Alquimia: el origen

Mientras tanto, hubo indudablemente muchos tontos que entendían el lenguaje de la alquimia solamente en su sentido literal, y muchos charlatanes que lo usaban para fines egoístas, no puede sin embargo negarse que debe haber habido algo más en ella, que la mera pretensión, para embrollar la mente y atraer la atención de tantos hombres inteligentes.

Hitchock, un instruido escritor americano, que publicó en 1857, “Observaciones sobre la Alquimia y los Alquimistas”, (por ejemplo dice “los alquimistas genuinos eran hombres religiosos, que pasaban su tiempo en investigaciones legítimas, ganando una subsistencia honesta, y, en contemplaciones religiosas, estudiando cómo podrían realizar la unión de la naturaleza divina y humana expresada en el hombre por una sumisión iluminada hacia la voluntad de Dios; lo estudiaron he hicieron pública la manera propia de ellos, como un método de adquirir o penetrar en este estado, como el único descanso del alma.”

En otro lugar dice: “El objeto de la Alquimia era el Hombre; mientras que su fin era la perfección del hombre, el que se suponía reconcentrado en cierta unidad con la divina naturaleza.”

Los alquimistas estaban adelantados en su filosofía, indudablemente de acuerdo son su edad, y no deseaban que sus opiniones se diesen a luz a todo el mundo, que no estaba preparado aún para recibirlas y para apreciarlas; entonces se comunicaban sus pensamientos e ideas unos con otros en un lenguaje y en unos símbolos para ellos únicamente conocidos. Hablaban del Hombre, y lo hacían figurar como una Piedra, y el fuego que purificaba la piedra lo representaban por la serie de pruebas y tentaciones, con las cuales la naturaleza moral del hombre se purifica.

Así también, el azufre, el mercurio, la sal, y muchas otras cosas, eran símbolos con los cuales enseñaban lecciones de importancia religiosa profunda a sus verdaderos adeptos, cuyas lecciones, comprendían mal los otros, lo que condujo a miles, a la investigación vana e inútil de trasmutar por algún método tangible a los metales inferiores en oro.

“¿Quien, dice uno de éstos filósofos, “es el que debe culparse?” ¿el Arte, o aquellos que lo buscaron sobre principios falsos?”

La Francmasonería y. la Alquimia han buscado los mismos resultados (la lección de la Verdad Divina y la doctrina de la vida inmortal y ambas las han buscado por el mismo método, el del simbolismo.
Por lo tanto, no es extraño que en el siglo XVIII, y quizás antes, encontremos incorporaciones de muchas de estas ciencias de la alquimia con la Francmasonería.

Los Ritos Herméticos y los Grados Herméticos, eran comunes, y aún se encuentran sus reliquias existentes en grados que no trazan en lo absoluto el origen de la alquimia, pero muestran algunas de sus huellas en sus rituales.

El grado 28, del Rito Escocés o el Caballero del So!, es enteramente un grado hermético, con el mismo derecho y emparentado con el del título “Adepto de la Masonería,” por el que se conoce algunas veces.

En la historia de la ciencia, la alquimia (del árabe al-khīmiyā) es una antigua práctica protocientífica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte.

La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio romano, en el Imperio islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2.500 años.
Por su vastedad esta etapa de los estudios los dividiremos en dos partes para no perder el sabor y los misterios.

La alquimia occidental ha estado siempre estrechamente relacionada con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trimegisto (Hermes T. como detallamos en el artículo anterior), una deidad sincrética greco egipcia y legendario alquimista.

Estas dos disciplinas influyeron en el nacimiento del rosacrucismo, un importante movimiento esotérico del siglo XVII.

En el transcurso de los comienzos de la época moderna, la alquimia dominante evolucionó en la actual química.

Actualmente es de interés para los historiadores de la ciencia y la filosofía, así como por sus aspectos místicos, esotéricos y artísticos. La alquimia fue una de las principales precursoras de las ciencias modernas, y muchas de las sustancias, herramientas y procesos de la antigua alquimia han servido como pilares fundamentales de las modernas industrias químicas y metalúrgicas.

