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OSE y la Cachimba

17. mayo 2013 | Por | Categoria: Insólito

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Por Niquita Nipone
Somos un país con gran suerte. Estuvimos desde que se inauguró Rincón del Bonete, hasta que empezó a funcionar Salto Grande, con una planta hidroeléctrica generadora sobre un único río. Cuando Baygorria, hecha mucho después y Palmar ya en la dictadura, dependían si llovía en Rio Grande do Sul y también si llovía demasiado.

toma_a_280x210Es histórico que el hecho que el después Gral. Seregni, en aquel entonces Coronel tuvo a su cargo cuando las inundaciones del 59 , la eventualidad de volar una ataguía (un sangrador), para evitar que las aguas se llevaran la represa, bah…, represa no pedazos de la misma destrozada, aguas abajo y el muchacho morochito de bigotes que transmitía desde un avioncito monomotor, para los medios luego fue un locutor y presentador televisivo que hizo famoso a un político que le dijo: “no sheah” o “no sea”, porque no sé si lo tuteaba, “no shea nabo Neber”, claro que a la altura del calificativo era por lejos uno de los mejores periodistas de la televisión uruguaya.

Si habremos tenido suerte que con unas piletas de decantación en Aguas Corrientes, se mantuvo decentemente abastecida Montevideo de agua potable, que era un lujo tomándola del Santa Lucía, luego se hizo un embalse donde OSE le expropió un minifundio de 19 Hás. a mi viejo en Canelón Chico y durante muchísimos años después aguantó hasta que se hizo el de Paso Severino que llega hasta Mendoza Chico (Florida).

Íbamos a Buenos Aires y llenábamos la pileta del baño en el hotel y el agua era una cosa color barro o herrumbre, aquel color que con un eufemismo rayano en lo ridículo, el desaparecido Pipo Mancera le decía al Plata – Paraná, río color de león.

Bueno la suerte no nos puede durar toda la vida, porque donde la empresa Montevideo Home Water Co., inglesa ella, que nos puso agua potable dentro de casa y la expropió el Estado con la plata incobrable que nos quedó en Inglaterra después de la II Guerra Mundial, durante el lapso entre aquel entonces y hoy, se podrían haber hecho varios reservorios provenientes de distintas fuentes para no depender de uno sólo, pero parece que nos guiáramos por aquel precepto muy nuestro de dejar las cosas para después porque apremiados nos salen mejor.
La cosa es mucho más grave de lo que la imaginamos.
La ONU en un comunicado tomó distancias de las palabras su ex representante local sobre Medio Ambiente, quien opinó que “en Uruguay hay un secretismo sobre la información” ambiental

OSE difundió este viernes una carta enviada al ente por la ONU, en donde se hace referencia a “versiones de prensa relacionadas con la labor del organismo” “erróneamente atribuidas a nuestra organización”, sobre la calidad del agua en Uruguay.

Esas “versiones de prensa” a las que alude el comunicado se refieren a una entrevista que El Observador le hizo a Diego Martino, un ex representante del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El experto afirmó que el gobierno uruguayo no divulgaba datos acerca del agua para no generar alarma pública.

La carta que ONU le envió a OSE está firmada por Susan McDade, coordinadora residente del organismo en Uruguay. Allí, McDade elogia la labor del ente autónomo y destaca “su actitud de apertura al diálogo y su manejo transparente de la información”. La misiva culmina estableciendo que es la posición que expresa McDade la posición oficial de la ONU en cuanto al asunto.

La nota original publicada por el Observador aclara que Martino fue funcionario de ONU hasta octubre, y que hace referencia a su experiencia en el organismo.

Martino fue el representante en Uruguay del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hasta que el organismo cerró su oficina en el país en octubre. No obstante, sigue trabajando en proyectos en América Latina

En la entrevista, Martino aseguró que cuando él y su equipo de trabajo hacían estudios en ciudades del interior, les costó “muchísimo” acceder a los datos de OSE, a pesar de que los estudios estuvieran a cargo de las intendencias municipales.

“En Uruguay es común que haya un secretismo entorno a la información existente. Por ejemplo, hay una publicación de sitios potencialmente contaminados en Uruguay en poder de la Dinama. No conseguís saber cuáles son esos sitios y cuál es el grado de contaminación. ¿Por qué? Porque se generaría alarma pública. El Estado no comparte su información, estás en una nebulosa. La información que está guardada en el cajón del secreto no genera la posibilidad de que esa información sea útil para la sociedad”, aseguró.

“Experto de ONU sostiene que OSE oculta información sobre el agua”
La calidad del agua potable es dudosa, debido a que OSE, al igual que los organismos con competencia sobre el agua, no cuentan ni brindan la información empírica para contrarrestar las críticas provenientes de los científicos. Así lo afirmó a El Observador el ex representante en Uruguay del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Diego Martino, respecto a que el gobierno no divulga datos que garanticen que el agua hoy es inocua y que lo será para las próximas décadas para no generar alarma pública.

