojos como el dos de oros.
Año nuevo, vida nueva… los planes del pasado historia son, amigo haba lo que se le cante y que todo sea para bien…
Planes para el 2014
Por COMOUSTÉ

En lo que me es personal, el año acaba de empezar y ya tengo tareas pendientes, ayer me hice la rabona y me rasqué el ombligo todo el día, al igual que en 2013. Y en 2012. Y también en 2011…
Cada año llegamos al 1 de enero con un conflicto interior de lo que hicimos y una lista interminable de buenos propósitos para hacer los que nos quedaron en el debe el año pasado y algunos de los años anteriores.

Son siempre las mismas cosas porque por mucho que repitamos las listas, raramente la cumplimos tengo varios proyectos de tinterillo que o pasan de la punta del bolígrafo.
Si señores, escribo a mano, lo paso al PC, imprimo, corrijo y mando al editor. De cumplirse los versos de años anteriores las empresas de comida basura ya habrían cerrado, tampoco existirían las tabaqueras y habría aumentado el número de gimnasios para hacer frente a tanta demanda.

La bicicleta fija en un rincón, al lado del TV sin ver Animal Planet que me tiene podrido con el psicólogo perruno, o el Discovery, para culturizarme mientras pedaleo en seco.
Debe ser por eso que me traumé y no miro televisión para no tener que pedalear.
La realidad es que, según un psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, solo el 12% de las personas cumplen con sus objetivos.

De hecho, cuando los elaboran, solo la mitad creen que los van a lograr.
Si nueve de cada diez personas fracasan es porque no sabemos cómo realizar el dichoso inventario para el año que viene.
No es que no haya que hacerlo: se trata de evitar caer en ciertos errores.
Un amigo me decía, mirá hermano, nosotros los pelotudos no podemos hacer planes a tiro largo y un año es demasiado.

1. PROPONÉRSELA EL 1 DE ENERO
El día 1 de enero no es el día ideal para empezar a mejorar, viene a ser el equivalente anual al semanal lunes, donde se empiezan teóricamente todos los tratamientos.
Seamos sinceros: nadie se levanta para ir a la bicicleta para pedalear después de haber pasado la noche de fiesta y muchos empiezan el año comiéndose el turrón de la puerta de la heladera bajándolo con champagne, y eso tampoco podríamos decir que sea una dieta sana.
No debemos fijar el inicio en el 1 de enero.
Ni tampoco el 2, ni el 3, ni siquiera el 4.
Hay que empezar cuanto antes aunque en este caso es mejor dejarlo para el día 7, cuando las fiestas hayan terminado y nosotros volvamos a la rutina.
La vuelta de las vacaciones es un momento de cambio hacia la estabilidad.
Este año sustituí el clásico y pesado lechón por un cordero a las brasas y entre otras cosas lo bajé con un helado delicioso.
Hoy me siento como si hubiera bajado tortas fritas con cerveza y me sobró cordero para un par de semanas.

2. ELABORAR LA LISTA POR COSTUMBRE
Muchas veces no hacemos la lista de propósitos por convencimiento, sino como una tradición.
Igual que jugamos al amigo invisible, compramos lotería o ponemos el árbol.
Ésa es la principal razón por la que muchos se deciden a apuntar en un papel sus metas para el año nuevo, es un acto auto frustrante.
Es más una cuestión para el “qué dirán” que es una cuestión personal a cumplir.
En el fondo no queremos hacerlo, arrancamos sin sacar el freno de mano, lo que ocurre es que socialmente queda mucho mejor decir que vas a dejar de fumar o empezar a comer mejor y menos.
Esto no significa que tener una lista de objetivos sea mala idea, pero sí es cierto que debemos estar convencidos, es como saber que tenemos principios morales y miramos a la hija adolescente del vecino con ojos lujuriosos.
Nos mentimos adrede porque sabemos perfectamente que no lo vamos a cumplir.
Los propósitos de cambio son síntoma evidente de salud y autoestima.
Si me propongo alcanzar mi ideal de persona es porque me quiero lo suficiente para visualizarme de esta manera y lucho por conseguir ser más sano, más atractivo o más inteligente.
Qué lindo suena esa frase altisonante.