Aunque la alquimia adopta muchas formas, en la cultura popular es citada con mayor frecuencia en historias, películas, espectáculos y juegos como el proceso usado para transformar plomo u otros elementos en oro.

Otra forma que adopta la alquimia es la de la búsqueda de la piedra filosofal, con la que se era capaz de lograr la habilidad para transmutar oro o la vida eterna.

En el plano espiritual de la alquimia, los alquimistas debían transmutar su propia alma antes de transmutar los metales.

Esto quiere decir que debían purificarse, prepararse mediante la oración y el ayuno.

Los alquimistas sostenían que la piedra filosofal amplificaba místicamente el conocimiento de alquimia de quien la usaba tanto como fuera posible.

Muchos aprendices y falsos alquimistas, tenidos por auténticos alquimistas, gozaron de prestigio y apoyo durante siglos, aunque no por su búsqueda de estas metas ni por la especulación mística y filosófica que se desprendía de su literatura, sino por sus contribuciones mundanas a las industrias artesanales de la época: la obtención de pólvora, el análisis y refinamiento de minerales, la metalurgia, la producción de tinta, tintes, pinturas y cosméticos, el curtido del cuero, la fabricación de cerámica y cristal, la preparación de extractos y licores, etcétera.

La preparación del aqua vitae, el «agua de vida», era un experimento bastante popular entre los alquimistas europeos.

Los alquimistas nunca tuvieron voluntad para separar los aspectos físicos de las interpretaciones metafísicas de su arte.

La falta de vocabulario común para procesos y conceptos químicos, así como también la necesidad de secretismo, llevaba a los alquimistas a tomar prestados términos y símbolos de la mitología bíblica y pagana, la astrología, la cábala y otros campos místicos y esotéricos, de forma que incluso la receta química más simple terminaba pareciendo un obtuso conjuro mágico.

Más aún, los alquimistas buscaron en esos campos los marcos de referencia teóricos en los que poder encajar su creciente colección de hechos experimentales inconexos.

A partir de la Edad Media, algunos alquimistas empezaron a ver cada vez más estos aspectos metafísicos como los auténticos cimientos de la alquimia y a las sustancias químicas, estados físicos y procesos materiales como meras metáforas de entidades, estados y transformaciones espirituales.

De esta forma, tanto la transmutación de metales corrientes en oro como la panacea universal simbolizaban la evolución desde un estado imperfecto, enfermo, corruptible y efímero hacia un estado perfecto, sano, incorruptible y eterno; y la piedra filosofal representaba entonces alguna clave mística que haría esta evolución posible.

Aplicadas al propio alquimista, esta meta gemela simbolizaba su evolución desde la ignorancia hasta la iluminación y la piedra representaba alguna verdad o poder espiritual oculto que llevaría hasta esa meta.

En los textos escritos según este punto de vista, los crípticos símbolos alquímicos, diagramas e imaginería textual de las obras alquímicas tardías contienen típicamente múltiples capas de significados, alegorías y referencias a otras obras igualmente crípticas; y deben ser laboriosamente «descodificadas» para poder descubrir su auténtico significado.

Claro que es preferible darle sabor a poco que a demasiado y por lo tanto continuaremos en el próximo número con la alquimia en la historia, en el Egipto, la sensacional alquimia en la China y en la India, en el mundo griego y romano y en el islam donde tuvo una influencia cultural formidable, su influencia en la edad media y la moderna y el renacimiento y su decadencia en occidente y la alquimia moderna.

4 comentarios en “Alquimia: el origen

  • el 1 noviembre 2013 a las 10:12
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    En la epoca de las cazas de brujas los alquimistas eran como los brujos con titulo, los intelectuales pero echiceros al fin, espero el que viene.

  • el 1 noviembre 2013 a las 10:27
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    Especialisima esta historia para la noche de halowin y eperamos las historias del los alquimistas de egipto india y china que deben estar muy buenas tambien, saludos

  • el 24 noviembre 2017 a las 10:30
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    Creo que el odio y el amor conviven en todas las personas porque cuando maltratan a alguien que vos amas te volves irracional contra el maltratador y eso es odio un sentimiento que nace desde el amor.

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