De Palermo a Carrasco

Por COMOUSTÉ
Nací y me crié en el Barrio Palermo, cosa que la escribí en esta columna en reiteración y hasta el cansancio.
Barrio donde el negro era negro y orgulloso de su etnia y no afrodescendiente.

El Negro Pirulo y Armandito eran los maricones más famosos, homosexuales, por unanimidad, pero nadie les llamaba de esa manera, ni siquiera gays en aquellos tiempos y estaban orgullosos de su condición de tales.
Pirulo metía las manos en gran forma y estilo, no era boxindanga pero dejó el tendal de “vivos” que se burlaban de su condición de homosexual públicamente.

Una vez viniendo en una Lambretta , yo de acompañante, nos cruzamos con Pirulo y le gritamos la consabida palabra de cuatro letras que empieza con P y termina con O.
Aquella motoneta que te subías normal y te bajabas con Parkinson por la vibración que transmitía, se le ocurrió toser y dejar de caminar después de unos estertores, ni lerdo ni perezoso me bajé de apuro, sabedor como palermitano de las trompadas que pegaba y el otro inocente habitante de La Teja ignoraba tales cosas y vi que ese negro fisicudo se nos venía como trompada y tomé prudente distancia.
Que discriminación ni discriminación, levantaba la motoneta hasta la altura de sus hombros y la daba contra el piso, mientras el conductor dueño, no sabía si ofrecerse al negro Pirulo para que le pegara a él y que dejara un poco de motoneta sin destrozar, aunque mas no fueran los tornillos.

Después que Pirulo se sacó su bronca se fue y el petiso de la motoneta se la tuvo que llevar agarrada del manillar y caminando el a su lado hasta el mecánico.
Palermo era un barrio en que había chorros, vivían en el barrio pero respetaban aquella ley antigua de no afanar en el barrio, cosa que hoy está perimida porque los chorros afanan en el propio barrio y hasta a la propia abuela, madre o hermana o a todas juntas.
Además el homicidio tras el robo es una forma de evitar ser identificado y llegan a matar para que no se resista y luego robar al muerto, aquello de “no robarás las botas a los muertos” es el título de un buen libro sobre la caída de la heroica Paysandú.

En Gonzalo Ramírez y Médanos, donde ahora hay un boliche “disti” y de moda, muy fino, él fue antes era un boliche de rompe y raja, donde paraban los jugadores juveniles de fútbol que traía Peñarol del Interior que vivían en una pensión de corredor al fondo de la otra cuadra y también paraban los pungas, los punguistas eran importados, porque una cantidad importante de ellos eran chilenos y eran unos artistas consumados en su oficio, donde te robaban las medias sin tocarte los zapatos, valga el eufemismo.

Todo cambia y los pungas hábiles se extinguieron y fueron sustituidos por los rapiñeros, que sustituyeron la habilidad por la violencia y el uso de armas.
Y la ALALC, en un edificio que antes fue una casa de familia acaudalada, luego devenida en ALADI, luego la embajada de Alemania, la Unión Postal Internacional, cambiaron a la clientela del barrio y como consecuencia del boliche que pasó a ser el tal BOLIICHE, del término despectivo de letra de tango, a un negocio de otro nivel mucho más elevado, el mozo pasó a ser garzón y todo por el estilo.

No estoy diciendo que los punguistas fueran buenos, pero es preferible que roben con habilidad y sin violencia, aunque sería mejor que trabajaran y no robaran a nadie.
Estudiando y con dos empleos compré de fiado una casa en Carrasco, en aquel Carrasco de calles de tosca, las que eran buenas, y había algunas de arena donde los expertos conductores se enterraban hasta el eje.
Con el Fiat 600, aquel que se podía cocinar con el calor de su motor trasero por la temperatura que levantaba, había que dar todo un rodeo para evitar un médano que estaba en plena calle Mones Roses, atrás de Devoto, antes que Devoto existiera en Carrasco este, “el cementerio de los elefantes” que le decían, porque ahí iban a morir los grandes.
Alguna vez tomé coraje y crucé el médano sin enterrarme.
Los terrenos estaban marcados con los mojones y alambrados a lo sumo con alambre de cuatro hilos, no existían por supuesto los muros y demás está decir que ninguna casa tenía alarma, ni rejas, los perros sueltos en la calle eran para terror de los carteros y de los diarieros, porque ni chorros había.

