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Príncipe impaciente

29. noviembre 2012 | Por | Categoria: Insólito

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Por Niquita Nipone

El Rey Jorge VI tuvo un matrimonio del cual nacieron, la hoy Elizabeth II y Margarita.
Esta última, tuvo entretenida a la prensa de la época con sus idas y venidas, con un tal Peter Tousend, pero por las costumbres de la época, los gacetilleros no gastaron mucha tinta en ella, claro que las cosas se van sabiendo.

Claro que los de sangre azul son gente que está más expuesta a los medios y hay muchos ojos y oídos dispuestos a ver y escuchar y también un dejo de impunidad en sus actos.

Si tengo una aventurilla y no me ve la vecina de la esquina estoy a salvo.
Pero a esta gente la siguen paparazzi en camiones y otros que trabajan sin patente que son los cortesanos que boquillan por dinero y a la sordina.
Es el guille de estar en el gallinero y saber por los cacareos cuando puso algo la bataraza.

Elizabeth II, inevitablemente tiene un diez en conducta con esa cara tan Windsor que tiene, más los sombreros torta que usa y los vestidos todos color tono pastel, en lo que respecta a infidelidades.

No podemos decir lo mismo, porque era un poco ligero de cascos de su consorte Felipe de Edimburgo, al que le decían pasto de sombra, pura pinta y no sirve para nada.
De los resultados de dicha unión no estaría contenta ninguna madre, porque Carlos, el príncipe de Gales, se casó con Diana Spencer (Lady Di), una mujer plebeya, pero al igual que la esposa del principe de España, era hermosa y carismática con el pueblo, de la que se divorció a los quince años de matrimonio y se volvió a casar con Camila Parker-Bowles, que había sido su amante antes, durante y después.

Lady Di falleció en un confuso y nunca aclarado accidente automovilístico a poco tiempo del divorcio y el pueblo inglés le sigue rindiendo tributo a su memoria, no parando atención ante la actual esposa Camila, la cual paga tributo a su situación de antes, durante y después.

Esa sombra no sólo le tapará el sol a Carlos sino a los Windsor de por vida.
La Princesa Ana se casó, se divorció y se volvió a casar al poco tiempo.
El príncipe Andrés, otra oveja descarriada de la majada, se casó con Sara Ferguson y se divorció y el tema daría para bastante más, pero no es lo que tenemos en el menú de hoy.
Las hijas de ambos deben ser unas santas al igual que el príncipe menor Eduardo, Conde de Wessex y su esposa, deben ser 10 en conducta porque sus hijas son menores de edad o como todos ellos ya están muy lejos del trono no le llaman la atención a los medios para nada.

El caramillo está en las inconductas de Andrés y su víctima no tan inocente, Sara Ferguson, ya sean juntos o por separado, aunque Andrés le gana por varios cuerpos.
Sara Ferguson, para cuyo matrimonio le había hecho gancho Lady Di con Andrés, anunció que en la fecha de los esponsales de Guillermo y Kate, no se iba a encontrar en el país.
Se adelantó a que no la invitaran.
Sus hijas por supuesto fueron porque están en carrera y el que no figura no cobra.
La reina Isabel II con audiencia de emergencia en el Palacio de Buckingham ordenó al duque de York, o sea su segundo hijo, en una palabra Andrés, el tío del novio, que se pusiera las pilas para evitar cosas antes del casamiento del príncipe Guillermo (hijo de Lady Di) con la plebeya Kate Middleton.

Andrés apareció en la prensa abrazado con una masajista de 17 años en la casa del multimillonario Jeffrey Epstein, a la cual apenas le triplicaba la edad.
Pero cuando las cosas andan bien hasta los caracoles dan leche, pero cuando vienen mal uno se cae de espaldas y se fractura la frente.
Doña Sarah Ferguson, dicen que, tuvo la peregrina idea de pedir públicamente disculpas por haber permitido que el duque Andrés obtuviera de Epstein un préstamo de U$S 20.000.- para cubrir parte de su deuda personal que supera los U$S 6:000.000.-
Esto tiene un olor a ajo que mata, las cantidades no cierran con nada y la candidez de Sarah no la veo ni por las tapas.
Por el affaire Epstein la prensa británica indagó las labores del duque de York como enviado comercial.

