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Trabajos que fueron, y ya no son

3. febrero 2017 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ
Cuando yo entré en el período de estudio y no estudio y perdí un examen, mi viejo, que hablaba poco y seriamente, me dijo, esta es tu última oportunidad. De ahí en más no perdí ningún examen más, y tuve un director de liceo que era un crack, que lo tuve haciendo una suplencia de profesor en su materia, matemáticas, mientras ejercía la dirección de mi Liceo el No. 5 José Pedro Varela, ubicado en el mismo local del IAVA y estaba encargado de hacer funcionar el último liceo público creado entonces, el No. 11 del Cerro de Montevideo.

Don Raúl Estrada, nos dijo clarito que estudiando un par de horas por día, se pasaba exonerado y así era sin misterios.
Nunca fui a examen en la época liceal y en el IAVA los exámenes eran en todas las materias, si mal no recuerdo.
Tuve un amigo de crianza que quedó eliminado tres veces en primer año de liceo, pero armaba y desarmaba el motor de un automóvil sin haber ido a la escuela industrial y también en aquella época el padre le consiguió un empleo en un Banco extranjero en Punta del Este y terminó como gerente, y con el tiempo que le sobraba, hacía ticholos, levantaba paredes, sanitaria, muebles y así como quien no quiere la cosa, armó su hotel en el principal balneario, que no era de la línea Hilton, pero para él le reportó un muy buen capital, hecho con nada y mucha transpiración y sacrificio.

Pero hablando de bancarios, tarea que en mi casa era mala palabra, todos teníamos que ser universitarios y no tentarnos con cuatro vintenes a fin de mes pudiendo tener otro nivel de trabajo por bien que les fuera..
Los bancarios tuvieron su cuarto de hora en que ataban los perros cn salchichas y ahora se les maneó la yegua.
Estos día leí en la prensa capitalina que un montón de sucursales o agencias del interior del BROU, el banco país, están trabajando tres días a la semana y que el directorio proyecta llevar otras a reducido horario.
La espada de Damocles, pende sobre la cabeza de los cajeros, porque los cajeros automáticos, suplen a los cajeros en baranda y los auxiliares que trabajan tras bambalinas, están encargados de reponer alguna tarjeta que se tragó una máquina, perdón quise decir cajero automático.

Pero los cajeros automáticos también expenden dinero del República en los locales Abitab, los cuales son locales de cobranza, que también levantan quiniela y venden lotería y algunas mercaderías por convenio en las grandes superficies.
Pensar que los clandestinos de quinielas fueron oficializados en 1939 y los agencieros resultantes, hicieron la red Abitab, ahí tenemos algo que murió y otro que nació.
Donde me encuentro sumamente a disgusto es con los contestadores automáticos, porque no tienen cintura y uno se puede pasar horas, sin posibilidad de hablar con un ser de sangre caliente y al que se le calienta la sangre es a uno.
No intente vituperar de palabra a los contestadores, porque son máquinas y no tienen madre.
Hay un programa de esos que no recuerdo, si es UTE o ANTEL, que anuncia en qué orden de prelación entró la llamada y hace un estimativo en el tiempo que uno demorará en ser atendido.
Lo que no me gusta nada es la publicidad de los call centers sobre servicio de acompañantes que utilizan bases de datos que obtuvieron en el mercado negro o de una mano amiga de una empresa y utilizan un servicio que pago yo puntualmente para ofrecerme un servicio que ya tengo contratado desde que empezó y me lo dicen, sin avisar, “agua va”.

“Agua va”, como ilustración viene de la época de la Colonia, en que la muy fiel y reconquistadora San Felipe y Santiago no tenía ni pozos negros, ni red de alcantarillado y la gente cumplía sus necesidades en su domicilio y después las tiraban a la calle por la ventana al grito de “AGUA VA” y al que le caía encima era su problema.
El oficio de MOLINERO ya fue, porque en las canteras de Punta Gorda, está el Molino de Pérez, restaurado hace unos años como museo de plástica y con sus ruedas hidráulicas daban una buena lección a los niños y a los no tan niños, como funcionaba la cosa.
Afuera está la muela del propio molino.

Donde hay otro molino es en la esquina del Hospital Británico en Avenida Italia y Morales, y la muela está en el césped de la plaza que está entre avenida Italia y 8 de octubre y Morales.
Atrás del monumento a Ansina, en color claro una rueda de piedra que es la muela del molino del Hospital Británico.

