El mentir

“La hipótesis es que la gente es sincera porque lo ha interiorizado, y lo contrario les hace sentir una emoción negativa como la culpa o la vergüenza, lo que conocemos como aversión pura a la mentira”.

Las otras motivaciones con las que se cuenta como hipótesis son el altruismo, la conformidad con lo que pensamos que el otro espera que digamos, o el compromiso y el deseo de no defraudar las expectativas de ingresos del otro.

En un ensayo participaron 258 personas que se repartían los papeles de mensajero y receptor.
El que hacía de mensajero tenía delante una pantalla de ordenador y veía lo que los expertos denominan una señal aleatoria; en este caso un círculo verde o azul aparfecía indistintamente.
Una vez que el mensajero observaba el color, le tenía que mandar un mensaje al receptor indicando “ha aparecido el círculo azul” o “ha aparecido el círculo verde”, en otras palabras, podía mentir o decir la verdad.
El receptor desconocía en todo momento el color, sólo recibía el mensaje.
Se daban además unos pagos monetarios dependiendo de lo que se decidiera, mentir o decir la verdad.

“El receptor siempre recibía 10 €, pasara lo que pasara.
El mensajero, si mandaba el mensaje verde recibía 15 € y si mandaba azul, 14€”.
Se planteaba entonces el dilema de mentir o no para ganar más dinero.
Para dilucidar la motivación y ver si influía el conformismo, por el que la gente dice la verdad porque piensa que s lo que se espera que diga, se repitió la prueba, primero con una alta probabilidad de verde, y después de azul.
Dado que mentir sólo aporta beneficios monetarios cuando la señal es azul, el receptor esperaría mentira con mayor probabilidad cuando la probabilidad de azul era alta.
Anticipando esto, un mensajero conformista tendería a ser más mentiroso en este último caso.
“Comprobamos que el conformismo no influía en la decisión y que existía un 40% de gente que decía la verdad siempre.
Este hecho está a favor de la hipótesis de que esa gente era adversa a la mentira.
Es una evidencia aparentemente muy fuerte”.
Ni la tendencia religiosa, ni el género, ni la preferencia política se relacionaban con ser honesto.
Según los expertos, que han introducido también estas variables en el estudio, donde sí existe una correlación clara es entre el comportamiento, la honestidad y el tipo de estudios.
“Hemos observado que la gente de actividades económicas y de actividades empresariales miente más”.

Los autores analizaron además las expectativas de la gente que dice siempre la verdad y de los mentirosos.
“También lo hicimos incentivándoles con dinero.
“Vimos que la gente honesta cree que los demás son honestos. “Mientras que los que son deshonestos creen que los demás también van a mentir”, fue una de las conclusiones.
Por la ignorancia suele entenderse de forma general como ausencia de conocimiento.
El primer rasgo que llama la atención al reflexionar sobre la ignorancia es que no solo no es una ausencia de conocimiento, como suele entenderse vulgarmente, sino que, por el contrario, la ignorancia es un primer modo de afirmación.
En efecto la primera afirmación de algo conocido como real pero “que no sabemos lo que es” es la afirmación de esa ignorancia: “No sé qué es en realidad”; “No tengo ni idea”.
Por el contrario consideraremos el conocimiento acabado y completo cuando podemos afirmar sin sombra de duda, “esto es…” según el grado de conocimiento que la situación demande.
Teniendo presente que nunca alcanzamos una evidencia cuya verdad pueda considerarse definitiva.

No es posible la afirmación perfecta con conocimiento perfecto.
A lo más que podemos llegar es a una afirmación con certeza, respecto a un conocimiento adecuado a una situación concreta.
Por eso es importante reconocer los grados del conocer, lo que supone asimismo el conocimiento de los grados de la ignorancia y los posibles modos de afirmación del conocimiento.
En el presente artículo se exponen estos grados según se manifiestan en los recursos que la lengua española nos permite diferenciar, sin entrar en un análisis de los mismos.
Según sus diferentes aspectos la ignorancia es: por su grado, absoluta o relativa, por su amplitud total o parcial y por su duración provisional, la de lo que actualmente ignoramos y definitiva, la de las cosas que están más allá del alcance de nuestras facultades cognoscitivas.
Ignorancia vencible es la que está en nuestros medios evitar; es invencible en caso contrario.
Ignorancia culpable es la que estamos obligados a vencer, en caso contrario se llama excusable.
Los escolásticos distribuían todas aquellas formas de ignorancia en tres grupos: ignorantia negationis; ignorantia privationis e ignorantia pravae dispositionis.

Docta ignorantia es una expresión empleada por san Agustín, san Buenaventura y principalmente por Nicolás de Cusa para significar la actitud prudente del sabio ante la magnitud de los problemas del Universo y la limitación de las facultades naturales del conocimiento.
Es la conciencia de nuestra ignorancia, de lo que podemos saber y de lo que no podemos saber, en el fondo no difiere del punto de partida socrático y es el principio de la verdadera ciencia.
Una mentira es una declaración realizada por alguien que sabe que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total.
Una cierta oración puede ser una mentira si el interlocutor piensa que es falsa o que oculta parcialmente la verdad.

En función de la definición, una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad o incluso la verdad, si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente.
Las ficciones, aunque falsas, no se consideran mentiras, Mentir es decir una mentira, A las personas que dicen una mentira, especialmente a aquellas que las dicen frecuentemente, se las califica de mentirosas.
Mentir implica un engaño intencionado y consciente.
Tiene como sinónimos: embuste, bola, calumnia, coba o falacia.
También es mentira el acto de la simulación o el fingir.

Por ejemplo: si alguien atropella a una persona y huye del lugar sin ser identificado y, después de un tiempo, regresa y se mezcla con los curiosos y finge indignación por lo ocurrido, está mintiendo a todos aquellos ante quienes simula o finge inocencia.
En otras palabras, para mentir no se necesita decir palabra alguna.
Otra forma de mentira no verbal la constituye el hecho de hacerse pasar por discapacitado físico con el fin de obtener algún “favor” en provecho propio (limosnas, por ejemplo).
Mentira piadosa es la afirmación falsa proferida con intención benevolente.
Puede tener como objetivo el tratar de hacer más digerible una verdad tratando de causar el menor daño posible.
Suele ser utilizada simplemente para evitar fricciones innecesarias, secuelas o actitudes que pueden ser desagradables para alguien.
En política, la mentira noble es asociada con la falsedad de los gobernantes destinada a preservar la armonía social.

Platón ya se refería a este tipo de mentira en La República.
La aceptación de las acciones sobrenaturales de Santa Claus es una de las mentiras piadosas más usadas, dirigida a los niños con el fin primordial de lograr su felicidad.
Hay muchísimo más.

Un comentario en «El mentir»

  • el 4 octubre 2013 a las 11:23
    Enlace permanente

    LOS QUE LE DICEN-A LA SUEGRA QUE ESTA MUY GUAPA———-AHORA NO SABEN QUE HACER————VES——ESO ME PASA POR LEERTE—————

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