En los últimos tres años presidió 50 misiones comerciales, en monarquías del golfo Pérsico, Tailandia, Vietnam y Mongolia.
Pero son reiteradas sus visitas a países con regímenes despóticos como Azerbaiján, Turkmeintán y Kazakhastan las que causaron estupor.
En 2007, el príncipe vendió la residencia que la reina le había regalado con motivo de su casamiento, en Sunninghill, por U$S 20:000.000.- y el comprador fue el yerno del presidente de Kazakhastan, son esas casualidades que proporciona el destino.
Del tráfico de armas, mejor no hablamos porque podría dar lugar a mucho más y mejor sería que saltara por algún órgano especializado en el tema.

Me pregunto, todos estos sujetos mantenidos por el pueblo inglés hasta cuándo abusaran de la venda en los ojos que la monarquía le pone a sus súbditos.
Como la fábula de Orwell titulada Rebelión en la Granja, cuando el burro que lo curtían a palos todos los días, trabajando con el arado de sol a sol o de lucero a lucero, le daban de comer paja, cuando pasaba por el chiquero y veía al chancho, sin hacer otra cosa, dedicado exclusivamente a comer maíz, papas y boniatos a boca llena, todo el día, el burro, que era burro pero pensaba y lo hacía para sí, “esto no puede durar” hasta que vino el día de San Martín y al cerdo le tocó el suyo y amaneció carneado y colgado de una pata.

Cuando el burro vio esto se dijo: ya me parecía que esto no podía durar.
Pero éramos pocos y mi abuela iba a los pic nics.
La corona solapó el innecesario topless de Kate Middleton, esposa de Guillermo (hijo de Lady Di) que viene muy bien montado con su carisma tanto él, como su esposa, tal como lo tenía la malograda Lady Diana.
El príncipe Carlos, heredero directo al trono británico, se mostró impaciente por acceder al mismo.

En su residencia, en la que supo residir su madre Elizabeth cuando princesa, manifestó “…se me está acabando el tiempo…”
Con 64 años admite su angustia.
“¿Impaciente yo?
“¡Pero qué cosas dices!
“¡Por supuesto que lo estoy!!!
“Pronto se me acabará el tiempo.
“¡Si me descuido voy a estirar la pata!!!
A todo esto hay que agregarle que Elizabeth II, con sus juveniles 86 años, demostró en los actos del jubileo tener, aparentemente, un estado de salud impecable.
Deben ser los genes de la reina Victoria.
Las encuestas, siempre las encuestas molestando a los perdedores y engordando el ego de los mejor posicionados.

Las encuestas ponen al hijo de Carlos y Lady Di, Guillermo y a su esposa Kate como el miembro más popular de la familia real con un 62%.
El impaciente Carlos, muy resistido por sus affaires, con la madre de Guillermo y con su amante vieja de antes, durante y después de su matrimonio, tiene apenas un 21%.
No es lo mismo vieja amante, que amante vieja.

Los nervios del príncipe Carlos me recuerdan los dichos de aquel funebrero, que decía que él no le deseaba la muerte a nadie, pero que no le faltara trabajo.
Está dicho, los hechos dirán el resto.

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2 comentarios
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  1. Hay que tener un poco de piedad con Carlos, es medio tarambana ni para elegir mujeres le dio, cuando tuvo una como la gente, no la cuido. Creo que de eso los ingleses no se olvidan. En el entierro de Lady Di, que se siguio por la television se vio a un principe Carlos sorprendido por el cariño que le tenian a ella y como lo ignoraban a él. La reina vivirá para que su hijo no se ponga la corona.

  2. LA UNICA VIVA FUE CAMILA______ANTES________DURANTE______Y DESPUES__ELLA AMA EL SILLON DEL ALLADO DEL REY__________Y LA MUY PORFIADA DE ISABEL TIENE UNA SALU DE FIERRO___________JAJAJAJAJA________

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