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Mujeres árabes

14. Julio 2011 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ

En todos lados no es igual.
En este bendito país donde los padres tienen problemas por violencia doméstica, cuando reprenden un poco fuera de tono, a sus hijos, por alguna fechoría que cometieron o están por cometer, muchas veces pensamos, como lo resolvieron en Inglaterra donde volvieron al tirón de orejas y al sopapo, si no sería necesaria, un poco de dureza en la educación de nuestros párvulos.

Pero claro, nosotros vivimos en la cultura del pobrecito, cuando hablamos de nuestros hijos y también en la del delincuente, cuando se trata de un pobrecito de otro origen.
A título de ejemplo, va uno muy conocido, todas las noches por Av. Italia a la altura de Gallinal, cuadra más, cuadra menos, hay un niño de uno cinco u ocho años, porque su nivel de crecimiento es medio indeterminado o es chico o es un petizo que se hace el nenito, el cual se arrima a la ventanilla de los automóviles a pedir dinero, pero lo hace llorando, de pique antes que le digan que no y con lágrimas chorreantes.

Me hace pensar si no lo está esperando el padre o la madre o el arrendador de los servicios del niño, a unos metros para levantarlo en la vara si no logra “una limosna por amor a Dios” -como decían los curas antes- o se está formando un gran primer actor para la Comedia Nacional.

No le doy un centésimo, porque si se da lo primero, estoy engordando a un delincuente paterno que explota miserablemente a su hijo, con una crueldad fuera de lo imaginable, pero si no existe el sátrapa que lo explota al niño, estoy fomentándole la vida y las mañas a un vago, que nunca agarrará para las 8 horas de laburo.
Es como comprarle cosas robadas a un reducidor, estamos fomentando el robo, no indirectamente, sino a plena conciencia.

Quieren un récord, a mi mujer se le zambulló por la ventanilla del acompañante un ser, que no estaba hasta ese momento, y como ella es muy prolija, tiene una bolsita colgada de la palanca de cambios, donde pone todos los papeles y porquerías que hacen basura para tirarlas en casa y el zambullidor salió como tejo con la bolsa de la basura como si fuera el tesoro de las Mazzilotti y ella miraba y no de daba cuenta que le hubieran afanado nada y la gente le decía “sí, se le llevó una bolsa” y ahí se percató.

A esa hora son esquinas muy rendidoras y los que vamos en automóvil, tenemos el presupuesto de los limpiadores de parabrisas y por otra parte el expolio del estacionamiento por parte del Municipio, por taparle con el auto los pozos durante determinado tiempo (so amenaza de Autoparque o no sé como se llama ahora) más el bendito cuidacoches, con cuya aquiescencia nos rompen un vidrio y nos afanan algo, lo que sea, pero tiene que ser algo.

De la nafta, el seguro y la patente hablaremos otro día, amén de que nos tenemos que venir a pico seco por la ley seca o de cero alcohol, implantada, por las autoridades de tránsito.
A nadie se le ocurrió obligar a los ciclistas y motociclistas que les encanta ir vestidos de negro por la noche y a los carros de los hurgadores, a llevar chalecos refractores de luz, como los que utilizan los cuidacoches o los inspectores de tránsito, cosa que es obligatorio llevar en los automóviles en Buenos Aires, por cualquier siniestro del vehículo.

Siempre nos toca a los mismos pagamos todo y no podemos tomar ni una copa y las damas ni un bombón de licor porque el aparato espirómetro marca todo tipo de alcoholes y en un futuro próximo también se tomarán muestras de saliva, para comprobar si el conductor no ha tomado ninguna pastilla para los nervios (lexotán no pasta base).

En los papeles estamos todos perfectamente cuidados por las leyes y los reglamentos.
En otros lados, las mujeres no tienen absolutamente ningún derecho, y cualquier desliz que cometan como un velo más largo o un velo más corto, pueden ser condenadas desde determinado número de azotes, hasta mutilaciones o ser enterradas vivas en las arenas de los lugares donde viven y ser lanceadas hasta la muerte o apedreadas también, hasta lograr dicho fin.

