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El asalto al Paganini

4. Noviembre 2010 | Por | Categoria: Insólito

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Por Niquita Nipone

El 12 de julio de 1961, mañana invernal, gris, ventosa, en la rambla portuaria y la calle Colón, en el Cambio Paganini, nadie podía pensar lo que ocurriría momentos después.

A las once, cuatro hombres se bajaron de un taxi que permaneció en marcha; uno quedó en la puerta de campana y los otros tres entraron al Cambio, son sendas pistolas calibre 45 en mano.

Eran el Mincho Martincorena, el Negro Viñas y Nicanor Noguera, quienes redujeron a los dos empleados y les pidieron las llaves de la caja fuerte, los empleados no las tenían consigo, dado que estaban puestas en la caja, que todavía no había sido abierta.
En ese momento llegó otro empleado que había ido a hacer un mandado. El que estaba de campana afuera, Evelio Viñas lo llevó atrás del mostrador junto con tres clientes, a quienes alijeró de joyas y dinero que llevaban encima.
Los encerraron a todos en una pieza del fondo y rápidamente llenaron un maletín con billetes de distintas procedencias por un monto de 80.000 pesos.
En total el trabajo duró menos de cinco minutos.

Fue de mañana y a cara descubierta, lo que demuestra lo seguros que estaban de que nadie los conocía en el medio y el cambio estaba medio regalado porque el estudio para el asalto consistió en mirar de pasada y nada más. Además por ahí no circulaba mucha gente.

Pero, por esos imponderables que tiene el destino, en el momento en que los ladrones salían del negocio se encontraron con tres policias de Hurtos y Rapiñas que pasaban en su recorrida portuaria: el oficial Pedro Píriz Pereyra, de 26 años, el agente Ruben Do Reis, de 21 años, y José María Blanco de 31 años.

El taxi estaba en segunda fila, porque no había lugar para estacionar. Cuando salieron del cambio, entró primero Evelio Viñas, que quedó del lado de la calle y después el Negro Viñas, que quedó del lado de la vereda. Cuando va a subir Noguera al auto, aparecen tres policías y uno lo agarra. Se llamaba Píriz. Blanco se puso adelante, apoyado en el guardabarros y el tercero, que era Do Reis, le pone la pistola en la cabeza al chofer.

Faltaba llegar el Mincho Martincorena que había quedado encerrando a los empleados.
Los policías no se habían dado cuenta de que eran asaltantes, sino que creyeron que eran bagayeros. No vieron para nada el asalto. Y ahí fue que se armó el tiroteo. Y ya con dos policías heridos, sale del cambio el Mincho, y se suma a la balacea.
Los policías uruguayos no estaban acostumbrados a los tiroteos y los argentinos en su ambiente tenían de eso todos los días.

Fue tal la cosa que ni ellos mismos sabían quién había matado al policía Píriz Pereyra.
La noticia del robo, como todo lo que es página roja, ocupó gran parte de los diarios vespertinos, que todavía existían en aquella época, de ese mismo día y de los matutinos del siguiente, y todas las estaciones de radio y canales de televisión comentaron con asombro lo sucedido.

Fue la sangrienta presentación a la sociedad uruguaya de los nombres y los rostros de dos delincuentes que, quedarían marcados en la memoria popular: El Mincho Martincorena y el Negro Viñas.

Los buscaban por todos los medios, en un acoso que los delincuentes argentinos no estaban acostumbrados, todo estaba copado. Se encontraron con un sistema operativo policial distinto al argentino donde los dejan, no los acosan, porque piensan que a la corta o a la larga en algún asalto por ahí ya van a caer.
Por eso, buscaban un enterradero que fuera ultra seguro. Pero como a los quince días fueron a la Cantera de los Presos, Isla de Gaspar – Minnesota y Larravide, a un club político que era de un tal Braida.

El 2 de agosto de 1961, el Comisario Víctor Castiglioni, que después adquiriera notoriedad en la lucha contra los tupamaros, salió en busca de los delincuentes, con el Director de Seguridad. Repartidos en dos automóviles, y acompañados por algunos agentes policiales, llegaron al atardecer a un rancho ubicado en Isla de Gaspar y Minnesota, que era de un ladrón local, de poco vuelo, que falsificaba bebidas: Roberto Braida (a) “doble ancho”, también conocido como El Negro Braida.
En ese club político cayeron todos menos el Mincho, que se escapó.
El negro Ovidio Adalberto Viñas no pudo porque tenía tres fisuras en la pierna lo que le impidió saltar un muro y perderse por ahí.

El Negro marchó para adentro y ya sabía que su condena era de veinticinco años y de uno a cinco de medidas de seguridad. Treinta años en total. Como posible autor de la muerte del oficial en el asalto al cambio.
A Evelio Viñas le dieron veinticuatro y de uno a cinco de medidas de seguridad.
Esta historia no termina ahí, porque en el Penal entablará vinculación con gente del MLN con posterioridad y participó de la segunda fuga y se benefició de la amnistía posterior.

Pero eso es harina de otro costal y la historia tiene otros ribetes hasta podríamos llamarlos románticos.

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4 comentarios
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  1. Pero me paras la historia cuando mejor se ponía, entonce no empezo todo en la financiera Monti y como no salio por consenso la repatija de la plata, el partido le mandó esos tres canas para que los apresaran…no fue asi, pero cualquiera lo creería, comunicados 4 y 7!!!!!!!!!!
    Buena historia, saludos

  2. hola acabo de leer la historia de martin mincho corena nunca dijeron donnde lo encontraron y yo de buena fuente lo se
    es una historia como puede ser una de hoy simple pero en ese año era descomunal la historia
    en ese año yo tenia 5 meses de nacida
    fue un placer recordar esa historia
    gracias

  3. ES UNA HISTORIA ATRAPANTE LA DEL MINCHO MARTINCORENA YO TENIA EN ESA EPOCA ANIOS. Y SI MAL NO RECUERDO POR LA CURBADE MARONIAS TENIAMOS UN FAMILIAR QUEVIVIA EN LA CALLE MARCO SASTRE Y SERCA DE ALLI SE DIJO QUE HABIAN MATADO AL MINCHO ERA UN RANCHO DECHAPA QUE RECUERDO ERA UN COLADOR ERA LO QUE DECIA LA GENTE,ESO ERA INCREIBLE TOTALMENTE AGUJEREADO .YO QUEDECONVENSIDO DE QUE AHI MATARON AL MINCHO ,PERO ,AL PARECER NO,.GRACIAS POR EL RECUERDO,FUE UNA EPOCA TREMENDA ESA.

  4. Al mincho lo mataron en la cancha del Salus Fútbol Club en la calle Yugoslavia y Doctor pena. En el barrio Nuevo París. En esa época yo tenía 6 años, Naci y me crié y vivo a dos cuadras de los echos.

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