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Tobi seguía esperando

28. Mayo 2010 | Por | Categoria: Modas

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Por; Andrea Silva

“Hace unos meses conocí a Tobi, en el Sauce rural. En ese momento su nombre se escribía así; TOBI. La primera vez que lo ví, estaba lejos, me acerqué con cuidado y me gritaron: “no lo toques, está con sarna”. No lo toqué, pero nos miramos y eso fue todo. Hablé con sus dueños y me dijeron que lo estaban curando con aceite quemado. A la vuelta, consulté en Montevideo y me dieron unas pastillas para la sarna. A la semana se las llevé y así comenzó la historia.

Las pastillas se las daban, parecía que mejoraba, pero cuánto más me interesaba en él, más sus dueños se alejaban. Empezaron a decirme que no servía para las tareas del campo, entorpecía la traída de animales, etc., etc., etc., …. Les ofrecí hacerme cargo de la comida, para que no fuera una carga. Lugar tenían para él y muchos perros más… pero no resultó.

Es difícil educar, es difícil educar sobre la tenencia responsable… aunque ayudemos, hay códigos, costumbres arraigadas, difíciles de “domesticar”. Hubo un tiempo de idas y vueltas. Hasta el día en que él, solito, se me acercó llorando y me miró… tenía un agujero en su lomo del tamaño de una manzana, avichado, al igual que su cola. Cuando pregunté que pasó, me respondieron: “este perro no sirve para nada, es una desgracia, es demasiado bueno”, hay que sacrificarlo, es lo mejor… Les pedí que me dieran tiempo, me lo llevaba y me hacía cargo. Ya no los iba a molestar más. Y así comienza la segunda parte de esta historia…

Regresé a Montevideo, consulté, averigué, me informé y conseguí que alguien lo trajera del Sauce. Busqué lugar para el transitorio. Haciéndome cargo de sus gastos. Como fuera, me propuse revertir la vida de Tobi. Pasaron unos días mientras se recuperaba y yo buscaba un nuevo hogar para él.

Aparecieron varios interesados… llamamos, averiguamos, seleccionamos, hasta que surgió un posible adoptante! Lo fui a despedir y a conocer a su nuevo dueño… aparentaba estar contento, saltarín, sin mucha idea de su destino, pero apostando una vez más… Llamé al segundo día, y el nuevo dueño, estaba contento, me contó los detalles, los paseos de Tobi con sus hijos, lo guardián que era, sus proyectos con el nuevo integrante de la familia…

No sé que pasó, pero al día siguiente Tobi fue devuelto, otra vez rechazado, otra vez por el hombre, ¿amigo?, ¿compañero? ¿humano?

Pasaron unos días y Tobi seguía esperando… hasta que apareció un mail, humilde, sereno, generoso, que decía: “siempre quise tener un ovejero, si Toby todavía no fue adoptado, yo lo quiero”…

Y a partir de aquí nace el nuevo TOBY. Nos pusimos en contacto y se coordinó llevarlo a su nuevo hogar, en dónde hoy se encuentra… Vive junto a Penny, su amiga… una pequeña, también abandonada y recogida por Norma y su familia. Hoy Toby vive dignamente, como tiene que ser, respetado y amado. En su nueva mirada leo tantas cosas!… Gratitud, amistad, amor, entrega, perdón, reconciliación… Gracias a él y a las personas que me impulsaron, acompañaron y abrieron sus puertas, entré en este “mundo animal”, del cual no quiero salir nunca… Es mi terapia, mi refugio. Conozco día a día nuevos bicheros, gente linda, dedicada a esta causa, que me dignifica como ser humano. Tarea difícil, si las hay…

A Toby quiero agradecerle, haber sido puente en esta odisea… A Elena, su apoyo incondicional y constante. A Álvaro, a pesar de no entender mucho, haberlo traído. Al Hospital Ecqus, Javier, Andrea, Adriana, Silvia (y perdón si me olvido de alguien), por abrirnos sus puertas y brindarnos su apoyo hasta hoy… A Norma, su hija, su familia, que puedo decirles, que no les diga TOBY cada día al despertar!!! VALE LA PENA, SI LO VALE… por ellos y por nosotros, por un mundo menos cruel, por una sociedad saludable… Con esta historia aprendí que se puede, que somos muchos, y que cada vez somos más… que no importan las diferencias, que por ellos hay que estar unidos y sobre todo “ESTAR”, para cuando nos necesiten… “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”, M. Ghandi

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2 comentarios
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  1. ME EMOCIONÓ MUCHO LA HISTORIA, AMO LOS ANIMALES, TENGO DOS PERRITOS Y EN CASA LOS ADORAMOS, SON PARTE DE NUESTRA FAMILIA. TE FELICITO POR TU OBRA.
    UN BESO,
    SONIA

  2. es emocionante la historia de TOBY y lo mejor de todo es su final feliz…ser respetado y amado, tengo una ovejera y una “ridiculez” x lo pequeña adopatadas además de una gata cieguita, 1 negra y un macho adoptados y son lo mejor de la vida!!!! GRANDE A LOS BICHEROS Q HACEN POSIBLE ESTOS FINALES!

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