Los basureros no tenían problema porque iban apartando requeches para los perros y se los iban tirando a los pichichos para los cuales el recolector de basura era una fiesta.
El diariero, llevaba una cachiporra, en el caño de la bicicleta y bastaba que acomodara la mano al costado para que los perros lo dejaran en paz, claro que los domingos eran un día especial, con los suplementos de El Día, El País, La Mañana, etc. etc. , los cuales levantaban más de un metro adelante del diariero y otro metro en la parrilla trasera dado que era el único canilla en Carrasco Este y Noreste que repartía a domicilio.
La bicicleta a tracción a sangre del Negro Sosa levantaba un metro adelante y otro metro atrás del hombre.
Me contaba el amigo Sosa, que había casas, cuyos dueños tenían un lote de apellidos rimbombantes y tenía que remar como una cuadra desde la calle para llegar a la parte de servicio, que era donde recibían el diario, siempre lo tenían adentro atrasándole los pagos y él no podía dejar de traerles los diarios, porque en la medida que iba entregando, podía cobrar los diarios de antes, eran como la cadena de la bicicleta, le jineteaban el dinero al pobre negro canillita, pero él sabía de su negocio y así lo mantenía, y le rendía por ser el único de toda la zona.
Era costumbre de aquella época los domingos por la mañana, temprano matear con algún vecino amigo o más al mediodía a tomarse unos caliboratos, que podían ir desde una grappa con limón a un escocés bien servido en las rocas.

Yo tenía como fiel custodia de mi casa, y toda la cuadra por cuenta de ella, a una perra marca la Paz Suave, negra como la conciencia de mandinga, y amarga para el diente, en caso de duda no preguntaba sino que mordía.
Una mañana sentí a un gringo decir, “puta te pagrió pegro” y miré discretamente por la ventana y un extranjero en bicicleta, con aquellos pilots de tela, abierto de arriba abajo, me quedé manso y carretilludo dentro de mi casa, como si nos hubiéramos ido todos a misa y no pasó nada.
Un domingo cerca del mediodía me fui para la casa del Cacho un amigo y colega a tomar unos éteres escoceses y estábamos en lo mejor cuando llegó al Negro Sosa con la bicicleta de tiro, a media carga, y me dice “La Tina, la p… que la p…., me trajo la carga, me metió un colmillo en la cubierta, me pinchó la rueda y tuve que hacer todo el reparto de a pie y con la bicicleta cargada y llevada del manillar.
No me alcanzaban las palabras para pedirle disculpas al hombre, porque no era un tema de dinero, sino que no tenía explicación alguna para disculparme.

Pero a pesar de los desacatos de la Tina, y el hecho de vivir medio a lo indio, Carrasco era un paraíso, todos nos conocíamos, en que la seguridad la brindaba un viejito, que pasaba casa por casa, todas las tardes y controlaba que la puerta estuviera cerrada y metía un papelito por debajo de la misma, con un papel con un sello con el nombre del viejito y que funcionaba como constancia de que había pasado y semanal o quincenalmente se le daban unos mangos a criterio suyo, era algo que sin hacer nada, recibía una caridad voluntaria disfrazada de una vigilancia inexistente.
Pero la cosa fue variando, hoy no voy al supermercado sin cerrar todo, absolutamente todo, poner todas las alarmas, y pasa llave a todas las dobles cerraduras tanto de la puerta blindada del frente como la doble puerta del fondo.
Tengo cámara en circuito cerrado que me muestra hacia el Norte trescientos metros de día, y la cara del que toca timbre, hablo por comunicador con el que viene y abro o no la puerta y el portón del garaje.
Hoy cuando se refieren a Carrasco Norte es a la zona que supo ser muy pituca de los Colegios, los del lado Noreste.
A mí me robaron la cadena del perro, la casilla del perro, unas cuantas mangueras, pero esos son rastrillos, que crecieron y se mandaron un copamiento en Carrasco Este y los encanaron bien encanados.

Estamos en relativa tranquilidad hasta que crezca la nueva generación de los rastrillitos.
Voy a transcribir una información que publicó una amiga de Facebook y que es a gusto del consumidor, no quiero enojar a nadie, pero huele mal todo.
Rapiñas Montevideo, Departamento de Montevideo ·
Año:1980….1.013; Año: 1985…1.578; Año: 1989….1.968; Año: 1995….3.200;
Año 2000….6.751; Ano: 2001….6.141; Año: 2002….8.483; Año: 2003…..6.933; Año: 2004…7.000; Año: 2005….8.352; Año: 2006….9.669; Año: 2007….9.990;
Año:2008…11.642;Año:2009…13.500;Año:2010….15.094;Año:2011….16.322;
Año:2012….15.414;Año:2013….16.718;Año:2014….20.097;Año:2015….23.187.
En 1989 se registraron 1.968; el año 2013 16.718 en 10 años rapiñas crecieron 300% en 5 años las rapiñas pasaron de 7.000 a 12.459 (Fuente: .http://www.elpais.com.uy/…/oposicion-rebate-vazquez-anos-ra…)
La tasa de rapiñas se mide cada 10 mil habitantes.
En 1990 en Montevideo el nivel era de 16,76, en Canelones de 2,94 y en Maldonado 2,87. Al llegar a 2002 los valores crecieron hasta 44,19; 12,56 y 10,44 respectivamente mientras que en el año 2011, la tasa cada 10 mil habitantes para Montevideo (con una población de 1.319.108) fue de 87,5.
Las rapiñas en el gobierno del Presidente Tabaré Vázquez fueron
unas cuatro veces las del gobierno del Presidente Luis Alberto Lacalle
y más de dos veces las del segundo gobierno del Presidente Julio María Sanguinetti.
El presupuesto en seguridad nacional año 1990 us$ 7 millones año 1995 us$ 44 millones año 2000 us$ 181 millones año 2005 us$ 245 millones año 2010 us$ 575 millones año 2012 us$ 764 millones año 2015 us$ 850 millones de dólares.

El 2015 cerró con récord de rapiñas y homicidios Uruguay tiene más homicidios por año que Nueva York, Buenos Aires y Madrid si se compara las poblaciones y el número de muertes violentas ocurridas por año en esas ciudades.
La tasa de homicidios de Uruguay cada 100.000 habitantes es similar a la de Chicago, una de las ciudades más violentas de Estados Unidos.
En Montevideo, la tasa de homicidios cada 100.000 habitantes trepó al 14.3 en 2015.
Es decir, supera los guarismos de Nueva York y Madrid
En los últimos 10 años este número se ha multiplicado por tres, pasando de 8.000 atracos anuales en 2005 a más de 22.000 en 2015 casi un 300% !!!
En los 11 años transcurridos entre 1994 y 2004 hubo un crecimiento de 128% en el número de rapiñas, que pasaron de 3.072 a 7.000.

La violencia y delincuencia al estado Uruguayo le cuesta us$ 850 millones de dólares por año es un 2.5% del PBI casi el promedio para América Latina que es un 3% del PBI pero estamos hablando de un país de 4 millones de habitantes contra Naciones de más de 25 millones!!!
Los delitos aumentaron 500% entre los años 2005 y 2015 si miramos y comparamos que desde el año 1984 al año 2004 el aumento fue solo del 220%.
En 1985 Tabaré Vázquez le dijo a Sanguinetti que cambiaría las razzias por políticas sociales hacia los jóvenes más humanitarias, resultado desde el 2005 más de 5.000 presos sueltos, los Tatitos 30.000, NI-NI 200.000 mantenidos en el Mides.
30.000 rapiñas por año 120.000 hurtos por año 8.8 homicidios cada 100.000 habitantes , millones de dólares en drones helicópteros aviones cámaras verano azul verano verde pero el URUGUAY es ROJO !!!!
Uruguay registra casi tres veces más homicidios que Nueva York en la ciudad de Nueva York sucedieron 154 asesinatos con una población de 8.300.000 habitantes, en Uruguay con una población de 3.300.000 habitantes, se registraron 151 asesinatos en todo el país
En el 2013 se cometieron 260 homicidios en Uruguay: uno cada 12.640 habitantes más de la mitad de ellos (163) en la capital.

