El mundo cambia: Europa lucha solo por sobrevivir
Para la Unión Europea los tiempos se acortan. Y no por una fatalidad inevitable, sino por una acumulación de decisiones desacertadas.
Mientras el mundo avanza, Europa sigue debatiendo cómo llegar a objetivos que no tiene claros en común, que generan conflictos de unidad, que la paralizan y la empobrece.
El ascenso de Donald Trump, más que una anomalía, terminó de desnudar una debilidad que ya no encuentra forma de maquillar. Entre el conflicto ucraniano, el avance chino y la parálisis interna, el peso político europeo se fue diluyendo hasta volverse casi decorativo. La amenaza de aranceles, la ambigüedad estadounidense frente a Ucrania y hasta la insólita ambición sobre Groenlandia completan un cuadro que ya no admite la máscaras de ingenuidad.
La respuesta europea, sin embargo, fue la de siempre: diplomacia cuidadosa, gestos conciliadores y la esperanza —siempre optimista— de no incomodar a Washington. El resultado fue el previsible: más presión, más desprecio y la confirmación de que la UE es percibida como un socio fragmentado y dócil.
Parte del problema es estructural
Una Unión atrapada en la unanimidad, incapaz de decidir con rapidez y reacia a ceder soberanía en los temas que realmente importan. Para no molestar a la Casa Blanca, se enfrió el diálogo con China, se gestionó a medias la relación con Moscú – evitando el caca a cara con Putin – y se resignó cualquier intento serio de autonomía estratégica.
Nada de esto fue inesperado
Desde Obama, Estados Unidos mira hacia Oriente, y Trump simplemente lo dijo en voz alta. Lo sorprendente no es el cambio estadounidense, sino la persistente negativa europea a tomar acciones y de esconder la cabeza en el hoyo frente a sus problemas. No entender que el mundo ha cambiado. Desde esa lógica, Europa debería fortalecer alianzas estratégicas para centrare más en los puntos beneficiosos en común con los demás países y menos en las diferencias.
Sin una política exterior común, sin independencia militar y sin alianzas estratégicas más ambiciosas —incluido el Reino Unido y socios afines—, Europa seguirá reaccionando al sonido de las tribunas en lugar de actuar. Y en ese juego, la Unión no corre el riesgo de desaparecer: corre el riesgo de seguir existiendo sin importancia para el mundo.

Pura fantasía todo se va a normalizar en cuanto Estados Unidos arregle el mundo como lo hizo siempre ya lo verás. Europa no tiene las riquezas de antes porque se independizaron sus colonias esa es la realidad pero Estados Unidos les va a dar una mano frente a los enemigos y se van acomodar.