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Un Vaz Ferreira

2. junio 2011 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ

Hace de esto unos cuantos años.
Me acuerdo de verlo pasar por los patios de la Facultad de Derecho, en aquel entonces, “y de Ciencias Sociales”, caminando derecho, sin mirar para los costados, sin pararse para hablar con nadie, concentrado en sus pensamientos.

Una vez un profesor de su misma materia, tal vez un poco o mucho por envidia, me dijo, a Ud. le parece que con esa cara pueda haber escrito los libros que escribió.
Era autor entre otros del Tratado de las Sucesiones en el Derecho Comparado, un montón de hojas que llenaban de conceptos parecidos pero no iguales de la materia, que comparaban las normas (miles de artículos) con otros miles de distintas procedencias.
Sucesiones en nuestro derecho está llena de recovecos, vaya uno a comparar con otras internacionalmente.

Pero no vamos a escribir sobre derecho, ni sobre o que fueron los Vaz Ferreira para este país.
A don Eduardo, perdón al Dr. Eduardo Vaz Ferreira, hijo del Dr. Carlos Vaz Ferreira, lo traté como ser humano en un balneario del lejano Este de nuestro país, que a pesar de haber trillado los mismos corredores en la misma Facultad y vivir a unas seis cuadras en Montevideo, nos empezamos a tratar con confianza con don Eduardo y Tula se querida esposa en el Balneario.

Mejor empezamos tomando simbólicamente un whisky, que materialmente le gustaba también, con don Eduardo y rememoremos tiempos mozos de él, porque yo era mucho menor y aprovechando que Tula no está podemos entrar en temas nuestros.
Una tarde me contó, que cuando él era Defensor de Oficio, le cayó una demanda de reconocimiento de hijo natural (por supuesto que no existía la prueba del ADN), contra, nada más, ni nada menos, que contra el Dr. Don Emilio Frugoni.

Emilio Frugoni

Sí, estoy escribiendo del que Ud. piensa, don Emilio el fundador del Partido Socialista en el Uruguay, soltero, pelado como una bola de billar, lentes de armazón gruesa, Decano de la Facultad de Derecho cuando el Golpe de Terra, la cual ocupó junto con los estudiantes y por una artimaña (fingieron una pelea entre estudiantes en la calle y don Emilio salió a separar) lo prendieron y lo mandaron no recuerdo si primero a la Isla de Flores y después a Buenos Aires o a esta última de pique nomás.

Don Eduardo que conocía a don Emilio desde que era un chiquilín, él, porque don Emilio era muy amigo de don Carlos y ambos del mismo pelo.
Don Eduardo, que sabía muy bien con quien hablaba, lo hizo directamente con don Emilio y resultó que la dama actora de la demanda, era una “militante calienta sillas” en un local del Partido Socialista medio extramuros, lo cual no quiere decir nada, pero vamos entrando en tema.

Don Emilio le dijo: “Mirá Eduardo, yo a esa señora no la conozco y por lo tanto el hijo no es mío, pero como le voy a negar mi apellido a un niño humilde”.

“No me voy a oponer”.
“Si sale favorable pagaré la pensión que me toque y si me muero mi familia podrá hacerse cargo de tal erogación”.
Pensar que hace muy poco tiempo sentí a uno de estos, que han fundido el partido que fundó don Emilio, referirse a la persona de éste, con términos despectivos en cuanto a su calidad humana, tanto política, como literaria.

Qué calentura me hizo agarrar, por suerte no retuve el nombre, pero a esta altura capaz que algún tipo, alfabeto le explicó quién fue este gran socialista.
Don Emilio fue contrario a la 4190 que terminó regalándole las bancas socialistas al Partido Nacional.

En eso están siguiendo la línea de sus enemigos de toda la vida, borran a los próceres históricos, buenos y malos, tanto les da.
Otra que me contó don Eduardo, fue cuando el gobierno peronista para sacarse de encima a don Alfredo Palacios, uno de los fundadores del partido socialista argentino, lo mandó de embajador a Uruguay.

Palacios era un personaje, no sé si calificarlo de típico o de caricaturesco.
Con el bigote engominado y revirado en las puntas hacia arriba.
El peinado bien engominado y de cotelete para disimular esos que se caen y nunca vuelven a crecer y el ponchito sobre los hombros, el chambergo bien calzado y la corbata de moña como dios manda.

Don Alfredo no era un hombre fácil, por lo menos para los hombres de su país y los propios socialistas argentinos, para él vivir en Montevideo era una cuestión normal, no sólo como embajador.
Tenía pasión por Punta del Este y se trillaba por Gorlero a las damas que no lograban pegar el esquinazo a tiempo.

