Contenidos para blogs, sitios y boletines electrónicos

Relaciones

9. Septiembre 2010 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

carta_20x15 ima-twit

Síguenos ahora también en Twitter y Facebook

Por COMOUSTÉ

Recuerdo hace bastantes años, época en que no existía en nuestro país la televisión por cable y menos en color.

El nombre del programa, lo tengo saltando de una neurona a otra y no estoy seguro, a pesar de que a mi memoria le tengo bastante fe, pero estoy casi seguro que se llamaba “Relaciones”. Ya aparecerá un lector memorioso que nos lo hará llegar.
Era un programa inglés de la BBC de Londres y salía una vez por semana con temas sumamente interesantes.

El que quiero compartir en estas líneas trataba cómo las cosas que antes nos hacían distintos a unos de otros, con la evolución de las cosas por las innovaciones en la ciencia y hoy no hay quien no tenga uno de esos objetos y en consecuencia nos han igualado.

Recuerdo a uno de mis hermanos mayores con su navaja de afeitar, el asentador, la brocha, el jabón y el papel para quitarle el jabón con barba a la navaja, todo con luz apropiada.
Era todo un despliegue de cosas, complementando el ritual, la gota de aceite en la piedra de carborundum, suavemente en forma circular, ir llevando la hoja de la navaja para levantar el filo.

No era tarea para profanos, sino que había que cumplir con todos los pasos y comprar unos cuantos kilos de paciencia en el almacén de la esquina.
El asentador, una tira de cuero que se sujetaba a la pared y con la otra mano se sostenía tirante y se le pasaba la navaja para que el filo quedara parejo evitando alguna melladura del filo que los degollara, también servía para llamarnos a la realidad cuando cometíamos una imprudencia y nos sacudían el polvo con la lonja en los glúteos (hoy sería violencia doméstica).

Para que fuera una afeitada perfecta, requería previamente fomentos (unos trapos sumergidos en agua caliente que se apoyaban en la cara para dilatar los poros y ablandar la barba), la temperatura del agua era la máxima que pudiera aguantar la cara.
La brocha, era una especie de cepillo de base redonda, con cerdas y el jabón para la espuma también era especial, aunque la emulsión del jabón con el aire, que producía la espuma, era mucha brocha y paciencia.

La afeitada de película era la que hacían en la peluquería y dejaba la cara con una suavidad no común.
Claro que en aquellos tiempos todos tenían sus momentos, compartimentados para sus tareas personales, el hombre no estaba tan enajenado en su tarea laboral y se hacía sus tiempos para lo suyo y lo de la familia.

El peluquero dejó de afeitar porque con lo que cobra por un corte de pelo le da para el presupuesto y con el mínimo esfuerzo y sin complicaciones de fomentos, el hornito para la desinfección de navajas y demás herramientas, el lavado de las toallas de los fomentos, etc.
Los concurrentes se afeitaban y se hacían sacar la pelusa (el pelo cruza de barba y cabello de la nuca).

Todo eso cambió, en la peluquería está la joven que nos lava los cabellos, aunque estemos recién bañados. Apareció la manicura y no hablemos de los otros afeites nuevos como ser alguna tinta en el cabello.

Recuerdo una vez que me estaban cortando y la telefonista le dijo al peluquero que había un señor que quería hacerse una tinta. Cuando lo vi me quería morir, tenía una pinta de gaucho crudo que se veía de lejos, pero tuve que esforzarme sobremanera para no reírme cuando vi que le corrían unos chorretes de pintura negra por la cara.
Antes se iba a la peluquería por la mañana y se almorzaba en casa al mediodía conde todos rendíamos cuentas de alguna fechoría que requería el rigor paterno.

El que tocara o usara la navaja ajena tenía una bronca garantizada con el dueño del instrumento.

Con la modernidad fueron apareciendo distintas maquinitas con hojas de afeitar descartables o eléctricas.
La afeitada con una máquina eléctrica limpia la cara de sombras especialmente a los que son medio lampiños.

Una vez me atreví a pasarme la navaja y los tajos eran tan sutiles que no los sentí pero la sangre era más visible.
Pretendía haber quedado bien y fue como si hubieran agarrado un gato del cuero del cogote y de la cola y me lo hubiesen pasado por la cara.

Aparecieron las hojas de afeitar Wilkinson (inglesas), la primera afeitada era una sangría, bastaba con apoyarlas un poquito y tajo a la vista.
La evolución de la industria en la materia terminó con el tema de navajas, peluqueros, hojas descartables, jabón y brochas con varias hojas descartables en una sola máquina y un spray con espuma de afeitar o gel.

Las primeras biromes que llegaron de Europa, a pesar de que la venta de la patente se realizó en Montevideo, por quien descubrió el uso de la tinta sólida en la escritura manuscrita y la escritura la autorizó el Esc. Esteban Bacigalupi en Montevideo en 1954 y creo que el precio fue de $ 140.000.-

La primera que tuve las había traído la compañía Philips y como las bodegas de los aviones en aquella época no estaban presurizadas habían perdido toda la tinta.
Luego pasamos a la roller ball y la primera que tuve me la regaló el representante de Parker en Uruguay, Neulander, quien fue muy conocido en el ambiente teatral como Novas Terra (traducción de su apellido) autor de “Todos en París conocen”, con música de Enrique Almada (el Quique) y la actuación de la que fuera mi profesora de filosofía, Isabelita Parodi, hoy miembro de la Academia Nacional de Letras.

