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Vicios sociales

2. noviembre 2017 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ
Aquellas cosas que afectan de mayor o menor forma tanto la moral, como las buenas costumbres, la salud colectiva, la individual y podríamos irlos encarando desde distintos puntos de vista y comprobar que muchos afectan diversos estamentos sociales.

El gobierno del Dr. Vázquez persiguió justamente y en forma fuerte el tabaquismo y entiendo, en lo que me es personal, con variados resultados.

Los comerciantes pregonan por un lugarcito para fumadores en sus locales, lo cual me trae a la cabeza un razonamiento, un tanto lógico y exagerado, sería como permitir hacer pichí solamente en un rincón de la piscina.

Contaminar contamina, aunque a mi modo de ver y como ex fumador, convicto, gracias a cuatro síncopes cardíacos a los cuales sobreviví, sin prótesis cardíaca, ni marcapaso y llevo cuatro o cinco kilogramos demás, pero el cigarrillo no es el culpable sino el sedentarismo de un traga libros.

Aunque no me molesta sentir un poco de olor a cigarrillo, porque no me transformé en un neura, que después de haber apestado a toda la humanidad, con su humo, de cuatro cajas de cigarrillos diarias, ahora me ponga neurótico, con uno que está echando humo a prudencial distancia.

Me quedó sí, una cosa que me choca.
Son los empleados que en los cinco minutos que los dejan salir del comercio y lo hacen como perros que les soltaron la cadena y al llegar a la puerta de negocio, te echan a la cara la primera pitada a fondo.
Sea empleado o empleada me cae mal y me produce un rechazo visceral.
El uruguayo es un tipo muy especial, porque al principio pataleó, pero es ley, dura ley es ley y la cumple.

En España y en otros lados la cosa no fue tan fácil y la gresca sigue y se transgrede.
Lo de las fotografías espantosas en las cajas de cigarillos me parece exagerado, innecesario, hasta un tanto pueril y ridículo, teniéndonos a menos que con la foto del cuco nos van a asustar.

Otro, lo de no permitir la venta directamente y tener que pagar en la caja del supermercado y retirar en otro rincón o hacer que el bolichero vaya a buscar la mercadería a otro rincón del bar.

Eso embroma más al comerciante que al consumidor.
Lo elevado de los precios por los impuestos fomenta el contrabando y atenta contra la industria nacional.

En las ferias habría que mandar a los funcionarios que corresponda para requisar todos los cigarrillos paraguayos importabandeados.
Hay otros vicios sociales, que como dejan muy buenos dividendos en impuestos, no se les combate en una forma tan encarnecida como el cigarrillo.

El consumo del alcohol, se controla la edad, los horarios, la conducción de vehículos por aquellos que han olido un poco o bastante alcohol.

En los accidentes de tránsito tiene fuerte influencia el alcohol, pero también la tienen las motos, las bicicletas y los carritos de hurgadores.
El año pasado se vendieron 100.000 motocicletas, el anterior 90.000 y el transanterior 100.000, ¿el tránsito admite tal sobrecarga?.

Las reglamentaciones ¿están debidamente adecuadas?.
Cada requisa que hace la policía controlando documentación de motocicletas o uso de cascos llenan camiones de motos.

Párese en una esquina con semáforo y fíjese quienes contravienen las señales de tránsito.
Lo que se viene en cualquier momento tanto para motos, bicicletas y automóviles es el chaleco refractario de la luz, y en el caso de los autos por cualquier cambio de ruedas que haya que hacer. En Argentina ya está.

El alcohol, y en especial la cerveza, tienen una publicidad, por los medios, de una agresividad como si se tratara de varias empresas que compiten entre sí y es un oligopolio, de dos grupos grandes en el mercado.
El whisky en sus versiones etiqueta negra tiene estructurado un club de tomadores a los cuales los lleva y los va a buscar un remise en forma gratuita, claro que estamos hablando de un consumo caro, bastante caro y los amigos de la con limón tendrán que seguir remando de a pie.

Deplorable ver los informativos veraniegos de los muchachos en la mañana donde florean los peludos que tienen como si hubieran sacado el cinco de oro.
Hablando de juego, es otro vicio social, que no se combate, sino por el contrario se fomenta, inclusive en la gente que no debería jugar como es el obrero.
He visto a los mozos de café, que cuando hacen unos cuantos pesos de propina, salen expresos, a jugárselos a la quiniela, que pasó, de dos veces por semana cuando era muchacho, a dos veces por día.

