Librería de usados

Los libros usados ejercen una fascinación peculiar
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Existe toda una clase de buscadores de tesoros que visitan las librerías de Tristán Narvaja y de la Ciudad Vieja tras una gema escondida, una edición rara, un autor que todavía no es de culto pero al que es cuestión de darle tiempo.

En ese camino aparece un espécimen muy particular: el librero.

Se trata de gente que tiene una relación muy especial con los libros, los ven de muchas maneras: la fecha de edición, el número de edición, la dureza de la tapa, el diseño de la tapa, la calidad del papel, el olor del papel, la tipografía, la corrección, el tacto.

La calidad de la escritura, también, por supuesto, la calidad del autor, el reconocimiento de su firma, el goce estético, cómo no.

Cuando era muchacho y hoy siendo un muchacho con demasiado uso sigo teniendo la misma duda si soy bibliófilo o bibliómano, pero no logro pegar un ojo si no tengo mi libro al lado, así sea Isidoro Cañones o La Risa de Bergson o ¿Quién le teme a Virginia Wolf?, no me puedo dormir, así me haya tomado algún whisky con los amigos.

En 18 de Julio al lado de lo que qer a el Cine Grand Palace, que con el tiempo se devino en El Galpón, Sala 18, aunque en el Galpón original no existe más y hay un edificio de apartamentos porque la piqueta fatal del progreso se tragó el galpón clásico, en el cual tuve el placer de ver y escuchar los monólogos telefónicos de China Zorrilla o de Carlos Perciavalle cuando se hacían las famosas galponeadas, con el Beto Sobrino, RubenYañez hincha de Rampla el hombre, y hacedor de la fruncionalidad del Teatro del Notariado junto con Mario Galup.

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4 comentarios en “Librería de usados

  • el 23 mayo 2014 a las 11:12
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    La calle Tristan Narvaja es esos de los lugares para recorrer mas lindos de montevideo, porque cuando paseas te encontrar libros perdidos, de esos que prestaste alguna vez y nunca te devolvieron.

  • el 6 febrero 2015 a las 23:59
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    YO . . . EL LIBRO USADO

    “Soy conocimiento, luz y pensamiento.”

    Orgulloso grito,
    mi origen bendito,
    nací en una imprenta,
    sin mancha ni afrenta.

    Crecí en los estantes,
    baldas, confortantes,
    pasé varios años
    en los entrepaños.

    Anaquel, repisa,
    sin correrme prisa,
    me mostré en vitrinas,
    algunas muy finas.

    Probé aparador,
    también mostrador,
    sabia estantería,
    de una librería.

    Por cierto descuido,
    caí en el olvido,
    sólo, sin respaldo,
    viví siendo saldo.

    En bodegas varias,
    sintiéndome paria,
    estuve apilado,
    dañado, . . . cansado.

    Lleno de pesares,
    conocí bazares,
    anduve en las “ferias”
    de las periferias.

    En tianguis de barrio,
    padecí “mal fario”,
    sentí escalofrío,
    toqué suelo frío.

    Sufrí, cual gusano,
    fui de mano en mano,
    de gente ignorante,
    conducta aberrante.

    “Cháchara”, me dicen,
    “viejo”, me maldicen,
    arrancan mis pastas,
    preciosas y castas.

    Me rompen las hojas,
    que lucen añosas,
    me pisan, me avientan,
    mi ser desalientan.

    Hoy, luzco maltrecho,
    mas no soy desecho,
    aunque estoy “usado”, . . .
    quiero ser comprado.

    Respeto exijo,
    con celo prolijo,
    requiero cuidado,
    ser revalorado.

    Pues, no soy “pirata”,
    de tinta barata,
    cultura contengo,
    a eso me atengo.

    Necesito, urgente,
    por lúcida gente,
    ser reglamentado
    y . . . dignificado.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 15 de octubre del 2007
    Dedicado a mi papá, Gonzalo Ramos Amaya (QEPD)
    Reg. SEP Indautor No. 03-2008-071113112400-14

  • el 20 mayo 2015 a las 19:34
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    LIBRERIA DE VIEJO

    “Se vuelve lo más deseado, el hallazgo . . . inesperado.”

    Librería de viejo,
    la de aroma añejo,
    librería de usado,
    del tiempo pasado.

    Frecuentes visitas,
    todas exquisitas,
    lugar fascinante,
    misterio constante.

    Pisar laberinto
    del saber, . . . recinto,
    encapsulamiento
    del conocimiento.

    Como en docta gruta,
    emprender la ruta,
    seguir el camino
    de nuestro destino.

    Andar callejones,
    recorrer secciones,
    vagar por pasillos,
    estrechos corrillos.

    Vivencia, existir,
    mundano sentir,
    vitrinas, estantes,
    sorpresas bastantes.

    Mirar ejemplares,
    goces oculares,
    bellos empastados,
    folletos gastados.

    Observar impresos,
    volúmenes viejos,
    textos incunables,
    todos invaluables.

    Colecciones serias,
    las enciclopedias,
    ex libris, cultura,
    el arte es ventura.

    Curioseando vibro,
    ¡bendito es el libro!,
    en manos delicia,
    táctil la caricia.

    Hojeando las obras,
    la vida recobras,
    nostalgia, emoción,
    late el corazón.

    Clásico adorado,
    descatalogado,
    revistas añosas,
    esperan ansiosas.

    ¿Estudiar tú gustas
    las biblias vetustas?,
    esas más antiguas,
    hoy, están exiguas.

    Leyendo, no pecas,
    joyas, bibliotecas,
    de papel alhajas.
    tu ser agasajas.

    Precio, poco importa,
    su edición te aporta,
    sapiencia, instrucción,
    sabia educación.

    Librero anticuario,
    arca, relicario,
    que asilas los saldos,
    opacados, gualdos.

    Bodegas, tapanco,
    Cliente digno, franco,
    de segunda mano,
    Mercader, hermano.

    Repudio a lo injusto,
    el trato más justo.
    alma reconcilia,
    tomos, bibliofilia.

    Preservar el rito,
    lo demás . . . es mito,
    ¡hábito, fiel tradición,
    el hallazgo de ocasión!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 14 de marzo del 2006
    Dedicado al Sr. Fermín López Casillas
    Reg. SEP Indautor No. 03-2007-082112003600-14

  • el 31 julio 2016 a las 18:14
    Permalink

    La última parte es plagio de una nota del observador. Un amante de los libros podría al menos haberse tomado el trabajo de citar para hacer justicia a la fuente.

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