Era como dicen en campaña, como capón loco, atropellaba cualquier bulto que se meneara.
Tuvo sus amores con una poetisa uruguaya y no de las viejas y también con la viuda de un ex Presidente uruguayo, la cual cada vez que iba a Buenos Aires iba a llevarle flores a la Recoleta y cuya correspondencia sentimental se guarda.
Volviendo a nuestro don Eduardo, cuando vino designado Embajador, lo fueron a recibir al Puerto de Montevideo, Vapor de la Carrera, el Presidente don Luis Batlle Berres y autoridades del ramo.

Por otra parte socialistas y fuerzas vivas.
Y a un costado estaban don Emilio Frugoni y don Carlos Vaz Ferreira esperando la llegada de su amigo.
Don Alfredo bajó por aquellas escalerillas tan feas de transitar y primero se dirigió a saludar a don Emilio y a don Carlos y luego de los abrazos de rigor, fue a saludar al Presidente de la República y demás dignatarios.
Del protocolo que deben seguir los diplomáticos hablaremos otro día.
Don Alfredo para los desmemoriados de hoy fue el primer legislador socialista de Latinoamérica.

No era nada fácil de tratar y se peleó con otros integrantes del partido, -resumiendo con la mayoría-, renunció al mismo, pero nunca a su condición de socialista.
Era una persona que se negaba terminantemente a atarse a dogmas o reglamentos, sino que la libertad estaba antes que nada.
No lo veo levantando la mano porque lo mandaron otros hacerlo.
Y como cierre para dejar saboreando la cosa a los blancos, resulta que como visita de cortesía, el Embajador tuvo que ir a saludar a don Luis Alberto de Herrera, quien era muy mañoso y cuando no quería hacer algo o quería salirse con la suya se hacía el sordo o se volvía sordo del todo.

Lo recibió en la Quinta y cuando Palacios lo saludó Herrera empezó a que no lo ubicaba y le preguntaba si era de los Palacios de Paysandú y ahí lo tuvo en un ir y venir y en definitiva el saludo del diplomático, con uno de los decanos de la política nacional, no pudo concretarse en debida forma.

Placeres de conocer a esta gente me fueron muy gratos y disfrutables, en lo que respecta a don Emilio, a don Eduardo y al viejo Herrera que lo vi un montón de veces con la cachilla de capota por 18 de Julio, a don Luis Batlle Berres con doña Matilde Ibáñez, comentando tarde en la noche los libros que estaban en oferta en la Feria del Libro, librería de 18 y Yaguarón y eso que en ese entonces, yo era un menor y él el Presidente de la República y lo mismo me pasó yo ya más madurito con el hijo Jorge Batlle que también era Presidente de la República y se le había escapado a los guardaespaldas en el edificio Ciudadela, los anteriores no estaban escapados porque ni guardia tenían.

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5 comentarios
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  1. Muy bueno haber vivido con esas grandes personalidades que hicieron este uruguay de una forma o de otra y tengo que decir que por lo que dice este articulo Vaz Ferreira era socialista cosa que creo que algun politico de hoy se desayuna. Lo de Frugoni ya es medio una institucion dentro de los populares (latas). Estas cosas de nuestra historia estan buenas informarlas porque no se porque se guardan en los baules y son muy pocos los que la saben.
    Un saludo a todos por ahí de Nelson Olavarría

  2. Don Emilio Frugoni, como Decano de la Facultad de Derecho no rajó para una embajada cuando el golpe de Terra, sino que ocupó el centro de estudios con los estudiantes.
    En el Parlamento cuando Terra fue a jurar, le gritó “Perjuro” y unos capangas lo golpearon y lo sacaron de las cámaras donde había sido electo por el pueblo.
    Hay que leer la Esfinge Roja para desayunarse de lo que fue la URSS en los momentos de Stalin.
    Hay tantas cosas que se tapan porque a los de ahora les daría vergüenza lo que hacía un socialista de la guardia vieja armado solamente con una pluma.

  3. Por favor corrijan un error tremendo: el Dr. Alfredo Lorenzo Palacios, primer diputado Socialista de América, fué dejado cesante como Rector de la Facultad de Derecho por el Peronismo en 1944. Derrocado el dictador en 1955, fue nombrado Embajador Argentino en el Uruguay por la Revolución Libertadora por sus lazos emotivos y naturales para con ese país (era hijo natural de un abogado Uruguayo del mismo nombre (nunca reconicido). Fue un hombre de actitudes políticas controverciales, pero de una honradez inquebrantable. Quienes tuvieron la suerte de tratarlo personalmente, por ese solo hecho enriquecieron sus vidas.

  4. felicitaciones. vuelvo a escribir porque envie incompleto mi mail saludos y felicitaciones.

  5. Que placer leer estos artículos.

    Felicitaciones.

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