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Casi de la familia

10. febrero 2011 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ

Andaba por el invernáculo de Santa Teresa, mirando el árbol del viajero y pensando si la historia de su nombre sería real o una fábula como tantas, de las que consumimos a diario.

Del lado de afuera, había unas plantas con cara conocida, mi duda era si estaban con flor o eran sus frutos, pero claro, por supuesto, si eran plantas de abacaxí o ananá, colocadas ahí, por la mano de algún veraneante, que comió el fruto y enterró el cabito de arriba, bastante pinchudo por cierto y cuidado a propósito o por desapercibimiento de los jardineros, se había hecho planta, claro que el fruto era del tamaño de una lamparilla de luz tipo balón de 40 w., incomible por cierto.

En la vuelta andaban unos chiquilines, bastante molestos, que apaleaban en las fuentes donde están las carpas. Entiéndase bien, no puse las carpas donde están las fuentes, sino las fuentes en el sentido arquitectónico de la palabra, llenas de agua, nenúfares, victorias regias y un montón importante de carpas (peces) que andaban en la vuelta por si caía algo para comer.

En esas fuentes, se reproducen bien, porque ponen los huevos en las plantas y los alevinos (las crías), cuando nacen, se esconden debajo de las hojas, para que los benteveos o bichofeos no los pasen a bodega, porque son muy buenos pescadores al vuelo.

Uno de los chiquilines, el peor, se creyó que era Demetrio el Gladiador y agarro por los cuernos a una chiva, bastante grandecita y a los chivos no hay como menearles el morro, para que les vengan unas ganas incontenibles de topar.
Los demás hermanos muertos de risa, mientras este iba y venía, para adelante y para atrás, agarrado de los cuernos, cara a cara con la chiva.
Era una pulseada suave al principio, pero la chiva entró a levantar presión y el chiquilín a cansarse.

Lo salvó, de una buena revolcada, el hermano más grande, que se montó en la chiva y le agarró los cuernos por el lado de atrás.
El chico soltó y se borró, el otro la tuvo un rato hasta que la chiva como la tenían de atrás, no era juego para topar, se olvidó del tema y quedó tranquila.

Pero la chiva era muy sociable y se me aquerenció a mí, siguiéndome de atrás, zona de mi cuerpo que no se la facilitó a ningún bicho que tope y de los otros tampoco.
En mérito a que no podía sacármela de encima, me asocié a ella y la iba conversando de costado, pero sin descuidar, porque si la facilitaba la tenía atrás de vuelta.

En una de esas, vi a unos veraneantes por un día, que llevan, mantel, vasos, botellas, todas las cosas de masticación como ser: milanesas al pan, pascualinas varias, huevos rellenos, tomates rellenos, zapallitos rellenos y cada uno va manoteando y lo va bajando con algún trago de una bebida sin alcohol o con baja graduación alcohólica, porque en su defecto vienen los guardianes y hay problema.
La chiva, seguía con la matraca, acompañando hasta que me di cuenta, que estaba muy interesada en la tenida de masticación familiar y opté por pasar por el lado de los comensales, dejándolos a ellos entre la chiva y yo.

Santo remedio se le abrió el apetito al caprínido y le entró a dar de punta a todo lo que tenía pinta de comida para humanos y los turistas trataban de espantarla, ignorando que para ella esos ademanes eran amenazantes, agresivos, desafiantes, y como terminó el tema no lo sé porque me borré para el lado de los patos que algunos nadaban en un lago verde de algas y otros se calentaban las patas en el suelo.

Había unos patos silvestres llamados coscoroba, bien blancos, no tan elegantes como el ganso o el cisne y de tamaño un poco menos que el ganso.
Para hacerme el conocedor, me le acerqué a uno de los dos y me curtió a picotazos, con ese pico medio raspador que tienen, me hice el tonto, como que no había pasado nada, no es cuestión de andar sacando patente de nabo porque sí.
Me fui a las casas donde me esperaba Ramón, Ramón tiene nombre de cristiano, pero no es, sino que es una nutria, la que es un roedor, que tiene un par de incisivos color zanahoria y bien largos.

Pero Ramón era amigo, un amigo mimoso que le gustaba que le rascaran el lomo.
Por la mañana rumbeaba para la cama de las gurisas, subiendo, aunque Ud. no lo crea, una escalera de caracol, con la sana intención de despertarlas y así lo hacía.

El único peligro de Ramón era cuando hacía mucho calor, como es un bicho de agua, se metía en el pozo negro y había que hacerlo salir por el robador, a pura conversación, porque no había quien lo agarrara con el olor y la mugre que tenía, y luego bañarlo a pura manguera.
No sé si se dejaba bañar para quedar limpio o lo hacía para que le pegaran una buena refrescada, aunque él tenía bien presente que limpio entraba a las casas y sucio quedaba afuera.

Le encantaban la galletitas dulces, lo que tenía un inconveniente, porque no tenía límite con las galletitas, pero el tenía capacidad limitada y en un de repente empezaba a largar unas bostitas más chicas que las de la oveja y más grandes que las de la liebre.

Lo llevábamos al estero o a las taipas y se pasaba las horas en el agua y cuando la cosa no daba para más le pegábamos el grito “Ramón” o le chiflábamos y el hacía una especie de tos y sabíamos por donde estaba y se venía a donde estábamos nosotros, eso sí, había que esperar que se secara.

Un día La Peki, una perra chica blanca con algunas manchas negras y pelo de alambre, estaba mimoseando entre mis piernas mientras yo le rascaba el lomo y de repente apareció Ramón como cohete con los dientes color zanahoria para adelante y le dio en el medio de las costillas a la perra que salió volando.
Hay que ver como hasta los animales silvestres se ponen celosos cuando alguien se les arrima a la querencia.

Por este incidente estuvo ofendida La Peki con el Ramón como tres o cuatro días.
Un día Ramón desapareció sin previo aviso, no sé si se aquerenció con una Ramona o con un Ramón, porque por más que éramos muy amigos jamás le vi los documentos.
Se debe haber ido a formar su familia de los myocastoridaes, ya no fue más cristiano, ni perro, fue nutria.

“A la memoria de Gerardo Geymonat
que también se fue sin avisar”.

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2 comentarios
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  1. quisiera saber el nombre de la persona que escribio este articulo,gracias

  2. hola quisiera saber quie es comouste,gracias

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