¿Cómo tomó las reacciones de las autoridades del gobierno ante las advertencias de los científicos?

Al gobierno no le incomodan los papers pero cuando la gente de la academia empieza a opinar ahí la reacción es de descrédito. La discusión pasa por decir que son alarmistas. Se ataca a la persona en lugar de discutir sobre los datos (…) Cuando hicimos el Informe del Estado del Ambiente GEO Uruguay (en 2008) lo sufrimos mucho. En este debate siempre hay una desacreditación de las personas con pocos datos. ¿Y porqué con pocos datos? Porque en Uruguay no contamos con demasiados datos. No hay un monitoreo ambiental que permita discutir más a fondo en base a datos (…) No solo no hay monitoreo de los temas ambientales, sino que no existe directamente un monitoreo de relación la salud. Muchas veces se dice: ‘Esto no causa ninguna enfermedad’. No sabemos (…) No hay ninguna investigación sobre los vínculos de los problemas ambientales y los problemas de salud. Cuando dicen que “esta agua es potable”, confiamos que sí, no lo sabemos. No hay una certeza de que los temas ambientales en Uruguay no estén provocando problemas de salud. Cuando ves investigaciones extranjeras ves que sí, que los pesticidas aumentan el índice de cáncer. Hay un estudio nuevo en EEUU con cordones umbilicales que encontró más de 200 químicos distintos. Los químicos tienen un efecto en la salud. El tema es si los están midiendo. No me parece seria la forma de referirse al tema sin datos. Crear tranquilidad a la población diciéndole que la arena es blanca o negra me parece que es que se le está tomando el pelo. Si vos denunciás o presentás datos, te tildan siempre de alarmista, pero en vez de alarmista, tendrían que tildarte de precaucionista.

En 2010 se detectaron niveles de atracina en el agua. Es uno de los componentes del glifosato. No hay ningún estudio a nivel nacional que diga cuál es la consecuencia de niveles muy bajos de atracina consumidos a lo largo de 10 años. Digo atracina por mencionar uno. Pero (lo mismo para) cualquier tipo de químicos (…) Hay que ver la definición de potable para OSE. ¿Significa que estamos tranquilos al consumir esa agua tras 50 años y que no está afectando un poco más a las poblaciones más vulnerables? El tema es tener un monitoreo de qué hay realmente en el agua y tener en cuenta que una cosa es que sea potable y otra cosa es beberla durante 50 años.

Siempre se ha dicho que la calidad del agua era muy buena, pero ahora está la duda. ¿A qué se debe el cambio de percepción?
Porque Uruguay no es el mismo de cuando éramos chicos.
(Esto) no es nuevo. En el GEO Uruguay se hacía referencia a problemas con los embalses, con las cianobacterias en lagunas costeras, algunas de las cuales sirven para toma de agua. Ya se habían detectado algas tóxicas en algunas de éstas. Ya se sabía que no se filtraban con los filtros convencionales. Me llama la atención que alguien se sorprenda con esto. Uruguay cambió radicalmente la forma de producción. Hemos perdido miles y miles de hectáreas de campo natural y no hay un registro de cuánto hemos perdido de humedales. Estos actúan como un filtro natural pero se han ido eliminando y se ha ido aumentando la concentración de la producción agropecuaria, el uso de agroquímicos y de herbicidas y plaguicidas que llegan más a los cauces de agua y llegan menos filtrados porque hay menos vegetación natural. También hubo aumento de tajamares. El agua que venía fluyendo queda estancada y genera mayor posibilidad de generación de algas tóxicas.

Pero desde el gobierno se dan préstamos para construir tajamares para combatir las sequías.
No solo es un tema de la calidad del agua, sino también de la cantidad de agua. No he escuchado hasta ahora las propuestas. ¿El comité de la cuenca del Santa Lucía que ha hecho?
(En el gobierno) hay buenos técnicos, pero es un mito que hay una institución ambiental fuerte en Uruguay (…) Una institucionalidad fuerte es tener un ministro de ambiente fuerte, no un ministro que acomoda los proyectos que le pasan del otro lado (…) ¿A quién estás protegiendo si protegés la fuente de agua? ¿Al que se puede ir a comprar una botella de aguas Salus al supermercado o al que no puede comprar y que va a seguir tomando agua? Los más perjudicados siempre en los temas ambientales son los más pobres y los niños.

¿Los filtros de carbón activado en Aguas Corrientes son la solución?
Yo creo que los filtros van a servir pero va a llegar el momento en que se va a precisar otra solución. Si se continúa destruyendo la calidad del agua, en algún momento se va a tener que mejorar esa tecnología. En vez de gastar US$ 100 millones en filtros, gastemos US$ 30 millones en compra de tierras, US$ 10 millones en subsidios y el resto en un sistema de control.