Eso supone una muerte violenta cada 8.092 montevideanos
En Nueva York en el 2013 unas 332 personas murieron asesinadas en su ciudad de 8.400.000 habitantes.
La cifra significa una muerte violenta cada 25.000 habitantes, en Uruguay se pasó de tener 119 homicidios por año (1985) a tener entre 290 y 310 entre los años comprendidos entre el 2006 y 2014 .
En el ranking anual del 2015 The Economist sobre las 50 ciudades más seguras del mundo en la región de América Latina, Montevideo no existe, América: Buenos Aires, Chicago, Los Ángeles, Lima, México City, Montreal, New York, Rio de Janeiro, San Francisco, Santiago, Sao Paulo, Toronto, Washington, D.C (fuentes: http://www.economistinsights.com/…/safe-cities-…/methodology; y httbp://safecities.economist.com/whitepapers/safe-cities-index-white-paper/.-) (ya que tiene la computadora prendida, si gusta confirme las cifras en estas direcciones)
Hasta ahí los números y ahora sigo yo, en la vida todo cambia, todo cambia, pero lo triste es que se nos entrevera el progreso, con otras yerbas, es triste, muy triste, en cualquier momento vamos a tener que importar a Al Capone o alguno que haga sus veces para Montevideo y en el Interior excepto Maldonado, que tiene nuestros mismos problemas bien definidos, pasa lo mismo con una única diferencia, que como todos se conocen o son parientes, el que empieza a gastar más de lo normal, se lo llevan a conversar a la comisaría y salta todo, es más como un barrio y los que viven en el medio rural, están regalados como perejil de feria de antes, porque ahora lo venden por su peso.
Soy un tipo afortunado, me afanaron una vez en 18 y Minas y me tiraron para adentro de un bar, tenía la mano en el bolsillo y el chorro me afanó lo que tenía en la mano dentro del bolsillo, ni Mandrake se manda una prueba así.
Solamente se tiró otro hombre a ayudarme, era tan viejo como yo, salimos los dos como un par de nabos a correr a un adolescente a través de la plaza de los bomberos, y paramos antes de que nos diera un infarto.
No pude tomar la Coca Cola que iba a saciar mi sed, porque no me dejaron ni un mango en el bolsillo.
En mi casa me tiraron abajo la puerta del frente una sola vez y tuve que poner malla soldada sobre las rejas porque a las tres de la mañana me apedreaban por sobre el cerco de más de tres metros de altura y siete metros de distancia con piedras que me rompían los vidrios de un centímetro de espesor con una piedras que para levantarlas uno tenía que tomar coraje.

Todas las veces pagó el seguro y yo los deducibles.
El dobermann no lo tengo afiliado al BPS y todavía no vino la patente de perro, pero a este belinún fue al que le afanaron la casilla, el collar y la cadena y el muy desgraciado pretende comer todos los días.
Siempre lo digo y lo repito, que este perro es tan vivo que de ser cristiano era doctor en derecho o licenciado en algo, y capaz que anda ejerciendo sin título.
Bueno estimados lectores, alguno que vive en otra galaxia saldrá a decir que yo estoy haciendo política y simplemente estoy narrando mi diario vivir, que no es el mío solamente sino de un altísimo porcentaje de orientales, mientras otros uruguayos tienen donde ir a festejar.

Pertenezco a los privilegiados que salimos a golpear cacerolas, no es mi caso, pues con un martillo le doy a un pedazo de riel que tengo atado a una viga, que me deja los oídos zumbando del ruido agudo que mete, a pesar de que me gustaría que las cacerolas se gastaran revolviendo el fondo cocinando para mí o para quien fuere.

No todos los días podemos escribir de cosas cómicas o con buen humor, aunque este tema lo encaré bastante light, espero que todo sea para bien y de una vez por todas…

3 comentarios en “De Palermo a Carrasco

  • el 7 octubre 2016 a las 10:45
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    jajajaja…..que buena la del negro pirulo….era un fisiculturista tapado….

  • el 7 octubre 2016 a las 11:23
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    El negro pirulo albin era el que salia en carnaval como bailarin de comparsa y era asi tenias que ser guapo pa reirte del o correr rapido poque dicen que metia piña como loco..

  • el 23 marzo 2019 a las 12:41
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    Yo lo conocia , ya que un tio mio Francisco Garcia , tenia un boliche y almacen en Isla de Flores 1698 , esquina Magallanes

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