3. ESCRIBIRLA A ÚLTIMA HORA.
No nos hacemos la lista con convencimiento, la mayoría de las veces tampoco la escribimos con tiempo, inspiración y ganas.
La dejamos para última hora, para último momento y la pensamos casi sobre la marcha y dejamos lo más agradable en el tintero.
La escribimos de puro cínicos porque nadie nos obliga a ello, es para cumplir con ese enano que tenemos en la oreja y nos critica lo que hacemos y lo que dejamos de hacer.
Lo nuestro es acción por omisión.
Al llegar estas fechas nos planteamos qué quisiéramos ser y qué tendríamos que hacer para conseguirlo, aunque lo hagamos de una forma poco reflexiva, algo así como a la Bartola, sin valorar demasiado la importancia relativa de cada elección sin pensar en el ideal de ser que cada uno tiene en mente y la meta que nos proponemos alcanzar.

4. QUE SEA INTERMINABLE
Por qué escribir una o dos metas cuando mucho y no apuntar a muchas más para asegurarnos así que alguna cumpliremos.
Nos perdemos ante tantos objetivos y no sabemos por cuál empezar, he aquí el desorden intelectual que no puedo porque no quiero a pesar de que debemo..
Muchas veces nos agobiamos al ver una lista larga y nos frustramos al no ir consiguiendo los primeros escalones de la misma.
Evitemos que sean objetivos demasiado ambiciosos e inalcanzables.
No cumplirlos puede llevarnos a tener una sensación de fracaso que en lugar de mejorar la visión de nosotros mismos, mine nuestra autoestima llevándonos a sentimientos de tristeza e irritabilidad, que pensamiento más redondamente cínico me salió, espero que no lo lean mis hijos, ni otros parientes cercanos.

5. QUE PUEDA INTERCAMBIARSE CON LA DE TU VECINO.
Perder peso y mantenernos en buena forma, dejar de fumar (cosa que ya hice hace 10 años y no tolero el olor a cigarrillo el que me da asco), aprender algo nuevo lo hago por gimnasia mental, comer sano y tener una dieta equilibrada, saldar las deudas por principio y lo hago sin anotar y ahorrar no puedo porque pago las deudas y el ahorro ni me enfría ni me calienta, pasar más tiempo con la familia, viajar (me paspa), estar menos sometidos a estrés desde que me jubilé lo estoy y me pone nervioso solamente la fecha del cobro que cada vez es más lejana una de otra, unirse a algún voluntariado yo ya trabajé y beber menos alcohol, no veo por qué si el whisky es vasodilatador y no tomo solo porque soy un tomador social, pero cuando me junto con mis amigotes, la yegua se escapa campo atraviesa..
Son los diez deseos de año nuevo más repetidos.
Los tengo yo y también el vecino, mi primo y hasta si nos proponemos la señora vecina de al lado.
Las listas son tan parecidas, las de los otros, la mía es personalísima e intransferible, las de los demás podríamos intercambiarlas sin que apenas se note y eso denota nuestra falta de interés por hacerla realidad.

6. QUE SEA DEMASIADO ABSTRACTA.
Si de verdad queremos lograr objetivos, tenemos que fijar cosas genéricas y abstractas, porque si cuaja llevarla para un lado o para el otro a piacere y sin complejo de culpa.
Me puedo plantear estar más sano y eso no sé cuánto de sano es o cuándo alcanzaré dicho objetivo con lo que me sentiré frustrado y fracasado en cuanto lo abandone, una de las formas de sentirse saludable es no cumplir con las visitas de rutina con el o los médicos.
Así la lista debería estar compuesta de una o dos latos y variables como cuántos kilos deberíamos querer perder y cuántos días por semana pretendemos hacer la bicicleta fija..

7. QUE REPITA PROPÓSITOS.
Evitar las metas anteriores no cumplidas porque repetirlas me lleva a frustración y decepción.
Al fin y al cabo, volverlas a escribir significa una derrota del año anterior por no haberlas logrado.

8. QUE SEAMOS DEMASIADO ESTRICTOS AL APLICARLA
Que esta semana no hayamos ido al gimnasio no quiere decir que no lograremos nuestro objetivo.
A veces tendemos a tirar la toalla demasiado pronto y eso es un error.
El cloro de la piscina me da alergia y me deja los ojos como el dos de oros.
Año nuevo, vida nueva… los planes del pasado historia son, amigo haba lo que se le cante y que todo sea para bien…
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2 comentarios
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  1. Buenos consejos para aplicar este año. Muchas gracias

  2. Siempre hay que anotarte que vas a hacer en el año, es como cuando vas de compras, no te pasa quie si no tenes anotado que comprar a veces terminas comprando cualquier boludez. Calza justo este articulo espero que los que los lean le den pelota…

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