MÚSICA

Adiós al Negro Rada

Rada se fue cuando todavía tenía proyectos, canciones por cantar y encuentros pendientes. Se encuentra de luto tanto el candombe, como la música popular uruguaya y rioplatense.

Rubén Rada, “El Negro Rada”, murió este miércoles 26 de agosto de 2026, a los 83 años, después de permanecer internado durante un mes debido a una neumonía y sus complicaciones. Con su partida desaparece una de las figuras más influyentes, queridas y singulares de la música uruguaya.

Cantante, compositor y percusionista, Rada construyó durante más de seis décadas una identidad artística imposible de separar del candombe. Pero reducir su legado a un solo género sería injusto: su música transitó por el rock, el jazz, el funk, el soul, el pop, la murga, el tango y otros sonidos rioplatenses, siempre con una personalidad propia.

Una carrera sin fronteras

De origen humilde, comenzó su recorrido musical en los años sesenta. En 1965 se incorporó a The Knights, posteriormente conocido como El Kinto Conjunto (dando inicio al candombe beat), después de haber participado también en la banda de jazz: Los Hot Blowers. En aquellas presentaciones empezó a hacerse conocido no solamente por su talento musical, sino también por su particular sentido del humor y su capacidad para conectar con el público.

Más tarde llegó Tótem, una de las bandas esenciales y más grandes del rock uruguayo. Allí la mezcla de rock, música latina y candombe, sumada a la voz inconfundible de Rada, produjo una fórmula que todavía hoy conserva vigencia. Su primer álbum, Las Manzanas, apareció en 1969.

A lo largo de los años, Rada publicó una enorme cantidad de discos y convirtió la experimentación en una de sus principales características. Sus canciones incorporaron los tambores del candombe y los coros de la murga, mientras su trayectoria internacional lo llevó a trabajar con sellos como EMI Latino y Universal Records. Entre sus admiradores estuvieron Paul McCartney y Milton Nascimento.

Su inquietud artística tampoco disminuyó con el paso del tiempo. Grabó música infantil, proyectos instrumentales y trabajos conceptuales. En Tango, Milonga & Candombe, subtitulado Música negra del Río de la Plata, profundizó en las raíces africanas presentes en la música rioplatense.

El artista que nunca se detuvo

La última etapa de su carrera volvió a demostrar que Rada no estaba dispuesto a vivir de la nostalgia. Compartió canciones con artistas de distintas generaciones, desde Fito Páez y Coti hasta Sebastián Teysera, Adriana Varela, Carlinhos Brown, Pablo Milanés y Trueno. En 2025 publicó Gamurgatrónica, una propuesta que combinó candombe y murga con música electrónica y sonidos contemporáneos.

Incluso durante 2026 continuó trabajando. El día de su cumpleaños 83 estrenó ¿Quién va a cantar?, un ciclo audiovisual de encuentros con músicos de distintas generaciones, cuyo primer episodio tuvo como invitados a La Vela Puerca. También preparaba un homenaje a Tótem y tenía previstos conciertos para octubre.

La muerte lo encontró, entonces, haciendo aquello que definió toda su vida: crear, mezclar, experimentar y buscar nuevos caminos.

La verdadera dimensión de Rubén Rada no se mide solamente por la cantidad de discos, canciones o colaboraciones. Su mayor legado está en haber demostrado que el candombe podía dialogar con prácticamente cualquier lenguaje musical sin perder su identidad.

Rada fue tradición y vanguardia al mismo tiempo. Fue percusión, humor, melodía y una voz reconocible desde la primera frase. Pero, sobre todo, fue un artista que convirtió sus raíces en una plataforma para mirar hacia adelante.

Quizás por eso cuesta tanto imaginar un Uruguay sin Rubén Rada. Porque su voz, sus tambores y esa sonrisa que parecía acompañar cada canción forman parte de una memoria colectiva que no desaparece con su muerte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *