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Suecos quieren pagar más

7. Marzo 2014 | Por | Categoria: Insólito

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Por Niquita Nipone
Un amigo purgó su condena de tupamaro light y salió de la cana, se fue para Argentina y terminó en Suecia. Los Suecos lo primero que hicieron fue enseñarle el idioma y le adjudicaron a él, señora y su hijo uruguayo un apartamento, porque el otro hijo nació sueco.

suec-2_435x326Mientras aprendía sueco, resolvió pintar el apartamento que le habían adjudicado porque a su criterio había vivido otra gente y la mejor limpieza es una pintada general, en los tiempos libres.
En lugar de pasear se dedicó a pintar y acondicionar el apartamento que tan generosamente le había adjudicado el gobierno.
Al mes o algo más que había terminado de limpiar, digo pintar, vino un equipo de pintores pagados por el gobierno y le pintaron nuevamente el apartamento de punta a punta.

La heladera y la cocina se la cambiaron a pesar de que funcionaban bien al criterio uruguayo, pero al criterio sueco ya habían cumplido su ciclo, todo perece por más que se remiende o repare.
Es un criterio doble propósito, que las cosas funcionen en forma y que el sistema funcione, porque de esta forma mantienen la ocupación laboral de la mano de obra disponible y las fábricas produciendo.
En vez de pagar subsidios a desocupados que infraconsumen pagan sueldos a gente que trabaja, produce y consume.
Las fábricas de pintura funcionan, las de pinceles también, los envases y toda la cadena industrial escaleras, camiones, etc. etc.

No aplican la uruguaya economía del cabo de vela.
Cuando el sistema de gobierno batllista empezó a hacer aguas el gobierno sueco mandó una misión a estudiar el problema de los por qués, cuándo y cómo, para abrir el paraguas porque su economía en tal sentido tenía una línea similar a la batllista.
Otro amigo Ingeniero Forestal fue invitado a dicho país y cuando vio los árboles le parecieron estupendos en ese clima tan crudo y un acompañante del lugar lo puso delante de un pino y le preguntó que edad podría tener ese árbol.
El uruguayo aplicó la regla de Facultad el famoso DAP (diámetro, altura, pecho) y en base a ese cálculo estimó 14 años la edad del árbol y los suecos le dijeron 70 años.
En pocas palabras lo que acá demora 14 años allá demora 70.
Son las 14 horas luz o sol diarias promedio que tenemos nosotros contra las 4 promedio diarias de ellos.

El otro amigo, el del apartamento pintado, cuando empezó a trabajar, por la mañana salía de la casa plena noche, se subía a un tren, en el que tenía un asiento adjudicado con una computadora adelante, y empezaba el viaje de X tiempo hasta el empleo donde se bajaba y seguía trabajando y cuando volvía, se sentaba en el mismo lugar y seguía trabajando hasta que llegaba.

Ellos no pueden perder tiempo, porque el clima es muy duro, todo cuesta mucho tiempo, aunque recuerdo hace muchos años, no sé si lo harán ahora, que les daban vacaciones veraniegas a los obreros y los embarcaban a Italia y España y la empresa alquilaba villas enteras y la gente disfrutaba de sus vacaciones verdaderas porque si hubieran quedado en su país, el frío seguiría.
Ahora nos muestran el insólito “problema” de Suecia: sus ciudadanos quieren pagar más impuestos.

Fredrik Reinfeldt, primer ministro sueco, se enfrenta a un problema poco común: sus ciudadanos quieren más impuestos.
Al revés casi que en cualquier otro país, los suecos están dispuestos a pagar más para que sus servicios públicos mejoren, ya que han notado un deterioro de los mismos tras las últimas rebajas de impuestos del Gobierno.
A falta de seis meses para las elecciones, el Partido Moderado (centro derecha) que dirige Reinfeldt va muy por detrás del principal partido, el Partido Socialdemócrata.
En parte es normal el deterioro tras ocho años de gobierno, pero tal y como recoge The Wall Street Journal, hay otro motivo de peso, y es que los ciudadanos piensan que los impuestos han bajado demasiado.

Y eso a pesar de que Suecia, que durante un tiempo tuvo los mayores impuestos del mundo, todavía se mantiene como el quinto país en el ránking de presión fiscal que elabora la OCDE. Reinfeldt, en sus ocho años de mandato ha reducido la presión fiscal del 48% del PIB al 44%.
En una entrevista con el diario The Wall Street Journal, Reinfeldt asegura que el cambio que se ha producido en los últimos años es histórico y algo que nunca creía que pudiera completar. “Muchos de los impuestos que eran malos para la economía sueca han desaparecido o se han reducido”, asegura.
Esta estrategia de reducción de impuestos le ha ayudado a ganar dos elecciones consecutivas, pero ahora empieza a ver como los ciudadanos le dan la espalda por la reducción en la calidad de las infraestructuras y las escuelas.
Reinfeldt ha reaccionado: tras eliminar el Impuesto de Patrimonio, el de Sucesiones y recortar el IRPF y Sociedades, no va a seguir bajando impuestos a pesar de la robustez de las finanzas suecas, con una deuda pública de apenas el 40% del PIB y un déficit por debajo del 2%.
“Para el siguiente mandato de 2014 a 2018 no veo más reducciones de impuestos. Creemos que ahora es tiempo de un cambio”, explicó el primer ministro al diario.
“Desde 2008 hemos estado estimulando la economía con nuestras robustas finanzas públicas, ahora vamos a relajar este estímulo para volver a equilibrar la economía e incluso obtener superávits”, añadió.

Los analistas consultados por el Wall Street Journal aseguran que este movimiento tiene dos objetivos.
Por un lado, incrementar el gasto en servicios como la educación, que el propio ministro de Finanzas, Anders Borg, ha reconocido que “tiene una gran necesidad de restauración”.
Por otro lado, Reinfeldt quiere mostrar a los votantes que este incremento del gasto no vendrá acompañado de un incremento excesivo de la deuda.
El actual primer ministro parece decidido a centrar la campaña electoral en qué impuestos subir, no sobre si en conjunto debería haber mayor presión fiscal.
Una posición insólita en la Europa de la crisis, crisis que por otro lado se ha notado mucho menos en Suecia que en otros países.
De momento, parece que sus dos primeras propuestas son subir las tasas al alcohol y al tabaco.

Pareciera que los suecos y los uruguayos somos de distintos planetas no le parece amigo.
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