A su juicio, ¿hay capacidad de control estatal?
Yo creo que no. No hay capacidad para llegar al microcontrol de lo que cada uno está fumigando en la cuenca. Un ejemplo. ¿Cuánto tiempo le llevó a la Dinama y al MGAP cambiar la distancia de 50 metros a 500 metros para la fumigación alrededor de una escuela rural? Años. Que le haya costado años modificar de 50 metros a 500 metros para proteger la salud de los niños te da la pauta de lo que te encontrás cuando planteás temas ambientales.

¿Cuál puede ser entonces la solución?
Es un tema de negociación. Hay que mirar la cuenca en su conjunto: ver las tomas de agua, donde están las fuentes de contaminación, qué cultivo hay en cada lugar, qué producto se está utilizando y decir: ‘Esta área es prioritaria para mantener la fuente de agua en determinadas ciudades’.
Dijo que durante la elaboración del Geo Uruguay sufrieron mucho en el intercambio con el gobierno. ¿Hubo obstrucción en el acceso a datos?

Cuando hacíamos unos estudios en ciudades del interior sobre el estado del ambiente nos costó muchísimo acceder al dato de OSE y eran las intendencias lo que estaban haciendo los estudios, no era un privado. En Uruguay es común que haya un secretismo entorno a la información existente. Por ejemplo, hay una publicación de sitios potencialmente contaminados en Uruguay en poder de la Dinama. No conseguís saber cuáles son esos sitios y cuál es el grado de contaminación. ¿Por qué? Porque se generaría alarma pública. El Estado no comparte su información, estás en una nebulosa. La información que está guardada en el cajón del secreto no genera la posibilidad de que esa información sea útil para la sociedad.

Filtrado en la cocina y en la ducha.
Diego Martino fue el representante en Uruguay del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hasta que el organismo cerró su oficina en el país en octubre. No obstante, sigue trabajando en proyectos en América Latina. Respecto al uso particular que le da al agua de OSE, dijo que tiene un filtro en la cocina y otro en la ducha. “Dejé de tomar porque me desagradaba el olor a cloro del agua”, contó a El Observador. Y explicó: “Entre un vaso de agua filtrado y uno no filtrado la diferencia es abismal”. La decisión de colocar filtros se debió también a los datos que PNUMA había recabado en 2008 referidos a la presencia de cianobacterias en el agua. Durante un tiempo vivió en Canadá, “donde se suponía que la calidad del agua era buena”, pero una contaminación por coliformes provenientes de criaderos de cerdos terminó con varios muertos. Cuando volvió a Uruguay, compró los filtros.
Hubo avisos previos como ser los análisis realizados por la IMM en 2011 y 2012 no pintan un buen panorama. Para empezar, se encontraron concentraciones de coliformes fecales de hasta 100 mil unidades por cada 100 mililitros de agua. El límite aceptado es de 2.000.
En cuanto al oxígeno disuelto, solo un punto de monitoreo cumplió con la normativa (5 miligramos por litro) en 2011. Al año siguiente se registró una mejoría en algunas muestras. Análisis de años anteriores dan cuenta de una desoxigenación prácticamente permanente.
El fósforo total superó hasta en 200 veces el límite; mientras que se encontró una cantidad de nitrógeno total de 13 veces más que el esperado por la normativa internacional. La buena noticia es que no se detectaron concentraciones de metales pesados (cromo y plomo).

Los niveles de contaminación empeoran en las estaciones de camino El Cuarteador ubicada aguas abajo de una planta de saneamiento de OSE (que cubre La Paz), sobre la ruta 5 que recibe vertidos directos de un frigorífico y de una avícola, y sobre la ruta 36 que recibe aportes de fertilizantes por escorrentía superficial. Y eso que desde hace varios años existen medidas cautelares para la zona cercana a los humedales del río Santa Lucía.
Tons y Lyliam Espinosa, edila del Frente Amplio de Canelones, también miembro de la comisión, coincidieron en que fallan los controles de las autoridades ambientales que permiten que muchas de las industrias de la zona vuelquen sus aguas residuales sin tratamiento. “Algo está pasando. Tenemos que sacarnos las caretas y trabajar para solucionar el tema”, comentó Santa Lucía, un río que se está pudriendo.
Hay residuos vertidos por la planta de OSE se acumulan a lo largo de 45 kilómetros.
Barro y espuma cubren la superficie del río cerca de la represa de Aguas Corrientes.

El remo que metió el pescador apenas unos segundos debajo del agua salió cubierto de una costra casi negra que no se despegaba. Ese barro es más que la mezcla de tierra y agua: es el desecho de los productos químicos que utiliza OSE para potabilizar el agua que luego le suministra a dos millones de personas.
“OSE está tirando 1.000 metros cúbicos de sulfato de aluminio por día”, dijo a la prensa el alcalde de Aguas Corrientes, Álvaro Alfonso. La sustancia se utiliza para que las impurezas se decanten durante el proceso. El problema es que, entreverado con otros residuos químicos, vuelve al río, aguas abajo, pero tan cerca de las tomas de agua que vuelve al camino que lleva el agua hasta la canilla.
La preocupación del alcalde es que “en buena parte del año” la planta tiene “la imperiosa necesidad” de rebombear aguas debajo de la represa, debido a que no tiene caudal suficiente aguas arriba, ya sea por sequía o porque el propio río corre con menos fuerza al estar obstaculizado con desperdicios. Para esto tiene dos bombas. Al hacerlo toma el agua de su vertedero donde vuelca los lodos producto del descarte del proceso de potabilización y cuyos componentes son, entre otros, cloro, sulfato de aluminio, bauxita, ácido sulfúrico, polímero y carbón activado.

En una recorrida en barco por la zona, la prensa constató que cuanto más cerca se está de la represa, más turbia está el agua. El marrón del agua frente al camping es allí más oscuro. La que cae por la represa es casi negra. El agua, en sí misma, es más espesa y solo es visible una pequeña capa. Centímetros más abajo está el barro. La superficie del agua está cubierta, además, de una sustancia blanca que el concejal Carlos Fulco ilustró como “ceniza”. Salvo sobre la orilla, donde adquiere un verde brillante. Ese lugar está, como mucho, a 200 metros de las tomas secundarias de OSE. La vegetación a lo largo de las márgenes, incluso cerca del camping, a 1.300 metros de la represa, está descolorida.
“No decimos que no sea potable, solo decimos que no van a tener fuente de donde sacar si el río sigue pudriéndose. Van a chupar barro. Porque la palabra correcta es ésa: se pudrió el río”, señaló Fulco. La proporción de cloro que hoy se administra al agua es “seis veces” superior a la histórica, agregó.

La duda sobre la calidad será despejada cuando el Latu les notifique los resultados de unos análisis que solicitó el municipio a partir de muestras del agua y del lecho debido a que desde 2010 no se ha recibido respuesta de OSE. Alfonso y Fulco fueron explícitos en que se está gestando una “catástrofe nacional” que las autoridades “están escondiendo” a la población.

De acuerdo con el alcalde, el barro, de una textura parecida a la gelatina que se queda adherido a la arena y a las rocas con varios centímetros de espesor, se encuentra acumulado desde Aguas Corrientes hasta Las Brujas, una localidad ubicada a 45 kilómetros aguas abajo. Pero ahí no se detiene. Ha encontrado restos hasta casi en la desembocadura en el Río de la Plata.
Alfonso indicó que la Dirección Nacional de Medio Ambiente dio un “apercibimiento” a OSE por el vertido de barros al río Santa Lucía en 2006 pero que, desde ese entonces, no hubo ni una multa ni un intento de solucionar el problema. “Esto nadie lo cuida”, denunció.
Esto era lo que le quería probar a la relatora especial sobre el derecho humano al agua potable y el saneamiento de Naciones Unidas, Catarina de Albuquerque, durante su visita al país en 2012, pero no llegó a la planta de Aguas Corrientes, la principal potabilizadora. La visita fue suspendida sobre la hora, dejando a Alfonso y Fulco esperando en la puerta. Desde la Intendencia de Canelones se les explicó que se priorizó un recorrido por Joanicó “donde se le había suministrado agua potable a 40 casas”.
Hoy algunos la toman a la chacota y tendrían que andar un poco más nerviosos como se verá a continuación.

El ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Francisco Beltrame, asistió este miércoles al Parlamento junto a jerarcas de OSE y la Dirección Nacional de Medio Ambiente, a explicar a legisladores el detalle del plan de impacto a aplicar en la cuenca del río Santa Lucía para evitar y revertir la contaminación del agua que se usa para abastecer a la mitad de la población.
Mientras tanto, y desde adentro de la sala, los diputados Gerardo Amarilla y Julio Bango se retaron a ver quién se anima a tomar agua de la canilla sin ser perjudicado.

“¿Nos tomamos un vaso ahora cuando salgamos de la comisión?”, le preguntó Bango a su colega nacionalista.
“Aunque el Evangelio dice que no contamina lo que entra por la boca sino lo que sale de ella, confieso que no me animo a tomar”, respondió Amarilla.
“Yo tomo todos los días en casa”, retrucó Bango.
“Así estas quedando”, remató Amarilla.
Un integrante de BiradenWaterSolutions, en la persona de su gerente Ingeniero Álvaro Casco opinó lo siguiente sobre los contaminantes del Río Santa Lucía.
“Hay una tendencia mundial al mejoramiento de la calidad del agua y eso es irreversible. Una sexta parte del planeta muere por falta de agua, mueren más niños por enfermedades relacionadas a la mala calidad del agua que por el sida. La calidad va a seguir mejorando; las industrias cada año se ponen exigencias mayores, porque la reglamentación es mucho más fuerte hoy que hace 30 años. Los uruguayos tenemos que prestarle atención al agua, es el agua de nuestros hijos y nietos y tenemos que entender que es un recurso finito”.
Ante la eventualidad de que el agua de consumo doméstico llegara a no serpotable afirmó. “No tengo información; sería muy audaz si hablara sobre ese tema. Mi impresión es que eso está muy lejos, pero los que deben hablar son los técnicos de OSE o de Dinama, que son muy buenos y responsables. El Estado debe tener un plan estratégico a unos años donde estos potenciales problemas se vayan resolviendo.
¿Qué posibilidades ve Ud. que contaríamos para tener mejor agua potable?
Estamos desarrollando una estrategia de crecimiento para ayudar a los clientes a contaminar menos. Nos basamos en el reuso y reciclo de agua, dos conceptos que en el primer mundo ya están instalados hace años.
Recientemente obtuvo una certificación en calidad. ¿Qué significa?
En una empresa de servicios (también hacemos auditoría) es estratégico dar el mejor servicio posible y este certificado es uno de los fundamentos donde nos apoyamos para una mejora continua. Tenemos que estar mejorando los procesos e innovando continuamente.
Nuestro objetivo es tener la mejor empresa de servicios y creo lo hemos logrado porque somos líderes desde hace años, y tenemos buenos clientes como Coca-Cola, Nativa, Conaprole, Pili y Marfrig, entre otros.
El poder ejecutivo a esta altura de las circunstancias regulará la producción intensiva de vacas, la cría en corrales y la lechería
El gobierno asumió definitivamente que hay un problema con la calidad del agua que destina al consumo de la población. Además de fortalecer los controles y estudios, definió un plan de impacto para poner freno a prácticas de producción ganadera que generan daño a los cursos de agua, sobre todo en la cuenca del río Santa Lucía. Se identificó que los sistemas que concentran animales en espacios reducidos, como el engorde de vacas en corrales (conocido como feedlot), o la producción lechera, contribuyen a la contaminación de las aguas que luego son utilizadas por OSE en el proceso de potabilización, no tanto por los vertidos directos, sino por el escurrimiento de agua.
El ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma), Francisco Beltrame, informó al consejo de ministros de las medidas que su cartera comenzará a aplicar en coordinación con otros organismos públicos. Anunció que se exigirá a las industrias una reducción de los vertidos de origen industrial; la mejora de vertidos de origen doméstico; y declarará zonas prioritarias, sensibles en la cuenca hidrográfica del río Santa Lucía, conjuntamente con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca “En algunas zonas se suspenderá el engorde de ganado a corral, conocido como feedlot, y se exigirá el tratamiento y manejo obligatorio de los efluentes de los tambos”, comentó en rueda de prensa el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero. También se piensa restringir el acceso de ganado a ciertas zonas y de forma paralela potenciar el programa de monitoreo de cantidad y calidad del agua. Las medidas surgen de varias reuniones entre los ministerios de Vivienda, Ganadería y la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), junto a otros organismos. En esos encuentros se concluyó que si se logra mitigar el impacto de la cría de animales en espacios reducidos, los resultados serán importantes y medibles en el corto y mediano plazo.
Un estudio de la Dinama de 2011 indicó que 100 % de los emprendimientos frigoríficos, de alimentos y bebidas, y 70 % de lácteos, ubicados en la cuenca del río Santa Lucía incumplen la normativa vigente para indicadores de contaminación como el fósforo total y amonio.
Los alcaldes de la cuenca (Los Cerrillos, Canelones, Casupá, Ciudad del Plata, Libertad, Aguas Corrientes, Santa Lucía y Municipio A de Montevideo) pidieron al gobierno que se declare la emergencia de la cuenca y se fije una línea media sobre la ladera del río para evitar que los fertilizantes, herbicidas y pesticidas lleguen al curso de agua.
A principios de marzo, la cianobacteriaanabaenasp. afectó el olor y sabor del agua potable por la presencia de geosmina, una molécula no tóxica producida por dicha cianobacteria. Ello fue comprobado durante varios días por buena parte de la población de la zona metropolitana.
Consultado por la prensa, el ministro Beltrame prefirió no hacer comentarios sobre estas medidas hasta tanto informe mañana miércoles a las comisiones de medio ambiente de ambas cámaras del Parlamento, adonde tenía previsto asistir para informar sobre la calidad del agua. El viernes pasado se renovó el Convenio Específico de Cooperación Institucional entre URSEA y la Facultad de Química para la vigilancia de la calidad del agua potable en el sistema de distribución por redes.
A juicio de la directora de Recursos Naturales Renovables del MGAP, Mariana Hill, la contaminación directa por los vertidos está regulada con una normativa que se debería cumplir. En su opinión, los nuevos planes tendrán un efecto “muy importante” para reducir la contaminación.
“En general, cuando la contaminación es por la proliferación de algas es un tema de nutriente, porque en realidad aumenta el alimento. Cuando el nutriente es básicamente fósforo, tiene diversos orígenes: puede venir de vertidos directos, como cualquier fábrica o industria; o de la ganadería cuando hay concentración de animales, como lechería o feedlot”.La ganadería intensiva de ese tipo tiene riesgos altos de contaminación, porque concentra mucha “bosta y desechos” en poco espacio.
El feedlot es una técnica de cría intensiva, que se realiza principalmente en Estados Unidos en corrales cerrados. En Uruguay se aplica en establecimientos del litoral y el sur, pero sólo para la fase final de engorde en los últimos tres meses.
Después de comprobado el daño los alcaldes de la cuenca del arroyo Las Piedras y ediles de Montevideo y Canelones reclaman la urgente intervención de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para controlar los vertidos industriales sin tratamiento y para que en conjunto con las intendencias se comience a aplicar un plan de recuperación del arroyo antes de que sea demasiado tarde.
¿Por qué es importante este arroyo de solo 23 kilómetros de longitud? Su agua abastece la hortifruticultura de Montevideo rural y es afluente del arroyo Colorado, el que, a su vez, desemboca en el río Santa Lucía, por lo que su agua, cubierta de botellas de plástico y de basura en descomposición mezclada con vertidos industriales, termina a las puertas de la planta de Aguas Corrientes. “Se termina afectando la potabilidad”, manifestó Juan Tons, alcalde de La Paz.
Un informe de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, publicado en 2007, ya advertía de un “riesgo medio de contaminación” por infiltración de agua “cargada de fertilizantes y agrotóxicos” y de los pozos negros a la napa freática. Análisis de la IMM de 2011 arrojaron peores resultados.
Solo el 22% de la población de Las Piedras cuenta con saneamiento. La zona sigue a la espera de una solución en este sentido. Además, la cuenca del arroyo Las Piedras es el destino de la red de saneamiento de la ciudad de La Paz y de efluentes industriales, en particular de canteras, y allí viven 90 mil personas.
Las intendencias de Montevideo y Canelones (está en el límite de ambos departamentos) limpian el arroyo Las Piedras una vez cada dos años, salvo casos que Tons calificó como de “emergencia”. La falta de asiduidad en esta tarea se debe a que les resulta caro. “En la última se invirtieron más de US$ 3.000 en máquinas”, apuntó. Si los municipios quieren limpiar el cauce por sus propios medios deben alquilar los camiones y las zanjadoras. Eso significa un gasto de al menos US$ 50 por hora por vehículo. “Imagínese lo que sale una limpieza medianamente bien hecha”, señaló. Y el resultado es siempre el mismo: al mes ya está todo sucio nuevamente.
El plan de recuperación del arroyo Las Piedras incluye una limpieza permanente y sistemática (por lo menos de una vez al año) de los residuos domiciliarios y del pedregullo proveniente de las canteras (el balasto es uno de los principales recursos explotado en la zona), sin olvidar la chatarra. Allí van a parar autos robados y hasta heladeras. Sus riberas alojan varios vertederos a cielo abierto.
La mugre ha ido obstruyendo buena parte del cauce. La principal consecuencia que ve Tons es que “no da abasto” cuando cae una lluvia intensa y focalizada y así se inundan los terrenos más bajos en donde están instaladas viviendas precarias. Según el alcalde, esto sucede cada vez con mayor frecuencia. Uno de los problemas es que el agua arrastra más basura y aguas residuales.
El edil Santiago Caramés, miembro de la comisión especial conjunta para la recuperación del arroyo Las Piedras, dijo a El Observador que una de las líneas de trabajo es impulsar el dragado. En 2010, Caramés denunció la utilización de dinamitas y barrenas en las canteras a la altura de Melilla, sobre un suelo clasificado en régimen de gestión patrimonial y de área ecológica significativa.
Hoy las alguitas son tomadas en serioOSE y la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República iniciaron las reuniones de trabajo para desarrollar un sistema de diagnóstico temprano que permita anticipar determinadas condiciones en el agua y así prevenir altas concentraciones de elementos contaminantes. “Va a poder atajar el problema de una manera mucho más inmediata”, explicó a El Observador el decano Juan Cristina.
El objetivo es que los técnicos de OSE puedan operarlo durante el próximo verano, puesto que el proceso del florecimiento de cianobacterias se hace más visible en los meses de calor.
El doctor en biología Luis Aubriot, perteneciente a la sección Limnología de la Facultad de Ciencias, explicó a El Observador que se trata de los mismos equipos que se utilizan para investigación y monitoreo de los cursos de agua pero “calibrados en el propio ambiente”, en este caso, en el río Santa Lucía. “Hay varias opciones y tenemos que ver cuál se adecua más al ambiente”, apuntó.
Cristina no acotó el convenio a esta cuenca sino que prevén utilizarlo para medir la contaminación de otros ríos y arroyos.
El sistema podrá vigilar determinados parámetros como la temperatura del agua, concentración de nutrientes, velocidad de la corriente y concentración de clorofila, entre otros, y advertir si se está ante el riesgo de una floración de cianobacterias, bacterias que pueden atentar, primero, contra los ecosistemas acuáticos, y después, contra la salud del ser humano.
Al respecto, Aubriot señaló: “Se trata de definir niveles de alerta o niveles guía. Otros países lo usan como disparadores de protocolos de tomas de decisiones. Cuanto más inmediata sea la alerta, mejor. Pero la alerta tiene que ser confiable”.
De las cianobacterias, la geosmina fue la responsable del episodio de mal olor y sabor en el agua proveniente de la planta potabilizadora de Aguas Corrientes a principios de marzo pero que, a diferencia de la microcistina, no tiene incidencia sobre la salud de la población. La microcistina es hepatotóxica y, puede provocar desde cuadros gastrointestinales hasta tumores en el hígado y cáncer.
Un sistema de diagnóstico temprano es, a juicio de Aubriot, una herramienta que demandará una inversión mucho menor que la compra de filtros de carbono activado para Aguas Corrientes o el agregado de esta sustancia al proceso de potabilización. “Con un día de uso de carbono activado o dos se compran todos los equipos de monitoreo, asumiendo que la OSE tuvo que duplicar su uso después de lo que pasó”, afirmó el biólogo.
No obstante, Aubriot afirmó que este sistema de alerta temprana “no soluciona el problema”, puesto que solo lo detecta; entonces, “la solución es la conservación de la cuenca”. De ahí que OSE y la Facultad de Ciencias estén por firmar otros convenios para implementar, además, una “batería de medidas desde el ambiente hasta que se procesa el agua”.
El investigador fue categórico: “Sin reducción de las cargas de nitrógeno y fósforo, no hay otro milagro posible. Si avanzamos en los dos sentidos, alerta y conservación, se puede garantizar el agua para el futuro”.
Un informe realizado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) en el río Santa Lucía en 2011 registró que en todos los puntos de monitoreo los niveles de fósforo total excedían los 25 microgramos por litro (mic/l), medida estándar a nivel internacional. Los niveles detectados oscilaron entre los 70 y 12.900 mic/l.
Los expertos de la Facultad de Ciencias afirmaron que es necesario controlar el vertido de nutrientes en cursos de agua, ya que este fenómeno se volvió cada vez más frecuente en Uruguay por el uso de agroquímicos y la descarga de materia orgánica en una cuenca de la que proviene el agua que toma el 60% de la población del país. Allí hay “unos productores e industrias que no tienen prácticas limpias. Está claro quién debe hacer los deberes”, sentenció Aubriot.
Además de los trabajos entre OSE y Ciencias, la facultad dirigida por Cristina se sumará a la de Química, Agronomía e Ingeniería para realizar un “estudio exhaustivo de los problemas del agua” a nivel nacional por encargo de la propia UdelaR. Los resultados, según el decano, servirán “para ayudar a los tomadores de decisiones para políticas del agua”.
Cristina indicó que ha estado manteniendo reuniones con las autoridades de OSE desde que se constató la alta concentración de geosmina en el agua potable.
La contaminación de Canelón Chico llega hasta a los animalesel agua provoca diarrea en las vacas y se quiebran alambrados.
Un olor penetrante que irrita la vista, aire que quiebra los alambrados, vacas que tienen diarrea. Son algunas de las consecuencias de la contaminación del arroyo Canelón Chico, un pequeño afluente del río Santa Lucía, ubicado a 10 kilómetros de Aguas Corrientes.
“Compare esta bosta con aquella. Esa está dura y esta está aplastada. Deberían estar bosteando bosta dura”, explicó Antonio (que al igual que sus vecinos prefirió dar otro nombre), dueño del ganado afectado por la contaminación.
Su predio es un pequeño terreno ubicado entre la planta de tratamiento de aguas residuales de OSE y el arroyo al noroeste de la ciudad de Canelones, un rincón que comparte con siete familias. Todos viven a diario extrañas situaciones por la combinación de cuatro factores: los vertidos de la planta, los vertidos de un frigorífico, las fumigaciones con glifosato en campos linderos y la basura que arrastra el agua desde Canelones. La acumulación de bosta chirla en su campo es solo uno de los efectos que empezaron a sufrir desde hace unos pocos años.
“El veterinario me dijo que era por el agua. Dijo la justa. Toman el agua del arroyo y vienen con diarrea que les dura tres o cuatro días”, completó.
Después de cada creciente del Canelón Chico, como la de esta semana, Antonio y su esposa Cristina se pasan largo rato sacando preservativos enganchados en el alambrado. También encuentran materia fecal, jeringas y toallas higiénicas. “Es una peste”, afirmó ella.
La basura es arrastrada por el arroyo desde la ciudad de Canelones, alimentado por la cañada del Pescador, surcada por varios basurales y nutrida por el vertido directo de aguas servidas de las casas precarias. Más arriba están los vertidos del frigorífico Canelones, el que procesa alrededor de 900 reses por día. A la entrada de la ciudad se percibe un fuerte olor que es “constante e insoportable”, a juicio de Emanuel Machín, magíster en Ciencias Biológicas, quien impulsa la creación de una reserva ecológica de 400 hectáreas a la altura de la estación François Margat debido a su biodiversidad y para filtrar naturalmente el agua que, por la corriente, termina en las canillas del 60% de la población.
Pero la basura también sale de la “fuente” de OSE. La “fuente” es el desagüe de la planta de tratamiento de aguas residuales en medio de una laguna dentro del predio de Antonio. Ese estanque siempre sirvió para que los 20 animales del productor (vacas, cabras y caballos) fueran a beber mientras pastan bajo el sol. Pero desde hace unos años se rehúsan a hacerlo. “Se mueren de sed. Empiezan a balar y balar. Les abrís la tranquera y se van corriendo a las piletas”, contó.
En teoría, el agua sale tratada, pero una película amarronada y espesa se extiende en la superficie. Esa sustancia queda luego desperdigada por el campo, cuando bajan las aguas. La gran cantidad diseminada que había este jueves sorprendió a Diego Martínez, uno de los integrantes del equipo de Machín. “Quizá hay excremento en el fondo, pero esto es excesivo. El problema es saber si se está haciendo el tratamiento correcto”, dijo.
Los animales sedientos no tienen mejores opciones. El tajamar que construyó Antonio ya no se puede utilizar porque se le contaminó en una crecida. “Solo se usó una vez”, lamentó el productor. En las piletas empezó a aparecer una especie de alga. “La dejás secar y parece hilo de sedalina”, ilustró. Esa cosa verde, presente en todos los bebederos, no desaparece ni aunque se eche cloro. Todavía no fue analizada por los biólogos pero, por lo menos, no le produce diarrea al ganado. Antonio desistió de ir a buscar agua a la ciudad debido al gasto y la complejidad que eso supone.
El productor y su familia beben agua de pozo del que ya no confían e intentarán analizarla “al menos una vez al mes”.
Si no fuera porque Antonio se levanta a las 4:30 de la mañana, lo despertaría un fuerte olor a “ácido de batería”. Esa ráfaga, según los testimonios recabados en la zona, se siente en la mañana y en la tardecita. A Cristina, su esposa, le “quema la nariz”. El olor proviene de los químicos utilizados en la planta de OSE, dicen los vecinos. Al mediodía, cuando El Observador visitó la zona, todavía persistía un hedor en el aire que irritaba los ojos y provocaba picazón en la piel.
Esto podría ser la causa de otro extraño fenómeno que se da en este campo. “El viento ácido hace que el alambre se reviente solo”, relató Antonio.
Ver para creer. Antonio tomó un trozo de alambre herrumbrado y, como si fuera una fina rama, lo partió sin esfuerzo. Lo había colocado hacía menos de seis meses. En condiciones normales, el alambrado dura “toda la vida de un cristiano en el campo”, aseguró. Pero eso no pasa en su casa. Ni en la casa de su vecino Washington. Las crecidas del arroyo Canelón Chico aceleran el proceso. Hasta que un día, el alambre “revienta”. Tarda más o menos lo mismo que lo que se demora en cosechar el maíz que crece en su campo. La faena les insume comprar más de 50 kilos de alambre cada año y más de $ 6.500, a lo que se suma el recambio del alambrado eléctrico cada siete meses.
El agua del arroyo corre turbia. En enero y febrero de este año aparecieron decenas de peces muertos en el cauce y, según los vecinos, esa situación se repite con frecuencia. Ni Antonio ni Washington se atreven a pescar bagres y tarariras como hacían antes. Además, Machín y su equipo vieron más de 50 bogas en un de los desagües de OSE en el Canelón Chico. Las bogas comen heces.
En las orillas, la vegetación tiene un tinte negro y las ramas están secas. Un sauce de la orilla se cayó hace unos días. Cuando Antonio fue a cortar el tronco que había caído sobre su alambrado, salió el mismo olor a ácido que huele en las mañanas. “Antes había horneros y pajaritos lindos, de colores, como cardenales. Ahora no hay ni perdices. Pero las cotorras no se van”, relató. Las aves se fueron de estos campos y de las 150 hectáreas de cultivo de soja (las que fumigan cada 10 días) circundantes.
Machín y su equipo encontraron 123 especies en el corazón del proyectado parque François Margat. Su creación, a juicio de sus promotores y vecinos, devolvería la imagen de tesoro natural que hoy se esconde de la vista.
Si no le parece insólito y grave no le haga caso, pero en esta vamos todos…
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2 comentarios
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  1. SHSHSHSHSHSH____TA TODO ARREGLADO-_______CON LA MARIGUANA NO NOS DAMOS CUENTA DE NADA MAS____________VIVA LA PEPA_________

  2. Pensandolo bien antes controlaban los tanque de los edificios por el tema de la limpieza, ahora hace tiempo que no hay inspecciones. Tendremos que preparar el mate con agua mineral? te imaginas si se entera la barra de la Amsterdam?

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