La tómbola que no existía, es un engañapichanga con lo que paga.
El cinco de oro y el kini son otro tragadero de dinero.

Aunque de los peores debe ser el juego de la cédula que estamos jugando contra menores, muertos y no jugadores. Flor de negocio, para el que no juega.
En los comercios comunes se han colocado máquinas tragamonedas.

En los kioscos que levantan quiniela o en los locales Abitab red de cobranzas de los agentes de quinielas, hay tarjetas de raspar, creo que están impresas en Canadá, o sea que ni mano de obra nacional incorporan y los premios son otro chiste, porque al venir puestos de antemano, la banca no va a perder un mango ni por decreto.

Los casinos se justificaron por la construcción de grandes hoteles cinco estrellas, pero son unas máquinas de timbear a toda hora y la tontera humana de pretender ganarle a la computadora.
La única honesta era aquella ruleta con paño verde, el croupier, los pagadores, los fiscales y la bola que se tiraba a mano en un plato que estaba regulado como un reloj.
Ese es un juego honesto porque si yo juego a todos los números, me van a pagar 35 veces y me devuelven lo apostado al número ganador, o sea me devuelven 36 de 37 apostados.

Ese jueguito creado en base a los cálculos de las probabilidades de Blaise Pascal es matemática pura y se puede salir ganando, si se tuvo suerte en unas cuantas bolas, irse, irremediablemente irse, porque lo que hace perder al jugador de la ruleta es la ambición de hacer saltar la banca.

Podrá darse una vez, pero dudo que sea en la suya.
Sería menospreciar a la mafia, pensar que colonizaron el desierto de Nevada, metiendo casinos a todo lujo, con réplicas de la torre Eiffel y todo lo que se le pueda ocurrir a un nuevo rico para perder dinero.
No señor y si Ud. va a Las Vegas, no encontrará a los muchachos de CSI, porque son una ficción de la televisión, pero si va al baño a orinar encontrará varias máquinas tragaperras, como le dicen los españoles, por el camino, por si la tentación es más fuerte que la necesidad.

Los hoteles más baratos son los de Las Vegas, porque a Ud. le van a vaciar los bolsillos no por dormir, sino por estar despierto y la ciudad no duerme.

Con aquello del Parque Hotel, que todavía anda en averiguaciones, si no archivaron el expediente sin informarme, es valor sabido que en la ruleta clásica, si da una utilidad inferior al 33% es porque metió la mano o la cola el diablo.

Pensar que los jubilados antes se acomodaban un poquito los ingresos, apuntando quiniela en un boliche o vendiendo números de lotería por la calle.
Eso fue, ahora la quiniela se anota por computadora y la lotería no da un mango y la gente se tienta con las cifras del cinco de oro o del kini.

Los juegos cada día son más ambiciosos a favor de la banca, donde se dan el lujo de sacar al azar para un costado y tal día no llevan tal número, ni tal otro, ni tal otro.
En una palabra hay que jugar los números que ellos quieren y eso me calienta, lo mismo que esos comercios donde uno pide una Coca Cola y le dicen no nosotros vendemos Pepsi Cola solamente, bueno deme una Sprite Cero, perdone señor la casa solamente vende 7 Up.

Si pago por qué tengo que consumir lo que ellos quieren y no lo que a mí se me antoja.
Hay por ahí una ley del consumidor pero creo que gastaron tiempo y tinta redactándola y quedó en un rincón.

Más adelante seguiremos con los vicios sociales que son muchos más de los que Ud. se imagina, pero como están al alcance de la mano publicitados, en forma tal en que la habitualidad le quita trascendencia y pasan desapercibidos pero subliminalmente están ahí y por cierto muy a mano.

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3 comentarios
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  1. jajajaja………yo estuve siempre de acuerdo con tabaré en lo de prohibir el tabaco la yerba no, que la relamenten nomas.
    hay que ir para las Vegas, hay que sacar el 5 de oro y tomarse unos etiqueta negra antes….!!!!!!

  2. Pero la gente nunca va a dejar de jugar y apostar porque es una fiebre. Como tampoco se va a dejar de tomar alcohol y de fumar. Nadie dejará de engañar a su mujer ni de hacer trampas a los familiares y amigos. El que sale torcido con los vicios, mama mía!!!!
    Y como calienta cuando te sentas en el bar y pedis una Coca y te dicen, no, aca solo trabajamos la linea Pepsi!
    Muy bueno!!!!

  3. Hay que ir a comprar tierresa a tacuarembo capaz que por ahi te sacas la grande y viene con pozo de petroleo…

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