Hoy el molinero ya fue, y la molienda lo hacen grandes empresas con otro tipo de maquinaria, pero tuvimos dos ejemplos de molinos hidráulicos.
En el del Británico hay instalada una biblioteca municipal.
El lechero que con un tarro de 30 litros recorría a pie toda la zona cercana al tambo. Después arrimó el carro y más tarros, hasta que después de muchísimos años fue absorbido por una empresa oligopólica y distribuía la leche envasada en botellas de vidrio con tapa de cartón y con indicación el día a que correspondía el envasado, el cartón fue sustituido por un metal parecido al aluminio y hoy en un sachet de polietileno o material similar o en envases tetrabrik.

Se terminó la leche de apoyo para los montevideanos.
Y el tambero, que implicaba el tambo, también pasaron a la historia y en el interior ya no se deforman más los dedos como paletas los niños ordeñando, a cualquier hora, según el pasaje del camión y los tambos que se precian la leche no la tocan manos humanas, va directamente de la ubre al enfriador, el que cada tanto es vaciado por un camión cisterna.
El carbonero cumplía dos etapas, suministrar carbón casa por casa, pero también estaba la cuadrilla que hacía carbón en los montes indígenas, Hoy el carbón se compra en los comercios de grandes superficies y afortunadamente es importado, porque así el monte indígena podrá sobrevivir.

No existe más el mielero a domicilio, salvo el novio de la nena, y estamos en una crisis muy importante de las abejas por los elementos que se le agregan a los genes de las praderas que rechazan los insectos.
Antes la abeja era un agente auxiliar que los productores les pagaban a los apicultores o los dejaban tener las colmenas al lado de las praderas para que la pradera fuera polinizada y durara muchos años más en ser repuesta. Por más información a todos los que no pueden ver a Monsanto y algún otro fabricante de herbicidas.
El famoso sereno que prendía los candiles con grasa de potro en todo Montevideo y de paso vigilaba y pregonaba la hora con un canto que decía: Son las ocho y todo sereno.
Al Sereno lo sustituyó también el progreso, con otro tipo de elementos lumínicos, luego la energía eléctrica, el gas, y hoy las lámparas incandescentes están muriendo con las leds que no contaminan como las fluorescentes.
El portero humano ha desaparecido de lugares comerciales, pero han sido sustituidos por personal de seguridad, en mayor número e inclusive en las casas de apartamentos el portero es un servicio de 24 horas, que evita, pacíficamente el ingreso de personas extrañas, en especial el descuidista o el copador, al edificio o sin previo aviso de los habitantes.

Y nos despediremos hasta el viernes próximo con el afilador, aquel que hacía sonar un silbato muy característico, el que sustituyó su complicada máquina de poleas a pedal, por una bicicleta a la que se le agrega una cadena o una polea que le da velocidad a la piedra de amolar, claro que el otro día después de muchísimos años que no sentía al afilador pasó uno por casa y le arrimé todos los cuchillos con filo normal, no los filos de serrucho que esos fueron los que mataron el oficio del afilador y la falta de entrenamiento de los que iban heredando el oficio.

Me topé con uno que tenía las piedras mal gastadas y me estropearon los cuchillos.
Tampoco existen más los locales comerciales donde afilaban cuchillos y navajas, porque los peluqueros, ya no afeitan más, ni sacan muelas, ni hacen sangrías como en la antigüedad. Si mantienen la costumbre de no abrir los lunes no se a santo de qué, porque la mayoría de los peluqueros con patrones.
Antes tres oficios o algo más les daban para vivir y hoy con uno les alcanza y les rinde.
Añoro cuando muchacho que me iba a Buenos Aires, a aquellas peluquerías barberías y salón de lustrado de zapatos y la afeitada a la navaja dejaba la cara bien suave, bien lisa, no tiene nada que ver con la afeitada con hoja de afeitar.
Mi hermano asentaba la navaja con una lonja de cuero que se llamaba asentador y estaba fijada en un extremo a la pared, yo era niño y eso lo viví.
Me quedan como 50 oficios muertos o agonizantes y después analizaré los que están en ciernes como nuevos oficios o profesiones.

Que todo sea para bien…

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2 comentarios
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  1. Apareció el afilador y lo del carrito de la leche fue hace mucho y justo lo que claro aquí, es que aquella gente que antes nos traían las cosas a la puerta, ahora por la tecnología nos llegan por los call center y la internet. Si nos fijamos un poco, el mecanismo es el mismo.

  2. Cuantos trabajo habian antes que ya no estan, no estan mas los judios que te vendian colchones y muebles a plazo puerta a puerta y en los comercios y bancos los que manejaban las maquinas de escribir y las calcuradoras por ejemplo , hoy con la computadora desaparecieron los que no desaparecen son los religiosos que te siguen vendiendo puerta a puerta las biblias jajajaja..

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