Matlock: Segunda temporada
Luego de 30 años sin dejar rastros en la pantalla, regresa el célebre y astuto abogado sureño. Cuenta con el mismo carácter y la misma brillantes para resolver los casos, aunque su regreso es en versión femenina.
Pocos esperaban que Matlock regresara, quizás porque no cumplía con las recetas instantáneas actuales de producir series a la carta. Pero regresó. Y con un giro que no es menor: Matlock ya no es un hombre.
La dulce abuela Madeline (Kathy Bate) se convierte en la sentimental y comprensiva “Matty” como compañera de pasantía del bufete. También es la astuta, implacable y manipuladora Matlock en los estrados de los tribunales.
¿Qué busca la dulce “Matty?
Se trata de una abogada septuagenaria que vuelve al ruedo infiltrándose en un poderoso bufete. Ella es discreta, aparentemente inofensiva, utiliza esa invisibilidad social que suele pesar sobre las mujeres mayores como su arma más eficaz. No busca solo ganar casos: busca justicia. O, más bien, venganza.
¿Cual es el motivo de infiltrarse en ese poderoso bufete de abogados?
Una de las intrigas de la serie, es que Matty no es quien dice ser. Su verdadero apellido es Kingston. Su hija murió a causa de la crisis de los opioides y alguien en ese despacho ocultó pruebas que podrían haber evitado la tragedia. Esta no es solo una serie legal: es una madre enfrentándose al sistema que protegió a los culpables.
La serie dialoga con su propio legado. En este universo, la Matlock original existió. El personaje de Andy Griffith es parte de la cultura pop dentro de la ficción. Y ahí está el gesto más inteligente: no borrar el pasado, sino confrontarlo. Antes, el abogado sabio y moralmente superior era hombre. Hoy, el poder adopta el rostro de una mujer mayor que finge fragilidad para desarmar a sus adversarios.
Creada por Jenny Snyder Urman, mente detrás de Jane the Virgin, la nueva Matlock no reinventa el procedimiento de la serie original: caso semanal, trama horizontal, ritmo clásico. Pero lo hace con conciencia. La protagonista se mueve en la línea de Elsbeth Tascioni, cuya propia serie, Elsbeth, también apuesta por mujeres excéntricas que subestiman a propósito el espacio que ocupan.
Lo interesante no es solo el cambio de género del personaje. Es lo que implica: el poder ya no necesita voz grave ni el acostumbrado traje gris de la celebre serie de los 80’. Puede llegar con bastón, sonrisa amable y una herida abierta que exige reparación.
¿Podrá la frágil “Matty” desenmascarar a los culpables del fallecimiento de su hija?
En tiempos donde el revival suele ser puro reciclaje, Matlock demuestra que revisar un clásico también puede ser una forma de cuestionarlo.

