Promocione su empresa por Internet

Teseo

14. Diciembre 2012 | Por | Categoria: Artículos, Los mitos y la historia

carta_20x15 ima-twit

Síguenos ahora también en Twitter y Facebook

Por Caronte

Haz click Aquí

En las fábulas y los mitos tenemos héroes y dioses.Toda la vida de Teseo fue heroica. Hijo de Egeo, rey de Atenas, fue dejado por su padre por miedo a alguna conspiración al cuidado de su madre en Trecén, lejos de los riesgos que presentía su padre.

Egeo, enterró una espada de plata en un hueco bajo una roca y le dijo a su esposa que cuando Teseo pudiera levantar la piedra por su propia fuerza que agarrara la espada y fuese a reunirse con él en Atenas.
La idea del padre estaba en que fuera por mar, pero Teseo lo hizo por tierra y a su paso fue matando malhechores que abundaban en la zona.
Estas hazañas de Teseo trascendieron y lo acompañaron a su llegada a Atenas.

Una hechicera llamada Medea, que tenía ciertas influencias, no entremos a aclarar porque oscurece, con el rey Egeo, temiendo que Teseo la sacara de su zona de influencia con el viejo rey, urdió una trama por la cual Teseo podría querer apoderarse del trono.
Durante un banquete en su honor Medea le envenenó el vino a Teseo, pero al levantarse Egeo vio y reconoció la espada de plata y se dio cuenta que era su hijo.
Evitó que se envenenara con el vino, volcando la copa y Egeo al darse cuenta de la trama, dio pronto cuenta de Medea, la que puso los pies en polvorosa.
Las cuentas en Atenas no andaban muy bien y debía pagar un tributo al rey Minos, de Creta, que consistía en siete varones y siete mujeres anuales para alimentar al Minotauro, un monstruo que era mitad hombre y mitad toro, el que se encontraba encerrado en el laberinto de Cnosos.
El origen del Minotauro fue en que Minos tenía que hacerle una ofrenda de un toro blanco a Poseidón y mediante una matufia se quedó con el toro en propiedad.

El dios montó en cólera y su venganza consistió en que Pasífae, mujer de Minos, se enamorase locamente del toro blanco.
De ese acto de bestialismo nació ese híbrido de hombre-animal.
Teseo cuando supo lo del tributo que su padre debía pagar, se ofreció a ir él entre los siete jóvenes.

Egeo no quería que hiciera tal tarea y Teseo quería demostrar al pueblo de Atenas que era el gran héroe que esperaban.
Se embarcó hacia Creta en una nave que le pusieron velas negras en señal de duelo, pero le dieron un juego de velas blancas para que avisara su volvía airoso.

Al llegar a Creta la tradición indicaba que se recibieran en palacio a los jóvenes llevados para el sacrificio, como despedida de esta vida.
Ariadna, la hija de Minos, cuando vio a Teseo se enamoró locamente de él.
Ella era consciente de que Teseo vencería al Minotauro, pero tenía sus dudas en cuanto a si encontraría la salida del laberinto de Cnosos.
Le dio un ovillo de hilo que debería atar al entrar al laberinto y dejarlo devanarse, que una vez cumplida la misión con rebobinarlo encontraría la salida.

Ariadna logró la promesa de esponsales de Teseo, si salía del laberinto.
Después de mucho ambular por el laberinto Teseo se encontró a boca de jarro con el Minotauro dormido, acto continuo lo ensartó con la espada de plata y lo dejó clavado al piso y lo estranguló con sus manos.
Rebobinó el hilo y salió del laberinto, sin perder tiempo y aprovechando la noche secuestró a la princesa de las garras de su padre y embarcó en su nave.
Tuvo que detener la nave para que Ariadna se recuperara del mareo marítimo.
Cuando había llegado a la isla de Naxos para que la joven se recuperara, una gran tempestad empujó a la nave mar adentro.

Ariadna tendía los brazos desesperada cuando una gran ola la arrebató y se la llevó mar adentro, ante la vista de Teseo.
Teseo encerrado en su dolor volvió a su Atenas y por ese dolor tan fuerte que padecía se olvidó de poner las velas blancas y la nave fue avistada en Atenas con velas de duelo.
Egeo, al ver tal cosa, se precipitó al mar y pereció.
A pesar de todo lo acaecido Teseo pasó de ser ardiente e impetuoso a sabio y razonable.

Inventó una asamblea en la que los ciudadanos votaban, naciendo así la democracia.

En esta fábula podemos apreciar que los dioses no perdonan, la trapisonda de Minos, le costó la aventura de su mujer con el toro blanco.
Ariadna pagó con su vida el haberle facilitado a Teseo la muerte del Minotauro.
Lo más destacable de esto es el nacimiento de la democracia ateniense.

Más artículos en esta Sección:

Deje su comentario