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Las alas de Samia

6. Septiembre 2012 | Por | Categoria: Galería

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Por Iara Bermúdez
Una Atleta somalí muere ahogada en el mediterráneo al intentar realizar su sueño de llegar a Europa.

En los Juegos Olímpicos, de Beijing 2008 una atleta somalí, Samia Yusuf Omar de 17 años, conmovió al mundo del deporte, llegando casi 10 segundos después que sus contrincantes en una serie de 200 m. lisos. Sin embargo para esta atleta, una de los dos jóvenes que representaban a Somalia, la experiencia fue única, tener el honor de llevar la bandera de su país en el desfile y de participar con las más grandes atletas del mundo la llenó de orgullo y le inyectó la necesidad de superarse en lo deportivo. Para una atleta perteneciente a una familia africana muy humilde, hija de una vendedora de frutas y huérfana de padre, en un país muy pobre, es muy difícil poder entrenar para llegar al nivel de las atletas de países con más recursos. No pudo participar en los JJ.OO. de 2012 de Londres. Para ella, el futuro estaba en Europa.

Pero no es fácil poder entrar en la Unión Europea si no tienes dinero, ni una oferta de trabajo firme, ni un familiar que te reclame. Así que partió a la aventura con el dinero que su madre le pudo conseguir producto del ahorro y de la venta de un terreno. Viajó a Libia y ahí se embarcó en una “patera”, una pequeña embarcación de pesca, con rumbo a la costa sur italiana. Nunca llegó a destino. La barca naufragó, y algunos de los pasajeros murieron ahogados. El Mediterráneo engulló a Samia, engulló sus ilusiones, su futuro y el futuro de su familia, como antes había engullido las de otros miles de anónimos emigrantes que nunca llegaron a destino.

El hombre nació nómade y desde el principio de los tiempos ha tenido que desplazarse en busca de alimento, más tarde consiguió hacer un pacto con la tierra y esta le comenzó a brindar todo lo que necesitaba, a cambio de recibir algunos cuidados, y se hizo sedentario. Sin embargo a veces la tierra incumplía su parte del pacto, porque no recibía suficiente agua o porque recibía demasiada y se inundaba, y nuevamente el hombre tenía que emigrar; otras veces tribus más grandes o más fuertes los echaban y se quedaban con sus posesiones y en esos casos también debían buscar otro sitio para afincarse. Finalmente el hombre echó raíces y se quedó a vivir en el mismo sitio; construyó viviendas donde refugiarse de las inclemencias del tiempo y de los animales y estableció redes sociales de intercambio y ayuda mutua para poder vivir en comunidad.

Han pasado muchos siglos y la humanidad ha evolucionado, los medios de transporte nos permiten atravesar el planeta en pocas horas, la gente viaja constantemente por muchos motivos, el turismo es una industria floreciente que mueve muchísimo dinero; sin embargo en algunas zonas del mundo la gente sigue teniendo que emigrar para huir del hambre, para huir de la guerra, para huir de la pobreza, para huir de las persecuciones políticas o simplemente para intentar tener una vida digna.

Los Estados Unidos, la Unión Europea, Australia, Canadá son fundamentalmente los sitios donde más emigrantes ilegales entran, pero también la historia nos revela que hay un tráfico permanente, desde la época de la conquista, de emigrantes entre países subdesarrollados.
Uruguay es un país históricamente de emigración, sobre todo desde mediados del siglo XX cuando las condiciones políticas y económicas desfavorables comenzaron a afectar a los trabajadores y después con la instauración de la dictadura que provocó que muchísima gente huyera del país.

Hay en nuestra sociedad una sensibilidad muy especial con el tema de los emigrantes. Muchos de nuestros compatriotas han visto como países del primer mundo los repatriaban sin dejarlos entrar. Otros han tenido que realizar trabajos muy por debajo de sus aspiraciones para poder sobrevivir.

Pero también en nuestro país se abusa de los emigrantes; hace pocos días nos enteramos por la prensa que algunas familias uruguayas contratan empleadas domésticas bolivianas y las tienen en condiciones cercanas a la esclavitud.