Los castigos leves pueden costarle una oreja o la nariz a la transgresora y si hablamos de adulterio si las pescan les va la vida.
Tiene que valer mucho el candidato para que una dama se arriesgue a tanto.
En Arabia saudita, la monarquía dominada por el clero sunnita de los wahabíes, las mujeres no pueden conducir en público, sin que haya ley que lo prohíba, pero las autoridades no les dan el registro de conducir, cosa que me cuesta entender, porque para conducir en privado, debe ser estacionar el automóvil en el garaje del fondo de la casa totalmente rodeada por muros perimetrales y para eso no precisan libreta.

Pero las mujeres se están revelando contra las autoridades y le están dando un dolor de cabeza con ese desafío y cinco de ellas han sido detenidas.
Para tomar el volante necesitan la autorización por escrito de algún varón de la familia, sea el marido, el padre o el hijo, así como para trabajar, someterse a intervenciones quirúrgicas o salir del país.

En materia de salarios si un hombre gana un dólar, las mujeres reciben doce centavos.
Eso ocurre tanto en Arabia Saudita como en Palestina.
En Afganistán, Jordania, el Líbano, Libia, Marruecos, Pakistán, Omán, Siria y en Yemen, la situación es un poco mejor, ellas cobran el doble o sea veinticinco centavos de dólar que reciben los varones.

Las penas siempre son mucho más duras para las mujeres.
Yemen, Afganistán, Somalia Jordania, Sudán, Nigeria, Pakistán y Arabia Saudita se encuentran bajo la lupa de las Naciones Unidas por la falta de protección de las mujeres en sus sistemas judiciales.
La mujer, según la tradición familiar, por lo general no es considerada persona, sino un bien del marido que éste utiliza a su antojo.
De ser violada, necesita cuatro testigos, que no sean parientes ni amigos para radicar la denuncia.

En Malasia una mujer fue sentenciada en 2009 a recibir seis latigazos y pagar una multa de 2.000 dólares por beber cerveza con unos amigos en una discoteca.
En Jordania, 15 mujeres murieron el año pasado por los llamados crímenes del honor, eufemismo que significa adulterio.
En Egipto, durante las protestas que terminaron con el régimen de Mubarak hubo numerosas pruebas de virginidad, vejaciones equivalentes a torturas según denunciaron organizaciones no gubernamentales.

En otros lugares, lentamente, esta situación está revirtiéndose con mujeres diputadas en Irak, Jordania, Egipto, Omán, Yemen y Afganistán; ministras en Siria, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, y hasta una jefa de gobierno en Pakistán.
Dicen que no es un problema del Islam sino una interpretación sesgada que se hace del mismo en sociedades cerradas y patriarcales en sociedades que les imponen restricciones en el mundo que, por aboga cada vez más por la igualdad entre el hombre y la mujer.

Esta explicación la veo muy simplista, pero si tenemos mano de obra a 12 o 25 centavos de dólar, para que vamos a subirles por que sí, el sueldo.
El Islam es una cosa y los grandes negocios son otra muy distinta, mi ingenuidad está en el placer de escribir y no de tragarme cualquier verso que justifique la esclavitud.

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2 comentarios
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  1. Ni tan calvo ni con dos pelucas dice el dicho, si me das a elegir me quedo mil veces con la sociedad esta que tiene un monton de defectos pero no terminamos apedreando a ninguna mujer por usar pantalones o polleras cortas. Son muy aburridos, si no tuvieran petróleo no se que pasaría,
    Saludos a todos

  2. Venias bien defendiendo a la mujer y descarrilaste. Acá no hay ley seca, te podes comprar todas las cajitas de vino que quieras y emborracharte en tu casa jugando a los autitos chocadores o viendo un partidito por tv, y a menos que tu pobre mujer no te denuncie por malos tratos, nadie te va a decir nada.
    Pero si salis a la calle manejando el tútú con todas las cajitas de vino encima vas a matar a alguien, asi que vas a tener que seguir soplando el aparatito. Esto no empaña la valentía con que escribis sobre el aduterio en un mundo tan machista.

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