El sueño del pibe era un Ibelo Monopol (Colibrí), el Ronson, el Zippo (era bastante común porque era el que usaban los soldados en la II Guerra Mundial), entre muchos otros, el más humilde y prendedor era austríaco, que le decían la carusita (por una cocinilla de la época) o el nombre que adquiere la espalda de la cintura para abajo “culo”, porque todo el mundo tiene uno.

Después vinieron las versiones a gas y por último lo descartable, que como los uruguayos somos bastantes conservadores los hacíamos recargar y nos quedábamos sin piedra por la mitad de la carga adicional. Todo ello sin perjuicio de que el pedacito de piedra podría salir disparado para cualquier lado y si encendíamos un cigarrillo el ojo estaba bien cerquita.

Con mi vicio de escribir y por algún regalo hecho por un amigo llegué a la Parker Sterlina, (lapicera fuente, lápiz mecánico y birome), de plata por fuera y pluma de oro 24 k, un juego completo de Mont Blanc, pero la versión de herramientas finas, no la gruesa, creo que la mía era femenina, las Parker’s tuve y tengo todas las versiones 61, 51, 21, de variados colores y de acero, con su floating ball, un juego Esterbrook de lapicera y lápiz mecánico, que eran fuertes y venían de la época escolar y todavía siguen funcionando, y una inglesa que solamente conocí la que tuve y no vi otra Osmiroid, excelente.

Todo eso que cultivábamos con amor y todavía conservo en funcionamiento, ya fueron, son objeto de colección y son sustituidos por elementos descartables y no tan distinguidos.

Pensar que el nombre, de lo que está en la punta de la lapicera fuente, se lo debe a las plumas de ganso con que se escribió gran parte de la literatura e historia universal, aunque la historia se hizo con la espada y demás armas que la sucedieron y cada una más poderosa en cuanto a su poder destructivo que la anterior.
A no dudar a pesar de los pesares, la pluma vence a la espada, porque la espada se basa en la verdad y la espada en la fuerza.

Pero volviendo al principio hoy todos somos más iguales, al afeitarnos, al encender un cigarrillo o al escribir y fue por lo que decía el conductor del programa (llamémoslo) relaciones. Y todo lo que escribí lo hice, sin tener en cuenta el avance de la industria china, cuando aquel programa era la industria japonesa.

Pensar que la primera computadora, un verdadero Ford T, que me compré, me costó U$S 1.500.- más intereses, y las siguientes anduvieron en el mismo precio y ahora por ese dinero compro una de las mejores del momento y si pretendo vender la que estoy usando me dan chauchitas y palitos.

Difícilmente alguien no tenga un reloj y si no lo tiene no es por el precio, como todos los otros elementos relacionados, además casi todo el mundo tiene un celular, en el cual figura la hora.

El programa Relaciones traía infinidad de otras cosas, vinculadas unas con otras en pro del mejoramiento de las unas y de las otras.
Lástima que Tinelli ocupa el 25% de la programación de la TV argentina y por ende, acá debe andar por una cifra cercana y no se den más programas del nivel de Relaciones.

Hoy somos todos más iguales, salvadas que sean las diferencias, como dijo Perogrullo.

Más artículos en esta Sección:

3 comentarios
Deja tu comentario »

  1. Lo que antes te podía llevar en afeitarte entre 10 y 30 minutos, depende el tranco y la navajita, con cualquier porquería barata te afeistas barbaro en menos de 5 minutos.
    A Tinelli la gente le da permiso para todo como antes tenía el negro Olmedo.
    Hace cosas nuevas en la TV que los demas repiten y a diferencia del negro, este es mas vivo.

  2. Que época esa cuando la afeitada era de peluquería. Porque uno obtenía otros servicios a parte de afeitarse todos los días y retocarse el bigote y la patilla, el peluquero de aquellos días comenzaba el día con la “cantora” encendida y estaba al tanto de las novedades. Como su clientela concurría a diario, depende de la zona, también estaba al tanto en algunos temas, mas que las propias noticias de los diarios. Si alguna vez uno necesitaba hacer un contacto con alguien y no encontraba la manera adecuada de llegar a esa persona, bastaba con averiguar a que peluquería concurría esa persona y frecuentar varios días hasta lograr la confianza del peluquero, no fallaba.
    Creo que nos empezamos a conocer menos a partir de que cambiamos ciertos hábitos y uno es el de la afeitada.
    Sobre la serie Relaciones “Relations” debe de hacer por lo menos 30 años que la dejaron de dar. Creo que fue el comienzo de Discovery o History Chanel alctual, con la diferencia de que en aquel entonces en un solo programa uno se enteraba de el invento del rifle, como se fabrica el whisky en escosia, la primer heladera, todo de un plumazo.
    Saludos

  3. Hola! me pareció muy interesante este artículo. Yo soy estudiante de Comunicación, y estoy haciendo una investigación sobre el proceso que ha llevado al hombre a que hoy se cuide más y todo lo que genera el fenómeno del metrosexual. Me interesaría enviarteunas preguntas por mail y me las pudieras contestar. Sería de mucha ayuda. Desde ya muchas gracias.

Deje su comentario