La explotación del hombre por el hombre ha sido una constante a través de la historia de la humanidad, las desigualdades entre los hombres es algo que se ha ido forjando a través de los siglos y cuanto más evolucionamos, cuanto más avanzamos en ciencia, en técnica, en comunicación, en educación, peor vamos en igualdad social, en igualdad de derechos, en igualdad de oportunidades.

Vivimos inmersos en una sociedad que se sensibiliza con casos como los de Samia; que colabora con los damnificados de catástrofes naturales; que se indigna, frente a la TV, cuando ve los desastres de las guerras y el sufrimiento de las víctimas; pero se queda impasible ante la miseria que la rodea; que se encierra detrás de rejas para defender sus posesiones; una sociedad que ha sido incapaz de crear las condiciones para ser una sociedad más justa. Finalizada la segunda Guerra Mundial, en 1948, la O.N.U. proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, desde setiembre de 1990 está vigente para todos los Estados miembros de la O.N.U. la Convención sobre los Derechos del Niño, ¿Hay algún Estado que pueda presumir de que todos sus habitantes están amparados por estos Derechos Universales? Vivimos en un mundo cada día más individualista, más consumista, más egoísta, más indiferente; atesorando objetos que se supone que hacen la vida más agradable sin pensar que la compra de esos objetos significa, muchas veces, complicidad con el maltrato y la explotación que sufren los niños, mujeres y hombres que trabajan en su manufacturación.
Los Estados se preocupan por rescatar a los bancos y a las grandes industrias para que no quiebren, el Capital puede viajar libremente, las mercaderías cruzan las fronteras, las grandes corporaciones se instalan en países del tercer mundo y enriquecen al primer mundo, en cambio las personas que buscan una vida mejor en otro país son considerados ilegales.

Martin Luther King soñaba con la igualdad entre las razas en su país y no pudo verlo hecho realidad. 44 años después de su muerte EE.UU. tiene un presidente de raza negra; Galeano reivindicó el derecho a soñar con el mundo en el que nos gustaría vivir. Mucha gente sueña con un mundo mejor y trabaja y lucha para conseguirlo; Fundaciones, ONGs, Asociaciones civiles, algunos Partidos Políticos, movimientos como el 15M español, son ejemplos de gente que quiere un mundo mejor. Si matamos la indiferencia, si denunciamos las injusticias, si TODOS nos involucramos, podemos conseguir que el mundo en el que soñamos vivir sea un mundo real.

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7 comentarios
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  1. Buen reportaje y mejor redactora 😉

  2. Muy original artículo.
    He apreciado mucho el tratamiento de esta cada vez más preocupante realidad mundial.

  3. Egoismo, individualismo , indiferencia , consumismo y muchas cosas mas son las que rigen a la humanidad lamentablemente . Muy bueno el artìculo , làstima que tan poco podemos hacer.
    triste la historia que desconocìa de la atleta que muriò .
    Muy buena la idea de introducirnos en èste tipo de temas .

  4. hola, iara, no tenía esta veta tuya de reportera. ¡Excelente!!!!!

  5. MUY BUENO IARA .
    MUY BUENA REDACCION Y CONCEPTOS .
    CON RELACION AL TEMA DE ENFOQUE , MUY PREOCUPANTE LA REALIDAD EN QUE VIVIMOS .
    MUCHAS VECES LOS HOMBRES NOS OLVIDAMOS DE MIRAR HACIA UN COSTADO …

  6. Excelente el artículo…No conozco personalmente a la autora, pero comparto 100% sus expresiones..Algo digno de hacer circular por internet..Hay algunos que miran par el costado ante estás realidades que siguen existiendo en el siglo XXI…

  7. Excelente artículo. Comparto totalmente lo que está expuesto por la periodista. Felicitaciones por la columna. Sus entrevistas y publicaciones son muy interesantes! Son escritas con el corazón. Aún no pude leer todas. Adelante!

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